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El fraude electoral en Chechenia de las recientes presidenciales rusas parece obvio. Lo que no es tan obvio son las motivaciones. Ante un fraude electoral el objetivo inmediato suele ser ganar las elecciones, pero en este caso el hecho es que el partido de Putin no necesitaba, ni de lejos, dicho fraude para ganar. Es más, aun sin obtener un solo voto en Chechenia habría ganado las elecciones presidenciales de todas formas.

Una hipótesis alternativa sugerirá que lo de Chechenia se ha repetido sistemáticamente en todas las repúblicas. Sin embargo no sólo no hay evidencia de que así sea, sino que los resultados de Putin en general han sido bastante cercanos a lo que predecían todas las encuestas y sondeos. Si bien podría haber alguna diferencia, se trata de porcentajes entre un 1 y un 2 por ciento que no varían significativamente el resultado, ya que Putin ganaría igual.

El fraude de Chechenia no se entiende, por tanto, desde el objetivo de ganar las elecciones y creo que hay que considerarlo como un hecho aislado, precisamente en Chechenia y no en otras repúblicas. Visto así cobra sentido la hipótesis de que en realidad el objetivo es desmoralizar a los chechenos opuestos a Putin.

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Nótese, además, que el ascenso de Putin en Chechenia de acuerdo con los datos electorales ha sido exponencial: De un ya poco creíble 51% en 2001, pasó a un sorprendente 92% en 2004 y de ahí al casi 100% actual.

El descaro del fraude refuerza la hipótesis expuesta, pues cuando se persigue ganar las elecciones mediante pucherazo se trata de que llame la atención lo menos posible, pero si se trata de desmoralizar a la población cuanto más evidente y descarado mejor. Así se manda un mensaje claro: hago lo que me da la gana con vosotros y me paso vuestra voluntad por la bolsa escrotal.

Fraude en las elecciones rusas

MaraudeR - 2012-03-05 19:13:22
No bien hubieron cerrado los colegios electorales rusos, y ya estaba la cantinela mediática con la cencerrada del fraude.

Celebro que haya mucha gente descontenta con los resultados. A mí tampoco me gustan. Pero el mero deseo de que las cosas fueran de otra manera no construye una realidad diferente.

Así, como de costumbre, los defensores de la teoría del fraude se agarran a cualquier indicio de irregularidad para "demostrar" que las elecciones han estado amañadas, soslayando cualquier evidencia en contra.

De estas la primera y más terca es que, según todas las encuestas previas a las elecciones, iba a ganar Putin. Y curiosamente ha ganado Putin... ¿hay que suponer que tooooodas las encuestas, incluidas las realizadas por fuentes independientes de otros países, están también amañadas?

Un segundo problema que enfrenta la teoría del fraude es que la existencia misma de las cámaras con las que han conseguido su "evidencia" las mandó instalar el propio Putin. ¿Tiene sentido que alguien que pretende llevar a cabo un pucherazo disponga por sí mismo los medios para ponerlo en evidencia?

Y entroncando con este, un tercer problema es que por mor de esas mismas webcams, las recientes elecciones en Rusia habrán sido, seguramente, en las que más observadores han estado presentes de toda la historia y de todo el mundo. Dudo que puedan ser más transparentes, pero soy todo oídos y ojos...

Lo cierto es que los vídeos presentados como prueba en realidad no prueban absolutamente nada. En el caso más favorable para los que defienden la tesis del fraude electoral, todo lo más demuestran que ha habido algunas irregularidades menores, homologables seguramente a cualquier elección en cualquier democracia en cualquier país de esos cuya limpieza electoral nadie cuestiona nunca, y que en cualquier caso no constituyen un fraude per se.

Se ha llegado a publicar un vídeo en el que se ve a un menor que intenta depositar un voto como prueba de fraude, cuando parece bastante evidente que está intentando introducir el voto de la mujer que lo acompaña -probablemente su madre-. Puede que sea irregular que el niño introduzca el voto, pero ¿fraude electoral? Risible.

En otro vídeo, quizá el más polémico, se ve a algunas personas introduciendo varios votos en dos urnas. No obstante lo hacen con total tranquilidad, y claramente sin intención alguna de ocultar lo que están haciendo, ni a las cámaras ni al resto de votantes presentes. Ante esto, la posibilidad de que se trate de fraude es difícil de sostener, sin embargo pueden formularse toda una serie de hipótesis alternativas mucho más plausibles que, obviamente, no van a ser consideradas.

En suma: irregularidades seguro que ha habido muchas, y probablemente no más que en las elecciones generales o presidenciales de otros países que nunca se cuestionarán aplicando los mismos estándares. Pero la posibilidad de fraude es prácticamente nula.

PsoE y PP la misma XXXXXX es

Alanthano - 2011-11-18 23:58:20
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PS: Este post se lo dedico tino, nuestro miembro más reciente en libreXpresion. Como sé que eres una persona de pocas palabras y de mensajes concisos, aquí tienes esta imagen. ¿No dicen que una vale más que mil palabras? Pues con más motivos valdrá más que las dos que pronunciaste tú, aunque las repitieras un millón de veces.
Essspañña (con tres eses y dos eñes) va camino de convertirse en los próximos meses en un gran ejemplo. En el exponente de un nuevo paradigma. En un paraje yermo ocupado por un indeterminado número de personas que compiten entre ellas por no trabajar y ahorrar más que otros.

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Se nos presentan las institucionalmente periódicas elecciones generales dentro de tres fines de semana. En estas, estamos viendo que... en fin, la izquierda parece que lo tuviese todo perdido. Debo suponer, y supongo, que, en esta tesitura, los miembros del partido actualmente en el poder, serán plenamentes conscientes de que, día tras día, allanan el camino para que la derecha recalcitrante vuelva a gobernar. Es tan fácil darse cuenta como fijarse en que el lider de esa derecha recalcitrante alardea de no buscar titulares, ser discreto, y tener un programa en el que claramente se define que harán lo que tengan que hacer cuando lo tengan que hacer. Sin más ambages, dirían ellos. Faltos de razones, ausentes de por sí en el propio discurso, diríamos otros.

Poco a poco, como herramienta pensada para tal fin, el televisor nos va preparando para el futuro que nos espera. Poco nos importan a muchos estas olimpiadas en las que dos contrincantes compiten, respaldados por sus colegas, por repartirse la medalla de oro y la de plata, que son las únicas que hay (el resto son, por así decirlo, diplomas de honor), otorgadas bajo votación popular. El actual presidente, mientras tanto, se encana en justificarse, casi disculparse - que lo que ha querido siempre ha sido mantener la paz social, dice - y, de paso, seguir pasando la apisonadora, allanando el camino por el que llegará su contrincante. Irónicamente, parece que actúan de un día para otro, no vaya a ser que, marcando precedentes, a los de la derecha que viene no les apetezca tener más tropas yankis en Rota, o se les ocurra subir los subsidios al desempleo.

No obstante, José Mariano Pérez Rajoylcaba ya nos pone en situación, y los acólitos que trabajan observándoles y comentando sus jugadas en la prensa y en televisión - lo cual quiere decir que ganan dinero de esa prensa y esa televisión -, también. Nos dicen, sin atreverse a hablar claramente, que ya está, que las elecciones no valen para nada, que son un trámite. Que los que ganan van a bajar impuestos, y que los que pierden, son los que gobiernan actualmente. Lo que no dicen, de paso, es que los que pierden, esos que gobiernan actualmente, también han bajado los impuestos.

imageY más importante: se ponen a analizar y a hablar de esos impuestos y de la política fiscal, cualificados ellos. En cuanto a esa cualificación, hablando de unas personas cuya ocupación en esta vida es tan restringida (en su caso, hablar por hablar), salta a la vista que no pueden tener tantos conocimientos, porque, de hecho, salta a la vista que nunca han tenido interés en desarrollarlos. Si es que salta a la vista...

En cuanto al análisis que hacen, como era de esperar dado lo previo, es más que deficiente, pero ni siquiera esconden sus intenciones y mentiras. Se crean dos bandos, y de repente tenemos a una señora diciendo que "Un montón de personas en España tiene rentas de capital", y que no es lo mismo Botín, un señor que tiene mucho, que los pequeños inversores que viven de esos ahorros. Son "Un montón". "No tantos", dice otro. "Uis, pero bueno, vaya que no...". En fin, patético intento de justificar que debe bajarse los impuestos a las rentas del capital, última propuesta de Rajoylcaba. En una de sus vertientes: la otra solo e remite a decir "Eso es un disparate", cumpliendo con su parte del binomio Diablillo-Angelito de la conciencia colectiva de su caricatura de España.

"Hay un montón de gente honrada, que ha trabajado durante toda su vida, y que ahora tiene esos ahorros en rentas del capital y es lo que les da para vivir". Ya... ya saben, hay gente que, después de trabajar toda su vida, tiene una pensionaca, y además ha ahorrado mucho, y lo tiene invertido en rentas del capital... O no, claro, o no tienen pensionaca, porque no han cotizado un solo día de trabajo en toda la vida, y, a pesar de todo, de hacer las cosas mal, ilegalmente, en régimen de economía sumergida, ahora es momento de premiarles. Tampoco se comenta, pero es obvio: si de paso se premia también a Botín, pues oiga, son daños colaterales... no hay que ser tan puntilloso. Parece que, en todo caso, intentan que pensemos que hay más gente con rentas del capital que con trabajo. A veces parece hasta una inevitable propuesta: que nadie trabaje y todo el mundo viva de sus rentas.

Parece entenderse de lo poco que se entiende de todo este inconveniente desentendimiento (...valga la redundancia... bueno, creo...) que el proyecto oculto de la derecha neoconservadora - siguen siendo vivaspañas -, neoliberal - les molan los shocks económicos para desarmar al Estado hasta que claudique -, y neocatólica - se puede ser gay, aunque dentro de unos límites... físicos y reducidos, supongo -, se puede encontrar en todos esos sugestivos comentarios que vienen de la prensa y la televisión. Obviamente, no sé lo que ha dicho Belén Esteban últimamente - bueno, ni nunca... lo siento, lo mio son más los noticiarios públicos -, pero seguro que incluso algo habrá salido de su parte...

Pero vamos, me refería justamente a los comentarios políticos de los periodistas invitados en ciertas tertulias. Por ejemplo, poco a poco, aunque a un ritmo más rápido que el propio candidato de esa derecha, nos cuentan más cosas. Ya hace tiempo que nos hablan de copago en sanidad - que sería un tripago, o cuatripago si bebes alcohol y/o fumas tabaco, o... bueno requetepago, digamos -, a veces dejan caer lo de los planes de pensiones privados - aunque ahí se cagan: los viejos son muchos, y les toca la moral -, otras veces nos hablan de la seguridad - ¡miedooooooooooooooooooo! - o de la ETA - y por lo que parece, seguirán con el raca-raca incluso cuando ya ni los de la ETA hablen de la ETA -, y ahora nos saltan con que los impuestos a las rentas del capital no se van a subir, no: se van a bajar. Recordemos, además, que el compromiso es reducir el déficit público, y eso solo puede pasar de dos formas:

1. Se sube la recaudación

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2. Se baja el gasto público

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Esas son las opciones que hay para reducir el déficit, es decir, la diferencia entre gastos e ingresos, y por ninguna parte parece viable que se reduzca el déficit bajando los impuestos. La idea de la derecha, finalmente, no es subir la recaudación, sino bajarla. El caso es que, sin bajarla ni subirla, ya habría que bajar el gasto público. Pero vamos más lejos: si se baja la recaudación, el gasto público tiene que bajarse mucho. Y obviamente no vamos a andar con idioteces: la derecha no va a bajar el gasto militar.

Como mucho, puede querer bajar el gasto en subsidios públicos, dinero que el Estado da a los ciudadanos particulares necesitados porque la ciudadanía, colectivamente, lo ha pagado antes. Una bonita fórmula es hacer más fácil la contratación, es decir, recortar derechos de los trabajadores. Bajar el precio del despido, por ejemplo, buscando alcanzar el despido libre. Despidiendo más funcionarios, sin ir más lejos. Suprimir partidas para el cumplimiento de las leyes de dependencia, lo cual ya hace en las comunidades autónomas la misma gente de derecha recalcitrante. Congelar el sueldo mínimo y las pensiones sine die, ya que estamos, con grandes campañas de marketing sobre lo mal que lo hizo el actual gobierno. Y, para equilibrar, aumentar impuestos no progresivos e impopulares, como el IVA, que la recaudación tiene que resentirse, pero tampoco tanto, y de paso la verdadera economía de mercado libre, la economía evasiva, la sumergida, la que no contribuye a lo de todos, la que se opone al Estado, tendrá más apoyo.

imagePreparemonos para este gran experimento. España quiere ser vanguardia del experimento neoliberal en los grandes países de la Unión Europea. Donde Sarkozy aumenta los impuestos sobre el patrimonio de los más ricos, bajo demanda de esos propios pudientes, en España los ricos se creen pobres porque pagan, según ellos, muchos impuestos, y los gobernantes creen en otras cosas distintas: en que no tengan que gobernar tanto, que tampoco hay que ser tan puntilloso: cada cual sabe de sus cosas, y los mercados de las de todos. Sarkozy es que es un brasas...

El mercado... ¡Ay, los mercados! ¡¡Lo que nos cuentan los mercados!! Tenemos que ser los primeros, tenemos que ganar a Francia en todo esto: hay que llegar antes que ellos. Mwahahaha, vamos a ganar a Francia, nunca más vamos a ser... inferiores... como Portugal o Grecia... em... ¿de qué va todo eso?

Efectivamente, parece que la derecha recalcitrante, al igual que el partido actualmente en el poder, sufren un tremendo complejo de inferioridad. Creen que este país no puede salir de la crisis racionalmente, y por lo tanto, corporativamente, propone, se opone, y finalmente, ejecuta una cantidad de disparates tremendos, todo por reflotar una economía, la economía de un mercado libre, más inteligible que material, en el que todo se puede vender, cuya estructura teórica es, obviamente, obsoleta.

Recuerda, y recuérdaselo a todos los que tengas cerca, que, a pesar de que la derecha recalcitrante ha modificado la ley electoral junto al partido actualmente en el poder para que haya menos partidos políticos en las elecciones, hay alternativas, aún quedan alternativas, que no son votar a José Mariano Pérez Rajoyalcaba, en cualquiera de sus dos vertientes. Puedes elegir, y seguro que tienes donde elegir. No es tan obvio que el déficit presupuestario tenga que disminuir: no es tan obvio como parece si las cosas se hacen bien. En el momento en el que estamos, no obstante, España ha contraído un fuerte compromiso con la Unión Europea para reducir el déficit presupuestario, lo que ya de por si influye en la política presupuestaria. No obstante, no es tan necesario bajar el gasto público, como lo es subir los impuestos, en pro de mantener un cierto bienestar social. El otro camino, al que parece que vamos encaminados, sería una catástrofe, y lo sabemos. No sirven las palabras de una de las vertientes de José Mariano Pérez Rajoyalcaba, la alfredista, que ahora habla de subir los impuestos y reimponer nuevas tasas sobre el patrimonio. No sirven, sin ir más lejos, porque es esa vertiente la que conforma el partido que ahora mismo está en el poder, y es este el gobierno que acabó con el impuesto sobre el patrimonio, bajo algunos impuestos al capital y se olvidó del resto, y de paso subió impuestos no progresivos, como el IVA.

Esto debe ser dicho así porque, obviamente, te van a dar por saco las próximas tres semanas para que votes a José Mariano Pérez Rajoyalcaba, en cualquiera de sus dos vertientes. Pero mucho, te van a dar mucho por saco. Recuerda, y recuérdaselo a todos los que tengas cerca: hay alternativas a esos dos. Ya está bien de esos dos. Son unos pesados, esos dos. Dicen lo mismo, pero al revés, pero lo mismo, y al revés otra vez. Siempre es lo mismo, al fin y al cabo. No son el diablillo y el angelito: no somos caricaturas de nosotros mismos. Ellos si, o al menos parece que lo pretenden, pero nosotros no tenemos por qué.

Somos ciudadanos, cojones. Vamos a elegir de una vez por todas. No podemos dejar que nos digan lo que tenemos que hacer, ni mucho menos que nos lo digan quienes representan las opciones de jodernos mucho, o jodernos todavía más.
Imagínen que se reúnen en asamblea, una asamblea donde cada cual tenga su propia voz y su propio voto, una sola voz y voto por persona. Imaginen la libertad de decir y la capacidad compartida de decisión. El mecanismo funciona, pues todos aportan tanto con sus opiniones como con sus votos, valorando lo que dicen los demás. En el futuro, los más votados tendrán más derecho de hablar y ser escuchados que los menos votados.

Y entonces aparece una mosca cojonera: un señor que con un teléfono móvil hace llamadas constantemente. Haciéndose el importante, consigue, con su labia, convencer al resto de la asamblea de que representa a decenas de personas, a cientos de personas... Así que habla y vota por ellas. Y sobretodo vota, porque tampoco es que tenga mucho que decir...

Imaginen que las votaciones de la asamblea son electrónicas. Imaginen que, en lugar de teléfono, esa mosca cojonera utiliza un ordenador. Imaginen que en lugar de convencer a nadie, simplemente tiene que registrarse a través de una Web como si él fuese todas las personas que él, y solo él, dice representar.

¡Bienvenidos al mundo del multinick, donde una sola persona puede hacerse pasar por tantas como quiera y valorar masivamente, en los foros de opinión, los comentarios de cualquiera que se atreva a decir algo!.

De ese modo, esa persona impone su criterio con los votos de todos aquellos a los que dice representar. Imaginen que esa persona no tiene que decir que representa a nadie, sino simplemente hacerlo a escondidas, porque los moderadores del foro, asamblea, o lo que sea, no se fijan en si es una sola persona o varias. ¿Acaso es que les da igual que uno se imponga al criterio de muchos? ¿Acaso colaboran con él?

Desde hace tiempo, en Público.es viene ocurriendo que una serie de usuarios se comportan de una manera similar, haciendo exactamente lo mismo a prácticamente la misma hora. Durante toda la tarde, por ejemplo, un comentario puede acumular muchos votos positivos, solo para que, llegada una hora, aparezcan de golpe tantos votos negativos como positivos tenía. Curiosamente, siempre son los mismos nombres de usuario. Y no acaban ahí las coincidencias: esos nombres de usuario son muy parecidos los unos a los otros...

Más aún, aparentemente no hay un solo multinick, sino que habría varios, presuntamente pertenecientes a varias personas de distintas tendencias de opinión. Cada una de estas personas tiene decenas de cuentas de usuario con apodos distintos para poder votar con todas las cuentas, imponiendo su criterio de valoración. Podríamos decir que, de hecho, poco más y estamos ante una guerra de multinicks, al menos entre dos orillas: aquel que defiende al PSOE, y el protofascista. En medio, sin embargo, estamos el resto de usuarios con una sola cuenta que opinamos y valoramos los comentarios en su justa medida: una persona, un voto.

El equipo editorial de la edición digital de Público ya está informado del caso, y, según ellos, lo están investigando. Sin embargo, en ningún momento han negado la posibilidad de que existieran esos multinicks, lo cual da a entender que su política de registro de usuarios no es precisamente la más eficiente, e incluso que no les preocupa que esos casos se den...

Quizá, sin embargo, son simplemente un poco despistados. No obstante, nos encontramos, indudablemente, ante un caso evidente de duda razonable.

¿Demostrará el diario Público su interés y preocupación por los usuarios de sus foros y, por ende, por la calidad de dichos foros? Si así fuese, quizá podamos hablar, al fin, de una asamblea digital que podríamos llamar democrática, donde la libertad de decir y la capacidad compartida de decisión sean el principal aliciente. Un foro, aunque perteneciente a un medio de comunicación corporativo, donde cada cual tenga su propia voz, una sola voz, y su propio voto, un solo voto.

INVESTIGANDO LOS HECHOS

Como puede verse en este comentario a un artículo previo, la tarde del 15 de Octubre estuve investigando los hechos relacionados con la posibilidad de que haya un multinick que defiende a ultranza las tesis del PSOE y no acepta ni la más mínima crítica a sus estructuras. Ni que decir tiene que, cada vez que aparece una noticia sobre el PSOE en el periódico Público, mucha gente envía comentarios del tipo "PSOE y PP, la misma mierda es" y cosas por el estilo, ante lo cual será atacado severamente mediante las votaciones.

Teniendo la tarde ocupada en el trabajo (lo cual significa que me perdí las manifestaciones del 15 de Octubre), en los ratos libres pude hacer seguimiento de esos apodos, ya que sufrí uno de estos ataques de votaciones negativas masivas tras publicar un comentario que decía así: "En el mundo de las peras y las manzanas, PP y PSOE son dos razas distintas de la misma especie de manzana podrida".

En el comentario enlazado previamente pueden verse las pruebas recogidas que aportan mucho más de lo necesario para tener una duda más que razonable sobre varias cuentas de usuario, y así se lo comuniqué a Público mediante sus formularios de contacto (por si hay curiosidad, el mensaje que envié está en los comentarios siguientes al enlazado).

Finalmente, conseguí sacar en claro los siguientes apodos de usuarios que responderían a la perfección a una estrategia de multinick:

moreirostelle: 15:16 - 15:19
calafateador: 15:25 - 15:27
tintore: 15:33 - 15:35
navantia: 15:49 - 15:52
esteiro: 15:58 - 16:00
temerario: 16:06 - 16:08
victorina: 16:15 - 16:17
Osado45: 16:23 - 16:25
valesia: 16:31 - 16:33
manzanero: 16:40 - 16:43
marilucia: 16:51 - 16:53
albertgon: 17:00 - 17:03
puramartinez: 17:20 - 17:24
luisamos: 17:43 - 17:47
penecia: 17:53 - 17:56
piasmonton: 18:04 - 18:08

Las horas que hay registradas por cada nombre de usuario son, concretamente, horas de la primera y última votación de una misma sesión dentro de la web del periódico. Eso quiere decir que los usuarios entraron justo antes de votar la primera vez (primera de las dos horas registradas), y votaron por última vez antes de dejar de votar (la segunda de las horas registradas). Como puede verse, los accesos de esos usuarios van en secuencia: cuando uno deja de votar, pasan entre cinco y diez minutos y empieza el siguiente, que está votando durante dos a cinco minutos, y acaba, para dejar paso al siguiente. Esto levanta obvias sospechas sobre si esas cuentas de usuario, en realidad, pertenecen a una misma persona que después de votar con una cuenta, resetea su conexión a internet (obteniendo nueva dirección IP y evitando dejar rastro), y accede con otra cuenta distinta.

Todos esos usuarios votaron en contra de mi comentario ayer. Y no solo eso: horas después, caí en la cuenta de otras similitudes, como que los nombres se parecen o que, curiosamente, los avatares de la mayoría de esos usuarios son animales. Y aún más: descubrí que las conexiones no coincidían con otro usuario previamente bajo sospecha, job. Así pues, dejé otro comentario preguntando a job cuantas cuentas de usuario tiene... y gran parte de las cuentas de usuario bajo sospecha volvieron a votar en contra de mi comentario, en secuencía. Acto seguido, puse otro comentario pidiéndole a job que tuviera un poco más de decoro, votando en contra de un comentario que le desenmascara con las mismas cuentas de usuarios que he identificado como sospechosas. Pasó de nuevo: en el nuevo comentario, volví a recibir votos negativos de parte de esas cuentas de usuario, siempre en secuencia...

...casualidad, casualidad... lo que se dice casualidad... no he calculado probabilidades, pero, a priori, aparenta ser realmente improbable que todo ello pueda responder a la casualidad...
 

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