Este texto pone en precedentes para este otro: El Posneoliberalismo y sus bifurcaciones...
Un balance de lo neoliberal
Desde que Allende se suicidó, la historia quedó en suspenso. Las ideologías decayeron por un tiempo, y el liberalismo se extendió sobre las vigas del corporativismo político, represivo, impositor e impostor.
Haciendo balance, han pasado cuarenta años, y los límites historiográficos son casi evidentes: todo empieza con el golpe de Estado en Chile, y todo acaba con el retorno de las ideologías y la reciente crisis global provocada por deshechos económicos, activos falsos, creados para ampliar la capitalización de las grandes fortunas y despreciar a las mayorías. Los más beneficiados aún recojen los frutos con esas grandes sumas de beneficios este año. Su futuro está garantizado. El de las estrategias que les llevaron a acumular tanto, ya no. La incertidumbre es qué estrategia desarrollarán ahora...
Tras aquel 11 de Septiembre del 73, la misma estrategia se impuso en todo el mundo. Pinochet, bajo el consejo de estudiantes de Milton Friedman, después del shock provocado sobre la población por los tanques y aviones bombardeando la Casa de la Moneda, impuso un programa económico de liberalización de casi todo el sector público. Chile no volvería a tener una economía en crecimiento hasta que, 10 años después, Pinochet re-nacionalizó varias industrias. Cuando la economía chilena empezó a crecer, todos alabaron a Milton Friedman. Lo curioso es que empezó a crecer justo por lo contrario que Milton Friedman recomendaba. El mismo esquema se impuso en Brasil, Argentina y Uruguay, entre otros, con mayor o menor violencia, pero el mismo terrorismo estatal - es decir: en Argentina, por ejemplo, no se sacaron los tanques a Buenos Aires, pero si que se hizo desaparecer gente de forma evidente, gente que gritaba su nombre cuando se les llevaban en coches negros para intentar ser recordados después de que les lanzaran al mar -.
Un paradigma de confusión que se extiende: los falsos comunismos
El ejemplo puede parecer aislado, pero es en realidad un paradigma. Fue el mismo esquema que se aplicó, dieciseis años después, en China: shock violento contra la población mediante represión politica, y liberalización de los sectores públicos. Curiosamente, los protestantes de Tian'anmen que fueron masacrados por tanques exigían democracia y socialismo. El gobierno respondió con corporativismo y liberalismo, impuestos por tanques. Milton Friedman había sorprendido a los tecnócratas chinos con sus promesas de riqueza y crecimiento... Y no desde lo lejos: fue directamente a China a explicar su liberalismo. Hoy día, los mil-millonarios chinos son hijos y familiares de varios de los dirigentes del Partido Comunista chino de entonces. El mayor cinismo es decir que, encima, eso es comunismo.
Nos hemos ido de Chile a China, pero podemos pasar por más sitios... como Polonia. A la vez que en China ocurría lo de Tian'anmen, el sindicato Solidaridad alcanzó el poder después de derrocar al gobierno soviético con movilizaciones ciudadanas y a través de las elecciones democraticas favorecidas por la Perestroika de Gorvachov. Aunque las raices del sindicato están en la libertad religiosa y social, su lema, una vez más, era Democracia y Socialismo. Cuando alcanzaron el poder, los organos de gobierno financiero internacional, el FMI y el Banco Mundial, impusieron a Polonia una terapia de shock económico a la Friedman a cambio de entregar grandes sumas de dinero al gobierno polaco, bajo el pretexto de que Polonia debía modernizar su economía, es decir, hacerla completamente capitalista. El sindicato solidaridad, por lo tanto, abandonó su lema de Democracia y Socialismo, e impuso un programa político y económico de liberalización del sector público. A lo largo de los 90, la economía polaca continuó derrumbandose, y los votantes de Solidaridad perdieron la confianza en el sindicato y en los partidos en su órbita. Hoy día gobierna en Polonia un partido ultra-religioso y nacionalista, proteccionista contra el liberalismo, de corte corporativista y en algunos casos filo-fascista.
¿Parece poco? Lo mismo ocurrió en la Unión Soviética. Gorvachov preparó la apertura de la Unión Soviética y la democratización del sistema económico. Cuando las cosas empezaron a irse de las manos, un golpe de estado de la vieja guardia comunista permitió que Boris Yeltsin cobrara protagonismo como defensor de la democracia. Cuando ganó las elecciones, impuso una terapia de shock económico y político: declaró que la Unión Soviética ya no existía e impuso medidas liberalistas. Si puede parecer poco shock, debe tenerse en cuenta que, un día, la gente era de un país, y al día siguiente de otro. Las tensiones en todos los paises de la órbita soviética - con menos influencia en los más pobres, como Moldavia - llevaron a que prácticamente todos los gobiernos de ese orbe hoy día sean tecnócratas nacionalistas.
El fallo en el escenario perfecto, la reforma para el escenario en vias de desarrollo
Si en algún caso puede parecer poco triunfo del neoliberalismo, tengamos en cuenta que este se desarrolló como colonialismo de la Unión Europea y de Norteamérica. Si bien en estos paises la teoría de Friedman no llegó a aplicarse con la misma contundencia, ya que el equilibrio de poder en las poliarquias occidentales es demasiado complejo - sobretodo en el punto de vista económico y electoral - como para aplicar terapias de shock, y tanto Nixon como Tatcher negaron a Friedman, a pesar de ser del mismo palo - aunque Tatcher aprovechó la crisis de las Malvinas para imponer varias medidas neoliberalistas en el Reino Unido y se enfrentó directamente a los sindicatos de trabajadores -, el liberalismo se exportaba desde aquellos paises a aquellos que estaban en vías de desarrollo. Eso si, cuando Reagan llegó al poder, por su parte, también ejerció el terrorismo económico del Estado contra los trabajadores: en una huelga de controladores aereos, despidió de golpe a todos los controladores del país. No tengo el dato, pero estoy casi seguro que después traspasó el control aereo a entidades privadas bajo auditoria estatal...
El sueño de Friedman, según Naomi Klein, era una economía que fuese una tabla rasa en la que se impondría el liberalismo primigenio y absoluto que regularía por si mismo la economía. Pero su teoría neoliberalista fue mucho más para sus discípulos: una justificación para hacerse más ricos e imponer la diferencia entre ricos y pobres en todo el mundo mediante la reforma. Por ejemplo, en Sudáfrica...
Sudáfrica: paradigma de la confusión izquierdista
En Sudáfrica ocurrió más o menos lo mismo que en Polonia. Sin shock violento contra la ciudadanía, el Apartheid finalizó y el neoliberalismo se impuso por dos medios contra un gobierno inexperto y cuyas reivindicaciones fueron muchas ante las inmensas diferencias entre ricos y pobres que, además, eran diferenciaciones racistas.
El Congreso Nacional Africano, con Nelson Mandela a la cabeza, y del que también formaba parte el Partido Comunista Sudafricano, desarrolló una política de izquierdas preguntando a los marginados negros en los barrios marginales qué debería hacerse para solucionar las diferencias en Sudáfrica. Realizaron un documento de corte socialista, con reforma agraria y reparto de las tierras incluidos, e incluso nacionalización de la banca. Entonces, Nelson Mandela fue encarcelado durante 27 años. Cuando salió de prisión cayó en shock: el mundo había cambiado radicalmente, la URSS se desmoronaba, y el liberalismo reinaba en todas partes. Desde 1990, cuando fue liberado, hasta 1994, cuando se convirtió en presidente, ya se estaban forjando los documentos que darían pie al fin del Apartheid, con negociaciones con las patronales blancas.
Esa fue una de las vías para cortar los brazos al futuro gobierno: en esas negociaciones los blancos se reservaron grandes triunfos como la libertad de empresa y la imposibilidad de la reforma agraria. También se impidió la nacionalización de la banca mediante la independencia del Banco Central sudafricano plasmada en los acuerdos, en contra del criterio de los asesores del CNA. Finalmente, cuando Mandela llegó al poder, se le dijo al Gobierno que o modernizaba la economía o nadie ayudaría a la economía sudafricana. Aquello, en el caso de Sudáfrica, suponía que la deuda que habían adquirido las jerarquías blancas se la comieron enterita toda la ciudadanía - igual ocurrió en Argentina -. Después de que un par de mensajes en favor de medidas socialistas y contra el pago de la deuda externa hiciera que los mercados de valores se derrumbaran, Mandela tranquilizó a los inversores diciendo que jamas nacionalizaría nada, mucho menos la banca, y que la deuda se pagaría sin problemas. El neoliberalismo se había impuesto también en Sudáfrica, Mandela renunció a sus principios, y pasó de ser Terrorista a Nobel de la Paz. La población negra pobre, por su parte, sigue siendo población negra pobre: los suburbios marginales siguen rodeando las grandes urbes dominadas por muchos blancos y unos pocos negros.
La radicalización absoluta de la estrategia neoliberalista estaba apunto de suceder: Afganistán e Irak fueron lo siguiente, dos paises que se convertirían mediante el shock de la guerra y del cambio político en tablas rasas económicas sobre las que se desarrollaría la economía de libre mercado por si sola. Ya sabemos como están tanto Afganistán como Irak... tanto que huelgan palabras solo con recordar que sus circustancias actuales son productos de uno de los más intensos shocks vividos por la conciencia social mundial de los últimos 50 años: el 11-S.
Otros escenarios del neoliberalismo: Yugoslavia, España, Libia...
Chile, Sudáfrica, China, Rusia, Polonia, Afganistán, Irak... pero eso no es todo. Las mismas ideas neoliberalistas y de segregación que llevaron a estos paises a sufrir tremendos shocks bélicos, económicos y políticos fueron la ideología que llevó a que, mediante asesores alemanes, desapareciera Yugoslavia. Repito: solo hace falta imaginarse el shock de que tu país desaparezca de un día a otro y mediante luchas intestinas entre hermanos. Para este caso, lo mejor es ver la película Underground, de Emir Kusturica, donde ese shock se transmite directamente al espectador, siempre en la medida de lo posible...
En Libia fue incluso más facil: un bombazo en la casa de Gadafi le hizo cambiar sus políticas socialistas y su interpretación en occidente como dictador tirano, por políticas liberalistas y una nueva imagen de amigo...
España, por su parte, según dicen tuvo una transición democrática ejemplar: en realidad es porque no hizo falta que viniera nadie para chantajear con la segregación clasista. Las negociaciones constitucionales hicieron por si solitas lo que en otros paises necesitó de ayuda desde Chicaco, Harvard, Berkeley o Hannover. Así, mientras el PSOE y el PCE triunfaban en la abolición de la pena de muerte, la derecha imponía una monarquía. Mientras el PSOE y el PCE solicitaban descentralización política, la derecha imponía economía capitalista. Y, al fin y al cabo, todas esas cosas eran reivindicadas por Europa para permitir a España que ingresara en la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea. Todos querían estar allí: más facil imposible. La OTAN vino después, con el feo del PSOE diciendo primero que no se entraría en al OTAN, luego entrando en la OTAN de tapadillo, y después imponiendo, en jornada de reflexión, que si no se aprobaba la entrada a la OTAN por referendum, Felipe González dimitiría...
Acabado el neoliberalismo, el futuro puede ser cualquier cosa
¿Y ahora? Ahora el fin del neoliberalismo tal y como lo conocemos se ha consumado. Milton Friedman murió en 2006, a la vez que entraban en auge los socialismos sudamericanos que hoy se desarrollan: el bolivarismo de Chávez, Morales y Correa contagia a Brasil, Argentina y Chile, por ejemplo, lo cual ha dado pie a la pretensión de la extensión del shock informativo, que ahora decae ante la legislación en esos territorios, pero que en el resto del mundo se ha convertido en un control mediático de la información que impide que los ciudadanos forjen una visión independiente de la realidad y se vean subitamente influidos por la visión corporativista.
Por su parte, las políticas se normalizan con el trasfondo del liberalismo como esquema económico, pero los shocks parecen desaparecer o, al menos, no son tan evidentes. Ahora el shock proviene de otra parte: toda una cultura que se forjó precisamente en la confusión del terror responde ahora con terrorismo en muchas partes del mundo. Se ha dicho, incluso, que los shocks han enviado al islamismo a una Edad Media llena de fundamentalistas. En realidad, ocurre como en otras partes: hallá donde haya derecho a voto, los ciudadanos prefieren gobiernos nacionalistas a liberalistas: ya han tenido suficiente. La izquierda, excepto en Sudamérica, está aún atravesando etapas de reflexión para afrontar la confusión ideológica reinante. Excepto en el polo sur, en todo el mundo la mediatización de la información hace que las gentes piensen que la izquierda ya no sirve porque carece de ideas, o que la ideología se ha desmontado. En realidad, no ha habido sucesos evidentes que pudiesen ser bien analizados por la ideología de izquierdas: eran sucesos ocultos detrás de galimatias económicos y pretensión de absolutización ideológica en lugar de tener en cuenta las circustancias del momento.
Mientras estalinistas, troskistas, anarquistas, y socialistas en general discutían y se metían el dedo en el ojo, el neoliberalismo ha forjado, en un trasfondo de economía liberal, un entramado de corporaciones que controlan la información, la producción alimenticia, los transportes, el dinero... la vida de las personas. Y todo ha ocurrido sin que estalinistas, troskistas, anarquistas o socialistas se diesen cuenta: el terror provocado por los shocks neoliberales solo hacía que todos se creyeran con la respuesta absoluta a los problemas del mundo.
Pero ninguno tenía esa respuesta, porque era una respuesta para el siglo XIX. Ha sido finalmente el Socialismo del siglo XXI, que democratiza las instituciones, en tres frentes distintos, la información, la economía y la política, y descentraliza los movimientos de izquierda para que no se puedan dinamintar con la facilidad del pasado, quien ha ofrecido una solución, a día de hoy, efectiva para el bienestar social. El neoliberalismo ya no puede funcionar porque, simplemente, las gentes ya se han acostumbrado al shock que provoca: su poder de impacto está agotado. Ya saben hasta donde llega su alcance, y sobretodo la miseria que conlleva.
Ahora bien, ¿cómo será el futuro? ¿cuál será el siguiente movimiento del capital? ¿seguiremos sin el impulso necesario para acabar con el capitalismo, dejando que el neoliberalismo se convierta en un clásico?
Porque, en todo caso, el neoliberalismo no es otra cosa que el monetarismo clásico aplicado al zeitgeist de la segunda mitad del siglo XX...
Bibliografía:
La doctrina del Shock - El Auge del Capitalismo del desastre, Naomi Klein, ISBN: 978-84-493-2041-5
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