¿Dar con el verdadero sentido de las palabras? ¿En qué sentido entender verdadero? ¿en el que componga mejor con nosotros? ¿Por qué no?
Acabo de ver esa encantadora película (Across the Universe) en la que el protagonista hace sonar el “all you need is love” para renovar el vínculo con el intento, para recordarnos a todos la dirección del esfuerzo. Parece que con el “love is all you need”, está todo dicho; pues no, la brillante explosión de “Lucy in the Sky whit Diamonds” nos recuerda en la siguiente escena la razón por la que postular el amor, su más allá, ¿qué? la alegría claro. La alegría atribuida en este caso a una causa exterior, pero alegría al cabo. ¿Existe una alegría que no se pueda referir al amor, a una causa exterior? Supongo que sí. Spinoza atribuía esa alegría que parecía venir de dentro a Dios. Supongo que eso tiene mucho que ver con la necesidad de agradecer, de dar sentido a la palabra agradecer cuando uno no sabe a quién.
Distinguir entre alegría y placer es crítico, especialmente en relación entre los modos de tener y ser. No es fácil apreciar la diferencia, ya que vivimos en un mundo de placeres sin alegría... Al hablarle al pueblo de Israel del peor de sus pecados , Moisés le dijo: "Por cuanto no serviste a Jehová, tu Dios, con alegría y gozo de corazón por la abundancia de todas las cosas."
Nos reímos mucho más de lo que estamos alegres, es raro estar mucho tiempo alegres, debemos de tener miedo más veces de las que nos confesamos, y usamos la risa, remedio excelente, para acabar con él. De hecho es el paso de un temor momentáneo a una alegría de breve duración lo que se llama lo cómico. En el fenómeno de lo trágico, al contrario, el hombre pasa rápidamente de una gran y durable alegría a un gran temor; pero como esta gran y durable alegría es entre los mortales mucho más rara que los motivos de temor, hay en el mundo mucho más cómico que trágico; uno se ríe mucho más a menudo que uno se emociona.
Y es que la verdadera alegría es una cosa seria. Ya lo dice la copla:
Me va faltando el sentío.
Cuando estoy alegre, lloro;
cuando estoy triste me río.
Al decir de Nietszche la alegría es activa y afirmativa, se presenta como si hubiera estado aquí desde siempre, trae consigo ecos de innumerables retornos. Y precisa: “Lo Negativo no retorna. Lo Idéntico no retorna. Lo Mismo y lo Semejante, lo Análogo y lo Opuesto tampoco retornan. Sólo la Afirmación retorna, es decir lo Diferente, lo Disímil, lo Excesivo retornan.” Para él la capacidad de alegría se atrofia cuando uno quiere ser igual que los otros. Tras el alegre horizonte de la educación escolar percibía Nietzsche un horizonte muy sombrío.
De todos modos proyectar la alegría hacia el futuro no es cosa fácil, ni antes ni después de la crisis. Es más difícil hacer "de todo fue, un así lo quise" que trampear con trucos tipo "que me quiten lo “bailao”. Gratitud o inquietud. La alegría de lo que es o lo que fue contra la angustia de lo que podría ser. "La vida del insensato - decía Epicuro- es ingrata e inquieta: toda ella se dirige hacia el futuro".
Para otros la alegría surge como si fuera el único móvil para filosofar. Los modos de vida inspiran maneras de pensar y los modos de pensamiento crean maneras de vivir. La vida activa el pensamiento y el pensamiento a su vez afirma la vida. Ese el el ángulo ligeramente oblicuo de la alegría de pensar. La afirmación de una nueva relación con el mundo (afirmativa y alegre), efectuada por la mediación de una fuerza intuitiva reflexiva y totalizadora del conocimiento.
A veces, con las cosas buenas de la vida, es cuando faltan cuando mejor te haces idea de lo que son. Un afecto de depresión endógena de intensidad psicótica, como hoy hubiera podido definir un psiquiatra a San Juan de la Cruz, glosaba la depresión como el pavoroso silencio de Dios, y decía:
"¡Oh tardía alegría mía! Vos callabais entonces y yo iba alejándome de Vos, desparramado en muchos semilleros de dolores; soberbio en mi envilecimiento, desasosegado en mi cansancio".
Los místicos, que algunas veces gustan de la alegría sin amor, se desesperan de que sea como el sueño, que a veces parece presentarse porque sí, simplemente. Quizá por eso uno de ellos definía así el éxtasis: el sentimiento alegre pero angustiado, de mi propia estupidez desmesurada. No es seguro que haya hacia ese estado otro camino que el amor, ni que la alegría a la que se llega por inteligencia sea mejor que la alegría a la que se llega sin tener que ser tan listo. Todos en cierto modo todos sabemos que lo máximo que podemos obtener, sea lo que sea, es alegría. Pero lo dejo ya, que las razones, cuando son largas, aunque sean buenas, antes aburren que alegran.
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