¿El Big Bang en entredicho?
MaraudeR - 2003-09-08 14:31:17
Premio Nobel de física en 1970 y fallecido ya en 1995, Alfvén sostenía que el universo era infinito en el tiempo y en constante evolución y, por tanto, que nunca había ocurrido un Big Bang. :
"La diferencia entre la mitología y la ciencia es la diferencia entre la inspiración divina de la 'razón sin más', por un lado, y las teorías desarrolladas mediante la observación del mundo real, por el otro. [Es] la diferencia entre la creencia en profetas y el pensamiento crítico, entre 'Credo quia absurdum' (Creo porque es absurdo Tertulio) y 'De omnibus est dubitandum' (Hay que cuestionarlo todo Descartes). Pretender escribir un gran drama cósmico necesariamente conduce a la mitología. Pretender que el conocimiento sustituya a la ignorancia en regiones cada vez más extensas del espacio y del tiempo, esto es ciencia" (Extraido del libro Razón y Revolución).
Desgraciadamente, sus teorías han sido tergiversadas y utilizadas por integristas religiosos de toda índole para volver a introducir a Dios en el hueco que dejaría el Big Bang.
Un buen resumen de lo que opinaba Alfvén a este respecto lo he encontrado en un foro de yahoo groups que parece haber sido clausurado por lo que este enlace se corresponde a la caché de google, aunque cito a continuación lo que me ha parecido relevante:
"La diferencia entre la mitología y la ciencia es la diferencia entre la inspiración divina de la 'razón sin más', por un lado, y las teorías desarrolladas mediante la observación del mundo real, por el otro. [Es] la diferencia entre la creencia en profetas y el pensamiento crítico, entre 'Credo quia absurdum' (Creo porque es absurdo Tertulio) y 'De omnibus est dubitandum' (Hay que cuestionarlo todo Descartes). Pretender escribir un gran drama cósmico necesariamente conduce a la mitología. Pretender que el conocimiento sustituya a la ignorancia en regiones cada vez más extensas del espacio y del tiempo, esto es ciencia" (Extraido del libro Razón y Revolución).
Desgraciadamente, sus teorías han sido tergiversadas y utilizadas por integristas religiosos de toda índole para volver a introducir a Dios en el hueco que dejaría el Big Bang.
Un buen resumen de lo que opinaba Alfvén a este respecto lo he encontrado en un foro de yahoo groups que parece haber sido clausurado por lo que este enlace se corresponde a la caché de google, aunque cito a continuación lo que me ha parecido relevante:
- El modelo estándar del universo nos ha llevado a un callejón sin salida
científico, moral y filosófico. La propia teoría está llena de agujeros. Y
sin embargo sigue en pie, aunque a duras penas, principalmente por la falta
de una alternativa. Sin embargo, algo se cuece en el mundo de la ciencia.
Están empezando a tomar forma nuevas ideas que no sólo rechazan el big bang,
sino que parten de la idea de un universo infinito en cambio constante.
Todavía es demasiado pronto para decir cuál de estas teorías se verá
confirmada. Una hipótesis interesante es la del universo de plasma,
planteada por el premio Nobel de Física sueco Hannes Alfvén. Aunque no
podemos entrar en detalle en su teoría, mencionaremos por lo menos algunas
ideas.
Alfvén pasó de la investigación del plasma en laboratorio al estudio de cómo
evoluciona el universo. El plasma está compuesto de gases calientes
conductores de la electricidad. Ahora se sabe que el 99% de la materia del
universo es plasma. Mientras que en un gas normal los electrones están
ligados a sus núcleos, en un plasma se pueden mover libremente porque el
intenso calor los separa de ellos. Los cosmólogos del plasma plantean un
universo "entrecruzado por vastas corrientes eléctricas y potentes campos
magnéticos, ordenados por el contrapunto cósmico del electromagnetismo y la
gravedad".121 En los años 70, las sondas espaciales Pioneer y Voyager
detectaron la presencia de corrientes eléctricas y campos magnéticos
rellenados con filamentos de plasma alrededor de Júpiter, Saturno y Urano.
Científicos como Alfvén o Anthony Peratt han elaborado un modelo de universo
dinámico, no estático, que no requiere un inicio en el tiempo. La expansión
de Hubble necesita una explicación, pero no tiene que ser necesariamente el
big bang. Un big bang provocaría una explosión, pero una explosión no
requiere necesariamente un big bang. Como dice Alfvén: "Esto es como decir
que ya que todos los perros son animales, todos los animales son perros". No
hay nada que objetar a la idea de que en un momento dado una explosión
expandiese parte del universo. El problema es la idea de que toda la materia
del universo estaba concentrada en un solo punto y que el propio universo y
el tiempo nacieron en un solo instante llamado big bang.
El modelo alternativo sugerido por Hannes Alfvén y Oskar Klein admite que
pudo haber una explosión provocada por la combinación de gran cantidad de
materia y antimateria en un pequeño rincón del universo visible, que
generase gran cantidad de electrones y positrones energéticos. Atrapados en
campos magnéticos, estas partículas empujaron el plasma durante cientos de
millones de años. "La explosión de esta época, hace unos diez o veinte mil
millones de años, esparció el plasma a partir del cual se condensaron las
galaxias posteriormente (en la expansión de Hubble). Pero esto de ninguna
manera fue un big bang que creó materia, espacio y tiempo. Fue sólo un big
bang, una explosión en una parte del universo. Alfvén es el primero en
admitir que esta explicación no es la única posible. 'El quid de la cuestión
', insiste, 'es que existen alternativas al big bang".
En un momento en que casi todos los científicos pensaban lo contrario,
Alfvén demostró que el espacio no estaba vacío, sino que lo recorrían
corrientes de plasma y campos magnéticos. Alfvén realizó un trabajo pionero
en el campo de las manchas solares y campos magnéticos. Más tarde demostró
que, en condiciones de laboratorio, si una corriente fluye a través del
plasma, éste asume la forma de un filamento, para poder moverse a lo largo
de las líneas del campo magnético. Partiendo de esta observación, llegó a la
conclusión de que el mismo fenómeno se daba en el plasma espacial. Es una
propiedad general del plasma en todo el universo. Así, tenemos corrientes
eléctricas enormes fluyendo a lo largo de filamentos de plasma formados de
manera natural, que cruzan todo el cosmos.
"Formando las estructuras filamentosas observadas en las escalas más
pequeñas y más grandes, materia y energía se pueden comprimir en el espacio.
Pero está claro que la energía también se puede comprimir en el tiempo (el
universo está lleno de liberaciones de energía repentinas y explosivas). Un
ejemplo con el que Alfvén estaba familiarizado era el de las llamaradas
solares, que generan las corrientes de partículas que provocan tormentas
magnéticas en la Tierra. Sus modelos 'generadores' de fenómenos cósmicos
demostraron cómo la energía se puede producir gradualmente, como en una
planta energética que funcione correctamente, y también en llamaradas. La
comprensión de la liberación explosiva de energía era la clave de la
dinámica del cosmos".
Alfvén había demostrado la corrección de la hipótesis nebular de
Kant-Laplace. Por lo tanto, si las estrellas y planetas se pueden formar por
la acción de enormes corrientes filamentosas, no hay razón para que no se
puedan formar de la misma manera sistemas solares completos:
"Nuevamente, este proceso es idéntico, pero su tiempo es inmensamente mayor:
filamentos extendidos a lo largo de una nebulosa protogaláctica contraen el
plasma en los materiales constituyentes del Sol y otras estrellas. Una vez
que el material se contrae inicialmente, la gravedad unirá a algunos,
especialmente las partículas de hielo y polvo, de movimiento más lento, que
entonces crearán la semilla para el crecimiento de un cuerpo central.
Además, el movimiento de vórtice del filamento dará un momento angular a
cada una de las aglomeraciones menores dentro de él, generando un nuevo y
menor conjunto de corrientes con filamentos y un nuevo ciclo de compresión
que forma un sistema solar. (En 1989, esta hipótesis ahora ampliamente
aceptada fue confirmada definitivamente cuando los científicos observaron
que los ejes de rotación de todas las estrellas en una nube determinada
están alineadas con el campo magnético de la nube, claramente una formación
estelar controlada por el campo magnético)".
Por supuesto, las teorías de Alfvén fueron rechazadas por los cosmólogos en
la medida en que cuestionaban no sólo el modelo estándar, sino que incluso
ponían en duda la existencia de agujeros negros, por aquel entonces muy en
boga. Alfvén ya había explicado correctamente que los rayos cósmicos no eran
los restos del big bang, sino productos de la aceleración electromagnética.
"De esta manera, en el escenario de Alfvén y Klein, sólo una pequeña parte
del universo -la que observamos- habría colapsado, primero, y luego
explotado. En lugar de provenir de un solo punto, la explosión proviene de
una vasta región de cientos de millones de años-luz de anchura y que tiene
cientos de millones de años-luz de desarrollo; no se necesita un 'origen'
del universo".122
El tiempo dirá si esta teoría es correcta. Lo importante, como resalta el
propio Alfvén, es que hay la posibilidad de alternativas al big bang. Pase
lo que pase, estamos seguros de que el modelo de universo que finalmente sea
corroborado por la ciencia no tendrá nada en común con un universo cerrado,
con un big bang en una punta y un big crunch en la otra. El descubrimiento,
en 1609, del telescopio fue un punto de inflexión decisivo en la astronomía.
Desde entonces, el horizonte del universo se ha ido ampliando cada vez más.
Hoy en día, los potentes radiotelescopios penetran en las profundidades del
espacio exterior. Cada vez se descubren nuevos objetos, más grandes y más
alejados, sin ningún final a la vista. Sin embargo, la obsesión humana por
lo finito crea la necesidad urgente de poner un límite final a todas las
cosas. Podemos ver cómo este fenómeno se repite una y otra vez en la
historia de la astronomía.
Es una ironía que precisamente cuando la tecnología nos permite penetrar más
que nunca en la enormidad del universo, somos testigos de una regresión
psicológica al mundo medieval de un universo finito, empezando con la
Creación y acabando en una aniquilación total del espacio, el tiempo y la
materia. En este punto se traza una línea insuperable, más allá de la cual
la mente humana no puede preguntarse, puesto que "no podemos conocer" lo que
hay más allá. Es el equivalente del siglo XX a los antiguos mapas, en los
que se dibujaba el fin del mundo con un aviso amenazador: "Aquí hay
monstruos".
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