alejo y sus vomitonas
Nos toman el pelo.
la democracia bien entendida
alejo - 2003-10-30 13:32:00
Se hacen eco los periódicos de la disconformidad de cierta compañia energética cuyo nombre rima con trola con el llamado "plan Ibarretxe".
Yo me pregunto: en una democracia, quién cuenta mas? los electores que votan o las empresas que opinan? Porque si fueran los primeros, digo yo que habría que considerar (no digo ya discutir, o aceptar) la propuesta de un gobierno democraticamente elegido. Ahora, si son las segundas, pues díganlo y así nos ahorramos ilusiones pre-electorales.
Yo me pregunto: en una democracia, quién cuenta mas? los electores que votan o las empresas que opinan? Porque si fueran los primeros, digo yo que habría que considerar (no digo ya discutir, o aceptar) la propuesta de un gobierno democraticamente elegido. Ahora, si son las segundas, pues díganlo y así nos ahorramos ilusiones pre-electorales.
miedos y liderazgos
alejo - 2003-10-24 21:58:00
Si quieres unir a una masa, buscale un enemigo, inventa una amenaza, propágala, inculca miedo si es necesario, que los resultados vendran por sí solos.
Les funcionó tanto a soviéticos como a americanos durante la guerra fría para jusitificarse en sus cruzadas. Pero antes le sirvió también a Lenín en la revolución rusa (el enemigo del proletariado era la burguesía económica). Y entre medias en el tiempo queda Hitler que embarcó a Alemania en la tarea de sacudirse el sometimiento al resto de Europa heredado al finalizar la primera guerra mundial.
Funcionó. Millones de personas se unieron a la causa, sin pararse a analizar de una manera mínimamente crítica lo que se les estaba inculcando. Tienen los animales gregarios de todos sus instintos básicos, uno que les lleva a salvaguardar los intereses de la tribu ante las amenazas de los otros.
De ahí que todo político que usa el miedo como recurso (recurso de extraoria aceptación como digo), se degrada a la mediocridad y se convierte en la antítesis del estadista cuyo cometido es llevar a cabo una visión de futuro, y no acongojar y cegar con pavor a sus constituyentes.
El gran imperio ahora mismo reconoce que tiene un gran enemigo llamado terrorismo. Es algo muy difuso, que apenas puede definirlo sin que sus propias acciones sean calificadas como tal, pero le sirve para invadir, conquistar, quitar y poner gobiernos...
El señor del bigote considera a los nacionalismos como algo desestabilizador y peligroso (al socialismo y al progresismo también, pero eso en su caso da para una tesis). Un enemigo contra el que hay que luchar. Fíjense que el enemigo no es solo el terrorismo de vertiente nacionalista, sino los nacionalismos en general independientemente de donde vengan (vasco, catalán, gallego...) y no duda en inculcar el miedo apelando a la destrucción del estado. Una vez más la lógica del nosotros contra ellos.
Todo esto viene por la reciente presentación del plan de Ibarretxe. Plan con el que uno podrá o no estar de acuerdo, pero que viniendo de un gobierno autonómico elegido democráticamente (nacionalista, aunque les pese) por lo menos debería considerarse viniendo de una institución repito democráticamente legitimada.
Y no como demonizarlo, crear miedo y odio utilizando no se sabe muy bien qué argumentos como hasta ahora, porque ésto solo hace que crezca el odio hacia los otros. Y esto como bien sabemos, no es bueno.
Les funcionó tanto a soviéticos como a americanos durante la guerra fría para jusitificarse en sus cruzadas. Pero antes le sirvió también a Lenín en la revolución rusa (el enemigo del proletariado era la burguesía económica). Y entre medias en el tiempo queda Hitler que embarcó a Alemania en la tarea de sacudirse el sometimiento al resto de Europa heredado al finalizar la primera guerra mundial.
Funcionó. Millones de personas se unieron a la causa, sin pararse a analizar de una manera mínimamente crítica lo que se les estaba inculcando. Tienen los animales gregarios de todos sus instintos básicos, uno que les lleva a salvaguardar los intereses de la tribu ante las amenazas de los otros.
De ahí que todo político que usa el miedo como recurso (recurso de extraoria aceptación como digo), se degrada a la mediocridad y se convierte en la antítesis del estadista cuyo cometido es llevar a cabo una visión de futuro, y no acongojar y cegar con pavor a sus constituyentes.
El gran imperio ahora mismo reconoce que tiene un gran enemigo llamado terrorismo. Es algo muy difuso, que apenas puede definirlo sin que sus propias acciones sean calificadas como tal, pero le sirve para invadir, conquistar, quitar y poner gobiernos...
El señor del bigote considera a los nacionalismos como algo desestabilizador y peligroso (al socialismo y al progresismo también, pero eso en su caso da para una tesis). Un enemigo contra el que hay que luchar. Fíjense que el enemigo no es solo el terrorismo de vertiente nacionalista, sino los nacionalismos en general independientemente de donde vengan (vasco, catalán, gallego...) y no duda en inculcar el miedo apelando a la destrucción del estado. Una vez más la lógica del nosotros contra ellos.
Todo esto viene por la reciente presentación del plan de Ibarretxe. Plan con el que uno podrá o no estar de acuerdo, pero que viniendo de un gobierno autonómico elegido democráticamente (nacionalista, aunque les pese) por lo menos debería considerarse viniendo de una institución repito democráticamente legitimada.
Y no como demonizarlo, crear miedo y odio utilizando no se sabe muy bien qué argumentos como hasta ahora, porque ésto solo hace que crezca el odio hacia los otros. Y esto como bien sabemos, no es bueno.

