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Carta a una cajera de Mercadona

Alanthano - 2012-08-12 17:50:27
PascualSerrano.net

Estimada trabajadora de la cadena de supermercados Mercadona.

Todos hemos podido ver el vídeo en el que, al encontrarte con que numerosos de los jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores intentaban expropiar diversos alimentos básicos de tu supermercado para donarla a un banco de alimentos, intentaste evitarlo y recibiste el empujón de uno de ellos. Como resultado te sentiste humillada y te quedaste llorando en un rincón. Muchos políticos, analistas y medios de comunicación han salido en tu defensa y se han convertido, sorpresivamente y por primera vez, en defensores los trabajadores, mejor dicho de una trabajadora como tú. Ahora, varios días después, probablemente sigas indignada con los que te empujaron y te sientas arropada y agradecido con estos defensores.


En primer lugar quiero decirte que es comprensible tu reacción instintiva de oposición a quienes intentaban llevarse la comida en el centro donde trabajas, por eso es necesario recurrir a la razón para no limitarnos al instinto. Para empezar hemos de precisar que tu trabajo consiste en cobrar los productos a los clientes, no custodiarlos ni impedir su sustracción ni apropiación sin pago. Cuando intentaste evitarlo no estabas cumpliendo con tu trabajo, tomaste posición en un conflicto que no era el tuyo, porque la discusión por la propiedad de unos litros de aceite, otros de leche y alguna lata, entre el dueño de la cadena de supermercados y unos activistas que querían repartirlo entre familias sin recursos para comer, era un asunto ajeno a las condiciones laborales de tu contrato.


Estimada trabajadora, no sé si has oído hablar de las clases sociales o de la lucha de clases. Básicamente consiste en reconocer que en una sociedad hay ricos y pobres, y que se encuentran en conflicto porque a más riqueza parar los ricos, más pobreza para los pobres. Algo mucho más indignante si son estos pobres los que, con su trabajo, logran que los ricos amasen su riqueza. Con tu gesto del otro día tu tomaste una posición en esa lucha, en ese conflicto. Cuando tuviste que decidir entre los pobres que deben recurrir a la caridad del banco de alimentos donde irían destinados los alimentos sustraídos del supermercado donde trabajas y el patrimonio de la familia Roig, propietaria de la cadena, con un beneficio en el año 2011 de a 474 millones de euros, tu, libremente, te pusiste al lado de los segundos. No te quiero culpar por ello, insisto en que pudo ser una reacción instintiva que te hizo olvidar que esos productos que pasan durante cuarenta horas por tus manos no son tuyos, son de una familia millonaria, tu solo trabajas cobrando a los clientes. Te equivocaste a la hora de defender los intereses de una clase social, defendiste los del rico a pesar de que tú eres una trabajadora y tus intereses son opuestos a los de él: para que él sea rico tu debes cobrar menos, si tu cobrases más el sería menos rico. Tus intereses, aunque algunos insistan en lo contrario, no son los mismos que los del dueño de Mercadona. No eres la única que confunde los intereses de su clase con los de los ricos, basta observar cuántos trabajadores han votado al Partido Popular para que apruebe una amnistía fiscal a los ricos que defraudan a Hacienda o destine dinero público a bancos dirigidos por directivos que ganan cientos de miles de euros y, al mismo tiempo les obligue a esos trabajadores a que paguen más IVA por el material escolar de sus hijos o los despida como empleados públicos si son interinos.


En cuanto a los que te han defendido y te han presentado como víctima de unos ladrones de supermercado que no respetan la ley, quiero que sepas que solo lo han hecho para utilizarte contra los de tu propia clase social, nunca esos políticos y periodistas de Intereconomía o de la COPE se hubieran preocupado por ti si te hubieras quedado sin trabajo, nunca se han interesado porque una cajera cobre un sueldo digno. Es más, a esos que les molestó tanto el empujón que sufriste, nunca dijeron nada cuando a los trabajadores que pedían que no les despidieran con la nueva reforma laboral, que sus hijos tuvieran calefacción en el colegio o que las medicinas siguieran siendo gratuitas para nuestros pensionistas los policías les habrían la cabeza con una porra.


Querida trabajadora, el otro día lloraste desconsolada después del empujón, sin duda te sentiste sola. Te sentiste sola porque estuviste defendiendo las propiedades de un millonario que gana 474 millones al año, y mientras tanto ese millonario bien podría estar disfrutando de sus vacaciones de agosto en un lujoso hotel o en un yate mientras tu defendías su dinero. En cambio, los sindicalistas que tomaban la comida de tu supermercado nunca están solos porque saben cuál es su clase social, saben de qué lado están, se ayudan, y por eso fueron a por comida a tu supermercado que, por cierto, no es tuyo. En tu mano está no volverte a sentir sola, no volver a llorar por nada parecido. Esas personas que te empujaron cuando te pusiste del lado del empresario son las mismas que volverán a por comida para ti si mañana eres tú la que no tienes para comer. Serán ellos los que te ayuden y no los periodistas de Intereconomía. Solo necesitas reconocer a los tuyos, son todas esas personas que luchan para que nadie pase hambre mientras otros se hacen millonarios. Si los vuelves a ver en el supermercado donde trabajas, recuerda que no son tus enemigos, que la comida del supermercado no es tuya, que quizás mañana tú no tengas trabajo y la necesites, que ellos las estarán cogiendo para ti y que el dueño de Mercadona gana 474 millones al año.

HOY SE ESCRIBE CON H DE HIROSHIMA

lamoscaroja - 2012-08-07 15:48:35


Hoy se escribe con H de HIROSHIMA y con R de recordar, aunque la capacidad social para acudir a visitar el paisaje de la memoria, habitarlo por unos instantes, estremecernos y asirnos a los recuerdos para evitar caer en idénticos pozos negros en los que caímos, jugando a la muerte, la destrucción y la guerra, ha disminuido hasta el punto que apenas sabemos declinar el verbo recordar en plural: yo recuerdo; puede que tus recuerdes, pero nosotros no recordamos.

Se cumplen 67 años del delito contra la humanidad que fue el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, antecedente sangriento y doloroso, a la par que absurdo e inútil, de este estado de excepcional locura, irracionalidad y mundo al revés en el que intentamos sobrevivir. Nos impactaron las fotografías de hombres, mujeres y niños huyendo despavoridos, seres con el cuerpo desnudo, sin piel, muestras apenas vivientes del catálogo infinito de deformaciones y cicatrices que el ser humano, con sus invenciones y actos, es capaz de infringir a sus semejantes. Precisamente hoy conversaba con alguien que se aferra a la capacidad de recordar para no olvidar y a ejercer la mirada autocrítica para poder observar al otro sin tener que avergonzarse sobre la construcción, más bien la destrucción, de la realidad que nos imponen. Él me decía que, con toda seguridad, el mundo no sería el basurero, el ataúd para los más débiles, que es hoy si una de esas bombas, una de las guerras, uno de los genocidios de los que están sucediendo, hubiese recaído en el suelo de quien, precisamente, las sustenta, financia y planifica. No es difícil estar de acuerdo con él: cada estrella y cada barra de la bandera americana está teñida de sangre, siempre de los que no son “ellos”, y de hambre de supremacía sobre TODO y TODOS.

Es el mundo al revés y lo está siendo por demasiado tiempo. Hiroshima hoy es una excusa dolorosísima para observar que, tras 67 años, continua la guerra de ellos sobre TODOS, una guerra ideológica, económica e incluso química. Encubierta siempre. Silenciada siempre. Demostrable si nos forzásemos a no mirar hacia otro lado y no cayésemos en la actitud paralizante e insolidaria que la máquina de sembrar terror que es el imperialismo y las organizaciones oficiales (mercenarias de la oligarquía) se han encargado de hacer funcionar.

¿Creemos que Hiroshima está lejos? ¿Que los efectos letales de la bomba atómica han pasado y su rastro no se deja sentir tras 67 años? ¿Que no puede repetirse un acto mortal como aquel? ¿No calificaríamos hoy lo que sucedió como uno de los mayores actos de terrorismo de estado? ¿Será cierto que el tiempo puede lograr que perdamos la consciencia?

Hiroshima queda más cerca de lo que imaginamos. Como muestra, deberíamos conocer un pequeño detalle que los medios manipulados por el poder, cobardes que hablan y narran mentiras y, como máximo, cuando es inevitable, tartamudean pequeñísimas verdades incompletas: Dow Chemical, el fabricante del letal ‘agente naranja’, patrocina Londres 2012. Esta multinacional, una organización muy bien considerada en el ámbito empresarial, además de ser una de las compañías que ha financiado, obteniendo considerables beneficios fiscales por ello, los juegos olímpicos está considerada cómplice, a través de sus laboratorios y el “agente naranja” que produjeron, en la responsabilidad de haber causado enfermedades cancerígenas y malformaciones en una población de más de medio millón de niños, de la segunda y tercera generación, nacidos en la asolada Vietnam, después de la guerra perpetrada por los Estados Unidos en los años 60. Aunque se ha tratado de ocultar esta información a la opinión pública, la delegación deportista representante de Vietnam ha mostrado su indignación, aunque, de nuevo la máquina del terror causa el efecto deseado, no se ha atrevido a expresarlo públicamente para no causar un enfrentamiento político. Una vez más, el tío Sam juega y gana en la ruleta del poder.

Dow Chemical es la empresa que fabricó los diferentes tipos de pesticidas que se utilizaron despiadadamente para “neutralizar” la resistencia vietnamita en la guerra provocada por la invasión americana. Los herbicidas letales, armas químicas en toda regla, se denominaron agente naranja y sirvieron para fumigar la selva de Vietnam del Sur con 76.000.000 litros de sustancias letales, de una agresividad sin precedentes, supuestamente diseñados para “eliminar insectos” cuando, en realidad, era sabido por sus fabricantes su poder infalible para favorecer una serie interminable de enfermedades que generaron la expansión de una epidemia que se ha extendido más allá del tiempo en que se utilizaron, afectando a más de 3.000.000 de ciudadanos vietnamitas.

La ironía de que, una vez que las relaciones entre americanos y vietnamitas se normalizaron, a finales de los 90, el gobierno americano destinara fondos para “limpiar” los efectos de los pesticidas asesinos, proponiendo la condición de que las operaciones de “limpieza” se hiciese en los lugares con un alto índice de presencia de las sustancias letales (que casualmente coincidían con las que eran sus bases aéreas en el conflicto) llega a su culmen con este giro del destino, en el que la compañía fabricante de aquellas armas químicas, esponsoriza el fair play olímpico actual, unión idealista de pueblos que, fuera del estadio y en términos políticos, no lo practican.

Como añadido, de gravedad considerable, deberíamos también conocer que el gobierno americano nunca se ha planteado, ni lo hará, indemnizar a los millones de afectados ni compensar al país por la contaminación que se derivó del agente naranja. Es cierto que hace unos ocho años un grupo de ciudadanos vietnamitas intentaron demandar a la compañía Dow Chemical y Monsanto, acudiendo a la Corte Suprema de Justicia americana, pero es igual de cierto que, cinco largos años después, el tribunal encargado del caso se atrevió a dictaminar que no existía relación entre la dioxina y las malformaciones congénitas de los vietnamitas, a pesar de las decenas de informes médicos y científicos de numerosas entidades de reconocida credibilidad que concluyen con la afirmación de que la dioxina produce enfermedades congénitas, deformaciones post-natales, deformaciones pulmonares, retraso mental, cáncer, enfermedades relacionadas con la inmunodeficiencia y malaria resistente a la medicación estándar.

Para finalizar, si están pensando que los dólares que se ahorró el gobierno americano fueron empleados para galardonar con medallas y honores, y pólizas millonarias, a los soldados americanos invasores, aciertan, no podía ser de otra forma.

Una vez más, no es fácil hallar pruebas de que no deberíamos olvidarnos de RECORDAR.

Siria: un escenario prefabricado para la guerra

lamoscaroja - 2012-08-03 19:38:46
Resolver un conflicto, en términos sociales, implica, además de la clara voluntad de acercar posturas, entender, en primer lugar, el conflicto, comprender sus implicaciones, sus causas, sus “por qués”. Esta premisa es fundamental, especialmente, en el caso de la guerra que en estos momentos cruza, de lado a lado, a Siria.

Los falsimedia, tendenciosamente, esquivan la información que nos haría entender que el problema central en el conflicto sirio no radica en la insurrección armada, ni en la violencia, ni en la revuelta política. Con toda la intencionalidad, se nos ofrece una visión de la situación que induce a considerarla y a tomar medidas, aspecto este que conduce al mayor error, para resolver únicamente lo “visible” del problema, lo inmediato, obviando analizar las verdaderas causas que se esconden tras ella. Si a la opinión pública se le muestra un escenario de tanques, misiles y levantamiento de rebeldes y represión del gobierno oficial, la reacción, casi pauloviana, será acabar con la “guerra”, con la “lucha”, derrocar al gobierno (apoyando a los “rebeldes”) o asesinar a los rebeldes (apoyando con armamento al gobierno). Mirado desde este punto de vista, y forzando al pensamiento a desarrollarse en un plano simplista, en cualquier conflicto social actual caben muy pocas “alternativas”, si éstas llegan del exterior, repitiéndose la historia de Egipto, Libia y un etc. muy extenso: o se apoya, desde “afuera” a los rebeldes o al gobierno oficial, acabando, con armas y sangre, con el problema (no considerando la raíz) y, tras un periodo, elegantemente llamado “de transición”, construir una nueva realidad, en el país de la contienda, fabricado con trocitos de aportaciones de los “amigos” extranjeros que desinteresadamente, léase con ironía, han ayudado a su resolución. Analizada así, la situación de Siria y la resolución del conflicto pasaría porque un “bando” acabase con el otro, el considerado “malo” por occidente y borrón y cuenta nueva, con la ayuda de los “aliados”.

Simple. Muy simple. Excesiva y sospechosamente simple. Deberíamos plantearnos que, lo más importante detrás del conflicto sirio no es el Ejército de Liberación Sirio ni el Consejo Nacional Sirio, ni los grupos terroristas organizados que están actuados cubiertos por su velo, sino los intereses económicos, financieros y empresariales que se esconden tras ellos y que llevan ya bastante tiempo financiando y esponsorizando sus actividades. Siria no es un territorio cualquiera, un espacio neutral y no lo es desde que Wall Street clavase sus pupilas en ella, como pieza clave de las aspiraciones geopolíticas americanas que tienen como objetivo final lograr una hegemonía global, que políticos con pocos escrúpulos, y muchas participaciones y acciones en multinacionales que no pueden permitirse no ganar billones jugando al monopoly en el tablero de Oriente medio y África, como la reina fascista americana, H. Clinton se empeñan en maquillar. Existe una elite, tomado el término no en su acepción de calidad ni de grupo excelso, sino como una mafia autoerigida los amos del destino del mundo, que hace mucho tiempo ya planificó, paso a paso, el conflicto sirio y fue, paso a paso, propiciando el desarrollo de los hechos para que, además de producirse, originará en la opinión pública la visión que interesaba: hay unos buenos y unos malos y los “salvadores externos”, llevados por una solidaridad inexplicable, han de “ayudar” a los buenos, como en los cuentos infantiles. Solo que ahora no se trata de un cuento, sino de una guerra en la que, como siempre, quienes pierden son los inocentes que no se embolsan millones de dólares ni pertenecen a ningún consejo de dirección de grandes empresas.

“Los aliados externos”, el gobierno americano, fundamentalmente, es consciente de que Siria es la pieza clave para tratar de resquebrajar el poder de otro fantasma para América, Irán, y, además, forma parte de la lista de países que han de “cambiar de régimen”, de acuerdo a la voluntad del tío Sam. Lo prueba el calendario de ataques que ha sufrido Siria durante años.

Occidente, América y sus aliados, sueña con destruir, y establecerse, colonizar, no solo Siria, sino Irán, en un planteamiento que desea conseguir la hegemonía global que se ha iniciado promoviendo y financiando guerras en África del Norte, siguiendo en Oriente Medio, Irán y, previsiblemente, también en Europa y Asia. El objetivo es crear un sistema mundial para expandir la hegemonía global, controlado por los amos de las finanzas angloamericanas y los poderosos tentáculos de su red de instituciones globales, llevados por su obsesión megalómana, y ayudados por sus políticas malthusianas, dirigidas a conseguir el control de la población, el control industrial y el monetario. Estos datos no se esconden, al contrario, es tal su prepotencia que estas directrices aparecen claramente expuestas ya en la AGENDA 21 y defendidas con pasión por técnicos que, peligrosamente, asesoran al actual gobierno de la Casa Blanca, como J. Holdren, quien se permitió expresar, en su libro de 1977 ECOSCIENCE, que el estado ha de marcar la cifra que delimita la “población óptima” y defender propuestas centradas en el aborto forzado, métodos diversos de esterilización inducida, conveniente para evitar la superpoblación y sus peligros en relación al imperialismo de los reyes del mundo, los americanos, propiciando el control del gobierno del ciclo vital de “sus ciudadanos-siervos”. No importa que hace unos meses este individuo, actual asesor de Obama, se escude diciendo que se trata de un libro que fue escrito hace décadas y que “no se ajusta a su ideología actual, ya más madura y consciente”. No importa, es una pista clara para “entender” los antiprincipios que rigen las guerras que están sucediendo, aparentemente por motivos que solo incumben a los países en los que se desarrollan.

Occidente se ha convertido en un experyo creador de paradigmas falsos, debates inducidos y conflictos escudo, que solo pretende, desatendiendo el número de víctimas, ocultar la verdadera naturaleza de sus intenciones. Sirva como ejemplo la creación, bajo la etiqueta de organización sin ánimo de lucro, de la National Endowment, financiada por la CIA para impulsar la Democracia e identificada por numerosos geoanalistas como elemento clave que facilitó la formación de los activistas que participaron en las "revoluciones árabes de primavera" en el Medio Oriente y África del Norte.

Si deseamos comenzar a entender qué hay detrás de conflictos inducidos, como la guerra actual en Siria, deberíamos empezar por leer un texto de 1991 del ex subsecretario de defensa P. Wolfowitz, también antiguo presidente del Banco Mundial, que comienza con una declaración, sobre la necesidad de "limpiar" los viejos regímenes clientes de la Unión Soviética (Siria, Irán e Irak). En él se esbozan los planes para el cambio de régimen sirio, que se remonta a 2002, así como el programa de capacitación del Departamento de Estado, iniciado en 2008 para capacitar a 5.000 activistas de Túnez, Egipto, Siria y el Líbano.

Y, para seguir, en esta fase inicial de intentar “comprender” el porqué de la guerra de Siria, deberíamos echar una ojeada a la imagen que aparece al final de este artículo, en la que aparecen las multinacionales con intereses económicos en que en Siria se produzca una masacre lo suficientemente sangriente como para que la entrada triunfal de los americanos sea aplaudida y vitoreada por el resto del mundo, engañados una vez más por las campañas mediáticas orquestadas por el imperialista eimplacable Tío Sam y aliados.

Enlace del artículo:http://lamoscaroja.wordpress.com/

Comunicado del núcleo de militantes de Los Alternativos – Alternativa Roja y Verde en La Mancha. 27 de Julio de 2012

La crisis no sólo continúa, sino que se agrava, se hace cada día peor. Y no hay salida desde el capitalismo, porque este sistema está en crisis terminal. Sólo hay que ver cómo sus gobiernos (todos, los de ahora y los de antes) no saben qué hacer; cómo mienten cada día (desde hace años, ellos y sus medios de desinformación) diciendo que en unos meses o años veremos cómo cambia el ciclo económico. Pero lo único que hemos visto, vemos y veremos es cómo se hunden nuestras condiciones de vida, porque las consecuencias las pagamos la inmensa mayoría. Se deterioran nuestras vidas y perdemos las conquistas sociales que tanto tiempo y tantas luchas nos costaron. Y que hemos pagado con nuestro trabajo y nuestros impuestos, porque el poder no nos ha regalado nada.

Cada vez somos más los que luchamos en todo el Planeta, y también aquí, en La Mancha, contra los efectos de la crisis. Pero no nos escuchan, el poder no escucha a la mayoría. Ni lo hará. Son siervos del capital, el “consejo de administración de la burguesía”, que dijeran Marx y Engels. Por eso es necesario que los movimientos sociales que enfrentamos la crisis introduzcamos en nuestros discursos, en nuestras propuestas y en nuestra praxis, la Revolución Social como objetivo inmediato e ineludible.

El capitalismo está en crisis terminal. Nos lleva directamente a la Barbarie. Por eso nos toca elegir, como nuestros antepasados expresaron clara y rotundamente en la consigna clásica del movimiento emancipador: ¡SOCIALISMO o BARBARIE!

La Globalización no es más que el final del proceso de expansión del capitalismo sobre todo el Planeta y sobre todas las sociedades y grupos sociales pre-capitalistas: la conformación de una “única, gran economía capitalista mundial”, como nos dijera ya hace un siglo Rosa Luxemburgo. Y ese sistema no puede sobrevivir sin expandirse. Por eso ahora “se devora a sí mismo”, a l@s trabajador@s y al Ecosistema. Eso es lo que se oculta tras las medidas para aumentar la productividad (rebajas de sueldos, reformas laborales, deslocalizaciones a países con mano de obra más barata,...), un aumento sin precedentes de la explotación de la inmensa mayoría (la clase trabajadora) y de los recursos del Planeta.

En ese proceso los Servicios Públicos juegan un papel fundamental. Porque son lo más necesario e importante para la gente, aquello en lo que gastan y gastarán sus últimos recursos. Por eso lo que antes era “improductivo” para el gran capital (la sanidad, la educación,...) y tenía que ser mantenido por los trabajadores y los estados, ahora es la fruta más jugosa por la que todos los fondos de inversión y las transnacionales se pelean. Eso es lo que está detrás del proceso de privatización de todo lo público. Un proceso para el que los recortes son fundamentales. Y el déficit, la deuda y la crisis son las excusas.

Pero ¿qué es la Barbarie a la que nos llevan desde el poder económico-político? La Barbarie es otro sistema social, diferente del capitalismo como éste lo es del feudalismo y de otros sistemas sociales antiguos. En la Barbarie la ecuación producción masiva para un consumo masivo se romperá por completo. Ya podemos verlo ahora de forma incipiente, a través de la recesión y la depresión, de la destrucción de fuerzas productivas (cierres, despidos,...). Pero lo fundamental para la mayoría es que en la Barbarie la mayoría sobraremos. Hace ya años que los científicos sociales emplean el concepto de “Población Sobrante” en sus análisis. Y lo hacen para señalar a las crecientes masas de población que por todas partes quedan excluidas, son abandonadas a su suerte, condenadas a malvivir hasta que sucumban. Todos tenemos que mirarnos en ellas, porque son el espejo que refleja nuestro futuro, el futuro que a los más nos tiene preparado el capitalismo. Si no somos capaces de hacer algo por evitarlo, de destruir el capitalismo y construir una sociedad radicalmente alternativa. Lo que tradicionalmente se llamó Socialismo (por la socialización de todos los medios de producción), Comunismo (por poner todo en común y desaparecer la división en clases antagónicas de la sociedad) y Anarquismo (por la desaparición de todo poder opresor, de todo Estado al servicio de la clase dominante). Esas “viejas” ideas hoy cobran más actualidad que nunca. Y lo hacen frente al capitalismo y sus organizaciones serviles (PP, PSOE,...). Pero también frente a los discursos de las organizaciones reformistas (en nuestro caso IU, EQUO, los sindicatos “mayoritarios”,...) que nos dicen que ellos son los “realistas”, cuando lo que ellos plantean es lo que verdaderamente es imposible. Porque el capitalismo funciona de una manera muy determinada, no como a los reformistas de turno les gustaría. Eso nos enseñaron muchos desde hace siglo y medio. Pero los reformistas no han aprendido nada.

Entre los discursos reformistas, el más absurdo es el que plantea que es posible “volver atrás”, a lo que ellos denominan “senda del crecimiento” y “estado del bienestar”. La Historia nunca va hacia atrás. Pero además, ese crecimiento fue lo que nos condujo hasta aquí, porque fue crecimiento para unos a costa de la mayoría; y ese bienestar es más que discutible, pues unos pocos estuvieron muy bien mientras a la mayoría nos dejaban las migajas y pagábamos su fiesta. Por poner un ejemplo, el poder adquisitivo de la mayoría no creció en esos años. Todo lo contrario.

Por eso, lo que necesitamos no es soñar con volver a estar como estábamos. Es imposible, y para muchos seguiría siendo una pesadilla. Lo que necesitamos es repartir la riqueza existente, más que de sobra, de manera igualitaria y conforme a las necesidades reales de la gente. Y eso implica un cambio total y radical (desde la raíz) de sistema, no volver atrás. Otro ejemplo: en el estado español hay 5 millones de viviendas vacías (un 20% del total). ¿Necesitamos construir más?

¿Qué tenemos que plantear en las luchas contra la crisis? Lo primero, sin lugar a dudas, lo que ha sido el lema de muchas movilizaciones desde que estalló esta crisis: LA CRISIS QUE LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS. ¿Cómo? Imponiendo un programa social que incluya, al menos:

• No hay que pagar ninguna deuda, porque toda deuda es odiosa. Los títulos de deuda son papeles en los que está tasada la explotación de los más. Con echarlos al contenedor para reciclar tenemos bastante.
• Reparto del trabajo y la riqueza, hasta alcanzar el pleno empleo y la satisfacción de las necesidades de la gente. Hay que acabar con las mentiras del poder, que nos dice sin que le de vergüenza alguna que para acabar con el paro ¡hay que despedir! Para acabar con el paro lo que hay que hacer es disminuir la jornada laboral hasta conseguir el pleno empleo. Sólo en España hay casi 6 millones de parados, por lo que si repartimos el trabajo, además, trabajaremos todos menos, en lugar de más (los que tienen trabajo) como pasa ahora.
• Frente a cierres y despidos, ocupación y autogestión por parte de los trabajadores. Como se ha hecho en Argentina y en muchos otros lugares, también aquí en España, desde hace años. Y como se está haciendo frente a esta crisis en Grecia de manera cada vez más masiva. Porque funciona, pero eso no nos lo cuentan en la tele.
• Todos los Servicios Públicos en manos de sus trabajadores y de las comunidades que los utilizan. Hay que socializarlos, frente a las privatizaciones y también frente a su control por los estados, que es lo que permite que funcionen mal y se privaticen para el lucro de unos pocos.
• Anulación de todas las hipotecas y alquileres. La vivienda para quien la habita.
• Colectivización y socialización de todas las tierras y agroindustrias. Hay que ir mucho más allá del actual modelo de cooperativas, inservible en la mayoría de los casos para una verdadera emancipación social. Y hay que garantizar la alimentación de la gente, no los negocios de las multinacionales.
• Apropiación social de la producción de energías, impulsando las renovables (cuyo desarrollo en manos privadas hemos subvencionado entre todos, por lo que no hay nada que indemnizar) y fomentando el autoabastecimiento y la autoproducción a escala local.
• Gratuidad y socialización del transporte público, con prioridad absoluta sobre el privado. Por eso hay que defender, solidarizarse y apoyar a los trabajadores de RENFE, ADIF y FEVE, sus movilizaciones y la Huelga que realizarán el 3 de Agosto.
• Inversión, controlada totalmente por las comunidades locales con sus movimientos sociales, en formación y empleos destinados a la conservación de los Ecosistemas, del Medioambiente. Y a arreglar los destrozos que hemos ocasionado en esos Ecosistemas. Eso crearía muchísimos empleos y nos garantizaría un futuro a todos. Y si en lugar de recortar se estuviera haciendo eso, no estaría ardiendo media España.
• Apropiación por el pueblo y los movimientos sociales de todos los medios de información que hoy están al servicio del poder.
• En definitiva, un modelo productivo basado en las necesidades reales de la gente y no del capital.

Los movimientos sociales, además, deben plantear éstas y todas las cuestiones a escala mundial. Deben desarrollar su Solidaridad Internacional, desde abajo. Porque la crisis es global y mundial: se manifiesta, aunque de formas distintas, en todas las partes del Planeta. Por eso la salida, la Revolución Social, tiene que desarrollarse también a escala mundial.

El núcleo de militantes de Los Alternativos – Alternativa Roja y Verde en La Mancha lucharemos por impulsar estas medidas en las luchas que aquí se desarrollan. Seguiremos participando, sin ningún afán de protagonismo (como hemos hecho hasta ahora), en todos los movimientos sociales que luchan contra la crisis. Impulsaremos las formas de lucha directa, de resistencia y desobediencia civil, en el contexto de la convocatoria de toma del Congreso para el 25 de Septiembre. Y lucharemos para que la Huelga General convocada en Euskadi y Navarra para el 26 de Septiembre se extienda a estas tierras y a todo el Estado.

¡SÓLO LA REVOLUCIÓN SOCIAL NOS SACARÁ DE LA CRISIS!
¡ORGANÍZATE Y LUCHA!

http://altermundialistas.wordpress.com/2012/07/27/porque-no-hay-otra-solucion-a-la-revolucion-social/

Los posibles efectos de la crisis mundial

Alanthano - 2012-07-29 21:41:26
La Jornada
Guillermo Almeyra


El principal mercado capitalista mundial –la Eurozona– está hecho trizas. La economía estadunidense no se recupera, los países asiáticos (China, India, Japón) también tienen grandes dificultades, así como los llamados "emergentes" (como Brasil y Argentina), de los cuales no se sabe muy bien porqué. La reducción del precio de los combustibles, ante la menor demanda industrial debido a la crisis, aunque alivia a los países importadores netos (como Cuba o la mayoría de los africanos), afecta también a los grandes exportadores como Rusia o Venezuela, cuyos planes de desarrollo interno dependen del precio de los hidrocarburos. En estas condiciones, Washington se ve tentado para aprovechar su superioridad militar y conquistar nuevos recursos y posiciones frente a sus competidores.

Esto es lo que está en juego en Siria, con independencia de la rebelión contra la barbarie pluridecenal de la dictadura hereditaria de los Assad (Hafez y su hijo Bachir). En Siria, en efecto, se entrecruzan varios problemas explosivos. El primero es la cuestión curda. Los vencedores de la Primera Guerra Mundial despedazaron al imperio otomano y colonizaron Siria, Irak y Jordania. En la Conferencia de Colombes ofrecieron a los curdos un país independiente, el Kurdistán, pero después dieron marcha atrás. De este modo hay curdos en Turquía (15 millones), en Siria, en Irak (todo el norte petrolero) y en Irán, que se ayudan entre sí. Todos esos países combatieron siempre el separatismo de "sus" curdos dentro y fuera de sus fronteras y Turquía ha bombardeado repetidamente el norte de Irak para que los curdos iraquíes no apoyen la rebelión de los curdos turcos. Ahora amenaza hacer lo mismo en el norte de Siria, ya que el ejército de Damasco, que antes controlaba la frontera con Turquía, está actualmente empeñado en los combates contra la rebelión armada en Damasco y Alepo.

Ahora bien, una guerra turco-siria daría un potente impulso a la desestabilización del régimen de Bachir Assad que están llevando a cabo Estados Unidos, Arabia Saudita, los emiratos del Golfo Pérsico, que arman y financian a los rebeldes y pagan los mercenarios fundamentalistas libios que por miles combaten contra el gobierno sirio. Pero la Siria de Assad es una garantía de statu quo regional para Israel, que ve con temor la posibilidad de un gobierno islámico radical en Damasco. El gobierno de Assad, en efecto, frena a los Hezbolá de Líbano y en cierta medida a Irán. La caída de Assad abriría, pues, la puerta a la guerra con Irán por el control del petróleo y del gas iraníes, y a una nueva guerra tanto en el Líbano como en Palestina, justo en el momento en que hay manifestaciones en Israel por la crisis y dos ancianos se prendieron fuego porque no podían pagar sus deudas.

Además, Irán es vecino y aliado de China y de Rusia. La derrota de Estados Unidos y la OTAN en la guerra ya perdida de Afganistán refuerza actualmente el papel de Teherán y de Beijing en la zona, en un proceso en continua degradación de la influencia de Washington que se ve facilitado por los continuos asesinatos cometidos por Estados Unidos en Pakistán, que exacerban el nacionalismo paquistaní.

Por lo tanto, Estados Unidos y sus agentes árabes y europeos están jugando con una guerra que abarcaría mucho más que Siria, incendiando media Asia, y que involucraría de uno u otro modo a Rusia y China, unidas una vez más por el enemigo común. La presencia de la armada rusa en aguas del Mediterráneo, frente a Siria, tiene el carácter claro de una advertencia. A buen entendedor, unos cruceros bastan…

La guerra, como siempre, ¿será la salida del capitalismo a una crisis profunda y prolongada, que por su magnitud no tiene precedente? La cortedad de vistas de los generales y políticos estadunidenses y su brutalidad son proverbiales, pero, ¿pensarán realmente esos genios de la geopolítica que será fácil una guerra pues las protestas masivas contra la crisis que agitan a los países europeos no pasan hasta ahora del no a los planes del capital financiero internacional, pero no han llegado todavía a formular propuestas alternativas, antisistémicas, anticapitalistas y, por consiguiente, por ahora no existe (según ellos) el peligro de la conjunción entre crisis y revolución?

Pero el nacionalismo de los pueblos oprimidos y su gran hambre de democracia, como demostraron los pueblos árabes y la resistencia armada antinazi y antifascista en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, así como la revolución china y los movimientos de liberación en las colonias, podría ser una fuerza gigantesca que, en su marcha tumultuosa, se llenaría de contenidos sociales anticapitalistas. La existencia de un movimiento socialista fuerte no ha sido nunca la condición previa y sine qua non para una revolución, como lo demuestra la misma Revolución Mexicana. Las revoluciones, por el contrario, son la condición previa para el desarrollo de las ideas socialistas y éstas son la precondición para desarrollar a fondo una revolución democrática y de liberación nacional y transformarla en una revolución anticapitalista. De ahí la necesidad, desde ahora mismo, de romper las ilusiones sobre la posibilidad de reformar un sistema que engendra crisis y guerras y podría lanzarse a una aventura que, dados los medios actuales y la actual relación de fuerzas entre los grandes países, podría ser mucho más mortíferas que las dos matanzas anteriores, la de 1914-18 y la de 1938-46. ¡Los movimientos sociales no pueden permanecer mudos ante este peligro!
 

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