El padre carretero, el hijo caballero, el nieto pordiosero. La regla de tres de las pymes y otros negocios familiares. Hartazgo, conducta desaforada, desastre. La de las civilizaciones. En cierto modo las tres edades de la vida también. Los mejores generales: para las inevitables retiradas. En los jardines nobles arruinados barren con escobas los restos de la carne, que decía Panero. Puestos a decir a Solbes se le ha escapado que la recesión puede ayudar a hacer limpieza. Y para hacer limpieza en la administración ¿qué hace falta?
“Para una generación de españoles criada para esperar progreso, es un duro despertar”. Así termina el primer artículo del TIME del 8 de septiembre. Despertar ¡que buena promesa! ¿a la conciencia? ¿No es este el primer sentido del verbo? ¿Al desierto de lo real, como Matrix, tal vez? ¿A dejar de lado nuestros superpoderes de araña consumista y a ver si esta vez Peter Parker puede hacerse con una buena distancia a los camaradas? ¿Un duro despertar? Un sueño que cada vez convence menos, el de la civilización occidental como buena para todos, que cada vez empieza a parecerse más a una pesadilla. Cuando alguien sueña que está soñando es que se acerca el momento de despertar. Endurecerse, pero sin perder la ternura, como el Che una vez dijo. Endurecerse a la realidad sin perder las caricias de los sueños.
Cuando falla la comprensión a veces es la ruina lo que ayuda a despertar de la injusticia. Necesitamos a veces un despertar que sea como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien que queríamos más que a nosotros mismos, que nos haga sentir desterrados a las junglas más remotas, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Que sea el hacha que quiebre el mar helado dentro de nosotros mismos, ...”
Debe sacudir al dormido, no debe decir nada, informar de nada, debe reclamar más vida y más que vida, y no hacernos olvidar, ni ayudar a disimular, que el fin último que busca el conocimiento es permitirnos dormir un poco más, desenfundando verdades en cuanto suena la palabra despertar. Ignorando que “Mientras las verdades no se escriban en las carnes a cuchilladas, conservaremos hacia ellas cierta reserva semejante al desprecio, nos parecerán análogas a ensueños, como si pudiéramos alcanzarlas o no a voluntad y nos fuera dado despertar de esas verdades como de un sueño”.
Quizás Solbes con lo de la limpieza pretendía decir que con la ruina de occidente podemos despertar a otro sueño, al sueño de otro mundo como posible, que en ella tal vez se esconda el posible cambio a mejor de la justicia social y de la gestión de los recursos del planeta. De hecho si los sueños no fueran un despertar, un cierto modo de despertar, hubieran pasado inadvertidos siempre. Cada uno se defiende con sus sueños de “nacer” a un mundo de deseos imposibles de cumplir: se defiende de un mal despertar.
Despertar a otra cultura porque la nuestra con lo de que: “Dios ha muerto” y “el mundo verdadero se ha convertido en fábula”, parece que se ha quedado enredada en un mal sueño, en el mal sueño de que sólo cabe pensar bien en el contexto de esta cultura, ya que la idea misma de una verdad universal y un humanismo transcultural han madurado justamente dentro de esta determinada cultura.
El pensamiento puede mirar hacia lo universal sólo si pasa a través del diálogo, el acuerdo, la caritas... la verdad nace del acuerdo y en el acuerdo, y no viceversa. Para mayor cantidad de gente “en línea”: nuevos valores. A la transvalorización de todos los valores es a lo que la ruina (nuestro devenir pobre) junto con la multiplicación de las aplicaciones de los semiconductores (nuestro devenir cyborg) nos está condenando. Y el bien que viniere para todos sea, y el mal para el que lo fuere a buscar.
Comentarios recientes
hace 13 horas 46 min
hace 1 día 4 horas
hace 1 día 11 horas
hace 2 días 13 horas
hace 3 días 16 horas
hace 3 días 16 horas
hace 4 días 14 horas
hace 4 días 15 horas
hace 5 días 5 horas
hace 5 días 5 horas