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Anónimo
 
Lo intuíamos. Intuíamos todo eso. Incluso sabíamos cosas. Sabíamos como iba a llegar esta situación. Intuíamos cuestiones que hoy día se airean.

Intuíamos que la infan-tonta era tonta. Que la infan-lista no era tan lista. Que sus maridos eran unos jetas cuyos títulos y medallas no les hacían honorables. Que nunca debieron estar ahí, chupando del bote. Que las cosas que hacía el Rey no eran para nada campechanas, aunque si bastante garrulas. Que el actual Presidente del Gobierno mentía y miente cada vez que abre la boca, y que le damos igual. Etcétera.

Que la crisis iba a llegar, eso lo sabíamos. Vimos crecer edificios alrededor, incluso a veces de una forma tan esperpéntica que saltaban lágrimas al ver el desfalco al medio ambiente y a la población en general. En donde vivía con mis padres, podía ver grandes campos prácticamente abandonados del borde de Madrid, donde ahora se encuentra el Ensanche de Vallecas, al cual vi crecer. Reconozco que la congoja no me afectó hasta llegado un momento dado al cruzar en tren desde Barcelona a Alicante hace unos años. Al pasar por Benidorm, viendo el panorama, se me calló el alma al suelo. Allí se quedó, en el tren, viajando de momento por el levante. Al menos hasta que cierren la linea y se quede quieta, esperando que destruyan aquel Talgo.

Al principio del boom nos decían que así bajaban los precios y se creaban puestos de trabajo. Recuerdo ir con mi hermano en su cochazo de lujo diciéndole cosas como "Esto se va a acabar. La burbuja va a estallar antes o después, y la hostia va a ser bien gorda. Durará años". Al final, hemos acabado como en uno de esos dramas que impone el poder del capital, uno de esos que podemos encontrar en obras tanto de Dostoievsky como de Steinbeck, por citar dos de los que más me impactaron en su momento. Es ver gente empobrecida, endeudada o desalojada, y a mi me vienen a la cabeza tanto decimonónicos profesores marginales rusos que terminan matando viejas, como locos bipolares que van de ricos, o granjas enteras vacías e invadidas por la vegetación salvaje en la Oklahoma de la gran depresión del siglo XX. Y aún, a veces todo parece mucho peor, pero el mensaje de la culpabilidad de uno mismo por regodearse en la miseria - algo así sugieren - son más o menos los mismos. Lo sabíamos, y no haberlo sabido es desconocer la propia historia de uno mismo.

Hace unos días me sorprendió la afirmación de Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, de que cobra 900€ al mes. Al rato, me encontré discutiendo por el sueldo de los cirujanos. El que me conoce sabe que me cuesta hacerme entender: me cuesta llegar a la formulación correcta de la conclusión lógica a la que haya llegado. Hasta que se disipa la rabia (sobretodo contra mi mismo) y me llega la epifanía. Lo solté: "Un cirujano no cobra mucho: somos el resto los que cobramos poco".

Los rebeldes que pensamos parecido terminamos desconfiando unos de otros, y peleándonos por pequeñas cosas. Al fin y al cabo, somos hijos de la sospecha. Y cuando sospechamos, sospechamos de todo. Esto nos permite una cosa: tener una conciencia crítica que hace nuestra visión del mundo mucho más amplia que la de aquellos que jamás sospecharon nada. A su vez, da pie a que no nos pongamos nunca de acuerdo. Siempre ha sido así. Y entre eso y que ya sabíamos lo que venía (aunque nunca cómo acabará lo que venía: el caos tiene sus cosas), ocurre que hoy libreXpresion está más callada que nunca. Ocurre lo mismo con el resto de medios alternativos en Internet: últimamente, encuentras casi la misma información en ellos que en los teletipos de las agencias. ¿Y qué podemos decir? Pues poco más que aquella afirmación interrogativa de Julio Anguita de hace no muchos años: ¿Y ahora qué, hijos de puta?

Quizá hay que redescubrir. Quizá hay que volver a leer. Y así es: me obligo a leer últimamente, después de un par de años en los que tan solo habré leido unos 5 o 6 libros, ante la evidencia de que estoy perdiendo facultades de concentración: de un tiempo hasta hace unas semanas, rara vez acababa de leer un artículo completo en la prensa. Dicen por ahí que es culpa de las redes sociales, del microblogging de ocurrencias estúpidas, y de la inmediatez de la información, o como yo digo, del ruido. Tanto que habiendo podido hace años leer un texto de 700 páginas en una sola noche, ahora leer 40 páginas del tirón hace que vuelva a sentirme orgulloso de mi mismo. No me extraña, si bien asusta, esta situación intelectual a nivel social: recuerdo haber leído, en el instituto, una carta de Nietzsche a no recuerdo qué amigo en la que comentaba como influyó en él mismo la primera máquina de escribir que tuvo, como su estilo narrativo se había alterado radicalmente. Nada nuevo bajo el sol, vaya: lógicamente, la inmediatez de la información y los textos de 200 caracteres idiotizan a la gente. Da pie a que todos opinen de todo sin saber bien de lo que hablan, y el despropósito en mensaje corto se convierte en el estilo narrativo más extendido. Asusta, pues nos convierte en más vulnerables que nunca.

Leí Las Uvas de la Ira hace unos cuantos años. En aquella época, solía alternar entre ensayo y novela: recuerdo que justo antes de empezar con Steinbeck, conseguí entender la necesidad de la fundamentación del materialismo dialéctico después de leer - todo sea dicho: dos veces seguidas - La Sagrada Familia de Marx y Engels. Desde entonces no he vuelto a leer nada de Steinbeck hasta ahora, que he empezado Al Este del Edén. Fue ayer, un día de esos que en un momento dado te viene un bajón al ser consciente de la miseria que nos invade y de lo incierto del futuro. Antes de empezar el libro, comenté algo así como "No sé si ponerme a leerlo: no sé si tengo ganas de leer un texto que habla de pobres más pobres que nosotros, pero aún con propiedades de tierra". Y fue empezar a leer y darme cuenta de que no podía tener más razón con mi sospecha: la familia Hamiltón llega a California y consigue, con su sola presencia, que les entreguen tierras. Pauperrimas tierras, pero tierras. Y cruzan automáticamente por mi cabeza pensamientos de indiferencia hacia las nuevas tecnologías: caigo en la cuenta de que hoy día me dan exactamente igual tabletas táctiles, teléfonos móviles, ordenadores, o cables, y que ansío el establecimiento de una nueva reforma agraria. ¡Lo que daría por diez acres de tierra, meras cuatro hectáreas, y poder aprender a labrarlas!

Ocurre que empiezo de nuevo con Steinbeck después de haber acabado de releer la interpretación en historieta gráfica del Genesis bíblico de Robert Crumb, una historia mitológica sobre los inicios de la ganadería y el fin del equilibrio entre matriarcado y patriarcado, cuando empiezan a establecerse las primeras sociedades militaristas (si, al parecer de eso va el Genesis bíblico: lo de la creación del mundo por un Dios y demás zarandajas no tiene mas que una explicación en base a la necesidad de todos los seres humanos de una cosmogonía). Viviendo en un pueblo de ovejas, como vivo hoy, ¡lo que daría por apacentar un ganado! (aclaro que lo digo literalmente, no con sugerencias eufemisticas sobre personas pastoreadas).

El mismo mensaje puede tener dos vertientes: la que lo cuenta en plan "a que mola" y a que lo cuenta en plan "puta mierda". Es muy duro labrar la tierra. Es muy duro apacentar un ganado. Y sin embargo, hablando hace semanas, de nuevo, con mi hermano, le decía "pretenden que seamos un puto diente de un engranaje de una gran máquina ideada para esclavizarnos". Al día siguiente escuchaba en televisión "todos somos importantes y necesarios en los engranajes que hacen funcionar la maquinaria de la que formamos parte". Motivate: somos importantes y necesarios... ¿A que mola? Pues para mi es una puta mierda. Y además mentira: obviamente, a esa maquinaria le sobra la gente. Si acaso, necesita pilas, y como en Matrix, nosotros somos las pilas. Si no, no estaríamos donde estamos.

Caemos entonces en la posibilidad de acabar como en una especie de conflicto entre La Peste y El Extranjero de Camus: sin entender la necesidad de la realidad misma, ni de la vida misma, y aceptando nuestra condena, pero con un impulso interno de querer sobrevivir y organizarse para deshacernos de los bubones y evitar que todos acabemos pustulentos. Mientras tanto, la epidemia - el paro, el hambre, la miseria - continúa y se extiende, la esperanza de la cura nunca deja de ser un alegre brindis al sol, y los afectados cada vez contamos menos.

Hay quien sigue repitiendo datos y hechos bajo la tesis de que los datos y los hechos siempre son objetivos. Olvidan que así es, son objetivos, pero solo hasta que alguien los cuenta. ¿Y entonces qué, hijos de puta?

VÍDEO: ¿Por qué es necesario el decrecimiento?

MaraudeR - 2012-07-25 18:58:37
Lo digo en Instigado@Net/Bitácora:

Como puede verse entrando en Instigado.net, la portada de esta pequeña comunidad web se ha renovado, pasando a ser un agregador de doce Feeds RSS - tres son nuestras webs, y los otros nueve, webs que nos parecen de interés -, que administraremos los que aquí publicamos.

En esos feeds que se muestran, la primera noticia - la que tiene imagen - la elegimos nosotros - igual que elegiremos la imagen -. El resto, se actualiza de los canales RSS, y así se compone toda la portada.

Este es un segundo paso en la renovación actual en la que estoy metido en Instigado@Net, que conlleva la actualización del CMS que utilizamos en todas nuestras webs (SPIP), y donde lo más visual, lo que más se nota, es que estoy utilizando librerias AJAX para el zoom sobre imágenes haciendo click sobre ellas...

(Por si no notas el cambio, o no conocías la anterior portada de Instigado@Net, era esta...)


Entre esos Feeds - todos de contenido alternativo - está actualmente libreXpresion.org en segundo lugar - tras Rebelion.org -, así que, venga, a publicar...

El gestor de contenidos que he escrito para gestionar toda la portada estará disponible para descarga dentro de no mucho (esa imagen se amortiza sola...), no vaya a ser que le interese a alguien...

El 15M hizo públicos los problemas individuales

Alanthano - 2012-05-17 09:24:43
Interesante entrevista sobre el movimiento 15M y las movilizaciones en su primer aniversario en Telesur, al doctor en ciencias políticas Iñigo Errejón, colaborador habitual del programa de debate político de TeleK "La tuerka CMI"

TeleK: La última barricada audiovisual

Alanthano - 2012-05-16 20:45:38
Intervención de Paco Perez, presidente de Tele-K, en la Gala de La Tuerka Rap... Tele-K no se cierra!

 

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