En lo que respecta al papel de los medios de comunicación se caracteriza por la manipulación informativa. Las informaciones se seleccionan según qué conviene que piense la población. Ésto sí y ésto no, dependiendo de quién, hay una doble regla para medir. El objetivo de esta selección es que nadie reciba información suficiente. Se excluyen las voces disidentes, se escoge qué aparece como elemento de discusión y qué no. Nos hacen pensar que estamos sólos porque ningún informador, comentarista o editorialista llama la atención sobre eso que debería decirse pero no hay que decir. Y tú te giras y estás sólo ante el televisor y no sabes si te has vuelto loco o crees que todo está bien y te lo tragas.
La cuestión fundamental no es sólo la manipulación informativa sinó si queremos vivir en una sociedad libre o bajo una forma de totalitarismo autoimpuesto, donde el rebaño desconcertado se encuentra marginado, dirigido, atemorizado, sometido a la repetición inconsciente de eslóganes, con miedo hacia el líder que le salva de la destrucción, mientras los que han alcanzado un nivel cultural superior marchan repitiendo los mismos eslóganes. Parece que la única alternativa sea servir a un estado mercenario. La respuesta a estas cuestiones está en nuestras manos.
A pesar de la gran cantidad de propaganda y todos los intentos de controlar el pensamiento y fabricar el consenso hay signos entre la población, de que se está adquiriendo una capacidad y buena disposición para pensar las cosas con tiempo y atención. La cultura disidente existe, ha crecido y ha ejercido un gran efecto civilizador sobre las tendencias predominantes en la opinión pública. Ha crecido el escepticismo respecto al poder. Han cambiado muchas actitudes entorno a numerosos temas.
Aunque los movimientos sociales son más bien informales y sin carácter militante, basados en una disposición en favor de las interacciones personales, sus efectos sociales han sido evidentes. Y éste es el peligro de la democracia: si pueden crearse organizaciones, si la gente no permanece simplemente enganchada a la televisión, pueden aparecer ideas extravagantes, com el rechazo al uso de la fuerza militar o lo que Norman Podhoretz llamaba "inhibiciones enfermizas respecto al uso de la fuerza militar". Deben vencerse estas tentaciones, pero aún no ha sido posible.
El otro día me pasé por una librería alternativa en busca de nuevas lecturas. Estuve ojeando varios libros que parecían interesantes. Finalmente me llevé "El miedo a la democracia" de Noam Chomsky (400p, 8€) y otro que me recomendó una colega que pasaba por ahí: "Afilando nuestras vidas - Reflexiones anárquicas" (120p, 3€) proyecto colectivo impulsado por la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias.
También vi No-Logo de Naomi Klein, otro tocho que costaba 20€. Iba a llevármelo también pero por su precio preferí consultar a los librexpresantes a ver qué opinaban si lo habían leído, o bien qué habían oído al respecto. Hace meses oí hablar bien de este libro y buscando en Goo el primer resultado era de maniqueismo.org poniéndolo a parir, buena señal ;D
Aprovecho para animaros a sugerir cualquier libro que os haya parecido interesante. No ficción, por favor, a menos que sirva de excusa para contar algo que no sea un cuento. Si conocéis algunos editados por colectivos, mejor, prefiero apoyar antes a éstos (no necesariamente libertarios) que a otros consagrados, aunque también, si lo merecen. Gracias.
En el ámbito interno hay problemas económicos y sociales crecientes que pueden convertirse en catástrofes y no parece que a nadie en el poder le interese: salud, educación, sin hogar, parados, criminalidad, prisiones, deterioramiento barrios periféricos... Entreteniéndolos con el deporte, séries o películas violentas no es suficiente, hace falta encender en ellos el miedo. Entonces tiene lugar el desfile de enemigos: rusos, terroristas internacionales, narcotraficantes, cabecillas árabes...
Cuando se construye el monstruo siempre tiene lugar una ofensiva ideológica, seguida de campañas de aniquilación. Así se desvía la atención y se acaba aterrorizando a la población, que ha acabado muerta de miedo y apoyando cualquier iniciativa gubernamental.
Llevo tiempo dándole vueltas a crear una organización política que defienda realmente a los trabajadores, sin complejos y sin miedos.
¿Conocéis el proceso legal que debe realizarse?
Son bienvenidas todas las informaciones, sugerencias, ideas y experiencias que queráis aportar.
Atilio Borón en en Rebelión
Teóricos liberales y miembros destacados de los medios de comunicación como Walter Lippmann, decano de los periodistas estadounidenses, estaban vinculados a las comisiones de propaganda. Lippmann afirmó en un escrito llamado 'Una teoría sobre el pensamiento democrático liberal' que lo que él llamaba la "revolución en el arte de la democracia" se podía usar para "fabricar consenso", es decir: producir en la población, por medio de las nuevas técnicas de propaganda, la acceptación de algo inicialmente no deseado.
Afirmaba que era necesario porque "los intereses comunes esquivan totalmente a la opinión pública" y sólo una "clase especializada" de hombres responsables suficiente inteligentes pueden entenderlos y resolver los problemas que se derivan.
En una teoría sobre la democracia progresiva Lippmann diferenciaba dos clases. La clase especializada formada por ciudadanos que toman un papel activo en cuestiones relativas al gobierno. Esta clase representa un pequeño porcentaje de la población y tiene la función ejecutiva. La otra clase es el "rebaño desconcertado" que "brama y pisotea". Está formada por la mayoría de la población y su función es permanecer como espectadores, en lugar de ser miembros participantes. Dado que estamos hablando de un sistema democrático de vez en cuando se les permite decir "Quiero que tú seas nuestro líder". La gente es simplemente demasiado estúpida para comprendrer las cosas, por lo tanto no son aptas y sería inmoral permitir que participasen. Hace falta domesticarlos, por eso es necesaria la fabricación del consenso. Y distraerlos. Los medios de comunicación, las escuelas y la cultura popular tienen que estar divididas. La clase política debe crear un sentido tolerable de realidad e inculcar las opiniones adecuadas.
Aquí empieza el resumen de "El control de los medios de comunicación" de Noam Chomsky, que junto a "Pensamiento único y nuevos amos del mundo" de Ignacio Ramonet, forman el libro "Cómo nos venden la moto. Información, poder y concentración de medios"
Hay dos conceptos de democracia opuestos. En el primero por un lado la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares. Y por otro lado los medios de comunicación son libres e imparciales. En el segundo concepto de sociedad democrática no se debe permitir que la gente se encargue de sus propios asuntos, y los medios deben estar fuerte y rígidamente controlados. En este contexto el papel de los medios de comunicación y la desinformación son un problema.
Woodrow Wilson, presidente de EEUU en 1916, creó la Comisión Creel. Esta era una comisión de propaganda gubernamental que tenia el objectivo de inducir en sociedad la idea de participar en la Primera Guerra Mundial, convirtiendo en seis meses una por entonces muy pacifista población en otra histérica y belicista que quería ir a la guerra.
La democracia es el gobierno del pueblo para el pueblo y por el pueblo. El pueblo, por sufragio universal decide por votación previa discusión. Para poder decidir sobre cualquier cuestión hace falta disponer de la información necesaria y disponer de una capacidad racional que permita extraer conclusiones razonadas a partir de la información.
El ciudadano recibe la información por medio de su experiencia directa diaria, y a través de los medios de comunicación de masas la mayor parte de la información de relevancia pública. La capacidad crítica para discernir qué información es veraz, si es coherente interna y externamente, su relevancia, y las conclusiones que se pueden extraer aplicando la lógica dependen de la educación que se haya recibido. Los factores que influyen en su formación son la escuela, la família, el entorno social, los medios de comunicación y la cultura popular.
En consecuencia, para que una sociedad sea realmente democrática es necesario libertad de expresión, medios de comunicación de masas libres y plurales, una educación de la capacidad crítica, e igualdad de oportunidades para disponer de tiempo para participar en la vida política y de acceso a los medios de comunicación.
Los tratos secretos del juez Garzón en Rebelión.
La actuación de Baltasar Garzón como juez de la Audiencia Nacional de España ha sido cuestionada a raíz de la publicación del libro La conspiración, el último atentado de los GAL. En esta obra autobiográfica, José Amedo, ex subcomisario de policía, relata cómo en 1994 Garzón supuestamente participó en una conspiración orquestada por la derecha española un secreto a voces en España para involucrar a las más altas esferas del gobierno socialista del ex presidente Felipe González en la investigación sobre los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL).
Este grupo paramilitar fue creado en aquellos días por el gobierno encabezado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) para atacar a los integrantes de la organización separatista vasca ETA; de hecho, los GAL fueron acusados de perpetrar asesinatos y de emplear la tortura, y sus miembros, entre ellos Amedo, fueron procesados por diversos delitos en un escándalo que le significó al PSOE perder las elecciones de 1996 y que afectó profundamente la imagen de Felipe González.
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