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Anónimo
 

Y encima Aznar...

Manuko - 2013-05-23 14:25:35
¿Estudias? ¿Trabajas? ¿Te compraste una casa, o alquilas? ¿Tienes un buen puesto de trabajo? ¿Un sueldo suficiente? ¿Es razonable el precio de la matricula que pagaste? ¿Te parece que tienes seguridad para el futuro?

¿Qué tal está eso de que al dar una beca de estudios (con fondos públicos) se valore igual conocer el Padre Nuestro que el Teorema de Arquímedes? ¿Conoces a alguien que no haya podido pagar su hipoteca y está en riesgo de que le echen de su casa? ¿Alguien que trabaja por objetivos arbitrarios y si no los cumple se quedará sin empleo inexorablemente? ¿Algún conocido que lleve mucho sin trabajo y sin recursos, o alguien que vaya a quedarse sin prestación por desempleo en los próximos meses?

¿Te ha llegado alguna factura desorbitada por un servicio básico? Más aún: ¿Te han hecho pagar facturas por servicios que jamás recibiste (piénsalo bien)?

¿Alguien que tuvo que abortar por medios institucionales, y por sus propios motivos, sería delincuente si se plantease hacerlo en el futuro? ¿No te ha pasado que algún familiar mayor ha visto como le bajan la pensión a base de subirle el precio de un medicamento sin el cual seguramente no podría vivir? ¿Has visto como tanto a esos como a ti os han bajado el sueldo subiendo dos veces el IVA en menos de 3 años? ¿Conoces a alguien a quien le haya bajado el sueldo neto y cobre ahora lo mismo, o menos, de lo que cobraba hace doce años?

¿Tienes algún problema para hacer frente a una economía tan insegura y poco planificada desde el punto de vista social como la que tenemos, en la que los ricos, cada vez menos personas y más empresas, son día a día más ricos, y los pobres, cada vez menos empresas y más personas, son más pobres?

¿Te escandaliza como, mientras las clases pobres se convierten en precarias, y las clases medias se convierten en pobres, aquellos que viven de engañar a los demás para vivir del trabajo de otros no solo dominan ideológicamente el panorama mediático, sino que además intentan enmarañar la información para adornar la estafa que hay en el origen de esos ingresos?

Pues no te lo pierdas: encima, Aznar, en pleno cumplimiento de lo que él entiende como sus responsabilidades hacia su partido y su país, se dedica a convertirse en tema de conversación en las cabeceras del periodismo "oficial" (el así entendido como "periodismo" por si mismo).

Se lo preguntan en internet, se lo preguntan en los periódicos de siempre, se lo preguntan en la televisión: ¿por qué ahora el señor Aznar hace eso? ¿Será que vuelve? ¿Será que quiere purgarse por nombrar tan nefasto sucesor? ¿Es acaso que pretende alzar la voz defendiendo a su familia? ¿Tan mal está el país que hasta este zote lo ve, o es simplemente un ególatra? ¿Se aburría en su casa? ¿O es que no le gusta que hablen del Madrid ahora que se va Mourinho y el Barça ha ganado la liga?

Yo es que siempre soy más de fijarme en lo que ocurre en el fondo. Estos días (los de esta semana) ya no hay desahucios, ni mareas verdes, blancas o rojas, ni quincemes, ni deficits, ni primas de riesgos, ni preferentes. De momento, por no haber, no hay ni mariasdecospedales diciendo gilipolleces, ni amnistías fiscales. Ahora hay, diez años después, aznaradas y su complemento de continuidad en el tiempo: las silenciosas barcenadas, que nos dicen, en conjunto, que para en el PP cualquier tiempo pasado fue mejor y que ahora se apañan con lo justo...

Rajoy puede, al fin, sonreír feliz cuando le pregunten por Aznar. Ya no tiene que esconderse de preguntas sobre la precaria situación social y económica de España, e incluso puede hacer chanza sobre la cantidad de veces que le preguntan por aquel que gobernó España cuando se finiquitó todo viso de ese país que una vez pudo crear riqueza mediante un sistema productivo real enfocado al mercado interno que ampliase las oportunidades para todos, pero prefirió darle coba al circo, la pandereta, la construcción exorbitada, los servicios que se pagan pero nunca se reciben, el sol, y la playa. Un país donde bien puede darse la paradoja del desempleado al que pretenden contratar para cobrar deudas en una empresa con la que él mismo tiene deudas: le pagarían por decirse a si mismo que tiene que pagar, y con lo que le pagaran, tendría para quitarse la deuda. La estupidez de tal simple planteamiento define, para mi con todo lujo de detalles (no va más lejos, no es más trascendental ni complicado), la realidad social, política y económica de este país.

Y encima, Aznar es la cizaña localizable, el enemigo público del PP. Y yo voy y me río (por no llorar...). De hecho me descojono (por no deshidratarme de pura rabia).

Pero no se preocupen: esto seguramente no acabe aquí. Antes o después, en lugar de hablar de lo que realmente preocupa, puede que incluso planteen que hay una gran crisis en el periodismo, o en la política institucional, y entonces el tema, en lugar de ser los problemas prioritarios de la sociedad, sean esos otros problemas que, en el fondo, no dejan de ser tan cruciales como secundarios.

La náusea

JuanL - 2013-04-18 23:36:39
Esto me pasa por curiosear entre la basura...

Hoy, en el blog del ABC dedicado a Venezuela y firmado por Ludmila Vinogradoff:

image



Mmmm… esa foto me suena…
¿No era de Egipto?
Pues sí, era de Egipto; diciembre de 2011:

image

Aquí, la cosa:
http://abcblogs.abc.es/bochinche-venezolano/2013/04/18/fascismo-puro-y-duro/

El post no se sale del guión. Sólo cuenta la versión de la propaganda opositora, y achaca la violencia a las fuerzas de seguridad. Que si hay jóvenes opositores detenidos, represión de manifestaciones pacíficas, etc... Hasta incluye una foto de un opositor con la camiseta del partido de Capriles y un revolver en la mano que, por lo visto y según la autora del blog, es un chavista disfrazado... Así, tal cual.

La náusea me ha empujado a vomitar un comentario en el blog, pero al final he pasado porque obligan a registrarse en el ABC. Ahora que lo he contado aquí me siento un poco mejor. Lo siento si con ello genero otras náuseas.

De cómo el capitalismo mejora nuestras vidas

Alanthano - 2013-02-23 23:22:26
Victorjsanz.es

>>A nadie escapa que el capitalismo es un sistema económico gracias al cuál han sido posibles grandes avances tecnológicos de los que podemos beneficiarnos. Veamos algunos ejemplos de cómo el capitalismo mejora nuestras vidas.

El capitalismo mejora nuestras vidas, consiguiendo grandes cantidades de recursos naturales estratégicos a buen precio. En cuestión de unas pocas horas, es posible llegar desde cualquier punto de Francia hasta Tombuctú, una de las ciudades más importantes de Malí, ese país africano que arrastra una crisis alimentaria que afecta directa, grave y mortalmente a 600.000 niños, según UNICEF.Los 3.600 kilómetros que separan París de Tombuctú pueden ser cubiertos por aviones con víveres y personal sanitario en pocas horas, pero por desgracia para los hambrientos niños es mucho más urgente enviar aviones de guerra y tropas de élite para garantizar el suministro de un recurso natural que Malí tiene la desgracia de poseer en abundancia en su subsuelo, el uranio.Este elemento resulta de gran interés para la compañía francesa Arevaque,según su web es“líder mundial en energía nuclear y bla bla bla”. Lástima que el interés de Areva o cualquier otro gigante económico hijo del capitalismo, no confluya con los intereses de los niños hambrientos de Malí. El presidente francés, François Hollande lo resumió muy bien, cuando sus tropas junto con las malienses reconquistaron la ciudad de Tombuctú para tranquilidad de los intereses comerciales de las compañías multinacionales europeas:"Estamos ganando la batalla".

De esto mismo tenemos multitud de ejemplos, como ya ocurriera en Irak, donde al cabo de los pocos años de iniciarse el ataque y posterior invasión estadounidense, el número de contratistas superaba al de los militares que habían allanado su camino, “limpiándolo” de personas que podían suponer una seria traba para su “trabajo” de colonización industrial y comercial. Dicho sea de paso, el coste militar corrió a cargo del erario público norteamericano en su mayor parte, mientras que el beneficio de las contratas fue a parar a manos privadas.

Otro ejemplo bien claro es el de Libia, cuyas reservas de gas y petróleo fueron objeto de la codicia de las grandes compañías multinacionales de origen europeo, lo que acabó en el derrocamiento del coronel Gadafi, líder del país con mejor proyección económica y de bienestar social de todo el continente africano. Gracias al capitalismo, los habitantes de Occidente podremos disponer de combustible para nuestros hogares y para nuestros automóviles al precio desorbitado de siempre, que incluye el coste normal y el coste de la guerra, además del plus de peligrosidad de las multinacionales y que pretenden que asumamos, como resulta obvio, los consumidores.

El capitalismo mejora nuestras vidas cuando nos permite tener información inmediata de cuántos niños se mueren de hambre en el mundo cada minuto, porque las comunicaciones son excelentes, en parte debido a la expolio occidental del coltán, ese mineral que extraen los niños africanos con peligro de sus vidas por un salario tan bajo que es casi tan asesino como sus condiciones de trabajo.

El capitalismo mejora nuestras vidas porque pone a nuestra disposición, o mejor dicho, a disposición de quien los pueda pagar, increíbles avances tecnológicos que fabrican ciudadanos chinos en condiciones que no aceptaríamos, bajo ningún concepto, para nosotros mismos.

El capitalismo mejora nuestras vidas porque genera riqueza, dicen, lo que no dicen es el precio que esa riqueza que no se reparte, le cuesta a quien no recibe ni una pizca de ella.

***

Víctor J. Sanz

Ejpaña, fábrica de sobres.

Carabanchelalto - 2013-02-08 17:13:40
Saludos amigos, disculpas por el tiempo perdido en otros menesteres que implican currar más de doce horas diarias y que impiden dedicarse a lo más preciado, otras personas afines en pensamiento y con objetivos comunes. Ahí os dejo esto:
http://www.atlanticaxxii.com/1320/rajoy-recibia-sobresueldos-estando-en-la-mili
Rafael Poch | 25/01/2013

Una política anticrisis alternativa que no incluya una clara posición antibelicista y antimilitarista estará coja desde su inicio

La estabilidad económica y militar del mundo reposa sobre bases muy frágiles. La crisis global empuja a las naciones hacia el recurso militar. Eso es tan viejo como la humanidad y la pregunta de si la actual crisis desembocará en una gran guerra no tiene nada de excéntrica. La cuestión puede formularse al revés: un conflicto militar de envergadura podría ser desencadenante de una fase muy superior de general hundimiento económico, el “big bang” de una crisis económica mundial. Tenemos dos escenarios servidos.

Uno en el Mediterráneo Oriental, que apunta hacia Irán y el Golfo Pérsico. El otro en Asia Oriental, con un cerco militar contra China. En ambos escenarios se está jugando con fuego.

En el Mediterráneo Oriental, desde el norte de África hasta Oriente Medio, tenemos una considerable concentración de países que atraviesan crisis muy diferentes pero todas ellas profundas.

En Libia la intervención occidental ha dejado un país fragmentado cuyas chispas han prendido en Mali. En Egipto la revuelta civil continua porque ninguna de las grandes cuestiones que planteó se han resuelto. En Grecia la política alemana está destruyendo una sociedad a la que se empuja a la revuelta. En Chipre, otro miembro de la Unión Europea en crisis, la decisión de explotar reservas marítimas de gas con ayuda israelí es discutida por Turquía, reavivando las antiguas tensiones militares entre turcos y griegos. Y todo eso no es nada comparado con la guerra civil siria.

Fomentado por occidente y los países árabes integristas amigos, con armas, dinero y propaganda, la guerra civil de Siria tiene como principal problema un frente de potencias occidentales y monarquías integristas reaccionarias del Golfo que se opone enérgicamente a cualquier acción diplomática y está decidido a un cambio de régimen.

El conflicto de Siria lanza desestabilizadoras fracturas, étnicas y religiosas, hacia todo su entorno, desde Líbano, hasta Turquía, pasando por Jordania. El principal problema del régimen de el Azad, es, sin embargo, ser aliado de Irán.

La presunta ambición nuclear de Irán es, contemplada históricamente, una lógica reacción al hecho nuclear israelí, y al doble rasero con el que las grandes potencias nucleares pisotean el acuerdo de no proliferación (NPT) de 1968. Es también reacción a la sistemática negación de la antigua propuesta, de Egipto, Irán y otros, de crear una zona libre de armas de destrucción masiva en Oriente Medio, a la que Washington, por no hablar de Israel, se opone activamente. El “problema nuclear iraní” sirve también para diluir la ignominia palestina, paradigma de cuestión colonial en el siglo XXI que inflama el demencial “conflicto de civilizaciones”.

El segundo escenario es el de Asia Oriental, particularmente desde que Obama anunciara, en noviembre de 2011, su reforzada atención militar allá. Existe un riesgo de conflicto que tiene a China como objetivo.

Durante muchos años la política de Pekín estuvo presidida por el principio que Deng Xiaoping formuló en los noventa, la necesidad de ser prudentes y humildes en política exterior para no malograr el gran objetivo estratégico de la nación, su modernización y desarrollo. Ese era también el relleno de la doctrina de la “pacífica emergencia de China” de Hu Jintao. Las cosas han cambiado por la extrema necesidad energética de China, de la que depende el propio objetivo estratégico de Pekín: sin rutas libres y despejadas en los océanos índico y pacífico del sur, así como en los estrechos de Indonesia, no hay perspectiva posible de mantener el crematístico desarrollo chino tal como está planteado.

Ahí es donde el fortalecimiento del cerco aeronaval a China propugnado por Obama, con el fortalecimiento de las alianzas antichinas en la región, las ventas de armas a Taiwán y el pulso naval y aéreo entre China y Japón por las islas en disputa, así como el siempre abierto escenario de un cambio de régimen en Corea del Norte y el apoyo de Washington a las reivindicaciones territoriales de Vietnam y Filipinas contra China, colocan a Pekín en una situación nueva.

China está dejando claro que no va a permitir dejarse encerrar en una esquina y los tonos que sus políticos militares y medios de comunicación están lanzando ya son muy diferentes de los de hace pocos años. Cualquier día la chispa de un incidente con Japón alrededor de las islas del Mar de China Oriental puede dar lugar a un serio conflicto.

Cualquier conflicto militar de envergadura, sea en el Mediterráneo Oriental y Oriente Medio, en un arco que va desde Grecia hasta Irán, pasando por Siria, sea en Asia Oriental, desde la península coreana, hasta Vietnam y Filipinas, con el pleito chino-japonés por las islas como detonante, supondría un golpe definitivo a la economía global.

En el mundo de hoy, con sus grandes flujos económicos internacionales, todo está interrelacionado. Es en China donde la industria del automóvil alemana, y la exportación germana en general, está salvando estos días sus balances. Cualquier hundimiento comercial en Europa sería fatal para China y viceversa. Algo parecido puede decirse de Estados Unidos. En este sentido es inaudito el desinterés que el análisis y seguimiento de la crisis económica demuestra hacia los temas militares, ignorando las estrechas relaciones existentes entre ambos vectores.

Hoy más que nunca, la pregunta ¿por donde estallará militarmente la actual crisis económica? es muy pertinente. Por eso, una política anticrisis alternativa que no incluya una perspectiva profundamente antibelicista y antimilitarista estará coja desde su inicio.

http://blogs.lavanguardia.com/berlin/%C2%BFpor-donde-estallara-nuestro-magnifico-desorden-36557
 

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