Fidelidad al futuro.

Ser capaces de hacer, es decir, de mantener, las promesas, la palabra dada. Unos buenos amigos se separan por infidelidad, la tercera persona que hace la separación posible, se hizo carne, y habitó entre nosotros. De hecho no recuerdo haber prometido ser fiel, recuerdo algo acerca de que hasta que la muerte os separe. Al menos antes se prometía ante alguien que se creía representante de Dios. Ahora, que el oficiante es un actor, se promete en nombre de las apariencias, claro. Promesas y palabras así son menos vinculantes. Si no prometíamos en serio delante de los de la religión verdadera delante de estos juerguistas ni te digo.

La pelandusca o el pelandusco de turno ¿tienen algo que hacer entre dos personas que se quieren? Lo de quererse según cómo se presente según quién, deviene relativo. ¿Uno abandona su cabeza buscadora porque se encuentre bien por la noche en casa? ¿Quién tiene derechos de primis ocupandis, el enfriamiento de una vieja relación o el posible calor de una nueva? ¿Enamorarnos? De lo posible siempre, sin duda. Todo es posible quiere decir Dios existe ¿recuerdas?
Cuando vivimos juntos coevolucionamos, y no sólo en pareja, coevolución significa simplemente que la presencia de uno de los dos es un factor determinante para el otro y, a menudo, esta relación es recíproca, conduciendo a una fidelidad considerable a su presencia y a la existencia de adaptaciones a la vez paralelas y recíprocas.

También puede ser importante ser fiel a uno mismo, a veces para dejar de serlo es una segunda persona la que basta, la otra persona que nos descubrimos ser cuando se presenta alguien que compone con nosotros, que nos pone, vaya. Ya el que escribe sobre "sí" es aquel a quien la distinción ente "yo" y "sí mismo" le da algo que pensar. Tiene que estar en juego la curiosidad, el pensamiento exuberante, el enamoramiento de sí y la enemistad consigo: "Nosotros queremos ser los poetas de nuestra vida". ¿Eres al que le pica o el que se rasca?

“Algunos filósofos franceses han intentado definir la voluntad a permanecer comprometidos estableciendo la diferencia entre el mantien de soi, mantenimiento de sí mismo, y constance a soi, fidelidad a sí mismo: la primera sostiene una identidad a lo largo del tiempo, la segunda invoca virtudes tales como ser honesto con uno mismo en cuanto a sus propios defectos. El mantenimiento de sí mismo es una actividad cambiante, pues las circunstancias personales cambian y la experiencia se acumula; la fidelidad a sí mismo, tiene que ser constante, no importa dónde se esté ni que edad se tenga”. Hace falta una cierta prudencia para ello, prudencia entendida en sentido clásico, como esa paradójica memoria del futuro, o, por decirlo de otra forma (ya que la memoria como tal no es una virtud) la paradójica y necesaria fidelidad al futuro .

La norma de “estar en pareja sólo mientras se está bien” es un sinónimo de ruptura. La tensión vital que genera la pequeña bronca entre parejas nos recuerda que la unión que proporciona la adaptación a la miseria, es la leche: “Una familia es una alianza de miseria: algo así no se abandona nunca”. Los seres humanos no están en casa, en una tierra o en un país, sino en un confort, en el confort de una relación. Luego cuando uno está bien está como en casa.

Salgo de ver “Vicky, Cristina, Barcelona”, el capullo ese insiste siempre en lo mismo, en la duda de si estás enamorado o simplemente resignado. De que se puede pasar por la vida sin haberse enterado, más que en fugaces instantes, de qué cosa es estar, caer, “en amor”. Contribuye así a mantener inquietas a ciertas personas resignadas. A aquel arte tan denostado por Pasolini, de volver a la gente descontenta con su suerte. Proust decía que la sensatez de las personas que no están enamoradas es tal que opinan que un hombre inteligente solo debería ser desgraciado por una persona que se lo mereciera; es como extrañarse que uno se digne sufrir el cólera por culpa de una cosa tan diminuta como el bacilo vírgula.

También pasa con las teorías, a veces, uno se prenda de una teoría como se prenda de otra persona. Cuando se conocen sus defectos ya se está demasiado enamorado para alejarse de ella. Para seguir teniendo un papel en la gestión de la distancia a ella. Nos somos infieles con ella. ¿Acaso no era el saber interponerse constantemente entre si mismo y las cosas es el más alto grado posible de sabiduría?.

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