Carlos Tena abandona rebelion.org
MaraudeR - 2012-03-13 01:03:06
http://tenacarlos.wordpress.com/2012/03/07/adio
No importa, pero entristece comprobar el golpe mediático acaecido en la página con la que muchos nos desayunábamos. Asonada en la que supuestos Intelectuales en Defensa de la Humanidad apoyan la violencia por encima del diálogo
Zas! En toda la boca! (AKA Bazinga)
Serch - 2011-07-15 00:33:50
Aún estoy mojado por lo que acabo de leer. Se trata del traductor ruso-español de Rebelión, parece que abandona el barco por censura. Sin más dilación os lo pasteo aquí y sacáis vuestras conclusiones:
Josafat S. Comín
Cuando hace cosa de 10 años empecé a colaborar para Rebelión con mis traducciones del ruso, me sentí orgulloso de poder aportar regularmente mi granito de arena en un medio alternativo que ya entonces tenía ganado un reconocido prestigio. A lo largo de estos años, con algún parón obligado por motivos personales, he mantenido la misma ilusión y orgullo por poder formar parte de este colectivo. Por desgracia tengo que admitir que ese entusiasmo se ha ido difuminando, especialmente en los dos últimos años.
He estado tentado desde hace tiempo de escribir esta despedida, en esos días posteriores a que se desechaba algunas de mis traducciones por “inadecuadas” y no estar en consonancia con la línea editorial. Pero dejaba pasar los días, se iba atenuando el cabreo y al cabo del tiempo esas pequeñas heridas cicatrizaban y volvía a traducir. Siento sin embargo que ha llegado el momento ahora de poner fin definitivamente a mi relación con Rebelión, pues el vaso de mi paciencia hace tiempo que se rebasó y no tengo ganas de esperar y ver como se sigue llenando el segundo vaso…
Y es que parece que lo que debía depararme satisfacciones y la posibilidad de hacerme sentir útil, se ha ido convirtiendo en un deporte de riesgo, donde se van sucediendo con mayor frecuencia las “lesiones gastrointestinales”. El problema es que llevo ya 17 años con una ileostomía a cuestas que me dejó sin intestino grueso, y no puedo permitirme que los nervios afecten a mi particular sistema digestivo.
El caso es que para seguir traduciendo y evitar que los textos que seleccionaba pudiesen encontrar algún tipo de traba en ese filtrado que pasan antes de ver la luz, me he tenido que imponer -en los últimos meses especialmente- una cuidadosa autocensura, lo que sin duda afecta a mi motivación y a esa pérdida de entusiasmo a la que aludía al principio.
El problema llega al absurdo delirante, cuando en ese proceso de selección de artículos o declaraciones que traducir, tengo que descartar noticias que encuentran amplio eco en todos los medios informativos de un país como Rusia o Bielorrusia, pero que a buen seguro, por la experiencia de los últimos tiempos, tendrían problemas para aparecer publicadas en Rebelión.
Aunque no me apetece en absoluto, me temo que no me queda más remedio que entrar en detalles para que se entienda a que me estoy refiriendo. Sin duda ese antes y después en mis labores como traductor para Rebelión, quedó marcado como línea divisoria entre el bien y el mal, a principios de septiembre de 2009, cuando no se me ocurrió nada mejor, que traducir un artículo de Guennadi Ziugánov, presidente del PCFR y líder de la oposición en Rusia, sobre la figura histórica de Stalin. ¡Con el demonio hemos topado! Rebelión se convulsionaba ante tamaña afrenta. ¿Cómo podía publicar Rebelión la opinión del líder de los comunistas rusos? Hasta ahí podíamos llegar…eso son cosas de rojos trasnochados y es su problema si ese mismo artículo aparece en portada de la edición impresa de “Soviétskaya Rossía” o de “Pravda” y sus tiradas de cientos de miles de ejemplares…Es problema de los rusos y sus medios burgueses si quieren entrevistar en la tele pública, en horario de máxima audiencia al susodicho Ziugánov para que diga eso mismo, que Rebelión se cuida muy mucho de publicar para evitar herir la sensibilidad de sus lectores. Además ¿quién ha dicho que los lectores puedan tener derecho a saber qué opinan los comunistas rusos a día de hoy sobre la figura de Stalin?
Sin duda esquivar este tema tabú para Rebelión, no ha sido para mí tarea fácil, pues los aniversarios que se han celebrado en el 2010 (65 aniversario del final de la guerra) y el que acaba de pasar (70 aniversario del principio de la guerra) han multiplicado por cien la vigencia informativa de este tema. Toda la maquinaria mediática rusa en este año electoral, está volcada en estos meses en atacar (con redoblados esfuerzos) la historia soviética (por si no hubiese sido suficientemente vilipendiada en los últimos 20 o 25 si contamos los años de la perestroika). Y como no puede ser de otro modo el PCFR defiende esa misma historia y a sus protagonistas con todos los medios que tiene a su alcance.
Pero la autocensura impuesta me ha impedido traducir nada relacionado con este tema, ya que iba a ser imposible evitar la palabra tabú, que al parecer tantas sensibilidades hiere en Rebelión, y que tanto multiplicaba las posibilidades de que esos artículos no viesen la luz.
Me he tenido que aguantar las ganas de reflejar los debates televisivos y radiofónicos en Rusia en los que participaban historiadores, intelectuales del PCFR, o afines, y en los que por cierto las posiciones de los comunistas rusos defendiendo a Stalin, arrasaban en las votaciones en directo vía telefónica, que tanto gustan allí…
Y digo yo: ¿Tanto cuesta poner al final de un artículo algo así como “Rebelión no se responsabiliza de las expresiones vertidas por el autor”?
En aquel septiembre de 2009, también me quedó claro que mi vieja propuesta de crear una sección propia donde agrupar todas las noticias provenientes del espacio postsoviético, tampoco iba a encontrar nunca respuesta positiva, por motivos obvios.
En total desde entonces no sé si han sido 6 o 7 las traducciones que no han pasado el filtro, aunque no sea ese el motivo principal de mi actual desgana. Confieso que no deja de sorprenderme que un medio alternativo de habla hispana censure artículos y opiniones que aparecen en prensa impresa en diarios como “Pravda”, con cien años de historia, o cuando esas mismas opiniones se pueden escuchar en el canal de noticias 24 horas de la televisión rusa, donde aparece Ziugánov entrevistado con periodicidad semanal.
Cuando decidieron desestabilizar Libia, muchos de los artículos que se pudieron leer en Rebelión en las semanas siguientes de marzo y abril, me dejaron bastante perplejo. Y si algo me quedó claro, fue que debía una vez más activar el campo gravitacional autocensuriano, no fuese a ser que sucumbiese a la tentación de traducir algunos de los análisis del Pravda o Soviétskaya Rossia, donde ponían a parir la postura del gobierno ruso en el tema Libio, pero ¡oh pecado!, se les escapaba alguna frase de apoyo al coronel Gadafi…
Cuando mis admirados Dick Emanuelsson, Jorge Capelán y Toni Solo, a los que leo regularmente en la publicación mensual “Correo de Nicaragua”, (por cierto que la postura de Rebelión con respecto a Nicaragua y el FSLN, también es digna de estudio) publicaron su carta denunciando estas actitudes de censura en Rebelión, se me ocurrió la pequeña maldad de hacer una vez más la prueba del algodón. Seleccione de la portada del Pravda, (como no), un nota oficial del PCFR, firmada por Ziugánov, donde criticaba la entrega del general Mladic por parte del gobierno serbio al tribunal de la OTAN (perdón de la Haya). Estaba casi seguro que la nota no pasaría el corte, pues tenía un título sin duda polémico, en la que calificaba a Mladic como “héroe del pueblo”. Y pensé para mí: “si la censuran dejo de traducir”…No me equivoqué.
Decidí entonces que había llegado el momento de poner punto final a esta relación de 10 años. Simplemente dejar de traducir sin dar ninguna explicación, ni exponer mis motivos. Esa semana, un muy querido camarada del PCE, con sus 83 años de experiencia vital, me animó a que no lo dejase y siguiese traduciendo. Coincidió con que en esos días, Bielorrusia se veía de nuevo en el centro de la vorágine informativa rusa, con motivo de la crisis de divisas que había obligado a devaluar la moneda drásticamente. Estaba en marcha una nueva y brutal campaña desinformativa para tumbar a Lukashenko. Esto me espoleó a seguir y a traducir a mi admirado presidente de Bielorrusia.
No han pasado ni tres semanas, y volvemos una vez más a las andadas. El responsable de la sección de las noticias de Europa, cree ahora que las declaraciones que hace Lukashenko en sus ruedas de prensa o discursos oficiales son “parciales”. Por lo visto ve normal que Rebelión pueda censurar las declaraciones de un presidente de gobierno (unas declaraciones de las que hasta Telesur se había hecho eco en sus noticiarios). Pues nada, lo mejor será que la gente se pueda seguir informando de lo que ocurre en Bielorrusia, imparcialmente gracias a “El País”, “TVE” “La Razón” y demás medios imparciales.
Bueno, poco más que añadir. Si traducir al presidente de un país como Bielorrusia, o traducir al candidato a presidente de Rusia (con unos apoyos cercanos al 30%) provoca conflictos en Rebelión, mejor será que me busque otro entretenimiento que me de satisfacciones en lugar de disgustos.
Lo que no estoy dispuesto es a seguir mendigando su publicación.
Tampoco me veo traduciendo para ningún otro medio, la verdad, así que lo siento por aquellas personas que me han seguido a lo largo de estos años.
Me he tenido que autocensurar bastante para escribir esto sin soltar ningún exabrupto.
Pero como despedida voy a empezar a romper esa barrera psicológica a la que he tenido que adaptarme, y voy a parafrasear a mi querido comandante Hugo Chávez: ¡Váyanse largo al carajo, señores de Rebelión!
PS
Por favor, que nadie se moleste en responder, acabo de “censurar” todas las cuentas de correo entrante relacionadas con Rebelión.
Su blog: http://josafatscomin.blogspot.com/
Josafat S. Comín
Cuando hace cosa de 10 años empecé a colaborar para Rebelión con mis traducciones del ruso, me sentí orgulloso de poder aportar regularmente mi granito de arena en un medio alternativo que ya entonces tenía ganado un reconocido prestigio. A lo largo de estos años, con algún parón obligado por motivos personales, he mantenido la misma ilusión y orgullo por poder formar parte de este colectivo. Por desgracia tengo que admitir que ese entusiasmo se ha ido difuminando, especialmente en los dos últimos años.
He estado tentado desde hace tiempo de escribir esta despedida, en esos días posteriores a que se desechaba algunas de mis traducciones por “inadecuadas” y no estar en consonancia con la línea editorial. Pero dejaba pasar los días, se iba atenuando el cabreo y al cabo del tiempo esas pequeñas heridas cicatrizaban y volvía a traducir. Siento sin embargo que ha llegado el momento ahora de poner fin definitivamente a mi relación con Rebelión, pues el vaso de mi paciencia hace tiempo que se rebasó y no tengo ganas de esperar y ver como se sigue llenando el segundo vaso…
Y es que parece que lo que debía depararme satisfacciones y la posibilidad de hacerme sentir útil, se ha ido convirtiendo en un deporte de riesgo, donde se van sucediendo con mayor frecuencia las “lesiones gastrointestinales”. El problema es que llevo ya 17 años con una ileostomía a cuestas que me dejó sin intestino grueso, y no puedo permitirme que los nervios afecten a mi particular sistema digestivo.
El caso es que para seguir traduciendo y evitar que los textos que seleccionaba pudiesen encontrar algún tipo de traba en ese filtrado que pasan antes de ver la luz, me he tenido que imponer -en los últimos meses especialmente- una cuidadosa autocensura, lo que sin duda afecta a mi motivación y a esa pérdida de entusiasmo a la que aludía al principio.
El problema llega al absurdo delirante, cuando en ese proceso de selección de artículos o declaraciones que traducir, tengo que descartar noticias que encuentran amplio eco en todos los medios informativos de un país como Rusia o Bielorrusia, pero que a buen seguro, por la experiencia de los últimos tiempos, tendrían problemas para aparecer publicadas en Rebelión.
Aunque no me apetece en absoluto, me temo que no me queda más remedio que entrar en detalles para que se entienda a que me estoy refiriendo. Sin duda ese antes y después en mis labores como traductor para Rebelión, quedó marcado como línea divisoria entre el bien y el mal, a principios de septiembre de 2009, cuando no se me ocurrió nada mejor, que traducir un artículo de Guennadi Ziugánov, presidente del PCFR y líder de la oposición en Rusia, sobre la figura histórica de Stalin. ¡Con el demonio hemos topado! Rebelión se convulsionaba ante tamaña afrenta. ¿Cómo podía publicar Rebelión la opinión del líder de los comunistas rusos? Hasta ahí podíamos llegar…eso son cosas de rojos trasnochados y es su problema si ese mismo artículo aparece en portada de la edición impresa de “Soviétskaya Rossía” o de “Pravda” y sus tiradas de cientos de miles de ejemplares…Es problema de los rusos y sus medios burgueses si quieren entrevistar en la tele pública, en horario de máxima audiencia al susodicho Ziugánov para que diga eso mismo, que Rebelión se cuida muy mucho de publicar para evitar herir la sensibilidad de sus lectores. Además ¿quién ha dicho que los lectores puedan tener derecho a saber qué opinan los comunistas rusos a día de hoy sobre la figura de Stalin?
Sin duda esquivar este tema tabú para Rebelión, no ha sido para mí tarea fácil, pues los aniversarios que se han celebrado en el 2010 (65 aniversario del final de la guerra) y el que acaba de pasar (70 aniversario del principio de la guerra) han multiplicado por cien la vigencia informativa de este tema. Toda la maquinaria mediática rusa en este año electoral, está volcada en estos meses en atacar (con redoblados esfuerzos) la historia soviética (por si no hubiese sido suficientemente vilipendiada en los últimos 20 o 25 si contamos los años de la perestroika). Y como no puede ser de otro modo el PCFR defiende esa misma historia y a sus protagonistas con todos los medios que tiene a su alcance.
Pero la autocensura impuesta me ha impedido traducir nada relacionado con este tema, ya que iba a ser imposible evitar la palabra tabú, que al parecer tantas sensibilidades hiere en Rebelión, y que tanto multiplicaba las posibilidades de que esos artículos no viesen la luz.
Me he tenido que aguantar las ganas de reflejar los debates televisivos y radiofónicos en Rusia en los que participaban historiadores, intelectuales del PCFR, o afines, y en los que por cierto las posiciones de los comunistas rusos defendiendo a Stalin, arrasaban en las votaciones en directo vía telefónica, que tanto gustan allí…
Y digo yo: ¿Tanto cuesta poner al final de un artículo algo así como “Rebelión no se responsabiliza de las expresiones vertidas por el autor”?
En aquel septiembre de 2009, también me quedó claro que mi vieja propuesta de crear una sección propia donde agrupar todas las noticias provenientes del espacio postsoviético, tampoco iba a encontrar nunca respuesta positiva, por motivos obvios.
En total desde entonces no sé si han sido 6 o 7 las traducciones que no han pasado el filtro, aunque no sea ese el motivo principal de mi actual desgana. Confieso que no deja de sorprenderme que un medio alternativo de habla hispana censure artículos y opiniones que aparecen en prensa impresa en diarios como “Pravda”, con cien años de historia, o cuando esas mismas opiniones se pueden escuchar en el canal de noticias 24 horas de la televisión rusa, donde aparece Ziugánov entrevistado con periodicidad semanal.
Cuando decidieron desestabilizar Libia, muchos de los artículos que se pudieron leer en Rebelión en las semanas siguientes de marzo y abril, me dejaron bastante perplejo. Y si algo me quedó claro, fue que debía una vez más activar el campo gravitacional autocensuriano, no fuese a ser que sucumbiese a la tentación de traducir algunos de los análisis del Pravda o Soviétskaya Rossia, donde ponían a parir la postura del gobierno ruso en el tema Libio, pero ¡oh pecado!, se les escapaba alguna frase de apoyo al coronel Gadafi…
Cuando mis admirados Dick Emanuelsson, Jorge Capelán y Toni Solo, a los que leo regularmente en la publicación mensual “Correo de Nicaragua”, (por cierto que la postura de Rebelión con respecto a Nicaragua y el FSLN, también es digna de estudio) publicaron su carta denunciando estas actitudes de censura en Rebelión, se me ocurrió la pequeña maldad de hacer una vez más la prueba del algodón. Seleccione de la portada del Pravda, (como no), un nota oficial del PCFR, firmada por Ziugánov, donde criticaba la entrega del general Mladic por parte del gobierno serbio al tribunal de la OTAN (perdón de la Haya). Estaba casi seguro que la nota no pasaría el corte, pues tenía un título sin duda polémico, en la que calificaba a Mladic como “héroe del pueblo”. Y pensé para mí: “si la censuran dejo de traducir”…No me equivoqué.
Decidí entonces que había llegado el momento de poner punto final a esta relación de 10 años. Simplemente dejar de traducir sin dar ninguna explicación, ni exponer mis motivos. Esa semana, un muy querido camarada del PCE, con sus 83 años de experiencia vital, me animó a que no lo dejase y siguiese traduciendo. Coincidió con que en esos días, Bielorrusia se veía de nuevo en el centro de la vorágine informativa rusa, con motivo de la crisis de divisas que había obligado a devaluar la moneda drásticamente. Estaba en marcha una nueva y brutal campaña desinformativa para tumbar a Lukashenko. Esto me espoleó a seguir y a traducir a mi admirado presidente de Bielorrusia.
No han pasado ni tres semanas, y volvemos una vez más a las andadas. El responsable de la sección de las noticias de Europa, cree ahora que las declaraciones que hace Lukashenko en sus ruedas de prensa o discursos oficiales son “parciales”. Por lo visto ve normal que Rebelión pueda censurar las declaraciones de un presidente de gobierno (unas declaraciones de las que hasta Telesur se había hecho eco en sus noticiarios). Pues nada, lo mejor será que la gente se pueda seguir informando de lo que ocurre en Bielorrusia, imparcialmente gracias a “El País”, “TVE” “La Razón” y demás medios imparciales.
Bueno, poco más que añadir. Si traducir al presidente de un país como Bielorrusia, o traducir al candidato a presidente de Rusia (con unos apoyos cercanos al 30%) provoca conflictos en Rebelión, mejor será que me busque otro entretenimiento que me de satisfacciones en lugar de disgustos.
Lo que no estoy dispuesto es a seguir mendigando su publicación.
Tampoco me veo traduciendo para ningún otro medio, la verdad, así que lo siento por aquellas personas que me han seguido a lo largo de estos años.
Me he tenido que autocensurar bastante para escribir esto sin soltar ningún exabrupto.
Pero como despedida voy a empezar a romper esa barrera psicológica a la que he tenido que adaptarme, y voy a parafrasear a mi querido comandante Hugo Chávez: ¡Váyanse largo al carajo, señores de Rebelión!
PS
Por favor, que nadie se moleste en responder, acabo de “censurar” todas las cuentas de correo entrante relacionadas con Rebelión.
Su blog: http://josafatscomin.blogspot.com/
¿Por qué régimen político hay que luchar? Alternativa democrática al actual régimen español
espartakko - 2011-02-06 20:25:50
Es frecuente oír o leer a españoles que se lamentan porque la ínfima democracia que prometía el fin del régimen militar de Franco haya sido rápidamente secuestrada por los partidos políticos (principalmente dos) resultando este régimen burgués que no es más que el Consejo de Administración de toda la clase burguesa, siervos obedientes de los verdaderos poderes que permanecen en la sombra. Lo malo es que también es común que entre estos parece no haber nadie que piense que, a falta de las condiciones objetivas que podrían propiciar una revolución popular que instaurase el socialismo, sea posible ninguna alternativa mínimamente democrática que acabe con (o atenúe) el problema de los partidos y sus luchas por el poder formal. ¿Es posible instaurar un régimen parcialmente democrático bajo el capitalismo o la democracia sólo es posible en el socialismo? Sin duda la verdadera democracia sólo existirá cuando el pueblo tenga el control de la economía, de los medios de producción de los que depende su propia existencia y no haya una pequeña minoría que explote y mantenga bajo su zapato a la mayoría trabajadora.
En cualquier caso, si bajo el capitalismo hay lo que hay no es porque no sea técnica o económicamente posible otra cosa en la era de Internet. Por eso me permito describir los elementos básicos de un régimen alternativo, en cierta medida democrático, técnica y económicamente posible y fácilmente instaurable desde el punto de vista de las infraestructuras. Si bien tomo como referencia a España, regímenes análogos podrían establecerse en países similares al nuestro. Podrá verse su parecido con lo que defendían los jacobinos (aquellos ideales de democracia que murieron con Robespierre y de los que nunca se volvió a saber nada bajo el capitalismo) y con el actual sistema cubano.
Características generales
La estructura del poder público (que podría entenderse como una pirámide aunque gran parte del poder público esté realmente en su base, como se verá más adelante) estaría determinada por las siguientes piezas:
- Asamblea Nacional (la cual elegiría al Gobierno Nacional)
- Asambleas Autonómicas (las cuales elegirían a los Gobiernos Autonómicos)
- Asambleas Provinciales
- Asambleas Municipales (las cuales elegirían a los Gobiernos Municipales)
- Asambleas de Distrito
- Asambleas de Barrio
La Asamblea Nacional y las 19 Asambleas Autonómicas (una por cada Comunidad o Ciudad Autónoma) serían las únicas asambleas con poder legislativo (aunque no todo el poder, como se verá más adelante) y de ellas emanarían el Gobierno Nacional y los respectivos Gobiernos Autonómicos. Las demás asambleas (en cursiva) no existirían en todo el territorio español sino sólo en parte de él. Las Asambleas Provinciales sólo existirían en las provincias de Comunidades Autónomas pluriprovinciales, no habría Asambleas Municipales en Ceuta ni en Melilla y las Asambleas de Distrito y las Asambleas de Barrio sólo tendrían lugar en los municipios con mayor población (incluyendo como tales a Ceuta y Melilla). Por ejemplo, sería conveniente que los municipios con una población superior a los cincuenta mil habitantes estuvieran forzosamente divididos en barrios y, en aquellos municipios que superan el medio millón de habitantes, que los barrios estuvieran agrupados en distritos. Con la obligación de que siempre hubiera al menos tres barrios en un distrito o municipio y al menos tres distritos en un municipio, que ningún distrito superase el medio millón de habitantes y ningún barrio los cincuenta mil. Las Asambleas Municipales también elegirían a los respectivos Gobiernos Municipales. También podrían dotarse de competencias administrativas y gobiernos propios las provincias, los distritos y los barrios.
Las Asambleas Superiores
Cada Asamblea sería elegida por las Asambleas de nivel inferior, si existen, o, en caso contrario, por los ciudadanos tal como se explicará más adelante. Éstas serían las Asambleas de Base mientras que las otras serían Asambleas Superiores. Por tanto, la Asamblea Nacional sería elegida por las distintas Asambleas Autonómicas mientras que cada una de éstas sería elegida por las Asambleas Provinciales (en los casos de Comunidades Autónomas pluriprovinciales), por las Asambleas Municipales respectivas (en los casos de Comunidades Autónomas uniprovinciales) o por las Asambleas de Barrio en los casos de Ceuta y Melilla. Las Asambleas Municipales no serían Asambleas de Base en los municipios con mayor población, sino que serían elegidas por Asambleas de Distrito o Asambleas de Barrio según el caso. Las Asambleas de Distrito siempre serían elegidas por Asambleas de Barrio. Cada Asamblea elegiría siempre como mínimo un representante para la Asamblea de nivel superior y otros más en función de la población de la jurisdicción que corresponda. Todos los elegidos para las Asambleas de nivel superior deberían salir del propio seno de las Asambleas que los eligen.
Los gobiernos
Otra cosa importante es que en este sistema los gobiernos (tanto el Nacional como los Autonómicos y Municipales o cualesquiera otros que se establecieran) no estarían conformados por una persona que realmente es el que tiene el poder ejecutivo (ya se llame Presidente o Alcalde) y un atajo de secretarios (ministros, consejeros o concejales) que obedecen sus órdenes y actúan por delegación. Los gobiernos serían verdaderos gobiernos que toman sus decisiones principales por consenso sin Presidente, con Presidente rotario o con dos o más Co-Presidentes y que no tendrían otra función añadida que la representación simbólica de los gobiernos, presidir la mesa de las reuniones gubernamentales y labores de coordinación. Toda decisión o acuerdo presidencial debería obtener el refrendo de los miembros del gobierno para tener alguna validez. Los gobiernos tendrían facultad para expulsar de su seno, por causa motivada, y con el apoyo de las dos terceras partes, a alguno de sus miembros, pidiendo a la Asamblea que corresponda que proceda a nueva elección. Asimismo, los miembros de los gobiernos (uno, varios o todos) podrían ser destituidos de su cargos en cualquier momento por decisión de la mayoría de la Asamblea correspondiente. Ningún gobierno tendría iniciativa ni poder legislativo alguno.
Las Asambleas de Base
Como puede deducirse de lo dicho anteriormente, las Asambleas de Base, de las cuales emanarían todas las Asambleas Superiores y todos los gobiernos, serían municipios o barrios que en ningún caso superarían los cincuenta mil habitantes. Éstos, para la elección de las Asambleas, deberían dividirse en áreas (al menos tres), en cada una de las cuales los ciudadanos elegirían a una única persona. Las personas elegidas en las distintas áreas conformarían la Asamblea de Base. En los barrios y municipios de más de tres mil habitantes, cada área debería tener una población de entre mil y mil doscientos habitantes (las áreas sólo se crean para las elecciones, así que podrían cambiarse en cada ocasión si hay grandes movimientos de población). Así pues, en cada área se elegiría en reunión pública anual (todas las piezas de la estructura del poder público se elegirían anualmente) a un delegado. Podría ser candidato cualquier vecino del área que hubiera obtenido en un plazo concreto, por ejemplo, diez firmas de apoyo a su candidatura de sus convecinos. Estaría prohibida toda propaganda política fuera de las reuniones celebradas para la elección. En ellas los ciudadanos podrían y deberían interrogar a los candidatos, los cuales deberían explicar por sí mismos por qué y para qué pretender ser miembros de una Asamblea de Base y cuál es su ideario y proyectos. Llegado el momento se sucederían una serie de votaciones, eliminando en cada caso a los candidatos menos votados, para que finalmente un candidato sea elegido con más de la mitad de los votos a su favor. Si bien el representante tendría iniciativa propia en la Asamblea de Base y sería libre de hacer o votar lo que quisiera, siempre estaría sujeto al control de sus convecinos, que podrían revocar su mandato en cualquier momento si entendieran que les ha traicionado o ha contradicho sus palabras. Transcurrida la mitad de la duración de un mandato (es decir, seis meses) tendría lugar en cada área una rendición de cuentas pública del representante del área a los vecinos. En ella debería explicar qué ha hecho durante los seis meses transcurridos, contestar a las preguntas de los vecinos y escuchar sus ruegos. Posteriormente, debería haber una votación sobre si se aprueba o no la actuación del representante durante los seis meses de mandato transcurridos; en caso negativo, debería procederse a la elección de nuevo representante. De todos modos, en cualquier momento (esto es importante) los vecinos de un área deberían tener la posibilidad de revocar el mandato del representante en ejercicio del cargo a solicitud de, por ejemplo, cien firmas de los vecinos recogidas en un plazo determinado.
El proceso legislativo
Como se ha dicho anteriormente, tanto la Asamblea Nacional como las Asambleas Autonómicas tendrían poder legislativo, pero no todo. Tendrían iniciativa legislativa, pudiendo presentar proposiciones de ley y aprobar enmiendas y derogaciones de leyes. Sin embargo, toda decisión final de estas Asambleas, por ejemplo, la aprobación de una nueva ley necesitaría adicionalmente ser refrendada por las Asambleas de Base. El texto iría inmediatamente de la Asamblea Nacional o la Asamblea Autonómica que fuera a todas las Asambleas de Base de España donde, sin posibilidad de modificación, se votaría. El resultado de la votación se enviaría a la Asamblea de nivel superior, donde se sumarían los votos favorables, en contra y abstenciones de todos los resultados recibidos. Posteriormente, estas sumas se enviarían a su vez a la Asamblea de nivel superior a ésta y así sucesivamente hasta que llegara a la Asamblea Autonómica o Nacional (según corresponda) la suma de todos los votos de base (cada uno de los cuales se correspondería con un área). Si el texto en liza obtuviera la mayoría (absoluta o simple, según el caso) de votos favorables, se consideraría finalmente aprobado. Pero, atención, hay que añadir una cosa más. En el caso de Asambleas de Base de jurisdicciones de menos de tres mil habitantes, cada voto representa a áreas de menos de mil habitantes (recuérdese que el resto de áreas serían de entre mil y mil doscientos habitantes) de modo que, a efectos del recuento de votos favorables, en contra y abstenciones respecto a un texto legislativo, estos votos no se contarían como un voto sino como décimas de voto según la población media de las áreas que conformen la Asamblea de Base. Así por ejemplo, los votos de una Asamblea de Base cuya población media de área sea de quinientos cincuenta habitantes (la mitad de mil cien) valdrían 0,5 en vez de uno. De este modo, no se daría más valor a los votos rurales. De todas formas, la iniciativa legislativa no sería exclusiva de la Asamblea Nacional y las Asambleas Autonómicas. Las Asambleas Provinciales, Municipales, de Distrito y de Barrio también podrían aprobar sus textos que aprueben, modifiquen o deroguen leyes autonómicas o nacionales (las Asambleas Autonómicas también podrían proponer textos relativos a leyes de ámbito nacional). En estos casos, los textos aprobados irían a las Asambleas de nivel superior y de éstas a las de un nivel a un más superior hasta llegar a la Asamblea Autonómica o Nacional según sea el ámbito del texto legal cuya aprobación se pretende a menos que, en su camino, una de las Asambleas vete la propuesta por mayoría cualificada de dos tercios. Las Asambleas de nivel intermedio no sólo deberían vetar aquellas propuestas que les parezca que no proceden sino que también deberían seleccionar y unificar, en uso de su facultad de iniciativa legislativa, propuestas similares. Una vez llegada una propuesta a la Asamblea del ámbito legal que corresponda, se someterá al mismo proceso que cualquier otra proposición que surgiera de aquella misma Asamblea y en caso de aprobación por esta de un texto (modificado o no) basado en la propuesta, se enviará, como se ha explicado antes a las Asambleas de Base para su posible ratificación.
El poder judicial
En este sistema debería acabarse de una vez por todas con la tutela política del poder judicial. Éste sólo será verdaderamente independiente cuando no esté controlado mediante elecciones por ninguna instancia pública. Creo que son las leyes las que deben servir al pueblo y no los jueces, que han delimitarse a servir a las leyes dictaminando si son infringidas. Por tanto, creo que el mejor criterio para determinar quién debe ocupar las distintas instancias judiciales deben ser los años de experiencia, el sorteo o una combinación de ambas cosas.
Otras características del sistema
Otra característica que debe incorporar el sistema es la posibilidad de la continuidad por varios años de los miembros de los distintos gobiernos sin que por ello se permita que copen el poder ejecutivo personas ajenas a las Asambleas y por tanto al proceso electoral. Por eso, para no desnaturalizar las elecciones de representantes para las Asambleas de Base, es oportuno que los miembros de los gobiernos una vez acabada una legislatura, obtengan asiento con voz y voto en la siguiente legislatura (sólo para esta) de la respectiva Asamblea, pudiendo ser reelegidos para el nuevo gobierno. También el acto de rendición de cuentas a mitad de mandato deberían realizarlo los miembros de todas las Asambleas ante las Asambleas que los eligieron, éstas ostentarían el poder de revocar los mandatos en éste momento o en cualquier otro a solicitud de un diez por ciento de sus miembros. Por otra parte, el lector se preguntará qué sería de los partidos políticos. Puesto que no es sensato su prohibición, ya que de una forma u otra reaparecerían si fueran útiles como estructuras de organización y sumisión en aras de un premio futuro, sólo cabe decir que lo importante es que hubiera un cambio de mentalidad en la gente y no eligiera en sus áreas a nadie porque diga que es de un partido o de otro. Así, los partidos perderían toda su utilidad y terminarían desapareciendo puesto que no serían más que estructuras que limitarían la libertad de pensamiento y actuación de sus miembros. Además hay que añadir que, en contra de lo que se pueda argumentar, éste sistema no sería en absoluto caro porque todos los trasiegos de documentos deberían ser informáticos (¿tiene sentido otra cosa en la era de Internet?) y sólo estarían remunerados aquellos cargos que impidieran a quienes los ocupan el ejercicio de ninguno profesión. Otros podrían trabajar a tiempo parcial y ocupar la otra mitad de la jornada al ejercicio de su cargo. De todos modos, siempre se tomaría como referencia el salario medio de los trabajadores para calcular los estipendios que los cargos recibirían y, al menos la Asamblea Nacional y las Asambleas Autonómicas, deberían funcionar durante once meses al año, cinco días a la semana, ocho horas al día.
Conclusión
Por tanto, lo que aquí se propone es un sistema que esté totalmente sometido a la voluntad del pueblo, expresada a través de sus representantes elegidos en su propio entorno, representantes que se sepa qué piensan y qué pretenden, a los que se haya oído hablar y a los que se hay podido interrogar. Además, mediante el derecho a la revocación, todo el sistema estaría íntimamente unido a la voluntad del pueblo siendo imposible que, por ejemplo, gobiernos odiosos permanecieran en el poder durante años al no haber "elecciones" más que cada cuatro. Realmente, ¿no merece la pena luchar por algo como esto, que sin ser la panacea universal ni el colmo de la democracia, sería infinitamente preferible al régimen actual?
En cualquier caso, si bajo el capitalismo hay lo que hay no es porque no sea técnica o económicamente posible otra cosa en la era de Internet. Por eso me permito describir los elementos básicos de un régimen alternativo, en cierta medida democrático, técnica y económicamente posible y fácilmente instaurable desde el punto de vista de las infraestructuras. Si bien tomo como referencia a España, regímenes análogos podrían establecerse en países similares al nuestro. Podrá verse su parecido con lo que defendían los jacobinos (aquellos ideales de democracia que murieron con Robespierre y de los que nunca se volvió a saber nada bajo el capitalismo) y con el actual sistema cubano.
Características generales
La estructura del poder público (que podría entenderse como una pirámide aunque gran parte del poder público esté realmente en su base, como se verá más adelante) estaría determinada por las siguientes piezas:
- Asamblea Nacional (la cual elegiría al Gobierno Nacional)
- Asambleas Autonómicas (las cuales elegirían a los Gobiernos Autonómicos)
- Asambleas Provinciales
- Asambleas Municipales (las cuales elegirían a los Gobiernos Municipales)
- Asambleas de Distrito
- Asambleas de Barrio
La Asamblea Nacional y las 19 Asambleas Autonómicas (una por cada Comunidad o Ciudad Autónoma) serían las únicas asambleas con poder legislativo (aunque no todo el poder, como se verá más adelante) y de ellas emanarían el Gobierno Nacional y los respectivos Gobiernos Autonómicos. Las demás asambleas (en cursiva) no existirían en todo el territorio español sino sólo en parte de él. Las Asambleas Provinciales sólo existirían en las provincias de Comunidades Autónomas pluriprovinciales, no habría Asambleas Municipales en Ceuta ni en Melilla y las Asambleas de Distrito y las Asambleas de Barrio sólo tendrían lugar en los municipios con mayor población (incluyendo como tales a Ceuta y Melilla). Por ejemplo, sería conveniente que los municipios con una población superior a los cincuenta mil habitantes estuvieran forzosamente divididos en barrios y, en aquellos municipios que superan el medio millón de habitantes, que los barrios estuvieran agrupados en distritos. Con la obligación de que siempre hubiera al menos tres barrios en un distrito o municipio y al menos tres distritos en un municipio, que ningún distrito superase el medio millón de habitantes y ningún barrio los cincuenta mil. Las Asambleas Municipales también elegirían a los respectivos Gobiernos Municipales. También podrían dotarse de competencias administrativas y gobiernos propios las provincias, los distritos y los barrios.
Las Asambleas Superiores
Cada Asamblea sería elegida por las Asambleas de nivel inferior, si existen, o, en caso contrario, por los ciudadanos tal como se explicará más adelante. Éstas serían las Asambleas de Base mientras que las otras serían Asambleas Superiores. Por tanto, la Asamblea Nacional sería elegida por las distintas Asambleas Autonómicas mientras que cada una de éstas sería elegida por las Asambleas Provinciales (en los casos de Comunidades Autónomas pluriprovinciales), por las Asambleas Municipales respectivas (en los casos de Comunidades Autónomas uniprovinciales) o por las Asambleas de Barrio en los casos de Ceuta y Melilla. Las Asambleas Municipales no serían Asambleas de Base en los municipios con mayor población, sino que serían elegidas por Asambleas de Distrito o Asambleas de Barrio según el caso. Las Asambleas de Distrito siempre serían elegidas por Asambleas de Barrio. Cada Asamblea elegiría siempre como mínimo un representante para la Asamblea de nivel superior y otros más en función de la población de la jurisdicción que corresponda. Todos los elegidos para las Asambleas de nivel superior deberían salir del propio seno de las Asambleas que los eligen.
Los gobiernos
Otra cosa importante es que en este sistema los gobiernos (tanto el Nacional como los Autonómicos y Municipales o cualesquiera otros que se establecieran) no estarían conformados por una persona que realmente es el que tiene el poder ejecutivo (ya se llame Presidente o Alcalde) y un atajo de secretarios (ministros, consejeros o concejales) que obedecen sus órdenes y actúan por delegación. Los gobiernos serían verdaderos gobiernos que toman sus decisiones principales por consenso sin Presidente, con Presidente rotario o con dos o más Co-Presidentes y que no tendrían otra función añadida que la representación simbólica de los gobiernos, presidir la mesa de las reuniones gubernamentales y labores de coordinación. Toda decisión o acuerdo presidencial debería obtener el refrendo de los miembros del gobierno para tener alguna validez. Los gobiernos tendrían facultad para expulsar de su seno, por causa motivada, y con el apoyo de las dos terceras partes, a alguno de sus miembros, pidiendo a la Asamblea que corresponda que proceda a nueva elección. Asimismo, los miembros de los gobiernos (uno, varios o todos) podrían ser destituidos de su cargos en cualquier momento por decisión de la mayoría de la Asamblea correspondiente. Ningún gobierno tendría iniciativa ni poder legislativo alguno.
Las Asambleas de Base
Como puede deducirse de lo dicho anteriormente, las Asambleas de Base, de las cuales emanarían todas las Asambleas Superiores y todos los gobiernos, serían municipios o barrios que en ningún caso superarían los cincuenta mil habitantes. Éstos, para la elección de las Asambleas, deberían dividirse en áreas (al menos tres), en cada una de las cuales los ciudadanos elegirían a una única persona. Las personas elegidas en las distintas áreas conformarían la Asamblea de Base. En los barrios y municipios de más de tres mil habitantes, cada área debería tener una población de entre mil y mil doscientos habitantes (las áreas sólo se crean para las elecciones, así que podrían cambiarse en cada ocasión si hay grandes movimientos de población). Así pues, en cada área se elegiría en reunión pública anual (todas las piezas de la estructura del poder público se elegirían anualmente) a un delegado. Podría ser candidato cualquier vecino del área que hubiera obtenido en un plazo concreto, por ejemplo, diez firmas de apoyo a su candidatura de sus convecinos. Estaría prohibida toda propaganda política fuera de las reuniones celebradas para la elección. En ellas los ciudadanos podrían y deberían interrogar a los candidatos, los cuales deberían explicar por sí mismos por qué y para qué pretender ser miembros de una Asamblea de Base y cuál es su ideario y proyectos. Llegado el momento se sucederían una serie de votaciones, eliminando en cada caso a los candidatos menos votados, para que finalmente un candidato sea elegido con más de la mitad de los votos a su favor. Si bien el representante tendría iniciativa propia en la Asamblea de Base y sería libre de hacer o votar lo que quisiera, siempre estaría sujeto al control de sus convecinos, que podrían revocar su mandato en cualquier momento si entendieran que les ha traicionado o ha contradicho sus palabras. Transcurrida la mitad de la duración de un mandato (es decir, seis meses) tendría lugar en cada área una rendición de cuentas pública del representante del área a los vecinos. En ella debería explicar qué ha hecho durante los seis meses transcurridos, contestar a las preguntas de los vecinos y escuchar sus ruegos. Posteriormente, debería haber una votación sobre si se aprueba o no la actuación del representante durante los seis meses de mandato transcurridos; en caso negativo, debería procederse a la elección de nuevo representante. De todos modos, en cualquier momento (esto es importante) los vecinos de un área deberían tener la posibilidad de revocar el mandato del representante en ejercicio del cargo a solicitud de, por ejemplo, cien firmas de los vecinos recogidas en un plazo determinado.
El proceso legislativo
Como se ha dicho anteriormente, tanto la Asamblea Nacional como las Asambleas Autonómicas tendrían poder legislativo, pero no todo. Tendrían iniciativa legislativa, pudiendo presentar proposiciones de ley y aprobar enmiendas y derogaciones de leyes. Sin embargo, toda decisión final de estas Asambleas, por ejemplo, la aprobación de una nueva ley necesitaría adicionalmente ser refrendada por las Asambleas de Base. El texto iría inmediatamente de la Asamblea Nacional o la Asamblea Autonómica que fuera a todas las Asambleas de Base de España donde, sin posibilidad de modificación, se votaría. El resultado de la votación se enviaría a la Asamblea de nivel superior, donde se sumarían los votos favorables, en contra y abstenciones de todos los resultados recibidos. Posteriormente, estas sumas se enviarían a su vez a la Asamblea de nivel superior a ésta y así sucesivamente hasta que llegara a la Asamblea Autonómica o Nacional (según corresponda) la suma de todos los votos de base (cada uno de los cuales se correspondería con un área). Si el texto en liza obtuviera la mayoría (absoluta o simple, según el caso) de votos favorables, se consideraría finalmente aprobado. Pero, atención, hay que añadir una cosa más. En el caso de Asambleas de Base de jurisdicciones de menos de tres mil habitantes, cada voto representa a áreas de menos de mil habitantes (recuérdese que el resto de áreas serían de entre mil y mil doscientos habitantes) de modo que, a efectos del recuento de votos favorables, en contra y abstenciones respecto a un texto legislativo, estos votos no se contarían como un voto sino como décimas de voto según la población media de las áreas que conformen la Asamblea de Base. Así por ejemplo, los votos de una Asamblea de Base cuya población media de área sea de quinientos cincuenta habitantes (la mitad de mil cien) valdrían 0,5 en vez de uno. De este modo, no se daría más valor a los votos rurales. De todas formas, la iniciativa legislativa no sería exclusiva de la Asamblea Nacional y las Asambleas Autonómicas. Las Asambleas Provinciales, Municipales, de Distrito y de Barrio también podrían aprobar sus textos que aprueben, modifiquen o deroguen leyes autonómicas o nacionales (las Asambleas Autonómicas también podrían proponer textos relativos a leyes de ámbito nacional). En estos casos, los textos aprobados irían a las Asambleas de nivel superior y de éstas a las de un nivel a un más superior hasta llegar a la Asamblea Autonómica o Nacional según sea el ámbito del texto legal cuya aprobación se pretende a menos que, en su camino, una de las Asambleas vete la propuesta por mayoría cualificada de dos tercios. Las Asambleas de nivel intermedio no sólo deberían vetar aquellas propuestas que les parezca que no proceden sino que también deberían seleccionar y unificar, en uso de su facultad de iniciativa legislativa, propuestas similares. Una vez llegada una propuesta a la Asamblea del ámbito legal que corresponda, se someterá al mismo proceso que cualquier otra proposición que surgiera de aquella misma Asamblea y en caso de aprobación por esta de un texto (modificado o no) basado en la propuesta, se enviará, como se ha explicado antes a las Asambleas de Base para su posible ratificación.
El poder judicial
En este sistema debería acabarse de una vez por todas con la tutela política del poder judicial. Éste sólo será verdaderamente independiente cuando no esté controlado mediante elecciones por ninguna instancia pública. Creo que son las leyes las que deben servir al pueblo y no los jueces, que han delimitarse a servir a las leyes dictaminando si son infringidas. Por tanto, creo que el mejor criterio para determinar quién debe ocupar las distintas instancias judiciales deben ser los años de experiencia, el sorteo o una combinación de ambas cosas.
Otras características del sistema
Otra característica que debe incorporar el sistema es la posibilidad de la continuidad por varios años de los miembros de los distintos gobiernos sin que por ello se permita que copen el poder ejecutivo personas ajenas a las Asambleas y por tanto al proceso electoral. Por eso, para no desnaturalizar las elecciones de representantes para las Asambleas de Base, es oportuno que los miembros de los gobiernos una vez acabada una legislatura, obtengan asiento con voz y voto en la siguiente legislatura (sólo para esta) de la respectiva Asamblea, pudiendo ser reelegidos para el nuevo gobierno. También el acto de rendición de cuentas a mitad de mandato deberían realizarlo los miembros de todas las Asambleas ante las Asambleas que los eligieron, éstas ostentarían el poder de revocar los mandatos en éste momento o en cualquier otro a solicitud de un diez por ciento de sus miembros. Por otra parte, el lector se preguntará qué sería de los partidos políticos. Puesto que no es sensato su prohibición, ya que de una forma u otra reaparecerían si fueran útiles como estructuras de organización y sumisión en aras de un premio futuro, sólo cabe decir que lo importante es que hubiera un cambio de mentalidad en la gente y no eligiera en sus áreas a nadie porque diga que es de un partido o de otro. Así, los partidos perderían toda su utilidad y terminarían desapareciendo puesto que no serían más que estructuras que limitarían la libertad de pensamiento y actuación de sus miembros. Además hay que añadir que, en contra de lo que se pueda argumentar, éste sistema no sería en absoluto caro porque todos los trasiegos de documentos deberían ser informáticos (¿tiene sentido otra cosa en la era de Internet?) y sólo estarían remunerados aquellos cargos que impidieran a quienes los ocupan el ejercicio de ninguno profesión. Otros podrían trabajar a tiempo parcial y ocupar la otra mitad de la jornada al ejercicio de su cargo. De todos modos, siempre se tomaría como referencia el salario medio de los trabajadores para calcular los estipendios que los cargos recibirían y, al menos la Asamblea Nacional y las Asambleas Autonómicas, deberían funcionar durante once meses al año, cinco días a la semana, ocho horas al día.
Conclusión
Por tanto, lo que aquí se propone es un sistema que esté totalmente sometido a la voluntad del pueblo, expresada a través de sus representantes elegidos en su propio entorno, representantes que se sepa qué piensan y qué pretenden, a los que se haya oído hablar y a los que se hay podido interrogar. Además, mediante el derecho a la revocación, todo el sistema estaría íntimamente unido a la voluntad del pueblo siendo imposible que, por ejemplo, gobiernos odiosos permanecieran en el poder durante años al no haber "elecciones" más que cada cuatro. Realmente, ¿no merece la pena luchar por algo como esto, que sin ser la panacea universal ni el colmo de la democracia, sería infinitamente preferible al régimen actual?
Respuestas al ataque de El País a Cubadebate
Bruno - 2010-05-24 08:42:57
El ataque:

Las respuestas:
El boletín del grupo Prisa reivindica la autoría
El portal Cubadebate sufre una atentado terrorista mediático
22 Mayo 2010
Pascual Serrano
Rebelión
"...En días recientes, Rosa Miriam Elizalde, la editora del portal cubano Cubadebate, que presenta como objetivo luchar “contra el terrorismo mediático” estuvo en Madrid y fue objeto de un atentado terrorista de este género al ser entrevistada por el diario El País...”
El País tóxico
22 Mayo 2010
Rosa Miriam Elizalde
Cubadebate
“...Estaba curiosa de lo que publicaran, porque sabía que poco o nada serio podría salir de aquel almuerzo con el periodista que confundió a Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, con el ex vicepresidente Carlos Lage; que no se acordaba bien del nombre de la bloguera a quien Prisa le concediera con suma prisa el Premio Ortega y Gasset; que tenía una vaga idea de cierto episodio con un estudiante en Cuba, del cual tampoco recordaba cómo se llama -Eliécer Ávila- y daba por hecho que había sido expulsado de la universidad. Un viaje a la Isla con un novia en tiempos remotos, donde “la pasé bien”, y algunos chistes envenenados que le escuchó al corresponsal de su diario en La Habana. Esa era toda la información sobre Cuba con la que se sentó Ramón Lobo a la mesa del Café de Oriente, en Madrid...”
El País no tiene remedio
22 Mayo 2010
Patricio Montesinos
Cubadebate
“...El diario español El País, insignia del emporio editorial anti latinoamericano Prisa, evidentemente no tiene remedio. La grave situación económica que enfrenta y la crisis profunda de valores que padecen sus directivos y la mayoría de sus redactores lo han convertido en un cadáver periodístico con cada día menos credibilidad y prestigio...”
Comisario a mi pesar
23 Mayo 2010
Jorge Angel Hernández
Cubadebate
“...Me parecía poco probable que, luego de que nuestra conversación con el periodista Ramón Lobo, mientras almorzábamos en Madrid en el Café de Oriente, el viernes 14 de mayo, le diera pocas oportunidades de corroborar sus prejuicios políticos y su incapacidad democrática, el diario que lo emplea, El País, publicase nada de lo que allí se habló. El austero costo del almuerzo podía incluso justificar la decisión. Fue una de las inmediatas impresiones con las que Rosa Míriam Elizalde y yo bromeamos, además de con la desesperación del periodista porque jamás apareció el fotógrafo. En principio, me resultó incómodo descubrir que ni conocía ni anotó mi nombre, aunque basta colocarlo en la barra de cualquier buscador para llevarse al menos una idea...”
Lecciones de libertad de expresión: El País le hace una No entrevista a Rosa Miriam y desconoce a Jorge Ángel.
21 Mayo 2010
Enrique Ubieta Gómez
La Isla Desconocida
"...Una vez más El País demuestra que el capitalismo no tolerará jamás la libre expresión. Ramón Lobo se las ingenia para recortar las respuestas disidentes de Rosa Miriam Elizalde, rodearlas de frases prefrabricadas por el rencor, y deslizar acotaciones que desvirtúan lo que él --pequeño Dios soberbio--, nos permite conocer de lo que ella dijo..."
Ramón Lobo, “El País”, y la mojiganga periodística.
23 Mayo 2010
Antonio Rodríguez Salvador
La Isla Desconocida
"...Imagino que a Jorge Ángel Hernández –quien sin dudas es el escritor cubano que más ha teorizado sobre el misterio de lo cómico– , de vez en cuando le brillen los ojos y se le escape un sarcasmo, al recordar esa suerte de anti-entrevista perpetrada en su contra por el señor Ramón Lobo el pasado 21 de mayo en la contraportada de El País..."

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