En el ámbito interno hay problemas económicos y sociales crecientes que pueden convertirse en catástrofes y no parece que a nadie en el poder le interese: salud, educación, sin hogar, parados, criminalidad, prisiones, deterioramiento barrios periféricos... Entreteniéndolos con el deporte, séries o películas violentas no es suficiente, hace falta encender en ellos el miedo. Entonces tiene lugar el desfile de enemigos: rusos, terroristas internacionales, narcotraficantes, cabecillas árabes...
Cuando se construye el monstruo siempre tiene lugar una ofensiva ideológica, seguida de campañas de aniquilación. Así se desvía la atención y se acaba aterrorizando a la población, que ha acabado muerta de miedo y apoyando cualquier iniciativa gubernamental.
Añadido al libro colaborativo Modelos de democracia y medios de comunicación.
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