Desmontando la mitología política burguesa: la división de poderes
espartakko - 2012-03-24 19:44:48
Uno de los conceptos centrales del “democratismo” burgués, es decir, de la doctrina que defiende la democracia reducida a simples procedimientos formales bajo un sistema de desigualdad capitalista (en la práctica una dictadura burguesa) es el de “división de poderes”. La defensa de este concepto en su versión concreta de división del Poder en ejecutivo, legislativo y judicial es algo que se presenta siempre por sus apologetas sin el acompañamiento del más mínimo argumento o razonamiento, como si fuera algo tan evidente que no necesita justificación explícita. Es uno de los axiomas de la ideología oficial, del pensamiento único.
¿Pero cuál es el origen de esta idea tan concreta? ¿Es que se infiere de manera necesaria e inevitable de alguna reflexión en torno a conceptos o principios políticos puros? ¿Es una conclusión a la que se llega de algún modo? ¿Es que un régimen burgués sería menos “democrático” (en sentido meramente formal, no real) si hay unidad de Poder? Nada de eso. El origen de este requisito indispensable para todo régimen que quiera obtener el título de “democrático” de parte de la oligarquía capitalista que nos subyuga resultará bastante sorprendente para todo aquel que lo desconozca y que se entere por estas líneas. Sin duda serán muchos dado que las verdades que les resultan incómodas a los actuales regímenes del mundo desarrollado jamás aparecen ni en los libros de texto escolares ni en los medios de desinformación tan omnipresentes como al servicio de los ricos que los controlan y, por tanto, del orden establecido.
Para buscar el origen de esto tenemos que irnos a la Inglaterra del medievo. El rey de Inglaterra Ricardo I Corazón de León marcha a combatir a la Tercera Cruzada y cae prisionero. Este cautiverio hace que Juan Sin Tierra, que habría de sucederle posteriormente, usurpe el trono y simultánemente el poder de la nobleza se vea reforzado. Años después la nobleza se rebela contra el rey Juan Sin Tierra y le obliga a firmar la Carta Magna (de aquí procede la expresión actual), documento que limitaba los poderes del rey en favor de la nobleza. Este sería el origen del Parlamento de Inglaterra y de las luchas que durante siglos se libraron entre el rey de turno y la nobleza en ese país.
Finalmente, tras mil y un vicisitudes y dos guerras civiles, Oliver Cromwell lidera un golpe militar que convertiría a Inglaterra en una República (Commonwealth) tras la ejecución del rey. Tras varios años de vacilaciones y desordenes, en 1653 se aprueba una constitución y Cromwell es nombrado Lord Protector. Solo el poder ejecutivo queda reservado para el nuevo tipo de jefe de Estado, el resto es competencia de una Cámara de los Comunes electa y una Cámara de los Lores compuesta por nobles. Por primera y única vez en la historia de Europa la nobleza se impuso al rey y, aunque, posteriormente fuera restaurada la monarquía, Inglaterra (posteriormente el Reino Unido) fue uno de los pocos lugares donde no se fue evolucionando hacia el absolutismo más extremo.
En fin, estos hechos fueron el inicio de la división de poderes en el Estado inglés y posteriormente el británico. El filósofo John Locke dejó bien claro que en su opinión en todo Estado debería haber un rey con solo poder ejecutivo y un parlamento con todo el poder legislativo. Fue de él de quien tomó el Barón de Montesquieu su teoría de la división de poderes añadiendo únicamente la modificación del poder judicial que Locke no tuvo en cuenta y que en el Reino Unido en última instancia lo ostentaba el Parlamento.
En resumidas cuentas, el concepto de la “división de poderes” no procede sino del resultado histórico de las luchas entre el rey y la nobleza en Gran Bretaña y en ningún caso es algo que convierta a ningún régimen en nada porque no es más que una organización arbitraria del poder del Estado. En el fondo el concepto descansa en la idea de que dividir el poder del Estado es la mejor forma de minimizar los atropellos al pueblo y sumir al Estado en luchas intestinas que le tengan ocupado. Pero su realización práctica en poderes ejecutivo, legislativo y judicial es arbitraria, bien el Poder se podría dividir solo en dos partes (como lo estuvo en Inglaterra) o en cinco o en diez o en las que sea. Incluso siguiendo la filosofía que hay detrás de las ideas de Locke y Montesquieu podría deducirse que cuanto más se divida mejor, sin embargo, eso es herético para el pensamiento único: lo de los tres poderes es un dogma incuestionable.
Para terminar, decir que, evidentemente, la defensa de la división de poderes solo es justificable entre quienes no tienen ningún deseo de que la era del Estado como aparato burocrático-militar al servicio de la clase dominante toque a su fin. Huelga decir que en cualquier forma de organización política post-estatal, por su propia naturaleza democrática/socialista, es absurda cualquier división de poderes puesto que todo el poder por definición debe ser ostentado por la totalidad del pueblo, ninguna parte del poder debe ser monopoliza por un subconjunto de la sociedad siendo hurtada así al resto de la población. La división de poderes no es más que una arbitrariedad política, ni es prueba de nada ni tiene sentido más allá de la “democracia” formal capitalista. “División de poderes” y “democracia” (en su sentido real, socialista) son antónimos.
¿Pero cuál es el origen de esta idea tan concreta? ¿Es que se infiere de manera necesaria e inevitable de alguna reflexión en torno a conceptos o principios políticos puros? ¿Es una conclusión a la que se llega de algún modo? ¿Es que un régimen burgués sería menos “democrático” (en sentido meramente formal, no real) si hay unidad de Poder? Nada de eso. El origen de este requisito indispensable para todo régimen que quiera obtener el título de “democrático” de parte de la oligarquía capitalista que nos subyuga resultará bastante sorprendente para todo aquel que lo desconozca y que se entere por estas líneas. Sin duda serán muchos dado que las verdades que les resultan incómodas a los actuales regímenes del mundo desarrollado jamás aparecen ni en los libros de texto escolares ni en los medios de desinformación tan omnipresentes como al servicio de los ricos que los controlan y, por tanto, del orden establecido.
Para buscar el origen de esto tenemos que irnos a la Inglaterra del medievo. El rey de Inglaterra Ricardo I Corazón de León marcha a combatir a la Tercera Cruzada y cae prisionero. Este cautiverio hace que Juan Sin Tierra, que habría de sucederle posteriormente, usurpe el trono y simultánemente el poder de la nobleza se vea reforzado. Años después la nobleza se rebela contra el rey Juan Sin Tierra y le obliga a firmar la Carta Magna (de aquí procede la expresión actual), documento que limitaba los poderes del rey en favor de la nobleza. Este sería el origen del Parlamento de Inglaterra y de las luchas que durante siglos se libraron entre el rey de turno y la nobleza en ese país.
Finalmente, tras mil y un vicisitudes y dos guerras civiles, Oliver Cromwell lidera un golpe militar que convertiría a Inglaterra en una República (Commonwealth) tras la ejecución del rey. Tras varios años de vacilaciones y desordenes, en 1653 se aprueba una constitución y Cromwell es nombrado Lord Protector. Solo el poder ejecutivo queda reservado para el nuevo tipo de jefe de Estado, el resto es competencia de una Cámara de los Comunes electa y una Cámara de los Lores compuesta por nobles. Por primera y única vez en la historia de Europa la nobleza se impuso al rey y, aunque, posteriormente fuera restaurada la monarquía, Inglaterra (posteriormente el Reino Unido) fue uno de los pocos lugares donde no se fue evolucionando hacia el absolutismo más extremo.
En fin, estos hechos fueron el inicio de la división de poderes en el Estado inglés y posteriormente el británico. El filósofo John Locke dejó bien claro que en su opinión en todo Estado debería haber un rey con solo poder ejecutivo y un parlamento con todo el poder legislativo. Fue de él de quien tomó el Barón de Montesquieu su teoría de la división de poderes añadiendo únicamente la modificación del poder judicial que Locke no tuvo en cuenta y que en el Reino Unido en última instancia lo ostentaba el Parlamento.
En resumidas cuentas, el concepto de la “división de poderes” no procede sino del resultado histórico de las luchas entre el rey y la nobleza en Gran Bretaña y en ningún caso es algo que convierta a ningún régimen en nada porque no es más que una organización arbitraria del poder del Estado. En el fondo el concepto descansa en la idea de que dividir el poder del Estado es la mejor forma de minimizar los atropellos al pueblo y sumir al Estado en luchas intestinas que le tengan ocupado. Pero su realización práctica en poderes ejecutivo, legislativo y judicial es arbitraria, bien el Poder se podría dividir solo en dos partes (como lo estuvo en Inglaterra) o en cinco o en diez o en las que sea. Incluso siguiendo la filosofía que hay detrás de las ideas de Locke y Montesquieu podría deducirse que cuanto más se divida mejor, sin embargo, eso es herético para el pensamiento único: lo de los tres poderes es un dogma incuestionable.
Para terminar, decir que, evidentemente, la defensa de la división de poderes solo es justificable entre quienes no tienen ningún deseo de que la era del Estado como aparato burocrático-militar al servicio de la clase dominante toque a su fin. Huelga decir que en cualquier forma de organización política post-estatal, por su propia naturaleza democrática/socialista, es absurda cualquier división de poderes puesto que todo el poder por definición debe ser ostentado por la totalidad del pueblo, ninguna parte del poder debe ser monopoliza por un subconjunto de la sociedad siendo hurtada así al resto de la población. La división de poderes no es más que una arbitrariedad política, ni es prueba de nada ni tiene sentido más allá de la “democracia” formal capitalista. “División de poderes” y “democracia” (en su sentido real, socialista) son antónimos.
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Comments
Visto lo visto la última vez...
1. A mi no me parece en absoluto nada mal la división de poderes. Lo opuesto es la concentración de poderes. Ya, ya sé que no es eso de lo que estás hablando: tú solo hablas de la división viendo la parte mala de la historia y "arbitrariedad" en su reparto.
2. "Arbitrariedad" es un símbolo arbitrario de comunicación. Si. ¿Dónde está lo malo? No sé, en todo caso, yo no veo arbitrariedad en el reparto de poder burgués, sinceramente: las principales funciones del Estado se pueden reducir racionalmente a crear normas, ejecutar normas, y juzgar conductas en base a esas normas. Si es arbitrario, querrá decir que puede haber otra distinción de las funciones del poder estatal, pero, sinceramente, no se me ocurre ninguna. Pero hasta en la antigua república romana ya existía esa separación, en cuanto a que había un Senado, unos Cuestores y Consules (entre otras magistraturas), y aquello era mucho más arbitrario.
3. El constitucionalismo ha tenido una historia como la ha tenido la economía, o la política. De hecho, ha ido bastante hilado a ambas cosas.
4. No termino de entender qué hay de malo en que los aristócratas obliguen a Juan sin Tierra a firmar una Carta Magna especificando sus privilegios como nobles, y la separación del poder absoluto que se estaba imponiendo en Europa mediante una cámara legislativa y un poder ejecutivo. Sinceramente, en primer lugar, como he dicho, no me parece arbitrario, en absoluto. En segundo lugar, me parece un buen rumbo hacia la separación real de poderes del Estado. En tercer lugar, aunque llegara a entenderse como arbitrario, siempre partiremos mejor de lo que conocemos, de lo que hacemos nuestro porque está en nuestra historia (a no ser que no queramos la historia y nos de por buscar partir de 0 en el año 0, lo cual no sería muy materialista sino más bien idealista), por lo que, finalmente, tiene más valor esa realidad histórica que la no-propuesta.
5. Hablas de que hay sectores que monopolizan el poder... pero eso no tiene nada que ver con la división de poderes, sino con la división de la sociedad en clases sociales. Más rigor por favor.
6. En un Estado socialista, la división de poderes debe ser MAYOR, y no desaparecer. División de poderes no quiere decir que yo tengo poder judicial y tú poder ejecutivo: eso es absurdo. Todo el pueblo ostenta todos los poderes que son usurpados por unos u otros en virtud de su clase social, y no de la división de poderes que, de por si, es positiva, porque hace el ejercicio del poder más plural.
7. En una sociedad post-capitalista, post-revolucionaria, post-estatal, o comunista, también habrá división de poderes, para lo cual primero tendremos que saber cuál será la estructura politico-social existente, el derecho - las normas sociales - resultantes, y las formas para poner en práctica los intereses de las sociedades, comunas, agrupaciones o asociaciones que se funden. Como he dicho antes: o hay división de poderes, o hay concentración de poderes. Porque el pueblo no es un señor muy grande en el que estamos todos metidos haciendo nuestra labor y que tiene vida propia: no. El pueblo es una incorporación mental de toda la sociedad. Y, que yo sepa, no somos corporativistas aquí como para hablar del pueblo como si fuese una persona y tuviese personalidad propia.