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RTVE, mentiras con tres patas

Alanthano - 2012-02-01 10:34:54
Víctor J. Sanz
Rebelión

Una nueva mentira de tres patas ha nacido el pasado lunes 30 de enero de 2012. Ha nacido de la corrupción del periodismo y de la falta de objetividad. Su madre lleva por nombre Radio Televisión Española, se desconoce el padre, o los padres que pudiera tener, aunque se sospecha quienes pueden ser.

A raíz de la última locución del presidente venezolano, Hugo Chávez, el ente público español Radio Televisión Española ha lanzado tres misiles tierra-verdad que, a buen seguro, han impactado de lleno en la credulidad de muchos telespectadores causando gran número de víctimas y graves destrozos.

El primer misil ha sido disparado desde su emisión de noticias de primera hora de la mañana.

La presentadora introduce la noticia más o menos así: "Hugo Chávez amenaza con nacionalizar los bancos que no cumplan con sus planes". Acto seguido un video nos mostraba a Hugo Chávez diciendo exactamente... otra cosa muy distinta. Decía Chávez: "no tendré ningún problema en nacionalizar los bancos que no cumplan con la Constitución y la ley". Efectivamente no se trataba de "sus planes" sino de la Constitución y la ley, esas mismas constituciones y leyes que, por ejemplo en España, se violan en el seno del propio Congreso a espaldas de la ciudadanía a quien, sin embargo, le exigen su fiel cumplimiento.

Por más añadidura, en España, ningún gobernante amenaza con nacionalizar bienes privados, sino que amenazan con privatizar bienes nacionales, y para colmo van y cumplen su amenaza, para mayor fortuna de unas pocas manos privadas, que reciben los bienes nacionales expropiados con las manos abiertas.

Otro misil de la misma clase pero de mayor calibre ha sido lanzado desde el silo de Radio Nacional, más concretamente desde el programa del cada vez más autodesprestigiado José Ramón Lucas. Lucas ni siquiera se ha molestado en reproducir la cuña de sonido del vídeo de sus compañeros de la televisión, que desmentía 100% lo que difunden como una amenaza de Chávez a la propiedad privada.

El tercer misil ha sido lanzado por RTVE desde su silo de internet. En su web, el ente público difunde la noticia de la siguiente manera: "Chávez amenaza a la banca privada con la nacionalización, incluido el BBVA". Ojo, incluido el BBVA, como si debiera dolernos de alguna manera que el presidente de un gobierno extranjero llame la atención a un banco español por sus desmanes. Para un presidente de Gobierno que tiene lo que hay que tener. No es esto, lo que debería indignarnos, sino el hecho de que los políticos nacionalicen nuestros bienes para entregárselos a la banca, incluida el BBVA.

En el artículo en la web de RTVE no se utiliza ni una sola vez la palabra Constitución, como sí la utiliza el presidente Chávez en su locución.

Es sorprendente la coordinación de todos los profesionales del ente público para parecer tan poco profesionales pariendo esta mentira de tres patas.

Blog del autor: http://impresionesmias.com/rtve-mentira-de-tres-patas/

Disidente Cubano muerto en huelga de hambre

MaraudeR - 2012-01-21 14:40:50
Vuelven los titulares del drama "Disidente Cubano muerto en huelga de hambre". Que no fuera disidente, ni estuviera en huelga de hambre, no debe ser óbice para informar de lo contrario.

En este caso, como en otros precedentes, parece que se trata de nuevo de un preso común, maltratador de mujeres para más señas, "convertido" a la disidencia con el único afán de obtener beneficios penitenciarios que, además, murió de una neumonía que no parece que fuera provocada por una huelga de hambre sostenida de cuya existencia sólo hemos sabido tras su fallecimiento.

Ya resultaba bastante inverosímil que un disidente cubano se hubiera puesto en huelga de hambre hace casi dos meses, y no nos hubiéramos enterado del hecho hasta su fallecimiento, habida cuenta de la obsesión de la mafia mediática con Cuba.

Por cierto que el pasado Julio murió en España un preso que estaba en huelga de hambre, hecho noticioso que, como de costumbre, apenas sí tuvo repercusión en los medios de comunicación nacionales, ni que decir internacionales.

Inocente hasta la muerte: fallece Tohuami Hamdaoui, su empeño por demostrar que era inocente le ha costado la vida

El Pentágono llama terroristas a los manifestantes

Alanthano - 2012-01-17 20:20:26
Un examen escrito administrado por el Pentágono califica "manifestaciones" como una forma de "terrorismo de baja intensidad" - enfureciendo a defensores de las libertades civiles y grupos de activistas que dicen que esto muestra un flagrante desprecio a la primera enmienda.

El examen escrito, que forma parte del entrenamiento rutinario de los empleados de Defensa, incluye varias opciones a la siguiente pregunta:

"¿Cuál de los siguientes es un ejemplo de terrorismo de baja intensidad?"

- Ataque al Pentágono

- IEDs (Explosivos de fabricación casera)

- Crímenes racistas

- Manifestaciones de protesta


La respuesta correcta acorde al examen es "Manifestaciones de protesta"

Artículo completo en inglés
Ángeles Diez
Rebelión

Para una socióloga es siempre fascinante analizar el discurso periodístico si no fuera por sus, cada vez más, dramáticos efectos sobre el público al que se dirige. Incluso el campo de los medios alternativos ha sido seriamente diezmado por la lógica informativa hasta el punto de que hoy es difícil distinguir entre un periodismo comprometido y otro meramente instrumental. Y no por la ideología de la empresa y/o corporación para la que se trabaje. Vaya por delante que no cuestionamos la intencionalidad ni la voluntad de los profesionales de la información, ni siquiera sus valores, más bien hablamos de la “disciplina informativa”, esos dispositivos -diría Foucault- que son interiorizados y objetivados, y que conducen al profesional a reproducir el discurso dominante.

La mayor parte de los periodistas son free lance, especialmente los llamados reporteros, de modo que su vínculo suele ser coyuntural, lo que venden es el producto informativo que elaboran. Cierto que el mercado de la información está saturado, especialmente en determinados campos, y al servicio de las grandes corporaciones hay ya legiones de periodistas compitiendo por ser una de las firmas elegidas. En los medios de izquierdas, minoritarios y con menos recursos, está menos reñido el juego pero es más difícil ganarse la vida como periodista. Entre unos y otros profesionales las diferencias son cada vez menos significativas: los mismos lugares comunes, idéntica forma de construir “veracidad”, la misma ausencia de análisis, similar lenguaje; en definitiva, similares técnicas de manipulación.

Las noticias se construyen. La realidad no proporciona noticias sino hechos, acontecimientos y cotidianidad. En un mundo globalizado a la vez que disperso, fragmentado e incomunicado, son los profesionales de la información quienes asumen la tarea de unificar, seleccionar y dar sentido a la dispersión, en definitiva: agregan los hechos dotándoles de interpretación. Construyen las noticias y colaboran en la formación de la opinión pública. La forma en la que actúan está condicionada por dos factores esenciales: a) las técnicas asociadas al ejercicio de su profesión y b) el proyecto ideológico al que se subordinan. Ambos elementos son autónomos pero no independientes uno de otro.

La lógica de los medios de comunicación en tanto que corporaciones (grupo de empresas asociadas que actúan en distintos campos) ha diluido el condicionamiento ideológico subordinándolo. Cada vez es más frecuente que los periodistas justifiquen sus noticias apelando a la “objetividad” de las “fuentes directas (blogueros, testigos presenciales...) o su propia presencia en el lugar de los hechos sin cuestionarse por qué selecciona esos hechos, por qué está en un lugar y no en otro -por ejemplo, Bengasi y no en Trípoli-, o confundiendo hechos con interpretación de los mismos.

En estos momentos, la ideología de un periodista no suele tener cimientos sólidos, menos aún cuando tampoco la sociedad encuentra referencias durables. El fin de las ideologías ha despejado el camino, no sólo a la implantación de la ideología única -el capitalismo disfrazado de Economía-, sino a la construcción de las certezas visuales -la verdad es lo que veo-. Escasean los profesionales formados en el área de conocimiento sobre el que informan (economía, internacional, sociedad...), se acabaron ya los reporteros desplazados con conocimientos sobre los países y conflictos -ahora un reportero informa igual de Latinoamérica que de Oriente-, ya no hay tiempo para contrastar las fuentes, tres semanas sirven para hacer un documental o certificar la existencia de una “rebelión popular”.

Sometidos a la precariedad y a la influencia de los discursos hegemónicos, trabajando en solitario, los elementos que encuentra un periodista para elaborar sus interpretaciones no son diferentes de los del resto de la sociedad. Sin embargo, el poder que se ha otorgado a los medios de comunicación (masivos o alternativos) hace que sean especialmente peligrosos, pues, como dice un viejo chiste periodístico, la diferencia entre un médico y un periodista es que el primero envenena a uno cada vez mientras que el segundo envenena a miles al mismo tiempo.

Muchos hemos hemos aprendido a poner en cuestión la información de los medios masivos, de hecho, pensábamos que difícilmente se produciría la infección de los medios alternativos salvaguardados por unos principios antiimperialistas históricamente consolidados y fuertemente arraigados en los periodistas de izquierdas. Sin embargo, la intervención militar reciente en Libia nos proporciona un interesante caso de estudio sobre el periodismo alternativo, ya que ha sido habitual la reproducción de técnicas manipuladoras que sólo eran habituales en los grandes medios.

Pongamos un ejemplo ilustrativo aparecido en Rebelión. Se trata de una entrevista a un periodista, Reed Lindsay, realizada por una periodista y un filósofo, Patricia Rivas y Santiago Alba. Seguramente se podrían haber elegido otros artículos, quizá más ejemplificadores, pero lo que hace especialmente interesante este texto es que se trata de una entrevista a un periodista en la que los entrevistadores conducen al entrevistado hacia la ratificación de sus propias posiciones sostenidas en este medio.

No es mi objetivo contraargumentar las respuestas del entrevistado ni las contradicciones en las que cae, ni hacer un análisis exhaustivo del texto, tan sólo señalar algunas de estas técnicas de manipulación mediática especialmente llamativas que tanto detestamos encontrar en los medios masivos.

El titular que encabeza la noticia: “Lo que sucedió en Bengasi y otras ciudades de Libia del 17 al 20 de febrero fue una rebelión popular” no es sólo un entresacado de las respuestas del periodista sino la respuesta que encierra la primera pregunta de la entrevista: “1-.¿Hubo o no hubo una revuelta popular en Bengasi?”, y es ratificada por las siguientes cuatro preguntas: 2-.¿Fue lo ocurrido el 17 de febrero producto de una movilización popular espontánea o una conspiración franco-estadounidense-saudí? ,¿Quiénes participaron en ella? 3.-¿Quiénes formaron en la primera hora los cuadros de dirección de la revuelta? 4.-¿Estaba o no justificada la revuelta? ¿Era legítimo rebelarse contra Gadafi? El estilo de estas preguntas es poco periodístico ya que podrían contestarse con un sí o un no, pero simula el estilo de las encuestas, -técnica sociológica con la que los profesionales de la sociología solemos crear verosimilitud y certeza pues recoge de forma clara y precisa los datos de un muestreo-. La formulación de preguntas que resultan reiterativas pues se deducen de la primera respuesta (preguntas dos y tres), tiene un doble efecto, por un lado refuerza el mensaje central vía repetición: “rebelión popular”. Lindsay ya repitió cinco veces la palabra “popular” en el único párrafo que con el que contesta la primera pregunta, sin embargo, en la segunda pregunta se le pregunta nuevamente si fue una revuelta popular y se le añade “espontánea”. El segundo efecto de las preguntas repetitivas es que permite al entrevistado reforzar su opinión con elementos de comprobación empírica: “Después de pasar tres semanas en el este de Libia”, “estoy convencido”, “cualquiera podía constatarlo”, “me recordaron lo que había visto en la revolución egipcia” “hablé con muchos médicos”, “me contaron”.

Como preámbulo a la entrevista, los entrevistadores recurren a una técnica muy habitual en los medios masivos llamada “principio de autoridad”. En los medios masivos adopta dos formas, la primera consiste en precondicionar al lector haciendo que sea un personaje de prestigio (un deportista, un cantante, un actor, o un científico reconocido) quien opine sobre determinado tema, en general, político. Las opiniones de este personaje famoso tendrán mayor poder de persuasión que las de alguien con conocimientos sobre el tema pero que no es famoso. La segunda forma, la que aquí se adopta, es poner el curriculum de la persona a la que se entrevista al principio, mostrando así al posible lector que la persona entrevistada es una autoridad en la materia aunque el lector sea la primera vez que oye hablar de él. En este caso, se nos describe profusamente el curriculum de izquierdas con el que cuenta Lindsay: trabajó de colaborador en Telesur en Haití, República Dominicana, Honduras, EE. UU., Italia, Dinamarca, Egipto y Libia; fué premiado por esta cadena, se ha dedicado al “periodismo de investigación, concentrando sus esfuerzos en la injerencia de Estados Unidos en la región”, “hizo numerosas crónicas sobre los abusos de la misión de la ONU en Haití y sobre las maniobras del gobierno de Estados Unidos en la región”, etc. Después de leer esta introducción, inusualmente extensa en un medio como Rebelión, el lector ya sabe que no puede dudar de la filiación política del entrevistado, sabe también que sus respuestas están avaladas por una larga trayectoria profesional in situ, y que cuenta con un importante historial denunciando las intervenciones de Estados Unidos.

La fotografía con la que se ilustra la entrevista es también muy significativa y analizable. Ocupa un lugar muy destacado al estar situada en el centro y dividir la presentación del entrevistado en dos partes. El recorrido visual de izquierda a derecha conduce al lector del arma que está encima de un coche apuntando fuera de plano, a un grupo de “rebeldes” de espaldas, al cámara que está en primer plano pero de espaldas y finalmente al protagonista de frente, el periodista Lindsay con micrófono en mano que centra todas las miradas. El pie de foto nos confirma el carácter “independiente” del periodista y su trabajo: “Reed Lindsay y Jihan Hafiz, durante la grabación del documental independiente “Bengahazi Rising”, en febrero de 2011”

La introducción y la fotografía preparan convenientemente al lector. Por supuesto, también el hecho de que se haya seleccionado como la primera noticia que abrió Rebelión el día 5 de diciembre.

Es también una práctica generalizada en esta profesión mezclar hechos con interpretaciones, y confundir opiniones con argumentos, algo que podríamos llamar la técnica de la miscelánea. Por ejemplo, Lindsay dice que está convencido de que fue una movilización popular espontánea y no una conspiración de origen estadounidense y como argumento señala que “no he visto ninguna prueba de que el levantamiento popular que se dio se debiera a la injerencia extrajera”, o nos cuenta que “Sólo cuando resultó evidente que no contaban con la fuerza militar para resistir al ejército del gobierno de Muamar al Gadafi empezaron apedir la intervención de la OTAN”, o “se vieron obligados a tragarse esta intervención”, o “eran jóvenes, sobre todo estudiantes”, o “muchos libios dirían que la revuelta...”“En Bengasi todos los días me encontraba con alguien en la calle que insistía en llevarme a un barrio pobre para mostrarme que, a pesar de la riqueza del país, la pobreza era un problema real. Y así pude constatarlo...” “No es por nada que uno arriesga la vida sin ningún interés personal”. Además de la mezcla de opiniones como si fuera información, ninguna de ellas parece estar contrastada por datos y/o indicadores del conjunto del país, y tampoco parece preocuparle al periodista que estando en Bengasi y siendo abordado por la gente del lugar para que vea la pobreza de sus barrios tal vez hubiera algún sesgo.

Otro uso común entre los periodistas es tomar la parte por el todo. En este caso, los habitantes de Bengasi, y en concreto los que le abordan, son el pueblo libio en su conjunto, “Durante los primeros días de la rebelión en Bengasi, los libios que tomaron las calles y empezaron a formar un nuevo gobierno y una nueva sociedad....”; la rebelión fue popular porque eran “jóvenes, sobre todo estudiantes. Pertenecían a la clase trabajadora y a la clase media”;”Muchos jóvenes perdieron sus vidas enfrentando las balas en Bengasi... muchas mujeres enviaron a sus hijos únicos a luchar en primera línea y lo celebraron cuando se convirtieron en mártires”, “con el tiempo que tenía decidí dar prioridad al pueblo y no al poder”

La presencia física como criterio de verdad es cada vez más frecuente en todos los medios. Parece como si existiera una correlación automática entre ver y conocer o saber lo que ocurre, como si estar presente en el lugar de los hechos dotara a los reporteros de un aura especial de conocimiento. Me viene a la memoria el caso del reportero de RTVE, Mijayo que durante el bombardeo israelí a la franja de Gaza en el 2008-09, reportaba siempre desde el lado israelí con un fondo de tanques y soldados, sobre lo que ocurría en la franja. En este caso, Reed Lindsay afirma por cuatro veces que estuvo en Bensasi “tres semanas”, y en ese tiempo no sólo pudo saber lo que pensaba el pueblo libio, sino que existía relamente pobreza, que fue una rebelión pupular y espontánea, que “hay divergencia de ideas en Libia sobre los países miembros de la OTAN”, habló “casi exclusivamente con los libios en las calles y en las primeras líneas del frente”, visitó los barrios pobres e hizo un documental.

Las fuentes anónimas y su parcialidad es una de esas prácticas que, no por ser burdas, dejan de ser muy efectivas para generar opinión. La entrevista está cuajada de ellas: “los rebeldes entienden”, “hablé con numerosos médicos que habían trabajado en la zona de guerra y me contaron...”, “hablé con libios en las calles” “los libios sienten que la victoria sobre Gadafi es suya”, “encontré evidencias abundantes de que fueron ciudadanos ordinarios quienes se levantaron”, “Decían que habían empezado la rebelión” “la mayoría de ellos no se hacían ilusiones”, “muchos me decían que sacarían a Gadafi...” “las tropas de Gadafi dispararon a los manifestantes con armas antiaéreas...” En toda la entrevista no existe ninguna fuente que esté documentada, algún nombre de algún informante, o de algún médico para corroborar lo que cuenta, algún informe que avale sus datos sobre el número de muertes, tampoco existe, es evidente, ninguna fuente distinta a las de los rebeldes de bengasi.

Finalmente, quisiera llamar la atención sobre una forma de justificar una mentira mediática de la que no me había percatado hasta ahora en otros análisis. Los entrevistadores no le preguntan a Lindsay por la fabricación de la mentira sobre los bombardeos de Gadafi a la población, ya que se trata de una mentira contrastada, sino sobre el riesgo de que los hubiera: “¿Hubo realmente riesgo de una matanza en Bengasi en marzo de 2011? El montaje mediático de los inexistentes bombardeos desde el aire llevó a algunos sectores de la izquierda a poner en duda que hubiese habido ninguna clase de represión e incluso a negar que hubiera imágenes de la misma” Tal y como se formula la pregunta la repuesta no puede ser otra que la justificación del periodismo preventivo que generó dicha mentira. Así, Lindsay responde no sobre lo que ocurrió sino sobre la posibilidad del bombardeo, es decir sobre la idea de la matanza: 8.-“La idea de que iba a haber una matanza en Bengasi no fue algo inventado por los medios”, y cierra el párrafo con una afirmación que requeriría una reflexión de ética periodística pues partiendo de un hecho cierto -una mentira-, afirma que podría no haber sido cierto: “Obviamente no puede probarse que fuera a habar una matanza que nunca se produjo, pero hay muchos indicios que llevan a pensar que podría haber sucedido”. Sorprendentemente Gadafi recibe en boca de Lindsay una condena superior a la de la OTAN por un hecho que no cometió. Mientras que hablando de la “idea de los bombardeos” Lindsay le dedica cuatro párrafos a la represión del régimen de Gadafi, dedica apenas cinco líneas a contarnos que la OTAN “sobrepasó su mandato”.

* La autora es Doctora en Ciencias Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense de Madrid
¿Alguien se ha percatado del tremendo vacío que le están haciendo los medios de comunicación de masas a la tercera fuerza política en votos de España?

Tras el debate de investidura (bueno, debate... en fin) del nuevo presidente del Gobierno, he leido noticias, tanto en El País como en Público, sobre lo que dijeron partidos como UPyD, Amaiur, o incluso los varios del grupo Mixto. Por supuesto, también lo que dijeron los lideres de la oposición, y el discurso integro del nuevo presidente. Incluso, acto seguido, podíamos leer noticias sobre los movimientos estratégicos dentro del principal partido de la oposición, antes en el gobierno, para renovar su liderazgo interno. No obstante, no he visto por ningún lado una sola noticia sobre la intervención de Cayo Lara, portavoz de La Izquierda Plural, para lo cual tuve que acudir ayer a la web de Izquierda Unida, que, recordemos, es la tercera fuerza del país en votos, y la cuarta en diputados - no es, en todo caso, el momento para valorar esa diferencia entre votos y diputados que, de todas formas, siempre seguirá llamando la atención sobre el amañado reparto de poder -.

Vergonzoso... sobretodo porque Cayo Lara sentó precedente con su discurso: al fin un líder de Izquierda Unida tuvo el valor de reivindicar el valor republicano de la formación de izquierdas dentro del Congreso de los Diputados. Si bien en eso no fue el único - el representante de ERC también habló de sus valores republicanos, como suelen hacer los representantes de esa formación -, Lara también ahondó en el discurso federalista, e incluso fue el único en poner en cuestión que la deuda pública sea el mayor problema que tenemos, sabiendo lo que sabemos sobre la deuda privada de entidades financieras y grandes corporaciones españolas.

Es cierto que el discurso de Lara era de difícil lectura (o, mejor dicho, difícil entendimiento), debido a su falta de rodaje a la hora de intervenir en el Congreso de los Diputados, lo cual resultó en un ritmo, técnico y soporífero, deplorable, pero el vacío que le hacen los medios de comunicación demuestra su apuesta en contra del pluralismo político y, sobretodo, de las tesis socialistas y comunistas dentro de la política nacional.

Por si ese vacío fuese poco, el mismo día de la intervención de Lara en el Congreso, en la tertúlia de análisis político de RTVE, dentro de su programa 'La Noche en 24h', pudimos ver como todos los contertulios, directamente, menospreciaban la figura de Cayo Lara, del PCE, y, por si fuera poco, su discurso ante la cámara de representantes. La mayor aportación de esa tertulia en cuanto a la intervención de Cayo Lara fue poner de relieve que Gaspar Llamazares les gustaba más a los contertulios, y que ante las tesis del PCE - partido mayoritario en Izquierda Unida -, el propio Llamazares está levantando una alternativa a los comunistas dentro de IU, Izquierda Abierta, a la que, sugerían los periodistas, deberían empezar a prestar seria atención. De ese modo, lo único que consiguen es plantar la duda sobre confrontaciones internas en Izquierda Unida. Mientras tanto, tachaban el discurso de Cayo Lara de viejo, antiguo, de "vieja guardia" comunista, opuesto a lo "más moderno" que representaba Llamazares - al cual, en realidad, pudimos ver aplaudiendo el discurso de Lara -.

¿No será su pretensión favorecer esa lucha interna? Hacen el vacío a un millón y medio de votantes mientras ensalzan la figura de uno de sus representantes que, de hecho, ya no es la principal cabeza visible de esta formación, la cual siempre fue plural y no personalista.

Divide et vinces, Divide et impera. Se lo repiten entre ellos, se lo creen, y lo intentan.

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