¿Y qué podemos decir? (o "¿Y entonces qué, hijos de puta?")
Manuko - 2013-06-06 18:00:44
Lo intuíamos. Intuíamos todo eso. Incluso sabíamos cosas. Sabíamos como iba a llegar esta situación. Intuíamos cuestiones que hoy día se airean.
Intuíamos que la infan-tonta era tonta. Que la infan-lista no era tan lista. Que sus maridos eran unos jetas cuyos títulos y medallas no les hacían honorables. Que nunca debieron estar ahí, chupando del bote. Que las cosas que hacía el Rey no eran para nada campechanas, aunque si bastante garrulas. Que el actual Presidente del Gobierno mentía y miente cada vez que abre la boca, y que le damos igual. Etcétera.
Que la crisis iba a llegar, eso lo sabíamos. Vimos crecer edificios alrededor, incluso a veces de una forma tan esperpéntica que saltaban lágrimas al ver el desfalco al medio ambiente y a la población en general. En donde vivía con mis padres, podía ver grandes campos prácticamente abandonados del borde de Madrid, donde ahora se encuentra el Ensanche de Vallecas, al cual vi crecer. Reconozco que la congoja no me afectó hasta llegado un momento dado al cruzar en tren desde Barcelona a Alicante hace unos años. Al pasar por Benidorm, viendo el panorama, se me calló el alma al suelo. Allí se quedó, en el tren, viajando de momento por el levante. Al menos hasta que cierren la linea y se quede quieta, esperando que destruyan aquel Talgo.
Al principio del boom nos decían que así bajaban los precios y se creaban puestos de trabajo. Recuerdo ir con mi hermano en su cochazo de lujo diciéndole cosas como "Esto se va a acabar. La burbuja va a estallar antes o después, y la hostia va a ser bien gorda. Durará años". Al final, hemos acabado como en uno de esos dramas que impone el poder del capital, uno de esos que podemos encontrar en obras tanto de Dostoievsky como de Steinbeck, por citar dos de los que más me impactaron en su momento. Es ver gente empobrecida, endeudada o desalojada, y a mi me vienen a la cabeza tanto decimonónicos profesores marginales rusos que terminan matando viejas, como locos bipolares que van de ricos, o granjas enteras vacías e invadidas por la vegetación salvaje en la Oklahoma de la gran depresión del siglo XX. Y aún, a veces todo parece mucho peor, pero el mensaje de la culpabilidad de uno mismo por regodearse en la miseria - algo así sugieren - son más o menos los mismos. Lo sabíamos, y no haberlo sabido es desconocer la propia historia de uno mismo.
Hace unos días me sorprendió la afirmación de Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, de que cobra 900€ al mes. Al rato, me encontré discutiendo por el sueldo de los cirujanos. El que me conoce sabe que me cuesta hacerme entender: me cuesta llegar a la formulación correcta de la conclusión lógica a la que haya llegado. Hasta que se disipa la rabia (sobretodo contra mi mismo) y me llega la epifanía. Lo solté: "Un cirujano no cobra mucho: somos el resto los que cobramos poco".
Los rebeldes que pensamos parecido terminamos desconfiando unos de otros, y peleándonos por pequeñas cosas. Al fin y al cabo, somos hijos de la sospecha. Y cuando sospechamos, sospechamos de todo. Esto nos permite una cosa: tener una conciencia crítica que hace nuestra visión del mundo mucho más amplia que la de aquellos que jamás sospecharon nada. A su vez, da pie a que no nos pongamos nunca de acuerdo. Siempre ha sido así. Y entre eso y que ya sabíamos lo que venía (aunque nunca cómo acabará lo que venía: el caos tiene sus cosas), ocurre que hoy libreXpresion está más callada que nunca. Ocurre lo mismo con el resto de medios alternativos en Internet: últimamente, encuentras casi la misma información en ellos que en los teletipos de las agencias. ¿Y qué podemos decir? Pues poco más que aquella afirmación interrogativa de Julio Anguita de hace no muchos años: ¿Y ahora qué, hijos de puta?
Quizá hay que redescubrir. Quizá hay que volver a leer. Y así es: me obligo a leer últimamente, después de un par de años en los que tan solo habré leido unos 5 o 6 libros, ante la evidencia de que estoy perdiendo facultades de concentración: de un tiempo hasta hace unas semanas, rara vez acababa de leer un artículo completo en la prensa. Dicen por ahí que es culpa de las redes sociales, del microblogging de ocurrencias estúpidas, y de la inmediatez de la información, o como yo digo, del ruido. Tanto que habiendo podido hace años leer un texto de 700 páginas en una sola noche, ahora leer 40 páginas del tirón hace que vuelva a sentirme orgulloso de mi mismo. No me extraña, si bien asusta, esta situación intelectual a nivel social: recuerdo haber leído, en el instituto, una carta de Nietzsche a no recuerdo qué amigo en la que comentaba como influyó en él mismo la primera máquina de escribir que tuvo, como su estilo narrativo se había alterado radicalmente. Nada nuevo bajo el sol, vaya: lógicamente, la inmediatez de la información y los textos de 200 caracteres idiotizan a la gente. Da pie a que todos opinen de todo sin saber bien de lo que hablan, y el despropósito en mensaje corto se convierte en el estilo narrativo más extendido. Asusta, pues nos convierte en más vulnerables que nunca.
Leí Las Uvas de la Ira hace unos cuantos años. En aquella época, solía alternar entre ensayo y novela: recuerdo que justo antes de empezar con Steinbeck, conseguí entender la necesidad de la fundamentación del materialismo dialéctico después de leer - todo sea dicho: dos veces seguidas - La Sagrada Familia de Marx y Engels. Desde entonces no he vuelto a leer nada de Steinbeck hasta ahora, que he empezado Al Este del Edén. Fue ayer, un día de esos que en un momento dado te viene un bajón al ser consciente de la miseria que nos invade y de lo incierto del futuro. Antes de empezar el libro, comenté algo así como "No sé si ponerme a leerlo: no sé si tengo ganas de leer un texto que habla de pobres más pobres que nosotros, pero aún con propiedades de tierra". Y fue empezar a leer y darme cuenta de que no podía tener más razón con mi sospecha: la familia Hamiltón llega a California y consigue, con su sola presencia, que les entreguen tierras. Pauperrimas tierras, pero tierras. Y cruzan automáticamente por mi cabeza pensamientos de indiferencia hacia las nuevas tecnologías: caigo en la cuenta de que hoy día me dan exactamente igual tabletas táctiles, teléfonos móviles, ordenadores, o cables, y que ansío el establecimiento de una nueva reforma agraria. ¡Lo que daría por diez acres de tierra, meras cuatro hectáreas, y poder aprender a labrarlas!
Ocurre que empiezo de nuevo con Steinbeck después de haber acabado de releer la interpretación en historieta gráfica del Genesis bíblico de Robert Crumb, una historia mitológica sobre los inicios de la ganadería y el fin del equilibrio entre matriarcado y patriarcado, cuando empiezan a establecerse las primeras sociedades militaristas (si, al parecer de eso va el Genesis bíblico: lo de la creación del mundo por un Dios y demás zarandajas no tiene mas que una explicación en base a la necesidad de todos los seres humanos de una cosmogonía). Viviendo en un pueblo de ovejas, como vivo hoy, ¡lo que daría por apacentar un ganado! (aclaro que lo digo literalmente, no con sugerencias eufemisticas sobre personas pastoreadas).
El mismo mensaje puede tener dos vertientes: la que lo cuenta en plan "a que mola" y a que lo cuenta en plan "puta mierda". Es muy duro labrar la tierra. Es muy duro apacentar un ganado. Y sin embargo, hablando hace semanas, de nuevo, con mi hermano, le decía "pretenden que seamos un puto diente de un engranaje de una gran máquina ideada para esclavizarnos". Al día siguiente escuchaba en televisión "todos somos importantes y necesarios en los engranajes que hacen funcionar la maquinaria de la que formamos parte". Motivate: somos importantes y necesarios... ¿A que mola? Pues para mi es una puta mierda. Y además mentira: obviamente, a esa maquinaria le sobra la gente. Si acaso, necesita pilas, y como en Matrix, nosotros somos las pilas. Si no, no estaríamos donde estamos.
Caemos entonces en la posibilidad de acabar como en una especie de conflicto entre La Peste y El Extranjero de Camus: sin entender la necesidad de la realidad misma, ni de la vida misma, y aceptando nuestra condena, pero con un impulso interno de querer sobrevivir y organizarse para deshacernos de los bubones y evitar que todos acabemos pustulentos. Mientras tanto, la epidemia - el paro, el hambre, la miseria - continúa y se extiende, la esperanza de la cura nunca deja de ser un alegre brindis al sol, y los afectados cada vez contamos menos.
Hay quien sigue repitiendo datos y hechos bajo la tesis de que los datos y los hechos siempre son objetivos. Olvidan que así es, son objetivos, pero solo hasta que alguien los cuenta. ¿Y entonces qué, hijos de puta?
Intuíamos que la infan-tonta era tonta. Que la infan-lista no era tan lista. Que sus maridos eran unos jetas cuyos títulos y medallas no les hacían honorables. Que nunca debieron estar ahí, chupando del bote. Que las cosas que hacía el Rey no eran para nada campechanas, aunque si bastante garrulas. Que el actual Presidente del Gobierno mentía y miente cada vez que abre la boca, y que le damos igual. Etcétera.
Que la crisis iba a llegar, eso lo sabíamos. Vimos crecer edificios alrededor, incluso a veces de una forma tan esperpéntica que saltaban lágrimas al ver el desfalco al medio ambiente y a la población en general. En donde vivía con mis padres, podía ver grandes campos prácticamente abandonados del borde de Madrid, donde ahora se encuentra el Ensanche de Vallecas, al cual vi crecer. Reconozco que la congoja no me afectó hasta llegado un momento dado al cruzar en tren desde Barcelona a Alicante hace unos años. Al pasar por Benidorm, viendo el panorama, se me calló el alma al suelo. Allí se quedó, en el tren, viajando de momento por el levante. Al menos hasta que cierren la linea y se quede quieta, esperando que destruyan aquel Talgo.
Al principio del boom nos decían que así bajaban los precios y se creaban puestos de trabajo. Recuerdo ir con mi hermano en su cochazo de lujo diciéndole cosas como "Esto se va a acabar. La burbuja va a estallar antes o después, y la hostia va a ser bien gorda. Durará años". Al final, hemos acabado como en uno de esos dramas que impone el poder del capital, uno de esos que podemos encontrar en obras tanto de Dostoievsky como de Steinbeck, por citar dos de los que más me impactaron en su momento. Es ver gente empobrecida, endeudada o desalojada, y a mi me vienen a la cabeza tanto decimonónicos profesores marginales rusos que terminan matando viejas, como locos bipolares que van de ricos, o granjas enteras vacías e invadidas por la vegetación salvaje en la Oklahoma de la gran depresión del siglo XX. Y aún, a veces todo parece mucho peor, pero el mensaje de la culpabilidad de uno mismo por regodearse en la miseria - algo así sugieren - son más o menos los mismos. Lo sabíamos, y no haberlo sabido es desconocer la propia historia de uno mismo.
Hace unos días me sorprendió la afirmación de Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, de que cobra 900€ al mes. Al rato, me encontré discutiendo por el sueldo de los cirujanos. El que me conoce sabe que me cuesta hacerme entender: me cuesta llegar a la formulación correcta de la conclusión lógica a la que haya llegado. Hasta que se disipa la rabia (sobretodo contra mi mismo) y me llega la epifanía. Lo solté: "Un cirujano no cobra mucho: somos el resto los que cobramos poco".
Los rebeldes que pensamos parecido terminamos desconfiando unos de otros, y peleándonos por pequeñas cosas. Al fin y al cabo, somos hijos de la sospecha. Y cuando sospechamos, sospechamos de todo. Esto nos permite una cosa: tener una conciencia crítica que hace nuestra visión del mundo mucho más amplia que la de aquellos que jamás sospecharon nada. A su vez, da pie a que no nos pongamos nunca de acuerdo. Siempre ha sido así. Y entre eso y que ya sabíamos lo que venía (aunque nunca cómo acabará lo que venía: el caos tiene sus cosas), ocurre que hoy libreXpresion está más callada que nunca. Ocurre lo mismo con el resto de medios alternativos en Internet: últimamente, encuentras casi la misma información en ellos que en los teletipos de las agencias. ¿Y qué podemos decir? Pues poco más que aquella afirmación interrogativa de Julio Anguita de hace no muchos años: ¿Y ahora qué, hijos de puta?
Quizá hay que redescubrir. Quizá hay que volver a leer. Y así es: me obligo a leer últimamente, después de un par de años en los que tan solo habré leido unos 5 o 6 libros, ante la evidencia de que estoy perdiendo facultades de concentración: de un tiempo hasta hace unas semanas, rara vez acababa de leer un artículo completo en la prensa. Dicen por ahí que es culpa de las redes sociales, del microblogging de ocurrencias estúpidas, y de la inmediatez de la información, o como yo digo, del ruido. Tanto que habiendo podido hace años leer un texto de 700 páginas en una sola noche, ahora leer 40 páginas del tirón hace que vuelva a sentirme orgulloso de mi mismo. No me extraña, si bien asusta, esta situación intelectual a nivel social: recuerdo haber leído, en el instituto, una carta de Nietzsche a no recuerdo qué amigo en la que comentaba como influyó en él mismo la primera máquina de escribir que tuvo, como su estilo narrativo se había alterado radicalmente. Nada nuevo bajo el sol, vaya: lógicamente, la inmediatez de la información y los textos de 200 caracteres idiotizan a la gente. Da pie a que todos opinen de todo sin saber bien de lo que hablan, y el despropósito en mensaje corto se convierte en el estilo narrativo más extendido. Asusta, pues nos convierte en más vulnerables que nunca.
Leí Las Uvas de la Ira hace unos cuantos años. En aquella época, solía alternar entre ensayo y novela: recuerdo que justo antes de empezar con Steinbeck, conseguí entender la necesidad de la fundamentación del materialismo dialéctico después de leer - todo sea dicho: dos veces seguidas - La Sagrada Familia de Marx y Engels. Desde entonces no he vuelto a leer nada de Steinbeck hasta ahora, que he empezado Al Este del Edén. Fue ayer, un día de esos que en un momento dado te viene un bajón al ser consciente de la miseria que nos invade y de lo incierto del futuro. Antes de empezar el libro, comenté algo así como "No sé si ponerme a leerlo: no sé si tengo ganas de leer un texto que habla de pobres más pobres que nosotros, pero aún con propiedades de tierra". Y fue empezar a leer y darme cuenta de que no podía tener más razón con mi sospecha: la familia Hamiltón llega a California y consigue, con su sola presencia, que les entreguen tierras. Pauperrimas tierras, pero tierras. Y cruzan automáticamente por mi cabeza pensamientos de indiferencia hacia las nuevas tecnologías: caigo en la cuenta de que hoy día me dan exactamente igual tabletas táctiles, teléfonos móviles, ordenadores, o cables, y que ansío el establecimiento de una nueva reforma agraria. ¡Lo que daría por diez acres de tierra, meras cuatro hectáreas, y poder aprender a labrarlas!
Ocurre que empiezo de nuevo con Steinbeck después de haber acabado de releer la interpretación en historieta gráfica del Genesis bíblico de Robert Crumb, una historia mitológica sobre los inicios de la ganadería y el fin del equilibrio entre matriarcado y patriarcado, cuando empiezan a establecerse las primeras sociedades militaristas (si, al parecer de eso va el Genesis bíblico: lo de la creación del mundo por un Dios y demás zarandajas no tiene mas que una explicación en base a la necesidad de todos los seres humanos de una cosmogonía). Viviendo en un pueblo de ovejas, como vivo hoy, ¡lo que daría por apacentar un ganado! (aclaro que lo digo literalmente, no con sugerencias eufemisticas sobre personas pastoreadas).
El mismo mensaje puede tener dos vertientes: la que lo cuenta en plan "a que mola" y a que lo cuenta en plan "puta mierda". Es muy duro labrar la tierra. Es muy duro apacentar un ganado. Y sin embargo, hablando hace semanas, de nuevo, con mi hermano, le decía "pretenden que seamos un puto diente de un engranaje de una gran máquina ideada para esclavizarnos". Al día siguiente escuchaba en televisión "todos somos importantes y necesarios en los engranajes que hacen funcionar la maquinaria de la que formamos parte". Motivate: somos importantes y necesarios... ¿A que mola? Pues para mi es una puta mierda. Y además mentira: obviamente, a esa maquinaria le sobra la gente. Si acaso, necesita pilas, y como en Matrix, nosotros somos las pilas. Si no, no estaríamos donde estamos.
Caemos entonces en la posibilidad de acabar como en una especie de conflicto entre La Peste y El Extranjero de Camus: sin entender la necesidad de la realidad misma, ni de la vida misma, y aceptando nuestra condena, pero con un impulso interno de querer sobrevivir y organizarse para deshacernos de los bubones y evitar que todos acabemos pustulentos. Mientras tanto, la epidemia - el paro, el hambre, la miseria - continúa y se extiende, la esperanza de la cura nunca deja de ser un alegre brindis al sol, y los afectados cada vez contamos menos.
Hay quien sigue repitiendo datos y hechos bajo la tesis de que los datos y los hechos siempre son objetivos. Olvidan que así es, son objetivos, pero solo hasta que alguien los cuenta. ¿Y entonces qué, hijos de puta?
Y encima Aznar...
Manuko - 2013-05-23 14:25:35
¿Estudias? ¿Trabajas? ¿Te compraste una casa, o alquilas? ¿Tienes un buen puesto de trabajo? ¿Un sueldo suficiente? ¿Es razonable el precio de la matricula que pagaste? ¿Te parece que tienes seguridad para el futuro?
¿Qué tal está eso de que al dar una beca de estudios (con fondos públicos) se valore igual conocer el Padre Nuestro que el Teorema de Arquímedes? ¿Conoces a alguien que no haya podido pagar su hipoteca y está en riesgo de que le echen de su casa? ¿Alguien que trabaja por objetivos arbitrarios y si no los cumple se quedará sin empleo inexorablemente? ¿Algún conocido que lleve mucho sin trabajo y sin recursos, o alguien que vaya a quedarse sin prestación por desempleo en los próximos meses?
¿Te ha llegado alguna factura desorbitada por un servicio básico? Más aún: ¿Te han hecho pagar facturas por servicios que jamás recibiste (piénsalo bien)?
¿Alguien que tuvo que abortar por medios institucionales, y por sus propios motivos, sería delincuente si se plantease hacerlo en el futuro? ¿No te ha pasado que algún familiar mayor ha visto como le bajan la pensión a base de subirle el precio de un medicamento sin el cual seguramente no podría vivir? ¿Has visto como tanto a esos como a ti os han bajado el sueldo subiendo dos veces el IVA en menos de 3 años? ¿Conoces a alguien a quien le haya bajado el sueldo neto y cobre ahora lo mismo, o menos, de lo que cobraba hace doce años?
¿Tienes algún problema para hacer frente a una economía tan insegura y poco planificada desde el punto de vista social como la que tenemos, en la que los ricos, cada vez menos personas y más empresas, son día a día más ricos, y los pobres, cada vez menos empresas y más personas, son más pobres?
¿Te escandaliza como, mientras las clases pobres se convierten en precarias, y las clases medias se convierten en pobres, aquellos que viven de engañar a los demás para vivir del trabajo de otros no solo dominan ideológicamente el panorama mediático, sino que además intentan enmarañar la información para adornar la estafa que hay en el origen de esos ingresos?
Pues no te lo pierdas: encima, Aznar, en pleno cumplimiento de lo que él entiende como sus responsabilidades hacia su partido y su país, se dedica a convertirse en tema de conversación en las cabeceras del periodismo "oficial" (el así entendido como "periodismo" por si mismo).
Se lo preguntan en internet, se lo preguntan en los periódicos de siempre, se lo preguntan en la televisión: ¿por qué ahora el señor Aznar hace eso? ¿Será que vuelve? ¿Será que quiere purgarse por nombrar tan nefasto sucesor? ¿Es acaso que pretende alzar la voz defendiendo a su familia? ¿Tan mal está el país que hasta este zote lo ve, o es simplemente un ególatra? ¿Se aburría en su casa? ¿O es que no le gusta que hablen del Madrid ahora que se va Mourinho y el Barça ha ganado la liga?
Yo es que siempre soy más de fijarme en lo que ocurre en el fondo. Estos días (los de esta semana) ya no hay desahucios, ni mareas verdes, blancas o rojas, ni quincemes, ni deficits, ni primas de riesgos, ni preferentes. De momento, por no haber, no hay ni mariasdecospedales diciendo gilipolleces, ni amnistías fiscales. Ahora hay, diez años después, aznaradas y su complemento de continuidad en el tiempo: las silenciosas barcenadas, que nos dicen, en conjunto, que para en el PP cualquier tiempo pasado fue mejor y que ahora se apañan con lo justo...
Rajoy puede, al fin, sonreír feliz cuando le pregunten por Aznar. Ya no tiene que esconderse de preguntas sobre la precaria situación social y económica de España, e incluso puede hacer chanza sobre la cantidad de veces que le preguntan por aquel que gobernó España cuando se finiquitó todo viso de ese país que una vez pudo crear riqueza mediante un sistema productivo real enfocado al mercado interno que ampliase las oportunidades para todos, pero prefirió darle coba al circo, la pandereta, la construcción exorbitada, los servicios que se pagan pero nunca se reciben, el sol, y la playa. Un país donde bien puede darse la paradoja del desempleado al que pretenden contratar para cobrar deudas en una empresa con la que él mismo tiene deudas: le pagarían por decirse a si mismo que tiene que pagar, y con lo que le pagaran, tendría para quitarse la deuda. La estupidez de tal simple planteamiento define, para mi con todo lujo de detalles (no va más lejos, no es más trascendental ni complicado), la realidad social, política y económica de este país.
Y encima, Aznar es la cizaña localizable, el enemigo público del PP. Y yo voy y me río (por no llorar...). De hecho me descojono (por no deshidratarme de pura rabia).
Pero no se preocupen: esto seguramente no acabe aquí. Antes o después, en lugar de hablar de lo que realmente preocupa, puede que incluso planteen que hay una gran crisis en el periodismo, o en la política institucional, y entonces el tema, en lugar de ser los problemas prioritarios de la sociedad, sean esos otros problemas que, en el fondo, no dejan de ser tan cruciales como secundarios.
¿Qué tal está eso de que al dar una beca de estudios (con fondos públicos) se valore igual conocer el Padre Nuestro que el Teorema de Arquímedes? ¿Conoces a alguien que no haya podido pagar su hipoteca y está en riesgo de que le echen de su casa? ¿Alguien que trabaja por objetivos arbitrarios y si no los cumple se quedará sin empleo inexorablemente? ¿Algún conocido que lleve mucho sin trabajo y sin recursos, o alguien que vaya a quedarse sin prestación por desempleo en los próximos meses?
¿Te ha llegado alguna factura desorbitada por un servicio básico? Más aún: ¿Te han hecho pagar facturas por servicios que jamás recibiste (piénsalo bien)?
¿Alguien que tuvo que abortar por medios institucionales, y por sus propios motivos, sería delincuente si se plantease hacerlo en el futuro? ¿No te ha pasado que algún familiar mayor ha visto como le bajan la pensión a base de subirle el precio de un medicamento sin el cual seguramente no podría vivir? ¿Has visto como tanto a esos como a ti os han bajado el sueldo subiendo dos veces el IVA en menos de 3 años? ¿Conoces a alguien a quien le haya bajado el sueldo neto y cobre ahora lo mismo, o menos, de lo que cobraba hace doce años?
¿Tienes algún problema para hacer frente a una economía tan insegura y poco planificada desde el punto de vista social como la que tenemos, en la que los ricos, cada vez menos personas y más empresas, son día a día más ricos, y los pobres, cada vez menos empresas y más personas, son más pobres?
¿Te escandaliza como, mientras las clases pobres se convierten en precarias, y las clases medias se convierten en pobres, aquellos que viven de engañar a los demás para vivir del trabajo de otros no solo dominan ideológicamente el panorama mediático, sino que además intentan enmarañar la información para adornar la estafa que hay en el origen de esos ingresos?
Pues no te lo pierdas: encima, Aznar, en pleno cumplimiento de lo que él entiende como sus responsabilidades hacia su partido y su país, se dedica a convertirse en tema de conversación en las cabeceras del periodismo "oficial" (el así entendido como "periodismo" por si mismo).
Se lo preguntan en internet, se lo preguntan en los periódicos de siempre, se lo preguntan en la televisión: ¿por qué ahora el señor Aznar hace eso? ¿Será que vuelve? ¿Será que quiere purgarse por nombrar tan nefasto sucesor? ¿Es acaso que pretende alzar la voz defendiendo a su familia? ¿Tan mal está el país que hasta este zote lo ve, o es simplemente un ególatra? ¿Se aburría en su casa? ¿O es que no le gusta que hablen del Madrid ahora que se va Mourinho y el Barça ha ganado la liga?
Yo es que siempre soy más de fijarme en lo que ocurre en el fondo. Estos días (los de esta semana) ya no hay desahucios, ni mareas verdes, blancas o rojas, ni quincemes, ni deficits, ni primas de riesgos, ni preferentes. De momento, por no haber, no hay ni mariasdecospedales diciendo gilipolleces, ni amnistías fiscales. Ahora hay, diez años después, aznaradas y su complemento de continuidad en el tiempo: las silenciosas barcenadas, que nos dicen, en conjunto, que para en el PP cualquier tiempo pasado fue mejor y que ahora se apañan con lo justo...
Rajoy puede, al fin, sonreír feliz cuando le pregunten por Aznar. Ya no tiene que esconderse de preguntas sobre la precaria situación social y económica de España, e incluso puede hacer chanza sobre la cantidad de veces que le preguntan por aquel que gobernó España cuando se finiquitó todo viso de ese país que una vez pudo crear riqueza mediante un sistema productivo real enfocado al mercado interno que ampliase las oportunidades para todos, pero prefirió darle coba al circo, la pandereta, la construcción exorbitada, los servicios que se pagan pero nunca se reciben, el sol, y la playa. Un país donde bien puede darse la paradoja del desempleado al que pretenden contratar para cobrar deudas en una empresa con la que él mismo tiene deudas: le pagarían por decirse a si mismo que tiene que pagar, y con lo que le pagaran, tendría para quitarse la deuda. La estupidez de tal simple planteamiento define, para mi con todo lujo de detalles (no va más lejos, no es más trascendental ni complicado), la realidad social, política y económica de este país.
Y encima, Aznar es la cizaña localizable, el enemigo público del PP. Y yo voy y me río (por no llorar...). De hecho me descojono (por no deshidratarme de pura rabia).
Pero no se preocupen: esto seguramente no acabe aquí. Antes o después, en lugar de hablar de lo que realmente preocupa, puede que incluso planteen que hay una gran crisis en el periodismo, o en la política institucional, y entonces el tema, en lugar de ser los problemas prioritarios de la sociedad, sean esos otros problemas que, en el fondo, no dejan de ser tan cruciales como secundarios.
Cuba: Una mirada al modelo cubano de bienestar
Alanthano - 2013-05-13 17:30:38
por Patricia Arés
En muchas oportunidades, he preguntado a mis estudiantes cuáles serían las principales razones para decir que en Cuba es bueno vivir
La mayoría de las veces sus respuestas están relacionadas con el acceso a la salud, la educación y la seguridad social y efectivamente, estos son los pilares de nuestro modelo socialista, pero para las personas jóvenes constituyen realidades tan asumidas desde la cotidianidad que se tornan demasiado habituales o quedan congeladas en un discurso que, a fuerza de repetición, se hace irrelevante..
Yo me atrevería a decir que existe un modelo cubano de bienestar que se ha incorporado con tanta familiaridad acrítica que ha quedado invisible a nuestros ojos o paradójicamente instalado en la voz de muchos de los que ya no están, luego de haberlo perdido, o de visitantes que viven otras realidades en sus países de origen. De la vida cotidiana en Cuba, por lo general se habla de las dificultades, sobre todo de índole económica, pero pocas veces se escucha hablar de nuestras bondades y fortalezas.
Algunas experiencias profesionales vividas me han hecho pensar mucho en nuestro socialismo, visto como cultura y civilización alternativa. Cuando los psicólogos y otros especialistas participamos en el proceso de lograr el retorno del niño Elián González, emergió con mucha fuerza este tema. Más recientemente en consulta, conversando con algunos ancianos repatriados, con niños que por decisión de sus padres deben irse a residir a otros países o con jóvenes que han retornado de España luego de vivir la experiencia de ser echados a la calle por no tener trabajo ni dinero para pagar la renta, me vuelve a resurgir, a partir de sus vivencias, la idea del modelo cubano de bienestar.
Recuerdo cuando Elián estaba en Estados Unidos que el abuelo Juanito le decía telefónicamente que le estaba haciendo una chivichana para su regreso y al otro día aparecía en la pantalla televisiva que le habían regalado un carro eléctrico de juguete que parecía de verdad, si los abuelos o el padre le decían que su perrito lo extrañaba, al otro día aparecía Elián con un cachorro de labrador que le habían regalado, si le decían que le habían comprado un librito de Elpidio Valdés, aparecía Elián vestido de Batman. Sin embargo, el cariño de su familia, el amor de cuantos lo esperaron, la solidaridad de sus amiguitos del aula, de sus maestras, pudieron más que todas las cosas materiales del mundo.
Conversando hace muy poco con un adulto mayor que tomó la decisión de no regresar a EE.UU. luego de haber vivido 19 años en ese país, me decía: Es real doctora, allí se vive muy cómodo, pero eso no lo es todo en la vida, allá “no eres nadie”, no existes para nadie. Me contaba que se pasaba largas horas solo en la casa, esperando que los hijos y nietos regresaran de trabajar y de la escuela, que se quedaba encerrado porque no podía salir ya que según ellos, estaba viejo y no lo dejaban manejar, y que por el día el barrio en que él vivía parecía una maqueta, no se veía persona alguna, ni nadie tenía tiempo de dedicarte un rato para conversar. En una visita que hizo a la otra hija que vive en Cuba, decidió no regresar. Me cuenta que está haciendo ejercicios en el parque, que juega dominó por las tardes, que les repasa al otro nieto y a dos amiguitos más, que ha recuperado unos cuantos amigos de la “vieja guardia” y que con el dinerito que le mandan de allá y la ayuda de su familia aquí, tiene de sobra para cubrir sus gastos. Usando sus palabras textuales me decía: Algunos conocidos me decían que iba a venir al infierno, pero en realidad doctora, me siento en el paraíso. Evidentemente, el modo de vida que ahora lleva no será el paraíso, pero le genera mayor bienestar.
Un día me llevaron a un niño hijo de dos diplomáticos, que vino de vacaciones y no quería regresar con los padres a la misión donde ellos estaban trabajando, estaba “alzado”, en plena “huelga”, decía que lo dejaran con la abuela, que él no quería irse de nuevo, que no le gustaba estar allá. Cuando pregunté a los padres qué sucedía con el niño, me contaban que allá tenía que vivir encerrado por razones de seguridad, no tenía apenas amiguitos con quien compartir después de la escuela, y no estaban los primos, a los cuales adoraba. Desde que llega aquí es como si le dieran la carta de libertad —me decían los padres—-, se va para el parque de la esquina con los amigos del barrio, sale a pasear con los primos, juega pelota y fútbol en plena calle, se pasa el día rodeado de los abuelos, de los tíos y de los vecinos. En la entrevista con el niño me contaba que los primos le decían que él era bobo porque quería quedarse en Cuba teniendo la oportunidad de estar en otro país y el niño me decía: Yo extraño mucho cuando estoy aquí la pizza de peperones, pero te cambio un millón de pizzas por quedarme viviendo ahora mismo en Cuba.
Un joven que vino de retorno de España, me contaba que se había quedado sin trabajo y por supuesto no tenía dinero para pagar la renta, que la dueña le dio tres meses de plazo y al no tenerlo lo echó a la calle, pero lo más triste del caso es que nadie, ni sus amigos, le tendieron una mano pues le decían que dada la crisis cada cual “debería arreglárselas como pudiera” y tuvo que regresar porque la opción que tenía era o dormir en el metro o virar para la casa de sus padres aquí en Cuba. Al final, me decía, quienes están prestos a acogerte son los tuyos.
Me he quedado pensando en estos testimonios que muy bien podrían servir para tantos jóvenes que no encuentran bienestar alguno de vivir en Cuba y que solo imaginan una vida “de progreso” en el exterior o sobrevaloran la vida afuera como una vida de éxito y oportunidades, pero yo me pregunto: ¿qué tenemos aquí que falta en otros lugares? ¿Qué descubrieron el niño, el adulto mayor y el joven que vino de España, a partir de sus experiencias allá, que nosotros no vemos aquí? ¿Realmente el modelo de vida que proponen las sociedades capitalistas contemporáneas constituye actualmente un modelo de bienestar, a pesar de estar vendido por los medios de comunicación como el “sueño del progreso prometido”? ¿Hablamos hoy de buena vida o del buen vivir, de vida llena o vida plena? ¿Necesariamente el desarrollo económico y tecnológico es lo único que garantiza el bienestar personal y social?
Voy a hacer un esfuerzo de síntesis a partir de estas experiencias profesionales en lo que considero radican algunas de las bases de nuestro modelo cubano de bienestar.
EN PRIMER LUGAR EL NO SENTIMIENTO DE EXCLUSIÓN, EL NO VIVIR “ANOMIA SOCIAL”
Este es un tema de profundas connotaciones espirituales y éticas. Cuando uno llega a un barrio en Cuba y pregunta por una persona, por lo general te dicen: “Vive en aquella casa”. Los cubanos todos tenemos un nombre y una biografía porque todos tenemos espacios de pertenencia (familia, escuela, comunidad, centro de trabajo) y de participación social, todos en nuestra vida hemos asumido responsabilidades, asistimos en el barrio a las reuniones, a nuestro consultorio del médico, votamos en la misma urna, compramos los productos normados en el mercado o tenemos el mismo mensajero. Seguro que en algún momento hemos dicho: “Las mismas caras todos los días”, pero justo ahí radica un escenario vital de grandes dimensiones humanistas y solidarias.
La anomia social o en palabras del abuelo que entrevisté el “Tú no existes”, resulta una experiencia contraria a la que vivimos en Cuba, es la experiencia de vivir sin tener un lugar, sin ser reconocido o advertido, y no se trata de un lugar físico, sino de un lugar simbólico, un lugar de pertenencia y participación, un lugar que da sentido a la vida. Vivir en el “no lugar” es sentirse aislado, en soledad existencial, es sentirse extraño y ese es uno de los problemas del mundo actual. Incluso los lugares donde hoy coexisten muchas personas, más que lugares de encuentro son especialmente “no lugares”. Resulta increíble que en un metro puedan ir diariamente cientos de personas que no intercambian palabra alguna y que muestran mayor contacto con los medios tecnológicos en una especie de autismo técnico, que de persona a persona. Otro “no lugar” son los aeropuertos y los moles (catedrales del consumo): mucha gente a tu alrededor y absolutamente ningún contacto. Si te caes nadie te recoge, porque además, existen tantas leyes de “derechos ciudadanos” que supuestamente protegen a las personas desde una visión individualista, que nadie te toca no vaya a ser que te acusen de acoso sexual. Están legislados el “no contacto” y la indiferencia.
Hoy en día la realidad social en otros países hace que cada vez estemos más excluidos que incluidos. Amén de la existencia de desigualdades sociales como consecuencia de las realidades económicas actuales en Cuba, nuestras políticas promueven la inclusión social conducente a borrar la distancia de género, color de la piel, capacidades físicas, orientación sexual. Cuba, como sistema social, a pesar de todas las dificultades y contradicciones, intenta construir un mundo donde todos quepamos, y donde la reciprocidad humana espontánea se da a partir de estas condiciones. En “la otra geografía”, en el mapa de la globalización neoliberal, dividida en clases, los nexos interpersonales están dañados por disímiles diferencias y los unos quedan alejados de los otros por fronteras invisibles, que laceran la integridad y la participación.
LOS DIVERSOS ESPACIOS DE SOCIALIZACIÓN
Los espacios de socialización son muy importantes en la vida, el entramado social es el recurso, el sostén para todo sujeto, pues está claro que ciertamente es en él que una persona puede desarrollarse en su potencial con plenitud. Las familias viven actualmente en aislamiento en muchas partes del mundo y mientras mayor es el nivel de vida, mayor es el modo de vida enclaustrado. Nadie conoce al vecino de al lado, nadie sabe quién es, dentro de las casas los miembros no tienen muchos espacios cara a cara, porque la invasión de la tecnología es tal que un padre puede estar chateando con un colega en Japón y no tiene la menor idea de lo que le sucede al hijo en el cuarto contiguo. En estudios que se han realizado en diferentes partes del mundo, el tiempo de conversación mirándose a los ojos, que un padre (especialmente el papá) dedica a sus hijos, no pasa de 15 minutos diarios.
Uno de los grandes impactos del modelo capitalista hegemónico actual es el poco tiempo para la familia u otros espacios comunitarios, los días entre semana la familia como grupo “no existe”, los horarios extensivos e intensivos de trabajo, el pluriempleo de los padres para poder solventar las cada vez mayores exigencias del consumo, hacen que aquellos viejos rituales y tradiciones familiares se hayan desterrado de la vida cotidiana. Los psicólogos y sociólogos de muchos países plantean que el mayor impacto de esta realidad son la soledad infantil y la ausencia de vínculos en el anciano. Muchos niños de la clase media o media alta llegan de la escuela sin que asome en el hogar un rostro adulto hasta horas avanzadas o permanecen con una nana que brinda comida, pero no puede suplir el afecto y la atención de los padres.
Los medios tecnológicos aparecen como el antídoto a la soledad, pero sin ninguna restricción de los adultos, lo que puede producir adicción a los videos juegos, incrementar la violencia e incentivar la erotización temprana. Es poco frecuente que los niños o adolescentes dispongan en el mundo de hoy de las plazas públicas, las calles y los parques al aire libre como lugares de encuentro porque no hay seguridad ciudadana para ello. Los universos espacio-temporales de la red urbana destinados a la juventud, son vistos por los adultos como lugares de amenaza y peligro más que de esparcimiento y construcción de lazos sociales. En Cuba los parques y las plazas siguen siendo lugares de socialización de diferentes generaciones.
La familia cubana está tejida en redes sociales de intercambio, con los vecinos, con las organizaciones, con la escuela, con los parientes, incluidos los emigrados. Lo característico del modo de vida de los cubanos son los espacios de socialización, el tejido social que no excluye y deja sin nombre a nadie. Yo diría que la célula básica de la sociedad en Cuba, además de la familia como hogar, la constituye la red de intercambio social familiar y vecinal, ese tejido social en redes, representa una de las fortalezas invisibles más grandes que tiene el modelo cubano de bienestar, es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, la solidaridad social, la contención social, el intercambio social permanente. Ese capital es solo perceptible para el que lo pierde y comienza a vivir otra vida fuera del país.
A pesar de que tenemos dificultades económicas y problemas no resueltos, la familia en Cuba existe. La familia cubana comienza a vivir intensamente después que los niños salen de la escuela y los niños, jóvenes y adolescentes hacen vida familiar-comunitaria a partir de su salida de los centros escolares. La vida familiar en Cuba no se produce a puerta cerrada. La puerta de un hogar cubano puede ser tocada muchas veces por los agentes de fumigación, por los vecinos, por la enfermera, por los dirigentes de base, por los “puerta-propistas”. Hay que salir diariamente al mercado, ir a casa de los vecinos para recoger mandados, botar la basura, ir a la farmacia, buscar a los niños en la escuela. La vida familiar en Cuba es multigeneracional, donde todas las edades se mantienen interactuando, la mayoría de los adultos mayores no viven en asilos, su verdadero espacio por lo general es la comunidad.
LA SOLIDARIDAD SOCIAL A CONTRACORRIENTE DEL INDIVIDUALISMO
En el escenario internacional actual el bien individual es más importante que el bien social, el modelo de desarrollo económico pone a las personas ante el deseo de vivir “mejor” (a veces a costa de los demás) por encima del vivir todos bien. Hoy en día la gente dice “yo no le hago mal a nadie, que nadie se meta en mi vida, a mí me gusta, a mí me va bien, es mi cuerpo, es mi vida, es mi espacio”,eligen la actuación que maximice los beneficios y las ganancias. El “nosotros” se sustituye por el yo. La conducta egoísta en este mundo hegemónico actual es denominada y bien ponderada como “racionalidad instrumental” cuando en realidad esa racionalidad lo que esconde es una gran insensibilidad social.
En nuestro país existe la solidaridad social, aunque hoy vivimos una suerte de paralelismo entre nuestros comportamientos solidarios y la insensibilidad de algunas personas. La socialización del transporte o “botella”, por ejemplo, el hacer de tus vecinos, tu familia, la socialización vecinal de teléfonos particulares, el pasarse los uniformes escolares, algunas medicinas, el brindar tu casa particular como aula después de un ciclón que afectó la escuela, son ejemplos de nuestro intercambio solidario. Me contaba una joven que estudiaba en la escuela Lenin que en el grupo de sus amiguitas, además de ser una práctica generalizada de los grupos, se juntaba cada semana lo que traían de la casa para repartírselos equitativamente y así todas comían lo mismo, independientemente de que algunas podían traer más cosas y otras no traían casi nada. Para ellas lo más importante eran la amistad y la hermandad.
LA CREATIVIDAD E INTELIGENCIA COLECTIVA
En Cuba, además de que puedes conversar y tener múltiples intercambios sociales, puedes darte el lujo de una buena charla con muchas personas. Todos sabemos de algo, todos podemos dar una opinión o podemos tener buenas ideas, tenemos cultura política, cultura deportiva o algunos saben mucho de arte. Tenemos capital cultural acumulado y eso es parte de nuestro patrimonio social y del bienestar invisible. No somos para nada ignorantes, resultado de los niveles educacionales alcanzados. Los cubanos y las cubanas impresionamos por nuestra capacidad para conversar, para emitir ideas y criterios. Uno de los grandes problemas que tengo como psicóloga clínica, cuando atiendo a las personas, es que se me va el tiempo, porque estamos acostumbrados a conversar, algunos me traen una lista de cosas escritas para que no se les escape lo que desean decir. Estamos acostumbrados a regalarnos tiempo y eso es un lujo en los momentos actuales, cuando nadie tiene tiempo que ofrecer, donde en todas partes del mundo se vive el síndrome de la prisa.
En mis visitas a impartir docencia a países latinoamericanos, en los trabajos de estudios de familia que deben presentar en clases, los estudiantes presentan una realidad familiar-social que me deja perpleja, por la carga de problemas sociales acumulados, no solo en familias pobres, sino de cualquier clase social. Me doy cuenta por lo que escucho, que nosotros estamos a siglos de distancia, porque el tema no es económico, sino de ignorancia, de pobreza mental acumulada, de estigmas sociales, prejuicios de clase, de género, de raza, violencia contra la mujer, soluciones mágicas a los problemas sin fundamento científico, abuso sexual infantil, poligamia, taras genéticas por una sexualidad irresponsable o sexo entre parientes, todo ello son problemas cotidianos. Son los problemas asociados al desamparo social, a la ausencia de programas sociales de prevención. Para nosotros es excepción lo que para ellos es cotidiano.
Como profesora siento que nuestra población es culta y desarrollada, y lo vivimos sin apenas darnos cuenta y aunque lo cotidiano aparenta ser intrascendente, es el gran telón de fondo de la historia. Algunos jóvenes emigrados suelen darse cuenta de esta realidad social tan diferente con la que tienen que aprender a lidiar.
¿CÓMO POTENCIAR NUESTRO MODELO CUBANO DE BIENESTAR?
El nuevo modelo económico tiene, entre sus objetivos, incrementar la productividad. Con el nuevo modelo económico el gran desafío es fortalecer nuestra propuesta cubana de bienestar que representa una alternativa al anti-modelo dominante, una concepción que también comparten y reiteran prácticamente todos los pueblos indígenas del continente y del mundo y proviene de una larga tradición dentro de diversas manifestaciones religiosas. Todas estas visiones, incluida la cubana, es que el objetivo global del desarrollo, que no es tener cada vez más, sino ser más, no es atesorar más riqueza, sino más humanidad. Se expresa en su insistencia en vivir bien en vez de mejor, lo que implica solidaridad entre todos, prácticas de reciprocidad y el deseo de lograr o restaurar los equilibrios con el medio ambiente y a la vez mejorar las condiciones de vida de la población. Sin embargo, la mejora en las condiciones de vida no va a revertir sola los problemas de índole social que hemos acumulado. La dimensión económica no puede aislarse de las dimensiones sociales, culturales, históricas y políticas que otorgan al desarrollo un carácter integral e interdisciplinario, para recuperar como objeto fundamental el sentido del bienestar y del buen convivir.
No hay que ser un científico social para percatarnos de que, al margen de las condiciones de vida, en nuestro país existen muchas personas y familias que más que pobreza material ya tienen instalada la pobreza espiritual. Algunas familias tienen pobreza mental, expresada en sus estrategias de vida alejadas de los más elementales comportamientos decentes, en sus patrones de consumo distantes de la realidad de nuestro país, cercanos a la tenencia material superflua, en sus aspiraciones alejadas del bienestar común. Ahí radica la cultura de la banalidad y de la frivolidad propia del modelo hegemónico actual.
La acumulación de problemas materiales producto de la cruenta crisis económica de la década de los 90, ha deteriorado sustancialmente los valores a nivel social. Los valores no son solo principios, sino que deben ir acompañados de comportamientos, para que no pierdan su eficacia. Si desde las prácticas contradecimos los principios, pues estamos ante una crisis de valores.
Cuba no está ajena a las influencias hegemónicas del actual mundo unipolar y supuestamente global, hay que continuar tratando de construir un modelo de bienestar alternativo “a la intemperie”, bajo todas las influencias que genera la colonización de la subjetividad, incluyéndonos, a pesar del efecto modulador de nuestras políticas sociales. En el mercado no valen los ideales, sino la capacidad de consumo, los no consumidores se vuelven seres humanos “no reconocidos”, excluidos de todo tipo de reconocimiento social.
Existe hoy en el mundo una sobresaturación de información, algunas muy buenas, pero otras plagadas de mediocridad y superficialidad. Los medios de comunicación del actual modelo hegemónico fomentan la banalidad con tal de vender más. Somos atiborrados con entretenimientos, novelas, series y películas de violencia que tienen un poder de encantamiento increíble porque atrapan, pero se corre el riesgo de ser arrastrado al ocio y a la adicción (drogas, alcohol, sexo promiscuo, dinero fácil, juegos de azar, videojuegos).
Cuando Gandhi, Premio Nobel de la Paz, señaló los siete pecados capitales de la sociedad contemporánea se refirió precisamente al contexto global en el que nos encontramos inmersos: Riqueza sin trabajo, Placer sin conciencia, Conocimiento sin utilidad, Comercio sin moralidad, Ciencia sin humildad, Adoración sin sacrificio y Política sin principios.
Por lo general, la publicidad y el mercado asocian el bienestar al placer, al tener, al éxito, al estatus.
Es cierto que si no tenemos mucha cultura, la tendencia a pensar que en el tener está el bienestar y dejarnos atrapar por todas las propuestas de consumo crece como “hierba mala”, es someternos a la ignorancia. La ética del ser requiere de una formación moral, una preparación, una educación familiar, en general una educación de mayor envergadura, y a eso es lo que tenemos que apostar como sociedad.
FOMENTAR LA SOLIDARIDAD SOCIAL
Con el fortalecimiento del trabajo por cuenta propia, la comunidad constituye el espacio vital de muchas familias. Familia-comunidad-organizaciones-trabajo se fortalecen en sus vínculos. Sin embargo, los nuevos escenarios constituyen una magnífica oportunidad para fortalecer la vida comunitaria, además de potenciar el trabajo en beneficio del bienestar común. Cuba aporta la diferencia en el sentido de solidaridad y responsabilidad social que hemos incorporado.
Se hace necesario potenciar una cultura solidaria y una responsabilidad social que sirva de antídoto a la penetración de la cultura del mercado. Es importante que la gente mantenga su eticidad solidaria, que no se fragmente el proyecto colectivo. Aunque el nombre, y no la idea del trabajo por cuenta propia sugiera una cierta desconexión social, que no representa nuestra ética solidaria.
FORTALECER EL ESPACIO COMUNITARIO
La familia y la comunidad han ganado en importancia en Cuba como escenarios de la vida en los tiempos actuales. Cuando algún visitante observa nuestro modo de vida comunitario, en ocasiones refieren que antes en su país se vivía así, pero hace más de diez años que ya se vive a “puertas cerradas” y a “casas vacías durante gran parte del día” Esto se debe, en su mayor parte, al surgimiento de nuevas tecnologías, a horarios laborales cada vez más extensos, a la frecuencia con la que cambiamos de trabajo y casa, y a ciudades cada vez más grandes y pobladas. El crecimiento exacerbado del individualismo está haciendo cada vez más difícil encontrar una sensación de comunidad. La comunidad ha sido reducida al núcleo familiar mínimo, y en estas circunstancias es muy fácil caer en el aislamiento, que conlleva a la soledad y la depresión, creando un gran colapso social, con resultados tan drásticos como incrementos en violencia, abuso de drogas y enfermedades mentales.
Cuando las personas de todas las edades, grupos sociales y culturas sienten que pertenecen a una comunidad tienden a ser más felices y saludables, y crean una red social más fuerte, estable y solidaria. Una comunidad fuerte aporta muchos beneficios, tanto al individuo como al grupo en sí, ayudando a crear una mejor sociedad en general. Nuestro gran desafío es que nuestras puertas no se cierren, que no perdamos la sensibilidad por los otros, por nuestro barrio y entorno, que sigamos preocupándonos por el bien común.
Las diferentes formas de inserción a la economía no han deteriorado sensiblemente el tejido social existente, no somos una sociedad estratificada en clases sociales, sino tejida en redes familiares, vecinales y sociales, mantenemos una ética solidaria.
Una aspiración importante es que en la comunidad se encuentren soluciones novedosas a muchos de los problemas sociales que tenemos basado fundamentalmente en esa visión de la comunidad como espacio potenciado en la solución de los problemas. Para ello se necesitará una mayor dinamización de la comunidad en su capacidad para influir en las problemáticas locales.
Es importante mantener la implicación de los ciudadanos en la vida social, preservar el cuidado de nuestros espacios, el respeto a los ancianos, los niños, las mujeres, las personas con alguna discapacidad y sobre todo, mantener la responsabilidad social en la educación de las jóvenes generaciones.
Tomando en consideración todos estos elementos, considero que tenemos una gran responsabilidad social de no perder nuestro modelo cubano de bienestar, que nuestro país cuenta con condiciones sin precedentes para marcar la diferencia, que es preciso continuar resistiendo a la colonización de la cultura y la subjetividad, que el gran desafío es seguir proponiendo otros modelos de ser humano y de colectividad que realmente indiquen caminos de verdadera humanización.
http://cubanitoencuba.com/2013/05/12/cuba-una-mirada-al-modelo-cubano-de-bienestar/
En muchas oportunidades, he preguntado a mis estudiantes cuáles serían las principales razones para decir que en Cuba es bueno vivir
La mayoría de las veces sus respuestas están relacionadas con el acceso a la salud, la educación y la seguridad social y efectivamente, estos son los pilares de nuestro modelo socialista, pero para las personas jóvenes constituyen realidades tan asumidas desde la cotidianidad que se tornan demasiado habituales o quedan congeladas en un discurso que, a fuerza de repetición, se hace irrelevante..
Yo me atrevería a decir que existe un modelo cubano de bienestar que se ha incorporado con tanta familiaridad acrítica que ha quedado invisible a nuestros ojos o paradójicamente instalado en la voz de muchos de los que ya no están, luego de haberlo perdido, o de visitantes que viven otras realidades en sus países de origen. De la vida cotidiana en Cuba, por lo general se habla de las dificultades, sobre todo de índole económica, pero pocas veces se escucha hablar de nuestras bondades y fortalezas.
Algunas experiencias profesionales vividas me han hecho pensar mucho en nuestro socialismo, visto como cultura y civilización alternativa. Cuando los psicólogos y otros especialistas participamos en el proceso de lograr el retorno del niño Elián González, emergió con mucha fuerza este tema. Más recientemente en consulta, conversando con algunos ancianos repatriados, con niños que por decisión de sus padres deben irse a residir a otros países o con jóvenes que han retornado de España luego de vivir la experiencia de ser echados a la calle por no tener trabajo ni dinero para pagar la renta, me vuelve a resurgir, a partir de sus vivencias, la idea del modelo cubano de bienestar.
Recuerdo cuando Elián estaba en Estados Unidos que el abuelo Juanito le decía telefónicamente que le estaba haciendo una chivichana para su regreso y al otro día aparecía en la pantalla televisiva que le habían regalado un carro eléctrico de juguete que parecía de verdad, si los abuelos o el padre le decían que su perrito lo extrañaba, al otro día aparecía Elián con un cachorro de labrador que le habían regalado, si le decían que le habían comprado un librito de Elpidio Valdés, aparecía Elián vestido de Batman. Sin embargo, el cariño de su familia, el amor de cuantos lo esperaron, la solidaridad de sus amiguitos del aula, de sus maestras, pudieron más que todas las cosas materiales del mundo.
Conversando hace muy poco con un adulto mayor que tomó la decisión de no regresar a EE.UU. luego de haber vivido 19 años en ese país, me decía: Es real doctora, allí se vive muy cómodo, pero eso no lo es todo en la vida, allá “no eres nadie”, no existes para nadie. Me contaba que se pasaba largas horas solo en la casa, esperando que los hijos y nietos regresaran de trabajar y de la escuela, que se quedaba encerrado porque no podía salir ya que según ellos, estaba viejo y no lo dejaban manejar, y que por el día el barrio en que él vivía parecía una maqueta, no se veía persona alguna, ni nadie tenía tiempo de dedicarte un rato para conversar. En una visita que hizo a la otra hija que vive en Cuba, decidió no regresar. Me cuenta que está haciendo ejercicios en el parque, que juega dominó por las tardes, que les repasa al otro nieto y a dos amiguitos más, que ha recuperado unos cuantos amigos de la “vieja guardia” y que con el dinerito que le mandan de allá y la ayuda de su familia aquí, tiene de sobra para cubrir sus gastos. Usando sus palabras textuales me decía: Algunos conocidos me decían que iba a venir al infierno, pero en realidad doctora, me siento en el paraíso. Evidentemente, el modo de vida que ahora lleva no será el paraíso, pero le genera mayor bienestar.
Un día me llevaron a un niño hijo de dos diplomáticos, que vino de vacaciones y no quería regresar con los padres a la misión donde ellos estaban trabajando, estaba “alzado”, en plena “huelga”, decía que lo dejaran con la abuela, que él no quería irse de nuevo, que no le gustaba estar allá. Cuando pregunté a los padres qué sucedía con el niño, me contaban que allá tenía que vivir encerrado por razones de seguridad, no tenía apenas amiguitos con quien compartir después de la escuela, y no estaban los primos, a los cuales adoraba. Desde que llega aquí es como si le dieran la carta de libertad —me decían los padres—-, se va para el parque de la esquina con los amigos del barrio, sale a pasear con los primos, juega pelota y fútbol en plena calle, se pasa el día rodeado de los abuelos, de los tíos y de los vecinos. En la entrevista con el niño me contaba que los primos le decían que él era bobo porque quería quedarse en Cuba teniendo la oportunidad de estar en otro país y el niño me decía: Yo extraño mucho cuando estoy aquí la pizza de peperones, pero te cambio un millón de pizzas por quedarme viviendo ahora mismo en Cuba.
Un joven que vino de retorno de España, me contaba que se había quedado sin trabajo y por supuesto no tenía dinero para pagar la renta, que la dueña le dio tres meses de plazo y al no tenerlo lo echó a la calle, pero lo más triste del caso es que nadie, ni sus amigos, le tendieron una mano pues le decían que dada la crisis cada cual “debería arreglárselas como pudiera” y tuvo que regresar porque la opción que tenía era o dormir en el metro o virar para la casa de sus padres aquí en Cuba. Al final, me decía, quienes están prestos a acogerte son los tuyos.
Me he quedado pensando en estos testimonios que muy bien podrían servir para tantos jóvenes que no encuentran bienestar alguno de vivir en Cuba y que solo imaginan una vida “de progreso” en el exterior o sobrevaloran la vida afuera como una vida de éxito y oportunidades, pero yo me pregunto: ¿qué tenemos aquí que falta en otros lugares? ¿Qué descubrieron el niño, el adulto mayor y el joven que vino de España, a partir de sus experiencias allá, que nosotros no vemos aquí? ¿Realmente el modelo de vida que proponen las sociedades capitalistas contemporáneas constituye actualmente un modelo de bienestar, a pesar de estar vendido por los medios de comunicación como el “sueño del progreso prometido”? ¿Hablamos hoy de buena vida o del buen vivir, de vida llena o vida plena? ¿Necesariamente el desarrollo económico y tecnológico es lo único que garantiza el bienestar personal y social?
Voy a hacer un esfuerzo de síntesis a partir de estas experiencias profesionales en lo que considero radican algunas de las bases de nuestro modelo cubano de bienestar.
EN PRIMER LUGAR EL NO SENTIMIENTO DE EXCLUSIÓN, EL NO VIVIR “ANOMIA SOCIAL”
Este es un tema de profundas connotaciones espirituales y éticas. Cuando uno llega a un barrio en Cuba y pregunta por una persona, por lo general te dicen: “Vive en aquella casa”. Los cubanos todos tenemos un nombre y una biografía porque todos tenemos espacios de pertenencia (familia, escuela, comunidad, centro de trabajo) y de participación social, todos en nuestra vida hemos asumido responsabilidades, asistimos en el barrio a las reuniones, a nuestro consultorio del médico, votamos en la misma urna, compramos los productos normados en el mercado o tenemos el mismo mensajero. Seguro que en algún momento hemos dicho: “Las mismas caras todos los días”, pero justo ahí radica un escenario vital de grandes dimensiones humanistas y solidarias.
La anomia social o en palabras del abuelo que entrevisté el “Tú no existes”, resulta una experiencia contraria a la que vivimos en Cuba, es la experiencia de vivir sin tener un lugar, sin ser reconocido o advertido, y no se trata de un lugar físico, sino de un lugar simbólico, un lugar de pertenencia y participación, un lugar que da sentido a la vida. Vivir en el “no lugar” es sentirse aislado, en soledad existencial, es sentirse extraño y ese es uno de los problemas del mundo actual. Incluso los lugares donde hoy coexisten muchas personas, más que lugares de encuentro son especialmente “no lugares”. Resulta increíble que en un metro puedan ir diariamente cientos de personas que no intercambian palabra alguna y que muestran mayor contacto con los medios tecnológicos en una especie de autismo técnico, que de persona a persona. Otro “no lugar” son los aeropuertos y los moles (catedrales del consumo): mucha gente a tu alrededor y absolutamente ningún contacto. Si te caes nadie te recoge, porque además, existen tantas leyes de “derechos ciudadanos” que supuestamente protegen a las personas desde una visión individualista, que nadie te toca no vaya a ser que te acusen de acoso sexual. Están legislados el “no contacto” y la indiferencia.
Hoy en día la realidad social en otros países hace que cada vez estemos más excluidos que incluidos. Amén de la existencia de desigualdades sociales como consecuencia de las realidades económicas actuales en Cuba, nuestras políticas promueven la inclusión social conducente a borrar la distancia de género, color de la piel, capacidades físicas, orientación sexual. Cuba, como sistema social, a pesar de todas las dificultades y contradicciones, intenta construir un mundo donde todos quepamos, y donde la reciprocidad humana espontánea se da a partir de estas condiciones. En “la otra geografía”, en el mapa de la globalización neoliberal, dividida en clases, los nexos interpersonales están dañados por disímiles diferencias y los unos quedan alejados de los otros por fronteras invisibles, que laceran la integridad y la participación.
LOS DIVERSOS ESPACIOS DE SOCIALIZACIÓN
Los espacios de socialización son muy importantes en la vida, el entramado social es el recurso, el sostén para todo sujeto, pues está claro que ciertamente es en él que una persona puede desarrollarse en su potencial con plenitud. Las familias viven actualmente en aislamiento en muchas partes del mundo y mientras mayor es el nivel de vida, mayor es el modo de vida enclaustrado. Nadie conoce al vecino de al lado, nadie sabe quién es, dentro de las casas los miembros no tienen muchos espacios cara a cara, porque la invasión de la tecnología es tal que un padre puede estar chateando con un colega en Japón y no tiene la menor idea de lo que le sucede al hijo en el cuarto contiguo. En estudios que se han realizado en diferentes partes del mundo, el tiempo de conversación mirándose a los ojos, que un padre (especialmente el papá) dedica a sus hijos, no pasa de 15 minutos diarios.
Uno de los grandes impactos del modelo capitalista hegemónico actual es el poco tiempo para la familia u otros espacios comunitarios, los días entre semana la familia como grupo “no existe”, los horarios extensivos e intensivos de trabajo, el pluriempleo de los padres para poder solventar las cada vez mayores exigencias del consumo, hacen que aquellos viejos rituales y tradiciones familiares se hayan desterrado de la vida cotidiana. Los psicólogos y sociólogos de muchos países plantean que el mayor impacto de esta realidad son la soledad infantil y la ausencia de vínculos en el anciano. Muchos niños de la clase media o media alta llegan de la escuela sin que asome en el hogar un rostro adulto hasta horas avanzadas o permanecen con una nana que brinda comida, pero no puede suplir el afecto y la atención de los padres.
Los medios tecnológicos aparecen como el antídoto a la soledad, pero sin ninguna restricción de los adultos, lo que puede producir adicción a los videos juegos, incrementar la violencia e incentivar la erotización temprana. Es poco frecuente que los niños o adolescentes dispongan en el mundo de hoy de las plazas públicas, las calles y los parques al aire libre como lugares de encuentro porque no hay seguridad ciudadana para ello. Los universos espacio-temporales de la red urbana destinados a la juventud, son vistos por los adultos como lugares de amenaza y peligro más que de esparcimiento y construcción de lazos sociales. En Cuba los parques y las plazas siguen siendo lugares de socialización de diferentes generaciones.
La familia cubana está tejida en redes sociales de intercambio, con los vecinos, con las organizaciones, con la escuela, con los parientes, incluidos los emigrados. Lo característico del modo de vida de los cubanos son los espacios de socialización, el tejido social que no excluye y deja sin nombre a nadie. Yo diría que la célula básica de la sociedad en Cuba, además de la familia como hogar, la constituye la red de intercambio social familiar y vecinal, ese tejido social en redes, representa una de las fortalezas invisibles más grandes que tiene el modelo cubano de bienestar, es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, la solidaridad social, la contención social, el intercambio social permanente. Ese capital es solo perceptible para el que lo pierde y comienza a vivir otra vida fuera del país.
A pesar de que tenemos dificultades económicas y problemas no resueltos, la familia en Cuba existe. La familia cubana comienza a vivir intensamente después que los niños salen de la escuela y los niños, jóvenes y adolescentes hacen vida familiar-comunitaria a partir de su salida de los centros escolares. La vida familiar en Cuba no se produce a puerta cerrada. La puerta de un hogar cubano puede ser tocada muchas veces por los agentes de fumigación, por los vecinos, por la enfermera, por los dirigentes de base, por los “puerta-propistas”. Hay que salir diariamente al mercado, ir a casa de los vecinos para recoger mandados, botar la basura, ir a la farmacia, buscar a los niños en la escuela. La vida familiar en Cuba es multigeneracional, donde todas las edades se mantienen interactuando, la mayoría de los adultos mayores no viven en asilos, su verdadero espacio por lo general es la comunidad.
LA SOLIDARIDAD SOCIAL A CONTRACORRIENTE DEL INDIVIDUALISMO
En el escenario internacional actual el bien individual es más importante que el bien social, el modelo de desarrollo económico pone a las personas ante el deseo de vivir “mejor” (a veces a costa de los demás) por encima del vivir todos bien. Hoy en día la gente dice “yo no le hago mal a nadie, que nadie se meta en mi vida, a mí me gusta, a mí me va bien, es mi cuerpo, es mi vida, es mi espacio”,eligen la actuación que maximice los beneficios y las ganancias. El “nosotros” se sustituye por el yo. La conducta egoísta en este mundo hegemónico actual es denominada y bien ponderada como “racionalidad instrumental” cuando en realidad esa racionalidad lo que esconde es una gran insensibilidad social.
En nuestro país existe la solidaridad social, aunque hoy vivimos una suerte de paralelismo entre nuestros comportamientos solidarios y la insensibilidad de algunas personas. La socialización del transporte o “botella”, por ejemplo, el hacer de tus vecinos, tu familia, la socialización vecinal de teléfonos particulares, el pasarse los uniformes escolares, algunas medicinas, el brindar tu casa particular como aula después de un ciclón que afectó la escuela, son ejemplos de nuestro intercambio solidario. Me contaba una joven que estudiaba en la escuela Lenin que en el grupo de sus amiguitas, además de ser una práctica generalizada de los grupos, se juntaba cada semana lo que traían de la casa para repartírselos equitativamente y así todas comían lo mismo, independientemente de que algunas podían traer más cosas y otras no traían casi nada. Para ellas lo más importante eran la amistad y la hermandad.
LA CREATIVIDAD E INTELIGENCIA COLECTIVA
En Cuba, además de que puedes conversar y tener múltiples intercambios sociales, puedes darte el lujo de una buena charla con muchas personas. Todos sabemos de algo, todos podemos dar una opinión o podemos tener buenas ideas, tenemos cultura política, cultura deportiva o algunos saben mucho de arte. Tenemos capital cultural acumulado y eso es parte de nuestro patrimonio social y del bienestar invisible. No somos para nada ignorantes, resultado de los niveles educacionales alcanzados. Los cubanos y las cubanas impresionamos por nuestra capacidad para conversar, para emitir ideas y criterios. Uno de los grandes problemas que tengo como psicóloga clínica, cuando atiendo a las personas, es que se me va el tiempo, porque estamos acostumbrados a conversar, algunos me traen una lista de cosas escritas para que no se les escape lo que desean decir. Estamos acostumbrados a regalarnos tiempo y eso es un lujo en los momentos actuales, cuando nadie tiene tiempo que ofrecer, donde en todas partes del mundo se vive el síndrome de la prisa.
En mis visitas a impartir docencia a países latinoamericanos, en los trabajos de estudios de familia que deben presentar en clases, los estudiantes presentan una realidad familiar-social que me deja perpleja, por la carga de problemas sociales acumulados, no solo en familias pobres, sino de cualquier clase social. Me doy cuenta por lo que escucho, que nosotros estamos a siglos de distancia, porque el tema no es económico, sino de ignorancia, de pobreza mental acumulada, de estigmas sociales, prejuicios de clase, de género, de raza, violencia contra la mujer, soluciones mágicas a los problemas sin fundamento científico, abuso sexual infantil, poligamia, taras genéticas por una sexualidad irresponsable o sexo entre parientes, todo ello son problemas cotidianos. Son los problemas asociados al desamparo social, a la ausencia de programas sociales de prevención. Para nosotros es excepción lo que para ellos es cotidiano.
Como profesora siento que nuestra población es culta y desarrollada, y lo vivimos sin apenas darnos cuenta y aunque lo cotidiano aparenta ser intrascendente, es el gran telón de fondo de la historia. Algunos jóvenes emigrados suelen darse cuenta de esta realidad social tan diferente con la que tienen que aprender a lidiar.
¿CÓMO POTENCIAR NUESTRO MODELO CUBANO DE BIENESTAR?
El nuevo modelo económico tiene, entre sus objetivos, incrementar la productividad. Con el nuevo modelo económico el gran desafío es fortalecer nuestra propuesta cubana de bienestar que representa una alternativa al anti-modelo dominante, una concepción que también comparten y reiteran prácticamente todos los pueblos indígenas del continente y del mundo y proviene de una larga tradición dentro de diversas manifestaciones religiosas. Todas estas visiones, incluida la cubana, es que el objetivo global del desarrollo, que no es tener cada vez más, sino ser más, no es atesorar más riqueza, sino más humanidad. Se expresa en su insistencia en vivir bien en vez de mejor, lo que implica solidaridad entre todos, prácticas de reciprocidad y el deseo de lograr o restaurar los equilibrios con el medio ambiente y a la vez mejorar las condiciones de vida de la población. Sin embargo, la mejora en las condiciones de vida no va a revertir sola los problemas de índole social que hemos acumulado. La dimensión económica no puede aislarse de las dimensiones sociales, culturales, históricas y políticas que otorgan al desarrollo un carácter integral e interdisciplinario, para recuperar como objeto fundamental el sentido del bienestar y del buen convivir.
No hay que ser un científico social para percatarnos de que, al margen de las condiciones de vida, en nuestro país existen muchas personas y familias que más que pobreza material ya tienen instalada la pobreza espiritual. Algunas familias tienen pobreza mental, expresada en sus estrategias de vida alejadas de los más elementales comportamientos decentes, en sus patrones de consumo distantes de la realidad de nuestro país, cercanos a la tenencia material superflua, en sus aspiraciones alejadas del bienestar común. Ahí radica la cultura de la banalidad y de la frivolidad propia del modelo hegemónico actual.
La acumulación de problemas materiales producto de la cruenta crisis económica de la década de los 90, ha deteriorado sustancialmente los valores a nivel social. Los valores no son solo principios, sino que deben ir acompañados de comportamientos, para que no pierdan su eficacia. Si desde las prácticas contradecimos los principios, pues estamos ante una crisis de valores.
Cuba no está ajena a las influencias hegemónicas del actual mundo unipolar y supuestamente global, hay que continuar tratando de construir un modelo de bienestar alternativo “a la intemperie”, bajo todas las influencias que genera la colonización de la subjetividad, incluyéndonos, a pesar del efecto modulador de nuestras políticas sociales. En el mercado no valen los ideales, sino la capacidad de consumo, los no consumidores se vuelven seres humanos “no reconocidos”, excluidos de todo tipo de reconocimiento social.
Existe hoy en el mundo una sobresaturación de información, algunas muy buenas, pero otras plagadas de mediocridad y superficialidad. Los medios de comunicación del actual modelo hegemónico fomentan la banalidad con tal de vender más. Somos atiborrados con entretenimientos, novelas, series y películas de violencia que tienen un poder de encantamiento increíble porque atrapan, pero se corre el riesgo de ser arrastrado al ocio y a la adicción (drogas, alcohol, sexo promiscuo, dinero fácil, juegos de azar, videojuegos).
Cuando Gandhi, Premio Nobel de la Paz, señaló los siete pecados capitales de la sociedad contemporánea se refirió precisamente al contexto global en el que nos encontramos inmersos: Riqueza sin trabajo, Placer sin conciencia, Conocimiento sin utilidad, Comercio sin moralidad, Ciencia sin humildad, Adoración sin sacrificio y Política sin principios.
Por lo general, la publicidad y el mercado asocian el bienestar al placer, al tener, al éxito, al estatus.
Es cierto que si no tenemos mucha cultura, la tendencia a pensar que en el tener está el bienestar y dejarnos atrapar por todas las propuestas de consumo crece como “hierba mala”, es someternos a la ignorancia. La ética del ser requiere de una formación moral, una preparación, una educación familiar, en general una educación de mayor envergadura, y a eso es lo que tenemos que apostar como sociedad.
FOMENTAR LA SOLIDARIDAD SOCIAL
Con el fortalecimiento del trabajo por cuenta propia, la comunidad constituye el espacio vital de muchas familias. Familia-comunidad-organizaciones-trabajo se fortalecen en sus vínculos. Sin embargo, los nuevos escenarios constituyen una magnífica oportunidad para fortalecer la vida comunitaria, además de potenciar el trabajo en beneficio del bienestar común. Cuba aporta la diferencia en el sentido de solidaridad y responsabilidad social que hemos incorporado.
Se hace necesario potenciar una cultura solidaria y una responsabilidad social que sirva de antídoto a la penetración de la cultura del mercado. Es importante que la gente mantenga su eticidad solidaria, que no se fragmente el proyecto colectivo. Aunque el nombre, y no la idea del trabajo por cuenta propia sugiera una cierta desconexión social, que no representa nuestra ética solidaria.
FORTALECER EL ESPACIO COMUNITARIO
La familia y la comunidad han ganado en importancia en Cuba como escenarios de la vida en los tiempos actuales. Cuando algún visitante observa nuestro modo de vida comunitario, en ocasiones refieren que antes en su país se vivía así, pero hace más de diez años que ya se vive a “puertas cerradas” y a “casas vacías durante gran parte del día” Esto se debe, en su mayor parte, al surgimiento de nuevas tecnologías, a horarios laborales cada vez más extensos, a la frecuencia con la que cambiamos de trabajo y casa, y a ciudades cada vez más grandes y pobladas. El crecimiento exacerbado del individualismo está haciendo cada vez más difícil encontrar una sensación de comunidad. La comunidad ha sido reducida al núcleo familiar mínimo, y en estas circunstancias es muy fácil caer en el aislamiento, que conlleva a la soledad y la depresión, creando un gran colapso social, con resultados tan drásticos como incrementos en violencia, abuso de drogas y enfermedades mentales.
Cuando las personas de todas las edades, grupos sociales y culturas sienten que pertenecen a una comunidad tienden a ser más felices y saludables, y crean una red social más fuerte, estable y solidaria. Una comunidad fuerte aporta muchos beneficios, tanto al individuo como al grupo en sí, ayudando a crear una mejor sociedad en general. Nuestro gran desafío es que nuestras puertas no se cierren, que no perdamos la sensibilidad por los otros, por nuestro barrio y entorno, que sigamos preocupándonos por el bien común.
Las diferentes formas de inserción a la economía no han deteriorado sensiblemente el tejido social existente, no somos una sociedad estratificada en clases sociales, sino tejida en redes familiares, vecinales y sociales, mantenemos una ética solidaria.
Una aspiración importante es que en la comunidad se encuentren soluciones novedosas a muchos de los problemas sociales que tenemos basado fundamentalmente en esa visión de la comunidad como espacio potenciado en la solución de los problemas. Para ello se necesitará una mayor dinamización de la comunidad en su capacidad para influir en las problemáticas locales.
Es importante mantener la implicación de los ciudadanos en la vida social, preservar el cuidado de nuestros espacios, el respeto a los ancianos, los niños, las mujeres, las personas con alguna discapacidad y sobre todo, mantener la responsabilidad social en la educación de las jóvenes generaciones.
Tomando en consideración todos estos elementos, considero que tenemos una gran responsabilidad social de no perder nuestro modelo cubano de bienestar, que nuestro país cuenta con condiciones sin precedentes para marcar la diferencia, que es preciso continuar resistiendo a la colonización de la cultura y la subjetividad, que el gran desafío es seguir proponiendo otros modelos de ser humano y de colectividad que realmente indiquen caminos de verdadera humanización.
http://cubanitoencuba.com/2013/05/12/cuba-una-mirada-al-modelo-cubano-de-bienestar/
Grecia ha muerto
Alanthano - 2013-04-22 19:36:45
por Yanis Varoufakis
Lunes, 22 de Abril de 2013 10:20
A los hospitales ya llegan los que desesperados, tras muchos meses de exclusión social, presentan cuadros solo vistos en antiguos libros de medicina... un hombre con el 90% de su cuerpo corroído por la sarna...
una mujer con un tumor de pecho del tamaño de una naranja, tan grande que ya asoma por la herida que se limpia con servilletas de bar... médicos y enfermeras que salen del dispensario para que el paciente no les vea llorar...
Grecia ya apenas ocupa espacio en los medios, de un tiempo a esta parte sus problemas apenas son un murmullo entre el estruendo de los papeles de Bárcenas, las faldas de Corina, los diferidos y los simulados... Grecia ya no existe, es solo un montón de cenizas bajo una gran cortina de humo.
Silencio radio, término acuñado durante la Segunda Guerra Mundial, referido al cese total de las transmisiones. Aplicado al ámbito militar significa que no se permite comunicación alguna hasta nueva orden. El silencio de radio tiene como objetivo evitar la localización o alerta por parte del enemigo, impedir que las señales interfieran con las comunicaciones oficiales de una determinada misión, u operación de rescate.
Silencio, silencio absoluto... y que lo que no esconda el silencio... que lo esconda el ruido.
Grecia ya apenas ocupa espacio en los medios, de un tiempo a esta parte sus problemas apenas son un murmullo entre el estruendo de los papeles de Bárcenas, las faldas de Corina, los diferidos y los simulados... Grecia ya no existe, es solo un montón de cenizas bajo una gran cortina de humo.
Quizá sea pura prevención... quizá sea por nuestro bien, quizá sea que lo que fue Grecia se ha transformado en una inmensa bola de cristal, la que refleja con detalle nuestro porvenir... lo que está por llegar... y por eso ya no se habla de esos once millones de personas que no hace mucho parecían ser el centro de la economía mundo, el epicentro de la gran quiebra occidental... quizá no sea por ninguna de esas razones, y sea porque ha comenzado la voladura controlada del mundo que conocimos.
Siento curiosidad por saber cómo harán para, llegado el momento, volver a conectarnos con aquél pozo de miseria, cuales serán las palabras que justifiquen tan prolongada desconexión, su salida de las portadas de los grandes periódicos, cómo enlazarán la simple crisis con ese infierno en que se ha convertido Grecia.
Ya lo sé... nos dirán que todo ocurrió ayer... nos darán grasientas raciones de medias verdades y embalsamados enviados especiales... o simplemente callarán... es lo más probable.
Saltarán de la nada al holocausto, que eso siempre impacta en el telediario de las tres, y luego, poco a poco, irán administrando las imágenes más duras... los testimonios doblados con voz de tarado... y todo ligeramente desenfocado, los colores desvaídos los rostros difuminados, con aspecto de catástrofe en un país muy, muy lejano, lejano y distinto... cuando distinto significa peor.
Lo que hoy ocurre en Grecia es muy fácil de entender... es que la crisis ya pasó... y han entrado en un indefinible estado de agonía, a medio camino entre la guerra civil y la postguerra.
El documento de rendición se llama MEMORANDUM.
Allá por febrero de 2012, los parlamentarios griegos pusieron su firma en lo que no es más que una condena a muerte de todo un país. “Memorando de Entendimiento” (MOU en sus siglas en inglés), es la entrega sin condiciones de la soberanía de Grecia en manos de bancos y empresas extranjeras. Páginas y páginas en las que se diseña el paulatino y sistemático desmantelamiento del estado, la usurpación de sus recursos naturales, de sus industria, de lo más necesario para la supervivencia de los ciudadanos...
El edicto impone normas estrictas para todo, desde la reducción de gastos en medicamentos de vital necesidad a las “limitaciones impuestas a los minoristas en la venta de productos de categorías restringidas, como alimentos para bebés.”
En otro apartado exige un progresivo recorte del sueldo de los funcionarios y demás trabajadores del gobierno, descapitalización de los fondos de la seguridad social y pensiones, privatizaciones de activos de propiedad pública, y una consecuente reducción del PIB. Algunos de sus párrafos dicen así:
“El gobierno está comprometido a sacar a la venta las participaciones que aún mantiene en empresas propiedad del Estado, si es necesario, para alcanzar el objetivo de la privatización total. El control público será puramente testimonial y limitado solo a casos críticos...”
“El gobierno no propondrá ni implementará medidas que infrinjan en modo alguno las normas del libre movimiento de capitales.”
“El gobierno griego debe revocar el derecho a huelga y a la negociación colectiva, derogar la legislación sobre el salario mínimo que socava la “competitividad de los costes” (ya se ha aplicado en cuatro ocasiones la ley marcial)
“El gobierno establecerá un mecanismo especial para revisar el tratamiento de determinados contenciosos judiciales (evasión de capitales), mecanismo que ha de incluir incluso la posibilidad de eliminar de los archivos judiciales ciertos casos en espera de ser juzgados”
Atenas permanece oculta bajo una espesa capa de humo, parte de ese humo proviene de las estufas de quienes ya no pueden pagar la factura de la luz, de quienes han arrasado los bosques que rodean la ciudad para conseguir madera gratis y no morir de frío durante este invierno... otra parte de ese humo procede de los edificios en llamas, edificios que ya no arden por ser atacados con cócteles molotov, sino con explosivos caseros.
En la Plaza de Exarchia, en el mismo centro de la capital, ya no existe nada que pueda recordar al lugar que fue en su día. El pequeño comercio ha desaparecido, traficantes de todo tipo se entremezclan con grupos de jóvenes ansiosos por dar con el responsable de su rabia y de su frustración, la mafia albanesa de la heroína se ha establecido definitivamente y campa a sus anchas, bandas de chiquillos la emprenden a golpes con todo aquél que tenga aspecto de inmigrante...
No muy lejos de la plaza, cientos de bolsas azules llenas de fruta son repartidas por miembros de "Amanecer Dorado" entre los paseantes (previa inscripción voluntaria en el partido)... ya ni siquiera se dejan ver por el barrio los lujosos descapotables cargados de chicos, chicas, y bolsos de Louis Vuitton, hijos de familias acomodadas ansiosos por "saborear la revolución"... la violencia ya dejó de ser contenida, casi al mismo tiempo que la miseria. Pintadas desmañadas cubren cada pared, muchas de ellas reivindican ataques a edificios públicos, otras prometen venganza por la muerte de Lambros Funtas, miembro del grupo armado "Lucha Revolucionaria"... un muro empapelado con carteles recordando la muerte de un quinceañero llamado Alexis Grigoropulos... más nombres... todos muertos a tiros durante enfrentamientos con la policía.
No solo Atenas ya no es Atenas... nada es como era en Grecia... todo se refleja en un espejo imperfecto que ya nadie llama crisis... todo se ha deformado hasta lo irreconocible. Coches negros con los cristales tintados llegan de cuando en cuando a las barriadas de inmigrantes para atropellarlos, incluso ante la complaciente mirada de la policía...
Las posibilidades de encontrar trabajo ya no son distintas entre jóvenes y adultos, todas se reducen a empleos por horas, a esporádicas reparaciones a domicilio, a cobrar en especias... a ganar cinco euros al día por ayudar en un taller o en una panadería, a conseguir algo de pan o chatarra que vender para pagar la gasolina del generador eléctrico... comprar champú, mantequilla, pilas para la radio... y poder escuchar las palabras de Yannis Stournaras (Ministro de economía Griego)
"Si abandonamos la austeridad no recibiremos el siguiente tramo del préstamo. Hemos establecido objetivos que tenemos que cumplir. Si no, perderemos la confianza que hemos empezado a reconstruir"
Los griegos se preguntan cuando comenzó esta guerra que no han visto empezar, esta guerra sin trincheras, sin banderas y sin cartelones llamando a filas... esta guerra sin bombas, pero con tanta miseria como la que más... esta guerra sin noticias del frente.
Amnistía Internacional ha denunciado ante la Comisión de Derechos y Justicia de la UE en Bruselas el hecho de que se esté deteniendo a personas sin la asistencia de un abogado, que se las incomunique y se las torture... son de ver los groseros retoques de la fotografías tomadas a los detenidos para ocultar las señales de sus rostros.
Patrullas compuestas de policías y miembros de "Amanecer Dorado" patrullan las calles y dan caza a todo aquél con aspecto de ser inmigrante.
Ya son más que habituales los multitudinarios saqueos de los supermercados, ya nadie se extraña de la complicidad de los mismos empleados que facilitan a los asaltantes el acceso a la comida y artículos de primera necesidad. Son varios los asaltos a sucursales bancarias en los que los atracadores han repartido el dinero entre los viandantes.
Cientos de pequeños empresarios agrícolas se niegan a cumplir la orden del gobierno de destruir sus productos y deciden distribuirlos gratuitamente por colegios y hospitales.
Casi un centenar de activistas armados con cócteles molotov atacaron una mina de oro y cobre situada al norte del país, una mina cuya explotación se ha cedido a una empresa canadiense... una mina de la que se esperan extraer más de 12.000 millones de euros solo en oro... una empresa que paga a al estado griego apenas 11 millones... una mina que está causando efectos desastrosos en la agricultura y la pesca de toda la zona.
La mitad de los griegos viven ya bajo lo que se considera índice de pobreza. El 9,5% de paro de antes del "rescate" se ha transformado en un 28%... hoy sólo uno de cada siete parados recibe algún tipo de subsidio... subsidios que oscilan entre un mínimo de 180 euros y un máximo de 468 euros... por un periodo nunca mayor de 12 meses. Los más afortunados... los pensionistas y los que aún conservan su trabajo, se han visto obligados a aceptar un recorte del 50% de sus ingresos... a renunciar a su derecho de estar asegurados.
En Grecia ya no existe ningún tipo de deducción fiscal para familias numerosas, en paro, o con miembros discapacitados... por el contrario, se han creado nuevos impuestos sobre la vivienda y las rentas del trabajo... las exenciones fiscales a las grandes multinacionales alcanzan en algunos casos el 60%... la carga impositiva sobre pequeñas y medianas empresas se ha incrementado en un 420%... y con ese dinero se rellena esos agujeros negros llamados "recapitalización bancaria" o "pago de la deuda"
El consumo de gasóleo para calefacción ha caído en más de un 75%... y aún así su precio se multiplicado por tres desde 2009. A pesar del frío intenso de este invierno, a pesar de que incluso la Corte Suprema ha declarado inconstitucional el corte de luz por impago, el gobierno ha cedido a las presiones de las grandes compañías energéticas y casi un tercio de los hogares no reciben suministro eléctrico desde hace meses.
El presupuesto sanitario ha quedado reducido a al mitad... el copago de las medicinas se ha doblado... una gran mayoría de los griegos ya no pueden pagar sus medicamentos... Los diabéticos no pueden costearse la insulina, el uso de antidepresivos y otros fármacos para prevenir el suicidio, están fuera del menú, las tasas de tuberculosis y VIH son altísimas.
El Centro de Control de Enfermedades de la UE ha emitido un informe que avisa contra el más que probable rebrote de todo tipo de infecciones y enfermedades contagiosas... la asociación de médicos advierte del espectacular incremento de casos en los que bebés son llevados a los hospitales con graves problemas estomacales dado que los padres no pueden pagar los adecuados a su edad.
A los hospitales ya llegan los que desesperados, tras muchos meses de exclusión social, presentan cuadros solo vistos en antiguos libros de medicina... un hombre con el 90% de su cuerpo corroído por la sarna... una mujer con un tumor de pecho del tamaño de una naranja, tan grande que ya asoma por la herida que se limpia con servilletas de bar... médicos y enfermeras que salen del dispensario para que el paciente no les vea llorar...
“Grecia debe salir, rápida y temporalmente del Euro, y aún a riesgo de la definitiva destrucción de su economía, su moneda habrá de ser devaluada en un 20/30%. La situación actual ha llegado a un punto tal de degradación que podría ser considerada como tragedia humanitaria, y por tanto, deberíamos empezar a barajar la hipótesis de pedir la intervención de la ONU”.
Estas son las recomendaciones de un reciente informe presentado con urgencia ante el Consejo de Europa, el BCE, y la Oficina de Preupuestos y Hacienda de la UE. Está firmado por los más influyentes economistas de Alemania, entre ellos Hans Werner Sinn (asesor personal de Merkel).
Probablemente seguiremos escuchando palabras como "rescate" "ayuda" o "recuperación" durante mucho más tiempo... las palabras "genocidio", "catástrofe humanitaria", o "crímenes contra la humanidad" todavía tardarán en llegar... si es que llegan.
Alguna razón habrá para que ya nadie hable de Grecia... será por ocultarnos ese futuro que nos viene... será por no alterar esa falsa esperanza de que todo este infierno será para bien... o tal vez, sencillamente... porque Grecia no ha soportado tanta ayuda... porque Grecia ha muerto aplastada por el rescate... o quizá porque, bajo el silencio radio y tras la gran cortina de ruido, Grecia ya no existe... y comienzan a surgir otras nuevas.
“La economía griega está acabada. La economía griega está en una tremenda depresión… No hay potencia, no hay fuerza dentro de la economía griega, ni hay fuerza dentro de la sociedad griega para evitarlo… Imagínense si estuviésemos en Ohio en el 1931 y preguntásemos: ¿Qué puede hacer la casta política de Ohio para conseguir sacar a Ohio de la Gran Depresión? Y la respuesta es “nada”.
Yanis Varoufakis, economista griego.
Visto en: Kaosenlared
Enlace original: Casmadrid.org
Lunes, 22 de Abril de 2013 10:20
A los hospitales ya llegan los que desesperados, tras muchos meses de exclusión social, presentan cuadros solo vistos en antiguos libros de medicina... un hombre con el 90% de su cuerpo corroído por la sarna...
una mujer con un tumor de pecho del tamaño de una naranja, tan grande que ya asoma por la herida que se limpia con servilletas de bar... médicos y enfermeras que salen del dispensario para que el paciente no les vea llorar...
Grecia ya apenas ocupa espacio en los medios, de un tiempo a esta parte sus problemas apenas son un murmullo entre el estruendo de los papeles de Bárcenas, las faldas de Corina, los diferidos y los simulados... Grecia ya no existe, es solo un montón de cenizas bajo una gran cortina de humo.
Silencio radio, término acuñado durante la Segunda Guerra Mundial, referido al cese total de las transmisiones. Aplicado al ámbito militar significa que no se permite comunicación alguna hasta nueva orden. El silencio de radio tiene como objetivo evitar la localización o alerta por parte del enemigo, impedir que las señales interfieran con las comunicaciones oficiales de una determinada misión, u operación de rescate.
Silencio, silencio absoluto... y que lo que no esconda el silencio... que lo esconda el ruido.
Grecia ya apenas ocupa espacio en los medios, de un tiempo a esta parte sus problemas apenas son un murmullo entre el estruendo de los papeles de Bárcenas, las faldas de Corina, los diferidos y los simulados... Grecia ya no existe, es solo un montón de cenizas bajo una gran cortina de humo.
Quizá sea pura prevención... quizá sea por nuestro bien, quizá sea que lo que fue Grecia se ha transformado en una inmensa bola de cristal, la que refleja con detalle nuestro porvenir... lo que está por llegar... y por eso ya no se habla de esos once millones de personas que no hace mucho parecían ser el centro de la economía mundo, el epicentro de la gran quiebra occidental... quizá no sea por ninguna de esas razones, y sea porque ha comenzado la voladura controlada del mundo que conocimos.
Siento curiosidad por saber cómo harán para, llegado el momento, volver a conectarnos con aquél pozo de miseria, cuales serán las palabras que justifiquen tan prolongada desconexión, su salida de las portadas de los grandes periódicos, cómo enlazarán la simple crisis con ese infierno en que se ha convertido Grecia.
Ya lo sé... nos dirán que todo ocurrió ayer... nos darán grasientas raciones de medias verdades y embalsamados enviados especiales... o simplemente callarán... es lo más probable.
Saltarán de la nada al holocausto, que eso siempre impacta en el telediario de las tres, y luego, poco a poco, irán administrando las imágenes más duras... los testimonios doblados con voz de tarado... y todo ligeramente desenfocado, los colores desvaídos los rostros difuminados, con aspecto de catástrofe en un país muy, muy lejano, lejano y distinto... cuando distinto significa peor.
Lo que hoy ocurre en Grecia es muy fácil de entender... es que la crisis ya pasó... y han entrado en un indefinible estado de agonía, a medio camino entre la guerra civil y la postguerra.
El documento de rendición se llama MEMORANDUM.
Allá por febrero de 2012, los parlamentarios griegos pusieron su firma en lo que no es más que una condena a muerte de todo un país. “Memorando de Entendimiento” (MOU en sus siglas en inglés), es la entrega sin condiciones de la soberanía de Grecia en manos de bancos y empresas extranjeras. Páginas y páginas en las que se diseña el paulatino y sistemático desmantelamiento del estado, la usurpación de sus recursos naturales, de sus industria, de lo más necesario para la supervivencia de los ciudadanos...
El edicto impone normas estrictas para todo, desde la reducción de gastos en medicamentos de vital necesidad a las “limitaciones impuestas a los minoristas en la venta de productos de categorías restringidas, como alimentos para bebés.”
En otro apartado exige un progresivo recorte del sueldo de los funcionarios y demás trabajadores del gobierno, descapitalización de los fondos de la seguridad social y pensiones, privatizaciones de activos de propiedad pública, y una consecuente reducción del PIB. Algunos de sus párrafos dicen así:
“El gobierno está comprometido a sacar a la venta las participaciones que aún mantiene en empresas propiedad del Estado, si es necesario, para alcanzar el objetivo de la privatización total. El control público será puramente testimonial y limitado solo a casos críticos...”
“El gobierno no propondrá ni implementará medidas que infrinjan en modo alguno las normas del libre movimiento de capitales.”
“El gobierno griego debe revocar el derecho a huelga y a la negociación colectiva, derogar la legislación sobre el salario mínimo que socava la “competitividad de los costes” (ya se ha aplicado en cuatro ocasiones la ley marcial)
“El gobierno establecerá un mecanismo especial para revisar el tratamiento de determinados contenciosos judiciales (evasión de capitales), mecanismo que ha de incluir incluso la posibilidad de eliminar de los archivos judiciales ciertos casos en espera de ser juzgados”
Atenas permanece oculta bajo una espesa capa de humo, parte de ese humo proviene de las estufas de quienes ya no pueden pagar la factura de la luz, de quienes han arrasado los bosques que rodean la ciudad para conseguir madera gratis y no morir de frío durante este invierno... otra parte de ese humo procede de los edificios en llamas, edificios que ya no arden por ser atacados con cócteles molotov, sino con explosivos caseros.
En la Plaza de Exarchia, en el mismo centro de la capital, ya no existe nada que pueda recordar al lugar que fue en su día. El pequeño comercio ha desaparecido, traficantes de todo tipo se entremezclan con grupos de jóvenes ansiosos por dar con el responsable de su rabia y de su frustración, la mafia albanesa de la heroína se ha establecido definitivamente y campa a sus anchas, bandas de chiquillos la emprenden a golpes con todo aquél que tenga aspecto de inmigrante...
No muy lejos de la plaza, cientos de bolsas azules llenas de fruta son repartidas por miembros de "Amanecer Dorado" entre los paseantes (previa inscripción voluntaria en el partido)... ya ni siquiera se dejan ver por el barrio los lujosos descapotables cargados de chicos, chicas, y bolsos de Louis Vuitton, hijos de familias acomodadas ansiosos por "saborear la revolución"... la violencia ya dejó de ser contenida, casi al mismo tiempo que la miseria. Pintadas desmañadas cubren cada pared, muchas de ellas reivindican ataques a edificios públicos, otras prometen venganza por la muerte de Lambros Funtas, miembro del grupo armado "Lucha Revolucionaria"... un muro empapelado con carteles recordando la muerte de un quinceañero llamado Alexis Grigoropulos... más nombres... todos muertos a tiros durante enfrentamientos con la policía.
No solo Atenas ya no es Atenas... nada es como era en Grecia... todo se refleja en un espejo imperfecto que ya nadie llama crisis... todo se ha deformado hasta lo irreconocible. Coches negros con los cristales tintados llegan de cuando en cuando a las barriadas de inmigrantes para atropellarlos, incluso ante la complaciente mirada de la policía...
Las posibilidades de encontrar trabajo ya no son distintas entre jóvenes y adultos, todas se reducen a empleos por horas, a esporádicas reparaciones a domicilio, a cobrar en especias... a ganar cinco euros al día por ayudar en un taller o en una panadería, a conseguir algo de pan o chatarra que vender para pagar la gasolina del generador eléctrico... comprar champú, mantequilla, pilas para la radio... y poder escuchar las palabras de Yannis Stournaras (Ministro de economía Griego)
"Si abandonamos la austeridad no recibiremos el siguiente tramo del préstamo. Hemos establecido objetivos que tenemos que cumplir. Si no, perderemos la confianza que hemos empezado a reconstruir"
Los griegos se preguntan cuando comenzó esta guerra que no han visto empezar, esta guerra sin trincheras, sin banderas y sin cartelones llamando a filas... esta guerra sin bombas, pero con tanta miseria como la que más... esta guerra sin noticias del frente.
Amnistía Internacional ha denunciado ante la Comisión de Derechos y Justicia de la UE en Bruselas el hecho de que se esté deteniendo a personas sin la asistencia de un abogado, que se las incomunique y se las torture... son de ver los groseros retoques de la fotografías tomadas a los detenidos para ocultar las señales de sus rostros.
Patrullas compuestas de policías y miembros de "Amanecer Dorado" patrullan las calles y dan caza a todo aquél con aspecto de ser inmigrante.
Ya son más que habituales los multitudinarios saqueos de los supermercados, ya nadie se extraña de la complicidad de los mismos empleados que facilitan a los asaltantes el acceso a la comida y artículos de primera necesidad. Son varios los asaltos a sucursales bancarias en los que los atracadores han repartido el dinero entre los viandantes.
Cientos de pequeños empresarios agrícolas se niegan a cumplir la orden del gobierno de destruir sus productos y deciden distribuirlos gratuitamente por colegios y hospitales.
Casi un centenar de activistas armados con cócteles molotov atacaron una mina de oro y cobre situada al norte del país, una mina cuya explotación se ha cedido a una empresa canadiense... una mina de la que se esperan extraer más de 12.000 millones de euros solo en oro... una empresa que paga a al estado griego apenas 11 millones... una mina que está causando efectos desastrosos en la agricultura y la pesca de toda la zona.
La mitad de los griegos viven ya bajo lo que se considera índice de pobreza. El 9,5% de paro de antes del "rescate" se ha transformado en un 28%... hoy sólo uno de cada siete parados recibe algún tipo de subsidio... subsidios que oscilan entre un mínimo de 180 euros y un máximo de 468 euros... por un periodo nunca mayor de 12 meses. Los más afortunados... los pensionistas y los que aún conservan su trabajo, se han visto obligados a aceptar un recorte del 50% de sus ingresos... a renunciar a su derecho de estar asegurados.
En Grecia ya no existe ningún tipo de deducción fiscal para familias numerosas, en paro, o con miembros discapacitados... por el contrario, se han creado nuevos impuestos sobre la vivienda y las rentas del trabajo... las exenciones fiscales a las grandes multinacionales alcanzan en algunos casos el 60%... la carga impositiva sobre pequeñas y medianas empresas se ha incrementado en un 420%... y con ese dinero se rellena esos agujeros negros llamados "recapitalización bancaria" o "pago de la deuda"
El consumo de gasóleo para calefacción ha caído en más de un 75%... y aún así su precio se multiplicado por tres desde 2009. A pesar del frío intenso de este invierno, a pesar de que incluso la Corte Suprema ha declarado inconstitucional el corte de luz por impago, el gobierno ha cedido a las presiones de las grandes compañías energéticas y casi un tercio de los hogares no reciben suministro eléctrico desde hace meses.
El presupuesto sanitario ha quedado reducido a al mitad... el copago de las medicinas se ha doblado... una gran mayoría de los griegos ya no pueden pagar sus medicamentos... Los diabéticos no pueden costearse la insulina, el uso de antidepresivos y otros fármacos para prevenir el suicidio, están fuera del menú, las tasas de tuberculosis y VIH son altísimas.
El Centro de Control de Enfermedades de la UE ha emitido un informe que avisa contra el más que probable rebrote de todo tipo de infecciones y enfermedades contagiosas... la asociación de médicos advierte del espectacular incremento de casos en los que bebés son llevados a los hospitales con graves problemas estomacales dado que los padres no pueden pagar los adecuados a su edad.
A los hospitales ya llegan los que desesperados, tras muchos meses de exclusión social, presentan cuadros solo vistos en antiguos libros de medicina... un hombre con el 90% de su cuerpo corroído por la sarna... una mujer con un tumor de pecho del tamaño de una naranja, tan grande que ya asoma por la herida que se limpia con servilletas de bar... médicos y enfermeras que salen del dispensario para que el paciente no les vea llorar...
“Grecia debe salir, rápida y temporalmente del Euro, y aún a riesgo de la definitiva destrucción de su economía, su moneda habrá de ser devaluada en un 20/30%. La situación actual ha llegado a un punto tal de degradación que podría ser considerada como tragedia humanitaria, y por tanto, deberíamos empezar a barajar la hipótesis de pedir la intervención de la ONU”.
Estas son las recomendaciones de un reciente informe presentado con urgencia ante el Consejo de Europa, el BCE, y la Oficina de Preupuestos y Hacienda de la UE. Está firmado por los más influyentes economistas de Alemania, entre ellos Hans Werner Sinn (asesor personal de Merkel).
Probablemente seguiremos escuchando palabras como "rescate" "ayuda" o "recuperación" durante mucho más tiempo... las palabras "genocidio", "catástrofe humanitaria", o "crímenes contra la humanidad" todavía tardarán en llegar... si es que llegan.
Alguna razón habrá para que ya nadie hable de Grecia... será por ocultarnos ese futuro que nos viene... será por no alterar esa falsa esperanza de que todo este infierno será para bien... o tal vez, sencillamente... porque Grecia no ha soportado tanta ayuda... porque Grecia ha muerto aplastada por el rescate... o quizá porque, bajo el silencio radio y tras la gran cortina de ruido, Grecia ya no existe... y comienzan a surgir otras nuevas.
“La economía griega está acabada. La economía griega está en una tremenda depresión… No hay potencia, no hay fuerza dentro de la economía griega, ni hay fuerza dentro de la sociedad griega para evitarlo… Imagínense si estuviésemos en Ohio en el 1931 y preguntásemos: ¿Qué puede hacer la casta política de Ohio para conseguir sacar a Ohio de la Gran Depresión? Y la respuesta es “nada”.
Yanis Varoufakis, economista griego.
Visto en: Kaosenlared
Enlace original: Casmadrid.org
La náusea
JuanL - 2013-04-18 23:36:39
Esto me pasa por curiosear entre la basura...
Hoy, en el blog del ABC dedicado a Venezuela y firmado por Ludmila Vinogradoff:

Mmmm… esa foto me suena…
¿No era de Egipto?
Pues sí, era de Egipto; diciembre de 2011:

Aquí, la cosa:
http://abcblogs.abc.es/bochinche-venezolano/2013/04/18/fascismo-puro-y-duro/
El post no se sale del guión. Sólo cuenta la versión de la propaganda opositora, y achaca la violencia a las fuerzas de seguridad. Que si hay jóvenes opositores detenidos, represión de manifestaciones pacíficas, etc... Hasta incluye una foto de un opositor con la camiseta del partido de Capriles y un revolver en la mano que, por lo visto y según la autora del blog, es un chavista disfrazado... Así, tal cual.
La náusea me ha empujado a vomitar un comentario en el blog, pero al final he pasado porque obligan a registrarse en el ABC. Ahora que lo he contado aquí me siento un poco mejor. Lo siento si con ello genero otras náuseas.
Hoy, en el blog del ABC dedicado a Venezuela y firmado por Ludmila Vinogradoff:

Mmmm… esa foto me suena…
¿No era de Egipto?
Pues sí, era de Egipto; diciembre de 2011:

Aquí, la cosa:
http://abcblogs.abc.es/bochinche-venezolano/2013/04/18/fascismo-puro-y-duro/
El post no se sale del guión. Sólo cuenta la versión de la propaganda opositora, y achaca la violencia a las fuerzas de seguridad. Que si hay jóvenes opositores detenidos, represión de manifestaciones pacíficas, etc... Hasta incluye una foto de un opositor con la camiseta del partido de Capriles y un revolver en la mano que, por lo visto y según la autora del blog, es un chavista disfrazado... Así, tal cual.
La náusea me ha empujado a vomitar un comentario en el blog, pero al final he pasado porque obligan a registrarse en el ABC. Ahora que lo he contado aquí me siento un poco mejor. Lo siento si con ello genero otras náuseas.

