La prensa cómplice
MaraudeR - 2010-07-17 14:01:20
Uno se pregunta si a estas alturas alguien se creerá el cuento de los medios que fiscalizan al poder, cuando en realidad es el poder el que posee los medios y los utiliza a su antojo, y las pocas -poquísimas- excepciones no hacen sino confirmar la regla.
Hace poco releí "Ilusiones Necesarias", y ahora mismo estoy leyendo "La Deseducación", de Noam Chomsky, y sorprende -al menos la primera vez- la precisa coincidencia entre la estrategia de los medios para criminalizar a cualquiera que osase defender la independencia de su pueblo frente a los intereses de EEUU, como en el caso de Nicaragua, con lo que están haciendo los medios en la actualidad con otros gobiernos díscolos, especialmente -pero no únicamente- el de Venezuela. La historia se repite o, mejor dicho, continúa. Ahí está el ejemplo de Cuba, para acreditar que en realidad la propaganda no se ha detenido nunc. Y ni siquiera la inventó Reagan, la cosa viene como poco desde Woodrow Wilson y su comisión Creel.
Falsedades que son repetidas hasta la nausea, medias verdades, manipulaciones descaradas, ocultación de cualquier hecho que ponga en riesgo la versión oficial, debate circunscrito a unos márgenes estrechos en donde la supuesta izquierda a menudo se confunde con la derecha -igual que en las elecciones-, etc., etc., etc. es todo una repetición -o la continuidad- de lo que hicieron en el pasado. Pero por razones obvias este hecho innegable nunca será noticia de portada, ni abrirá ningún informativo, en ningún medio de masas.
Dicen los politólogos más reputados de EEUU -y de algunas de sus "provincias" a lo largo y ancho del globo- que una de las características fundamentales de la democracia es la diversidad ideológica en los medios. Pero parece que ninguno está dispuesto a reconocer que en su país la diversidad ideológica en los medios brilla por su ausencia, lo cual por otra parte es lógico: si hicieran una declaración así en público, dejarían de ser reputados -y aun incluso politólogos, si se descuidan-...
Hace poco releí "Ilusiones Necesarias", y ahora mismo estoy leyendo "La Deseducación", de Noam Chomsky, y sorprende -al menos la primera vez- la precisa coincidencia entre la estrategia de los medios para criminalizar a cualquiera que osase defender la independencia de su pueblo frente a los intereses de EEUU, como en el caso de Nicaragua, con lo que están haciendo los medios en la actualidad con otros gobiernos díscolos, especialmente -pero no únicamente- el de Venezuela. La historia se repite o, mejor dicho, continúa. Ahí está el ejemplo de Cuba, para acreditar que en realidad la propaganda no se ha detenido nunc. Y ni siquiera la inventó Reagan, la cosa viene como poco desde Woodrow Wilson y su comisión Creel.
Falsedades que son repetidas hasta la nausea, medias verdades, manipulaciones descaradas, ocultación de cualquier hecho que ponga en riesgo la versión oficial, debate circunscrito a unos márgenes estrechos en donde la supuesta izquierda a menudo se confunde con la derecha -igual que en las elecciones-, etc., etc., etc. es todo una repetición -o la continuidad- de lo que hicieron en el pasado. Pero por razones obvias este hecho innegable nunca será noticia de portada, ni abrirá ningún informativo, en ningún medio de masas.
Dicen los politólogos más reputados de EEUU -y de algunas de sus "provincias" a lo largo y ancho del globo- que una de las características fundamentales de la democracia es la diversidad ideológica en los medios. Pero parece que ninguno está dispuesto a reconocer que en su país la diversidad ideológica en los medios brilla por su ausencia, lo cual por otra parte es lógico: si hicieran una declaración así en público, dejarían de ser reputados -y aun incluso politólogos, si se descuidan-...
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