¿Cuánto queremos saber del asunto de las nucleares? ¿Es mejor que decidan los expertos? ¿Que decidan otros expertos, elegidos por nosotros, quienes son los expertos? La subida del precio de los carburantes, las mejoras en la tecnología de reciclaje y seguridad de los reactores de tercera y cuarta generación, el rendimiento real de las solares y eólicas, la inercia e interdependencia de nuestras instituciones, el calentamiento global... ¿no nos hacen siquiera dudar? Que suerte.
La fe es eso, atreverse a no saber. No sabemos y sin embargo estamos encantados de habernos conocido. Sabemos demasiado bien que se puede saber demasiado. Que se pierde a veces lo mejor de la vida al conocer mejor, por ejemplo, a amigos y amantes. ¿Huelga de camioneros, paro patronal? Doctores tiene la Iglesia que decidirán cómo entender, cómo enfocar, cómo recordar. Información como sistema habitual de dejar de pensar, de saber lo cocinado por otros como si lo supiéramos porque lo hemos pensado nosotros. Es como mi hermana, cansada de pintar su casa. ¿Pero pintas tú? No, pero lo de tener los pintores en casa me desturuta.
Es como el síndrome de la bata blanca en los hipertensos, nos sube la tensión el que nos tomen la tensión, luego lo mejor es que nos tomen la tensión tan poco como sea posible. Cuando se exige de la sobremesa se sabe que en cuanto hay dos personas empeñadas en convencer a los que callamos más vale cambiar de tema. Uno ha elegido con quién comer, qué comer, dónde, con intención de que luego la charla contribuya a consolidar nuestras perplejidades, no a para dar lecciones de nada a nadie. Y de la misma manera que hay que ser muy mal educado para dudar de la buena voluntad de nuestros interlocutores hay que tener muy mala leche para dejar que los idiotas puedan llevar sus argumentos hasta el final, puedan decir la última palabra.
Algunos votaron a la izquierda porque prefieren un gobierno que pueda hacer política de estado, necesariamente de derechas cuando llegan los malos tiempos para la economía. ¿Quisieron saber en algún momento que si teníamos un gobierno de derechas podríamos forzar más la situación a favor de los más desfavorecidos cuando llegaran las vacas flacas? En absoluto. Menuda parida.
No estamos tan mal como para montarnos escenarios de huelga general revolucionaria. Así que si los que tienen los medias por el mango nos dicen que este asunto de los camiones y los barcos de pesca que tragan demasiado dinero es terrorismo, pues qué sabremos nosotros, más vale que hablen los que saben, que mande alguien, que alguien ponga orden, aunque sea mal. Monsieur de Maistre, antes de la revolución: “En la medida en que no nos podemos librar de estos aristócratas, ¿por qué no amarles un poco?”
Recuerdo haber puesto alguna que otra vez en un algún examen problemas para los que faltaban datos, sólo para ver cómo pensaba la gente. Y es que hay preguntas que están mal planteadas, o por decirlo como aquel gracioso que decía que de lo que no se puede hablar más vale callarse: "Puesto que nuestras (objetivos) preguntas no son (elevados) interesantes, sino idiotas (mediocres), nuestros problemas no son difíciles, sino absurdos".
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