Ayuda ¿humanitaria? en Haiti: Medicina de clases.

Si hoy Queequeg contaba esto:

La aviación militar de Estados Unidos suspendió la evacuación hacia su territorio de haitianos heridos de gravedad producto del terremoto de magnitud 7.3 registrado en dicha nación el pasado 12 de enero, hasta asegurar quién pagará por sus cuidados, informaron fuentes castrenses citadas por el diario The New York Times.

Según el rotativo, desde el pasado miércoles cesaron los vuelos procedentes de Haití con personas aquejadas de quemaduras, lesiones de columna y otras heridas serias, luego de que el gobernador de Florida, Charlie Crist, solicitara apoyo federal para pagar por la atención.

No olvidemos tampoco de contar la noticia aparecida antes de ayer:

En las críticas jornadas que siguieron al terremoto de a Haití, en medio de la escasez de medicamentos y de la urgencia por tratar a decenas de miles de heridos, los médicos que asistían a las víctimas practicaron muchas amputaciones de miembros. Algunas voces médicas se han alzado en los últimos días contra lo que consideran un "exceso" de amputaciones un tratamiento de último recurso y la práctica sistemática de una "medicina de guerra".

"He visto fracturas simples de brazo tratadas por medio de la amputación, mientras que podrían haberse curado", dijo al diario francés Le Monde el doctor François-Xavier Verdot, cirujano ortopédico y enviado con el equipo de los bomberos franceses. El doctor consideró que cuando las amputaciones son efectuadas "como guillotinas" el riesgo de infección es enorme porque el hueso queda al descubierto.
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"¡No estamos en guerra! ¡Podemos volver y hacer un seguimiento de los pacientes!", se quejaba Sophie Grosclaude, otra joven cirujana francesa que escuchó, en conversaciones con colegas estadounidenses, cómo estos alegaban que en un país "tan pobre" y sin capacidad de seguimiento médico era más fácil optar por una solución limpia y definitiva: amputar un miembro.

Los yankis van con prisa a pasar una semana de prácticas de amputación en Haiti para luego volverse a sus vidas normales con sus lujosas casitas y mostrar diapositivas a sus amigos hablando de cientos de historias de desgracia, pobreza y superación. Ayuda humanitaria, lo llaman.

Huelga decir que si a mi me amputan un brazo por tenerlo fracturado dedicaría mi vida a buscar al que lo hizo para hacerle lo mismo.

Y es que siempre hubo clases.

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