En este país cojo de la derecha lo de los comunistas liberales lo entendemos a la primera. Después de todo entre nosotros los socialistas son populares, los parados felices, los universitarios analfabetos, los autónomos trabajan para otros y la izquierda para la administración. A Gabriela Mistral le atribuyeron hace ya mucho aquello de que: los que saben hacen, los que no saben enseñan, los que no saben enseñar enseñan a los que enseñan, y los que ni eso... van a parar a la administración.
Cuenta Zizek como Oliviar Malnuit menciona hasta qué punto los "comunistas liberales" son listos, listos, es decir, ante todo, los comunistas liberales se ven a sí mismos como verdaderos ciudadanos del mundo, buena gente que se preocupa. Se preocupan por los fundamentalistas populistas y las corporaciones codiciosas e irresponsables. Ven las "causas profundas" de los problemas de hoy, la masiva pobreza y la falta de esperanza que engendra el terror fundamentalista. Así que su objetivo no es ganar dinero, sino cambiar el mundo (y de esta manera, como una especie de daño colateral inevitable, ganar más dinero todavía).
Se puede hablar interminablemente sobre hasta qué punto son los del “otro mundo es posible” los que consiguen (a veces con ese truco) hacer dinero y pasar como sin querer a comportarse como consumidores burgueses y ponderar más la libertad de lo que solían o son los que tienen la vida resuelta los que predican la necesidad de un Estado fuerte e ideas comunistas, aunque eso sea perfectamente compatible con la salvaguarda de sus privilegios.
Las promociones están todas marcadas por el principio de Peter, según este uno termina remansándose en el cargo en el que lo hace tan mal que ya no promociona más. Cuando cambia de entorno este principio tiene matices añadidos. Por ejemplo uno puede ser un magnifico empresario y ser un pésimo político, y un político que ha hecho la pena luego se convierte en un empresario de éxito, y todos lo entendemos. La misma empresa es mucho mejor separando las personas por sus capacidades reales que la universidad, en la que el porcentaje de alumnos que heredan ventajas según las familias de origen es mucho mayor.
Que los que hacen bien una cosa terminen haciendo mal otra es corriente tanto en la empresa como en la administración. En cuanto a la enseñanza las cosas deben estar peor porque según acabo de leer:
“Los funcionarios de enseñanza, detrás de sus ventanillas, distribuyen billetes para ninguna parte, con gran pompa burocrática y “amenazan” a los que están en la cola y que aún han de formarse: “Sin billete nunca podréis tomar el tren”. Y lo peor es que además tienen razón.
La finalización de estudios cualificados resulta cada vez menos suficiente aunque sea siempre algo necesaria a fin de alcanzar los puestos de empleo precario a los que se aspira. En la tierra de nadie entre condiciones necesarias y suficientes el sistema educativo va perdiendo su función de absorción del paro y distribución de oportunidades, y, de paso, las relaciones de autoridad que separan docentes de discentes que permitían enseñar profesiones o dictar modelos para la elección, se pierden.
¿Cuál será el comportamiento de las promociones siguientes?
En la medida en la que la escuela no ofrece nada más que terapia ocupacional para los alumnos, su autoridad se desmorona. En primer lugar el título no sirve para nada. En segundo por obtener el título se te ha hecho tarde para encontrar trabajo.
Nada de formar familia o encontrar trabajo. Te espera el gueto de clase, de habitación de casa de los padres o de extrañamiento del mundo en cualquier celda de Matrix”.
¿Salidas? De dos clases: dejarse hacer lo que sea por capitalismo salvaje u opositar sin hacer ascos a las ventajas que la política pone a tu alcance. Los liberales que se hicieron comunistas y los comunistas que se hicieron liberales pueden luego celebrar esponsales monstruosos y hacer bromas con aquella gracia del otro lado del muro cuando lo había: “Un verdadero comunista estudia para conseguir un puesto de trabajo que le absorbe totalmente, pasarse toda la vida trabajando y dar su vida al servicio del partido. Uno que no lo es hace lo mínimo posible para conseguir una situación por la que pueda seguir sin dar ni golpe hasta poder jubilarse dignamente”. El primero trabaja hoy en la libre empresa, el segundo en la jodida administración.
Comentarios
lo tienen que aceptar
ha llegado el momento de que el hombre viva sin dios que nos dejen de oprimir nuestros pensamientos libres que sea nuestro conocimiento quien lideree nuestra vida no aquel que solo escucha pregunta de generacion en generacion
DONDE ESTAN LAS DECENDENSIAS DE TODOS LOS GENIOS ya muertos es el turno de las mentes libres de nesecidad
Estoy de acuerdo, ¡HOYGAN!...
¿Estoy de acuerdo con un HOYGAN?...
¡¡¡DONAD MALDITOS!!!