Diario de Raquel Carnicero

¡Pero usted!, ¿qué se ha pensado?

Paz, marcha o viajes. Decían que proporcionaban las drogas. Otra clasificación rezaba: Exitancia, inebrantia, euphorica, hypnotica y phantastica (anfetas, alcohol, heroína, barbitúricos , LSD). Como cada año he escrutado en el vademécum la aparición de sustancias psicoactivas en el apartado “medicamentos para personas sanas” que viene entre “medicamentos prohibidos en el deporte” y “antídotos para la sobredosificación por fármacos” por ver si alguien se había despistado y la farmacracia mental dejaba colar alguna cosa: Nada.

Autoestima y pedofilia.

La autoestima sigue extraños caminos. A veces depende del reconocimiento de los demás, otras de la capacidad de reactualizar ciertas victorias, pero siempre de unos buenos niveles de serotonina en las sinapsis. Si uno toma fármacos que refuercen los niveles de recaptación de la serotoninasa (Prozac) ¿tiene por ello una autoestima menos meritoria que uno que sí lo hace?

Cicatrices y heridas.


Hay heridas que mejor que sigan abiertas. Algunas cicatrices son muy malas, por algunas cicatrices se muere uno. El día que entendamos los misterios de la cicatriz entenderemos el misterio de la vida interminable. La microglía, por ejemplo, al cicatrizar los pequeños desórdenes neuronales suele acabar con las neuronas del entorno. El sistema inmunitario, queriendo acabar con las moléculas extrañas acaba con las propias en las enfermedades autoinmunes, como el reumatismo que amarga los últimos días de la mitad de nuestros mayores.

La ruina.

El padre carretero, el hijo caballero, el nieto pordiosero. La regla de tres de las pymes y otros negocios familiares. Hartazgo, conducta desaforada, desastre. La de las civilizaciones. En cierto modo las tres edades de la vida también. Los mejores generales: para las inevitables retiradas. En los jardines nobles arruinados barren con escobas los restos de la carne, que decía Panero. Puestos a decir a Solbes se le ha escapado que la recesión puede ayudar a hacer limpieza. Y para hacer limpieza en la administración ¿qué hace falta?

El segundo advenimiento.

¿Quién, estando en una reunión, no ha desesperado al ver cómo estaban siendo sus ideas mal defendidas? ¿Quién no ha tenido la tentación de defender las ideas de los adversarios con malos modos para ponerlas a parir? ¿No era después de todo ese el método socrático para ayudar a la gente a dar a luz lo que sin duda acabaría pensando si se le dejaba pensar bien?

¿Hijos?

La filosofía arranca con la pregunta acerca de la bondad de la vida del que se pone a filosofar, la segunda hace referencia a la bondad de “tener” hijos. Las de por qué no matar a alguien si te viene en gana, o considerar hijo tuyo a cualquiera que se te ocurra, vienen luego. El salto de los problemas matemáticos a los físicos es grande, hacerse el filósofo sin darse cuanta que estás haciendo el moralista no deja de ser tan raro como frecuente. El que nuestros filósofos puedan pasarse de las matemáticas los desautoriza como tales, y el que los moralistas hagan como si la tecnología no esté replanteando constantemente la moral hace que podamos encaminarles, como a aquel que hacía filosofía como si la “Crítica de la Razón Pura” no se hubiera escrito nunca, a dogmatizar con las criadas.

Balanzas fiscales.


La publicación de las balanzas fiscales de las autonomías ha puesto de manifiesto los privilegios de los que pagan y encima se quejan. Nube de tinta que este gobierno de calamares necesita para seguir defendiendo que pretenden defender el Estado del Bienestar, empezando por el suyo. El déficit de las cuentas del Estado, hoy en prensa, seguro que no se debe a esa proliferación de funcionarios con fabulosos sueldos sino a la crisis del ladrillo y el fin del petróleo barato.

Radiosensibilidad tardocapitalista.

¿Qué parte de la célula es más sensible a la radiación ionizante? El DNA, el mapa de la herencia. Necesitamos nucleares, es decir dejar una herencia que sea un desastre. Distancia a la siguiente generación. Nuestra civilización, con su constante obsesión por generar la distancia adecuada, ni se baja de los coches ni de este sistema. Cuando a un pollo sin cabeza se le deja corretear no se trata tanto de dónde acabará llegando sino de cuando se enterará de que está muerto.

Demonios de Maxwell.



Si estuviéramos en guerra con la realidad y a eso le llamáramos trabajo, si según qué condiciones y salarios laborales hablan más de una situación de violencia que de concordia, entonces cabría preguntar como en todas las guerras que empiezan a durar demasiado: ¿Por qué estamos luchando? Esta variante del ¿qué hacer? es vieja. Ya en la Guerra de Troya hay una referencia a que empezaron luchando por Helena para acabar luchando sólo por fastidiar al otro. El olvido de las intenciones es una tontería que se comete con mucha frecuencia y en muchas escalas.

Destetados.

El asunto ha abandonado el campo de lo imaginario para entrar en lo real. La hora de cierre ha sonado en los jardines de occidente, la huelga de los transportistas es el acontecimiento precipicio, nunca volverán a ser las cosas las mismas. La crisis energética permite a gentes que viven del uso irracional del petróleo que todos propiciamos parar el país. El porcentaje en gasoil de alimentos y cosas, y la distancia a ellos ha sido capaz de parar hasta las artes de la pesca. Curiosamente un arte anterior a la agricultura y a la ganadería. Y muy anterior a la tecnología que permite llevar nuestra tontería hasta las mismas entrañas de la vida en la tierra.

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