¿Quién tiene la culpa el Estado o el Mercado? Eso de la culpa ¿a qué viene? Es que quisiéramos arreglar las cosas. Es posible que si dos no se entienden sea porque uno no quiere, pero al que le toca arreglarlo es al Estado. Los sistemas de gobierno conscientes y voluntarios no han sido bien llevados, los sistemas inconscientes nos han llevado al actual estado de cosas. Estado totalitario o mano invisible, la salida en manos del ciudadano-militante o del productor-consumidor. Más que en la salida de la crisis deberíamos estar pensando en la entrada en otro orden de cosas. No lo hacemos y así nos va. Supongo que esperamos que nos metan. ¡Ay hijo no digas qué!
La verdadera experiencia que precede a la creación es siempre un sacrificio de la unilateralidad del ego; es una recepción de la semilla creativa en la vasija de lo femenino, ya sea en un hombre o en una mujer y, habitualmente, el principio de una larga nutrición, una paciente espera de un nacimiento oculto. “Hágase en mí según tu palabra”. O bien “Haz lo que pida verme cual me veo, que de perdido, recato mi salud de mi deseo”.
Ella trabaja en una de esas instituciones del Estado que ayudan a facilitar la integración de los inmigrantes, ella se va a acoger a la jubilación voluntaria. Ella no está cansada de los inmigrantes, sino de sus compañeros. Es la responsable de un departamento y está quemada por las bajas inexplicables, por los malos rollos y por el comadreo.
Además de no hacer nada no se puede seguir sin decir nada de la quiebra que se nos cae encima. Nos estamos encogiendo en nuestros rincones aferrados a lo bien que todavía nos va. Los números siguen cantando y tras el horizonte de sucesos del agujero negro del paro vamos cayendo uno detrás de otro.
Pensar para poder seguir pensando en por qué despertar mañana. Por lo visto ya hay más suicidios que accidentes de tráfico, ya se muere más gente por esa causa “externa” conocida, que por ninguna otra causa externa conocida. Con los suicidas como con los parados, hay más de los que se cuentan y en más formas de las que se cuentan. Y tanto hablar de uno como de otro hace que haya más. Si piensas en ellos es posible que encuentres otra razón para no seguir viviendo o ayudando a vivir, o para dejar de trabajar o dar trabajo.
Nos damos contra el muro de no poder mejorar la situación por un lado y por el otro el del no poder dejar de hablar siempre de cómo tendrían que ser las cosas. Por suerte siempre nos queda el truco del ganador de debates, soltar interminables discursos acerca de lo malo que es el otro, lo malas que son sus propuestas, lo bien que sin duda irían las cosas si dejara las cosas a sus sucesores. Gente que piensa un poco más como nosotros.
La curiosidad es una forma degradada y perversa del amor al saber. Una pasión epistémica, en definitiva. Es la parodia plebeya del bíos theortikós, de la vida contemplativa consagrada al conocimiento puro. Tanto al curioso como al filósofo no les mueven intereses prácticos, ambos aspiran a un aprendizaje que constituye un fin en sí mismo, a una "visión" sin finalidades extrínsecas.
Paso por delante de una clínica de fertilidad. Lo primero que ofrecen es el diagnóstico preimplantario. Se lo enseño a mi compañera. Un poco más tarde, subiendo al segundo piso de la biblioteca me cruzo con uno de esos angelitos de cuota, cuya existencia la medicina intenta prevenir, que lleva un carro lleno con libros que nadie quiere para dejarlos al otro lado de las alarmas, para que la gente nos los llevemos si queremos.
Si se es un poco menos que racista se es xenófobo, y si uno no llega ni a xenófobo siempre puede declararse aficionado al fútbol. Para la llegada de los recortes es bueno que se multipliquen las páginas deportivas y ya que no hay segunda vuelta en las elecciones haya al menos el Barça y el Real Madrid para seguir amorrado al pilón de la dialéctica de los juegos de suma cero.
Se trata de seguir vendiendo, no de seguir produciendo. Es como la diferencia entre pobre y miserable, que el hambre si es de pan no tiene gracia. Pobres por carecer de lo necesario, miserables por carecer de lo que no nos hace falta. Lo que pasa es que los vendedores nos convierten a todos en miserables porque han conseguido que una pequeña oferta dispare la demanda. Es más no se ofrecen a producir hasta que han creado la demanda, la carencia. Pretenden la industrialización de la carencia, hay más dinero a ganar que con la industrialización de la escasez, de la miseria.
Comentarios recientes
hace 6 min 54 sec
hace 5 horas 25 min
hace 6 horas 21 min
hace 7 horas 29 min
hace 10 horas 40 min
hace 10 horas 48 min
hace 18 horas 56 min
hace 1 día 15 horas
hace 1 día 19 horas
hace 3 días 49 min