Muñoz Molina, el tibio
amira - 2012-09-26 14:28:52
Una entrevista con el escritor español Antonio Muñoz Molina a propósito de España, de la guerra civil y de su libro La noche de los tiempos.
He tenido la oportunidad de conocer personalmente a algunos escritores que admiro. Debo señalar que no siempre estos encuentros han sido felices. En algunos casos han resultado incluso decepcionantes. No porque yo espere que el autor sea un tipo simpático ni mucho menos. Lo único que espero es que se parezca a sus libros. La decepción viene cuando la persona real no coincide con la imagen que me he hecho de ella a través de su obra. Lo cual, por supuesto, no es culpa del escritor en cuestión. Pero en ningún caso eso ha influido en la opinión que me haya creado previamente sobre sus libros que me seguirán gustando si ese era el caso.
Lo que más me impresionó de Antonio Muñoz Molina -por estos días en la ciudad de Ámsterdam invitado a pasar seis semanas como ‘escritor residente’ por el Letterenfonds- es que es exactamente igual a como me lo había imaginado. Es decir, exactamente igual a como, a mi juicio, él se revela en sus libros. Casi al final de la entrevista que me concedió una mañana de septiembre, y a propósito de una frase suya en la novela La noche de los tiempos, me comentó con una sonrisa: “Ayer me dijo mi esposa una cosa que me gustó mucho. Me dijo, un escritor debe avergonzarse a veces un poco de lo que haya escrito. Avergonzarse en el sentido de que debería darle pudor haber sido demasiado franco en lo que ha escrito. Avergonzarse, no por haberlo escrito, sino por haber mostrado demasiado”.
Bueno, Muñoz Molina bien podría morir de vergüenza. Toda su obra es una revelación de sí mismo. Por fortuna, pues en eso radica buena parte de su fuerza y su atractivo. La fuerte carga autobiográfica de sus personajes y circunstancias es lo que hace fascinante la elaboración de uno de los temas más recurrentes de sus libros, España, la prodigiosa transformación de ese país en unas cuantas décadas. La franqueza desprejuiciada con la que el escritor describe la España rural de su niñez y su primera juventud, Úbeda, es la misma de Muñoz Molina cuando habla. Alguien a quien le gusta llamar al pan pan y al vino vino.
El jinete polaco (1991), otra de sus obras mayores, “trata de ese cambio de mi generación, un cambio con partes buenas y malas, que se hace rápidamente y desigualmente. Pero es un cambio. Antes de 1975 España era un país patriarcal y ahora es un país igualitario. Cuando una dictadura dura mucho las cosas tardan mucho en cambiar. Pero cambian. En España hay bastante mujeres con posiciones de responsabilidad en cargos, hay aceptación de la homosexualidad… ”. Muñoz Molina recuerda a un chico de su pueblo, un joven hijo de inmigrantes que regresaba de vacaciones al pueblo con una novia holandesa. “Dormían los dos en el mismo cuarto sin estar casados. Esto era motivo de escándalo, pero te permitía ver que hay otro mundo posible”.
Desmitificación de la guerra. “Los hunos y los hotros”
“Nunca había entrado directamente en materia en asuntos políticos … como en La noche de los tiempos. Dice Muñoz Molina a propósito de su última gran obra en la que se mete de lleno en un escenario de guerra, en el desorden sangriento que se apodera de Madrid el verano de 1936, en los comienzos de la guerra civil. “Las tragedias del pasado pueden determinar la vida de un país durante mucho tiempo”.
En la última década ha habido en España una gran producción de obras con el tema de la guerra civil. Muchos escritores e intelectuales se han puesto a reflexionar y a proponer interpretaciones sobre lo que pasó en la guerra. ¿A qué obedece este súbito interés por un tema que había quedado relegado en años anteriores? ¿Sigue siendo la guerra parte muy viva del imaginario público español? ¿Hay todavía mucho que decir, muchas cosas oscuras?
“En los años 2000, años de Zapatero, se puso de moda la guerra civil y se decía que nunca se habían tratado antes esos temas que ahora se estaban descubriendo. Muchos dijeron eso, que había habido en España un silencio, un silencio asustado”. Esto es algo que irrita a Muñoz Molina porque, “… no es verdad. Se habían escrito cientos de libros, lo que pasaba era que no les habían prestado atención”. No está de acuerdo con que se diga que solamente ahora comienzan los intelectuales españoles a cuestionarse la guerra. “Yo, en mi propio trabajo, desde mi primera novela he tratado ese tema, de cómo la memoria del pasado se integra en el presente y cómo el pasado actúa sobre nosotros… Cuando yo hice mi primera novela en 1986, recuerdo que recibí un reproche, ¡hombre, una novela con la guerra civil! No estaba de moda. En los años ochenta en España había que ser moderno, había que ser almodovariano”.
Hoy día la guerra es tema de actualidad e incluso bandera política. Algunos sectores de izquierda se han propuesto remover los escombros de la guerra, encontrar las fosas con los cuerpos para darles sepultura. ¿Dónde están los restos de García Lorca? Hace un par de años el Poder Judicial español suspendió al juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional por investigar los crímenes del franquismo. La derecha post franquista preferiría pasar la página pero protesta sin embargo por el retiro de las estatuas de Franco de las plazas públicas. ¿Serían estos dos sectores todavía los representantes de las llamadas “dos Españas”?
“Nunca ha habido dos Españas, eso es un invento”. Este punto de vista de Muñoz Molina queda claro en La noche de los tiempos, obra en la que el autor se propuso, con éxito, desmitificar una guerra que ha sido romantizada al máximo, que ha quedado en la memoria –no sólo de los españoles sino de todo el mundo- como un evento heroico en el que la barbarie se enfrentó a la democracia. Muñoz Molina piensa que una de las funciones de la literatura, al igual que la historia, es “mostrar que las cosas no son simples, que son complejas. Que la realidad es más compleja de lo que parece. Para simplificaciones están las ideologías y los catecismos”. Los que en la década pasada comenzaron a escribir sobre la guerra “tenían además un recuerdo terriblemente sectario y simplificador, poco sofisticado políticamente, un recuerdo de reivindicación del bando republicano en la guerra civil, como si la República y la guerra civil hubieran sido una cosa de buenos y malos, una cosa simplista”. Resalta también que en España se comenzó a ver la guerra no como una desgracia -lo que había sido- convirtiéndola en una especie de épica entre un bando de heroicos y un bando de malvados. “No había dos Españas, había muchas cosas diferentes. Tampoco la guerra era inevitable”.
En esta obra, Muñoz Molina nos deja ver las diferentes fuerzas que se expresaron durante la guerra civil. Lo interesante es que lo hace desde la perspectiva de un escéptico -un tibio, como llamaban entonces a gente como Ignacio Abel, el protagonista de la novela- un hombre que aunque tiene unas claras simpatías políticas, predomina en él su espíritu humanista, crítico, racional, despojado de prejuicios políticos, que condena los abusos que se cometen de lado y lado. Un hombre que no quiere tomar partido porque ha visto que la barbarie se expresa en todas las huestes. “Los hunos y los hotros”, expresión que José Bergamín le atribuye en el libro a un Miguel de Unamuno decepcionado por lo que estaba sucediendo en el país, y que Abel/Muñoz Molina no desaprobaría. Este es quizás el mayor mérito de la obra, la distancia con la que el personaje observa los acontecimientos a pesar de que él mismo, su familia, sus amigos, su amante, todos se hallan envueltos fatalmente en la historia.
“Una cosa que tenían en común todas las personas que conocí de niño que habían estado en la guerra, también mi propio abuelo, era que casi todos habían ido forzados. Eso es muy importante, es algo que no se dice en los libros de historia, ni siquiera en las novelas, que la gente va a la fuerza… Mi abuelo paterno se pasó los tres años en el centro. Decía que él nunca había apuntado para matar a nadie, que ellos no le habían hecho nada”. Esto es también parte de la visión desmitificadora del autor y de su personaje el arquitecto Abel, porque el caos, la destrucción y la sangre que generan las guerras no son en ningún caso una alternativa deseable.
El proceso de creación: la semilla
La noche de los tiempos no resulta fascinante solamente por su temática, sino también por la manera como está construida. A medida que se va avanzando en la lectura de sus casi mil páginas tenemos la impresión de que progresamos por las formas cilíndricas de una espiral, como andar por la arquitectura interior de un caracol. Es la manera como se mueve el narrador por la cabeza de Ignacio Abel. ¿Cómo se crea una novela como ésta?
“Este es un trabajo que no planeas, es algo en lo que te encuentras de pronto. La obra fue saliendo según avanzaba la escritura. Esta novela fue el resultado de una explosión inesperada. Estaba pensando hacer una cosa y de pronto surgió otra. Lo que pensaba hacer adquirió una dimensión involuntaria. Siempre lo que he escrito ha sido en parte resultado de una sorpresa, me lo he encontrado”.
Dice que por lo general sus obras parten de una semilla. Lo que caracteriza una semilla es que es algo muy pequeño pero con un gran potencial. “En este caso tenía una idea muy simple. Siempre me ha llamado la atención escribir sobre el desplazamiento de la gente, sobre los exilios, ya sean voluntarios o no. Esa idea me vino del tiempo que trabajé en una pequeña universidad en los Estados Unidos, un día viajando por la orilla del río Hudson. El tren salía de Nueva York. Iba solo. Me llevaron a una casa de invitados. Entonces empecé a pensar en un cuento que fuera la historia de alguien que viene de un mundo conflictivo y que llega a ese lugar. El profesor que me había invitado a esa universidad era un exiliado rumano. En esa universidad está enterrada Hannah Arendt. Me enseñaron unos pabellones muy interesantes construidos entre bosques con una arquitectura de los años treinta hechos por un arquitecto alemán que había venido de Europa. Entonces empecé a escribir una historia sobre un exiliado yugoeslavo que llega allí en los años después de la guerra. Ese escritor habla una lengua que sólo habla el profesor que lo ha invitado. Pero todo esto es visto desde el tren en que viaja… Después pensé que podía ser un profesor español en la época de la guerra civil, y pensé en la historia del poeta Pedro Salinas, que se había enamorado en Madrid de una estudiante americana que había ido a Madrid a hacer su tesis y a quien había dedicado sus poemas más importantes. Esto me llevó a la historia real de Salinas, a la historia de su familia, la de su esposa que cuando se entera intenta suicidarse tirándose a un río”.
Así empezó a crecer la obra. A partir de los dos personajes centrales, luego el tren, luego la esposa que empieza siendo una sombra y que va tomando presencia. “Adela, la esposa, inicialmente era un personaje secundario, pero el arte de la novela es ver la historia desde el punto de vista de cada persona, no hay personajes secundarios, todos son protagonistas”.
El otro personaje clave es el profesor Rossman, un judío alemán, que nos transporta constantemente al tema de la arbitrariedad e irracionalidad de la guerra. “Rossman está basado físicamente en un señor que yo conocí en Nueva York que había huido de Rumania a los doce años. Era un gran hispanista. A sus 79 años seguía soñando con la Gestapo. Eso me pareció terrible”. En el libro, Rossman, exiliado en Madrid huyendo del horror de los nazi, se ve ahora confrontado al horror de una guerra que lo percibe, en tanto que alemán, como alguien sospechoso. La víctima del nazismo termina por pura confusión siendo víctima de los republicanos españoles. “Mi editora americana es una señora de origen yugoeslavo, serbia que vivía en un pueblo de mayoría croata. Un día llegaron los vecinos y se llevaron a su padre y hermano y los mataron”. Para Muñoz Molina nada justifica la violencia. Y se pregunta, “¿hasta qué grado de parentesco estarías dispuesto a justificar la violencia, un sobrino, un hijo? ¿Dónde paramos?”.
Seis semanas ha estado Muñoz Molina en Ámsterdam en un mini exilio de su casa de Madrid. En una entrada de agosto en su blog habla sobre este viaje y la pena que en el fondo le causa dejar Madrid este verano, irse de casa, “dejar mi cuarto, mis papeles, mis libros y mi música”, a pesar del entusiasmo que le suscita también la novedad de un sitio por descubrir. Si nos guiamos por sus Cuadernos de Ámsterdam -las páginas breves de un diario que fue surgiendo a partir de imágenes concretas, una persona en la calle, un parque, una plaza- su entusiasmo sólo se acrecentó con el descubrimiento paulatino, día a día, de la ciudad. “Gracias a la bicicleta llego tan lejos algunas mañanas que se me acaba la ciudad”, dice en otra entrada.
Quién sabe qué cosas se le habrán pasado ahora por la mente a este hombre del sur recorriendo una ciudad del norte en un comienzo de otoño lluvioso. Qué paisajes urbanos, qué gentes vistos desde su deambular en bicicleta, qué fantasía recreada a partir de un Vermeer del Rijksmuseum son ya la semilla de una historia que comienza a germinar en su cabeza.
He tenido la oportunidad de conocer personalmente a algunos escritores que admiro. Debo señalar que no siempre estos encuentros han sido felices. En algunos casos han resultado incluso decepcionantes. No porque yo espere que el autor sea un tipo simpático ni mucho menos. Lo único que espero es que se parezca a sus libros. La decepción viene cuando la persona real no coincide con la imagen que me he hecho de ella a través de su obra. Lo cual, por supuesto, no es culpa del escritor en cuestión. Pero en ningún caso eso ha influido en la opinión que me haya creado previamente sobre sus libros que me seguirán gustando si ese era el caso.
Lo que más me impresionó de Antonio Muñoz Molina -por estos días en la ciudad de Ámsterdam invitado a pasar seis semanas como ‘escritor residente’ por el Letterenfonds- es que es exactamente igual a como me lo había imaginado. Es decir, exactamente igual a como, a mi juicio, él se revela en sus libros. Casi al final de la entrevista que me concedió una mañana de septiembre, y a propósito de una frase suya en la novela La noche de los tiempos, me comentó con una sonrisa: “Ayer me dijo mi esposa una cosa que me gustó mucho. Me dijo, un escritor debe avergonzarse a veces un poco de lo que haya escrito. Avergonzarse en el sentido de que debería darle pudor haber sido demasiado franco en lo que ha escrito. Avergonzarse, no por haberlo escrito, sino por haber mostrado demasiado”.
Bueno, Muñoz Molina bien podría morir de vergüenza. Toda su obra es una revelación de sí mismo. Por fortuna, pues en eso radica buena parte de su fuerza y su atractivo. La fuerte carga autobiográfica de sus personajes y circunstancias es lo que hace fascinante la elaboración de uno de los temas más recurrentes de sus libros, España, la prodigiosa transformación de ese país en unas cuantas décadas. La franqueza desprejuiciada con la que el escritor describe la España rural de su niñez y su primera juventud, Úbeda, es la misma de Muñoz Molina cuando habla. Alguien a quien le gusta llamar al pan pan y al vino vino.
El jinete polaco (1991), otra de sus obras mayores, “trata de ese cambio de mi generación, un cambio con partes buenas y malas, que se hace rápidamente y desigualmente. Pero es un cambio. Antes de 1975 España era un país patriarcal y ahora es un país igualitario. Cuando una dictadura dura mucho las cosas tardan mucho en cambiar. Pero cambian. En España hay bastante mujeres con posiciones de responsabilidad en cargos, hay aceptación de la homosexualidad… ”. Muñoz Molina recuerda a un chico de su pueblo, un joven hijo de inmigrantes que regresaba de vacaciones al pueblo con una novia holandesa. “Dormían los dos en el mismo cuarto sin estar casados. Esto era motivo de escándalo, pero te permitía ver que hay otro mundo posible”.
Desmitificación de la guerra. “Los hunos y los hotros”
“Nunca había entrado directamente en materia en asuntos políticos … como en La noche de los tiempos. Dice Muñoz Molina a propósito de su última gran obra en la que se mete de lleno en un escenario de guerra, en el desorden sangriento que se apodera de Madrid el verano de 1936, en los comienzos de la guerra civil. “Las tragedias del pasado pueden determinar la vida de un país durante mucho tiempo”.
En la última década ha habido en España una gran producción de obras con el tema de la guerra civil. Muchos escritores e intelectuales se han puesto a reflexionar y a proponer interpretaciones sobre lo que pasó en la guerra. ¿A qué obedece este súbito interés por un tema que había quedado relegado en años anteriores? ¿Sigue siendo la guerra parte muy viva del imaginario público español? ¿Hay todavía mucho que decir, muchas cosas oscuras?
“En los años 2000, años de Zapatero, se puso de moda la guerra civil y se decía que nunca se habían tratado antes esos temas que ahora se estaban descubriendo. Muchos dijeron eso, que había habido en España un silencio, un silencio asustado”. Esto es algo que irrita a Muñoz Molina porque, “… no es verdad. Se habían escrito cientos de libros, lo que pasaba era que no les habían prestado atención”. No está de acuerdo con que se diga que solamente ahora comienzan los intelectuales españoles a cuestionarse la guerra. “Yo, en mi propio trabajo, desde mi primera novela he tratado ese tema, de cómo la memoria del pasado se integra en el presente y cómo el pasado actúa sobre nosotros… Cuando yo hice mi primera novela en 1986, recuerdo que recibí un reproche, ¡hombre, una novela con la guerra civil! No estaba de moda. En los años ochenta en España había que ser moderno, había que ser almodovariano”.
Hoy día la guerra es tema de actualidad e incluso bandera política. Algunos sectores de izquierda se han propuesto remover los escombros de la guerra, encontrar las fosas con los cuerpos para darles sepultura. ¿Dónde están los restos de García Lorca? Hace un par de años el Poder Judicial español suspendió al juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional por investigar los crímenes del franquismo. La derecha post franquista preferiría pasar la página pero protesta sin embargo por el retiro de las estatuas de Franco de las plazas públicas. ¿Serían estos dos sectores todavía los representantes de las llamadas “dos Españas”?
“Nunca ha habido dos Españas, eso es un invento”. Este punto de vista de Muñoz Molina queda claro en La noche de los tiempos, obra en la que el autor se propuso, con éxito, desmitificar una guerra que ha sido romantizada al máximo, que ha quedado en la memoria –no sólo de los españoles sino de todo el mundo- como un evento heroico en el que la barbarie se enfrentó a la democracia. Muñoz Molina piensa que una de las funciones de la literatura, al igual que la historia, es “mostrar que las cosas no son simples, que son complejas. Que la realidad es más compleja de lo que parece. Para simplificaciones están las ideologías y los catecismos”. Los que en la década pasada comenzaron a escribir sobre la guerra “tenían además un recuerdo terriblemente sectario y simplificador, poco sofisticado políticamente, un recuerdo de reivindicación del bando republicano en la guerra civil, como si la República y la guerra civil hubieran sido una cosa de buenos y malos, una cosa simplista”. Resalta también que en España se comenzó a ver la guerra no como una desgracia -lo que había sido- convirtiéndola en una especie de épica entre un bando de heroicos y un bando de malvados. “No había dos Españas, había muchas cosas diferentes. Tampoco la guerra era inevitable”.
En esta obra, Muñoz Molina nos deja ver las diferentes fuerzas que se expresaron durante la guerra civil. Lo interesante es que lo hace desde la perspectiva de un escéptico -un tibio, como llamaban entonces a gente como Ignacio Abel, el protagonista de la novela- un hombre que aunque tiene unas claras simpatías políticas, predomina en él su espíritu humanista, crítico, racional, despojado de prejuicios políticos, que condena los abusos que se cometen de lado y lado. Un hombre que no quiere tomar partido porque ha visto que la barbarie se expresa en todas las huestes. “Los hunos y los hotros”, expresión que José Bergamín le atribuye en el libro a un Miguel de Unamuno decepcionado por lo que estaba sucediendo en el país, y que Abel/Muñoz Molina no desaprobaría. Este es quizás el mayor mérito de la obra, la distancia con la que el personaje observa los acontecimientos a pesar de que él mismo, su familia, sus amigos, su amante, todos se hallan envueltos fatalmente en la historia.
“Una cosa que tenían en común todas las personas que conocí de niño que habían estado en la guerra, también mi propio abuelo, era que casi todos habían ido forzados. Eso es muy importante, es algo que no se dice en los libros de historia, ni siquiera en las novelas, que la gente va a la fuerza… Mi abuelo paterno se pasó los tres años en el centro. Decía que él nunca había apuntado para matar a nadie, que ellos no le habían hecho nada”. Esto es también parte de la visión desmitificadora del autor y de su personaje el arquitecto Abel, porque el caos, la destrucción y la sangre que generan las guerras no son en ningún caso una alternativa deseable.
El proceso de creación: la semilla
La noche de los tiempos no resulta fascinante solamente por su temática, sino también por la manera como está construida. A medida que se va avanzando en la lectura de sus casi mil páginas tenemos la impresión de que progresamos por las formas cilíndricas de una espiral, como andar por la arquitectura interior de un caracol. Es la manera como se mueve el narrador por la cabeza de Ignacio Abel. ¿Cómo se crea una novela como ésta?
“Este es un trabajo que no planeas, es algo en lo que te encuentras de pronto. La obra fue saliendo según avanzaba la escritura. Esta novela fue el resultado de una explosión inesperada. Estaba pensando hacer una cosa y de pronto surgió otra. Lo que pensaba hacer adquirió una dimensión involuntaria. Siempre lo que he escrito ha sido en parte resultado de una sorpresa, me lo he encontrado”.
Dice que por lo general sus obras parten de una semilla. Lo que caracteriza una semilla es que es algo muy pequeño pero con un gran potencial. “En este caso tenía una idea muy simple. Siempre me ha llamado la atención escribir sobre el desplazamiento de la gente, sobre los exilios, ya sean voluntarios o no. Esa idea me vino del tiempo que trabajé en una pequeña universidad en los Estados Unidos, un día viajando por la orilla del río Hudson. El tren salía de Nueva York. Iba solo. Me llevaron a una casa de invitados. Entonces empecé a pensar en un cuento que fuera la historia de alguien que viene de un mundo conflictivo y que llega a ese lugar. El profesor que me había invitado a esa universidad era un exiliado rumano. En esa universidad está enterrada Hannah Arendt. Me enseñaron unos pabellones muy interesantes construidos entre bosques con una arquitectura de los años treinta hechos por un arquitecto alemán que había venido de Europa. Entonces empecé a escribir una historia sobre un exiliado yugoeslavo que llega allí en los años después de la guerra. Ese escritor habla una lengua que sólo habla el profesor que lo ha invitado. Pero todo esto es visto desde el tren en que viaja… Después pensé que podía ser un profesor español en la época de la guerra civil, y pensé en la historia del poeta Pedro Salinas, que se había enamorado en Madrid de una estudiante americana que había ido a Madrid a hacer su tesis y a quien había dedicado sus poemas más importantes. Esto me llevó a la historia real de Salinas, a la historia de su familia, la de su esposa que cuando se entera intenta suicidarse tirándose a un río”.
Así empezó a crecer la obra. A partir de los dos personajes centrales, luego el tren, luego la esposa que empieza siendo una sombra y que va tomando presencia. “Adela, la esposa, inicialmente era un personaje secundario, pero el arte de la novela es ver la historia desde el punto de vista de cada persona, no hay personajes secundarios, todos son protagonistas”.
El otro personaje clave es el profesor Rossman, un judío alemán, que nos transporta constantemente al tema de la arbitrariedad e irracionalidad de la guerra. “Rossman está basado físicamente en un señor que yo conocí en Nueva York que había huido de Rumania a los doce años. Era un gran hispanista. A sus 79 años seguía soñando con la Gestapo. Eso me pareció terrible”. En el libro, Rossman, exiliado en Madrid huyendo del horror de los nazi, se ve ahora confrontado al horror de una guerra que lo percibe, en tanto que alemán, como alguien sospechoso. La víctima del nazismo termina por pura confusión siendo víctima de los republicanos españoles. “Mi editora americana es una señora de origen yugoeslavo, serbia que vivía en un pueblo de mayoría croata. Un día llegaron los vecinos y se llevaron a su padre y hermano y los mataron”. Para Muñoz Molina nada justifica la violencia. Y se pregunta, “¿hasta qué grado de parentesco estarías dispuesto a justificar la violencia, un sobrino, un hijo? ¿Dónde paramos?”.
Seis semanas ha estado Muñoz Molina en Ámsterdam en un mini exilio de su casa de Madrid. En una entrada de agosto en su blog habla sobre este viaje y la pena que en el fondo le causa dejar Madrid este verano, irse de casa, “dejar mi cuarto, mis papeles, mis libros y mi música”, a pesar del entusiasmo que le suscita también la novedad de un sitio por descubrir. Si nos guiamos por sus Cuadernos de Ámsterdam -las páginas breves de un diario que fue surgiendo a partir de imágenes concretas, una persona en la calle, un parque, una plaza- su entusiasmo sólo se acrecentó con el descubrimiento paulatino, día a día, de la ciudad. “Gracias a la bicicleta llego tan lejos algunas mañanas que se me acaba la ciudad”, dice en otra entrada.
Quién sabe qué cosas se le habrán pasado ahora por la mente a este hombre del sur recorriendo una ciudad del norte en un comienzo de otoño lluvioso. Qué paisajes urbanos, qué gentes vistos desde su deambular en bicicleta, qué fantasía recreada a partir de un Vermeer del Rijksmuseum son ya la semilla de una historia que comienza a germinar en su cabeza.
La Educación Prohibida
Alanthano - 2012-08-13 19:58:28
www.educacionprohibida.com
Hoy, 13 de Agosto de 2012 finalmente estrenamos La Educación Prohibida en internet y 151 salas independientes.
Después de 3 años de trabajo, recorridos, muchos amigos y reflexiones llegamos al gran día. Un 8 de Agosto de 2009, sin poder dormir mirando el techo de mi habitación, tuve la idea de hacer una película que muestre otras formas de ver la educación. Sabía que había otro tipo de escuelas, algo había escuchado de “escuelas sin exámenes”, lo que ya me parecía una osadía. Ese mismo día envíe un correo electrónico y ahí comenzó el camino de La Educación Prohibida.
El equipo de trabajo a punto de estrenar La Educación Prohibida en nuestro sitio web. Cintia Paz, Verónica Guzzo, German Doin y Franco Iacomella.En el trayecto me apoyaron mis familiares y conocidos, tuve la oportunidad de conocer amigos que hoy son parte importante de mi vida, me hice preguntas que me llevaron a transformar mi mirada del mundo, y comencé a encontrar mi lugar. La Educación Prohibida se convirtió en algo inmenso para muchas personas, una película esperada por miles, y un proyecto que hoy abre sus alas. A pocas semanas de ser padre, estoy feliz de dejar volar esta película. Hoy cada cuadro al que un gran equipo le dió vida comienza a caminar por su cuenta.
Los invito a que acompañen a La Educación Prohibida en su recorrido como más de 150 personas que me acompañaron en el equipo de trabajo, entre actores, realizadores, técnicos y artistas. Espero que La Educación Prohibida encuentre amigos, como los 704 coproductores que hicieron que este proyecto sea una realidad, animándose a colaborar con un grupo de jóvenes con ideas revolucionarias. Me encantaría que La Educación Prohibida despierte preguntas como las que nos provocaron los más de 90 educadores que entrevistamos en estos 3 años. Imagino que La Educación Prohibida sea la puerta para que se conozcan centenares de experiencias educativas diferentes como las 45 que visitamos en la investigación. Sueño con que esta película sea el comienzo de una apertura de consciencia, un reflejo de esa necesidad latente, una pequeña chispa que encienda ese fuego que hay en cada niño, en cada ser humano, que nos mantiene buscando y aprendiendo.
Hoy se proyecta la película en 151 salas en 119 ciudades de 13 países, donde será vista por más de 18.000 personas gracias a proyecciones autogestionadas.
Hoy la película está disponible en nuestro sitio web para ver y descargar de forma libre y gratuita, demostrando que existe otra forma de compartir las ideas y proteger la cultura.
Hoy, en pocas horas, el equipo de La Educación Prohibida junto a amigos, coproductores, familiares e invitados especiales disfrutaremos del momento tan esperado en el estreno oficial en Buenos Aires (Sala Pablo Neruda – Paseo La Plaza).
Y ahora si, con ustedes, “La Educación Prohibida”:
Hoy, 13 de Agosto de 2012 finalmente estrenamos La Educación Prohibida en internet y 151 salas independientes.
Después de 3 años de trabajo, recorridos, muchos amigos y reflexiones llegamos al gran día. Un 8 de Agosto de 2009, sin poder dormir mirando el techo de mi habitación, tuve la idea de hacer una película que muestre otras formas de ver la educación. Sabía que había otro tipo de escuelas, algo había escuchado de “escuelas sin exámenes”, lo que ya me parecía una osadía. Ese mismo día envíe un correo electrónico y ahí comenzó el camino de La Educación Prohibida.
El equipo de trabajo a punto de estrenar La Educación Prohibida en nuestro sitio web. Cintia Paz, Verónica Guzzo, German Doin y Franco Iacomella.En el trayecto me apoyaron mis familiares y conocidos, tuve la oportunidad de conocer amigos que hoy son parte importante de mi vida, me hice preguntas que me llevaron a transformar mi mirada del mundo, y comencé a encontrar mi lugar. La Educación Prohibida se convirtió en algo inmenso para muchas personas, una película esperada por miles, y un proyecto que hoy abre sus alas. A pocas semanas de ser padre, estoy feliz de dejar volar esta película. Hoy cada cuadro al que un gran equipo le dió vida comienza a caminar por su cuenta.
Los invito a que acompañen a La Educación Prohibida en su recorrido como más de 150 personas que me acompañaron en el equipo de trabajo, entre actores, realizadores, técnicos y artistas. Espero que La Educación Prohibida encuentre amigos, como los 704 coproductores que hicieron que este proyecto sea una realidad, animándose a colaborar con un grupo de jóvenes con ideas revolucionarias. Me encantaría que La Educación Prohibida despierte preguntas como las que nos provocaron los más de 90 educadores que entrevistamos en estos 3 años. Imagino que La Educación Prohibida sea la puerta para que se conozcan centenares de experiencias educativas diferentes como las 45 que visitamos en la investigación. Sueño con que esta película sea el comienzo de una apertura de consciencia, un reflejo de esa necesidad latente, una pequeña chispa que encienda ese fuego que hay en cada niño, en cada ser humano, que nos mantiene buscando y aprendiendo.
Hoy se proyecta la película en 151 salas en 119 ciudades de 13 países, donde será vista por más de 18.000 personas gracias a proyecciones autogestionadas.
Hoy la película está disponible en nuestro sitio web para ver y descargar de forma libre y gratuita, demostrando que existe otra forma de compartir las ideas y proteger la cultura.
Hoy, en pocas horas, el equipo de La Educación Prohibida junto a amigos, coproductores, familiares e invitados especiales disfrutaremos del momento tan esperado en el estreno oficial en Buenos Aires (Sala Pablo Neruda – Paseo La Plaza).
Y ahora si, con ustedes, “La Educación Prohibida”:
BASTA YA!!!
ing.otero - 2012-07-15 09:18:00
Este mensajito no es ni de derecha, ni del centro, ni de izquierda, es un mensaje del 99,5% de "paganinis", contra el 0,5% de "listillos", (a lo mejor se salva alguno)...
Pues resulta que por fin se sabe el número de políticos que pululan por estas nuestras Españas. Y como era de esperar, resulta que tenemos más políticos viviendo de los presupuestos que ningún país de Europa.
Resulta que tenemos EL DOBLE de políticos que el segundo país con más políticos de Europa (Italia).
Resulta que tenemos 300.000 políticos más que Alemania ¡con la mitad de población! Además Alemania está mucho más descentralizada que España. Alemania cuenta con 6 niveles administrativos (Estado - Länder - Regiones Administrativas - Distritos - Mancomunidadades - Municipios) y España sólo con 4 (Estado - Comunidad Autónoma - Provincia - Municipio).
Resulta que tenemos 445.568 políticos. (Año 2.011)
165.967 médicos
154.000 policías
19.854 bomberos
Resulta que tenemos más políticos que médicos, policías y bomberos...juntos!
¡¡¡ VENGA YAAAAAAAAA !!! ¡¡¡ A ESTOS SON A LOS QUE HAY QUE HACERLES UN ERE, Y A ROBAR A SIERRA MORENA !!
Lo envío porque es absolutamente real.
Maestro: 1.400 euros por prepararte para la vida.
Policía: 1.600 euros por arriesgar por ti su vida.
Bombero: 1.800 euros por salvar tu vida.
Médico: 2.200 euros por mantenerte con vida.
Diputado: 30.000 euros por joderte la vida, y los 30.000 son..., ¡para toda la vida!.
NO MAS SUELDOS PARA TODA LA VIDA , ¡ COÑO ! Somos España, no NESCAFÉ.
Solo falta por añadir que para trabajar como:
- Policía hay que tener el Bachillerato Superior y hacer una Oposición.
- Bombero hay que tener el Bachillerato Superior y hacer una Oposición.
- Maestro hay que tener el Bachillerato Superior, Título Universitario (cuatro años) y una Oposición.
- Médico hay que tener el Bachillerato Superior, la nota media mas alta en la selectividad. Título Universitario (seis años), Oposición a MIR. Especialidad (obligatorio 4 años para medicina general o cinco años el resto de especialidades) Oposición. Total once años en el mejor de los casos.
- Diputado: NINGUN REQUERIMIENTO, ni titulación ni oposición, solo el dedo.
Y que no hablen de elección popular, que son listas cerradas.
Bien que han cerrado el discurso sobre la más que posible eliminación de las Diputaciones Provinciales, respecto de la reducción y/o eliminación del Senado, ni hablar, o sí , sólo para decir que si es necesario se le darán nuevas atribuciones, la mayoría no saben otro idioma , pero el español, tampoco lo entienden.
PORQUÉ NO HAY ERES , AJUSTES , REVISIONES , ACTUALIZACIONES, EN EL PERSONAL DE ESTE NEGOCIO ESPECULATIVO , NI SIQUIERA EN LA CRISIS QUE VIVIMOS.
Ahora vas, y lo pasas... o no. Tú eliges.
Pues resulta que por fin se sabe el número de políticos que pululan por estas nuestras Españas. Y como era de esperar, resulta que tenemos más políticos viviendo de los presupuestos que ningún país de Europa.
Resulta que tenemos EL DOBLE de políticos que el segundo país con más políticos de Europa (Italia).
Resulta que tenemos 300.000 políticos más que Alemania ¡con la mitad de población! Además Alemania está mucho más descentralizada que España. Alemania cuenta con 6 niveles administrativos (Estado - Länder - Regiones Administrativas - Distritos - Mancomunidadades - Municipios) y España sólo con 4 (Estado - Comunidad Autónoma - Provincia - Municipio).
Resulta que tenemos 445.568 políticos. (Año 2.011)
165.967 médicos
154.000 policías
19.854 bomberos
Resulta que tenemos más políticos que médicos, policías y bomberos...juntos!
¡¡¡ VENGA YAAAAAAAAA !!! ¡¡¡ A ESTOS SON A LOS QUE HAY QUE HACERLES UN ERE, Y A ROBAR A SIERRA MORENA !!
Lo envío porque es absolutamente real.
Maestro: 1.400 euros por prepararte para la vida.
Policía: 1.600 euros por arriesgar por ti su vida.
Bombero: 1.800 euros por salvar tu vida.
Médico: 2.200 euros por mantenerte con vida.
Diputado: 30.000 euros por joderte la vida, y los 30.000 son..., ¡para toda la vida!.
NO MAS SUELDOS PARA TODA LA VIDA , ¡ COÑO ! Somos España, no NESCAFÉ.
Solo falta por añadir que para trabajar como:
- Policía hay que tener el Bachillerato Superior y hacer una Oposición.
- Bombero hay que tener el Bachillerato Superior y hacer una Oposición.
- Maestro hay que tener el Bachillerato Superior, Título Universitario (cuatro años) y una Oposición.
- Médico hay que tener el Bachillerato Superior, la nota media mas alta en la selectividad. Título Universitario (seis años), Oposición a MIR. Especialidad (obligatorio 4 años para medicina general o cinco años el resto de especialidades) Oposición. Total once años en el mejor de los casos.
- Diputado: NINGUN REQUERIMIENTO, ni titulación ni oposición, solo el dedo.
Y que no hablen de elección popular, que son listas cerradas.
Bien que han cerrado el discurso sobre la más que posible eliminación de las Diputaciones Provinciales, respecto de la reducción y/o eliminación del Senado, ni hablar, o sí , sólo para decir que si es necesario se le darán nuevas atribuciones, la mayoría no saben otro idioma , pero el español, tampoco lo entienden.
PORQUÉ NO HAY ERES , AJUSTES , REVISIONES , ACTUALIZACIONES, EN EL PERSONAL DE ESTE NEGOCIO ESPECULATIVO , NI SIQUIERA EN LA CRISIS QUE VIVIMOS.
Ahora vas, y lo pasas... o no. Tú eliges.
Give me hope
MaraudeR - 2012-04-22 15:31:49
No se porque hoy me levanté con la canción de Eddie Grant metida en la cabeza y no podía sacarla. Así que os la pongo para que se os pegue y os jodáis vosotros también... :-D
Cuestionar a la autoridad es una enfermedad, según industria psiquiátrica
Alanthano - 2012-04-22 09:26:25
La Asociación Psiquiátrica Americana considera un trastorno mental el pensamiento desafiante, algo conveniente para mantener una sociedad de personas (o autómatas) conformes con la normalidad.Pensar distinto a los patrones dominantes de la sociedad, el llamado “libre pensamiento”, es una enfermedad mental según la nueva edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana. Este manual identifica una nueva enfermedad que llama “trastorno de desafío oposicional” (ODD, por sus siglas en inglés) y la define como “un patrón constante de comportamiento desobediente, hostil y desafiante” con síntomas que incluyen cuestionar la autoridad, actitud retadora, tendencia a discutir y a molestarse fácilmente.
Este manual lo utilizan los doctores para definir enfermedades mentales y en cada edición aumenta de forma notable el número de enfermedades mentales, por lo cual se cuestiona si nos estamos trastornando mentalmente cada vez más o es más difícil estar mentalmente saludable. Los doctores dicen que se debe a que actualmente se puede identificar con mayor facilidad estos trastornos, lo cual también significa que se puede medicar a más personas y recluirlas en instituciones mentales.
El manual recientemente ha identificado como enfermedades la arrogancia, el narcisismo, la creatividad fuera del promedio, el cinismo y el comportamiento antisocial. En el pasado todos estos solo eran rasgos de la personalidad, pero ahora ya son enfermedades tratables.
En los últimos 50 años sus páginas han pasado de 130 enfermedades mentales a 357, muchas de las cuales afectan a los niños, quienes en consecuencia reciben altas dosis de fármacos. Se ha especulado que si Mozart naciera hoy se le diagnosticaría déficit de atención y sería medicado hasta volverlo normal, desperdiciando su genialidad natural. ¿Cuántos niños brillantes, de una sensibilidad diferente, han sido acondicionados a la normalidad?
Esta nueva enfermedad que ve como un trastorno el pensamiento desafiante puede ser usada incluso de forma política, como un método de legislar qué es valido pensar dentro de una sociedad automatizada e impedir la generación y comunicación del pensamiento inconforme con los valores de la sociedad.
Fuente: http://pijamasurf.com/2010/10/cuestionar-a-la-autoridad

