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El montaje de la masacre de la panadería en Siria

Alanthano - 2012-12-29 11:31:57
AVISO: Imagenes muy duras


Siria: un escenario prefabricado para la guerra

lamoscaroja - 2012-08-03 19:38:46
Resolver un conflicto, en términos sociales, implica, además de la clara voluntad de acercar posturas, entender, en primer lugar, el conflicto, comprender sus implicaciones, sus causas, sus “por qués”. Esta premisa es fundamental, especialmente, en el caso de la guerra que en estos momentos cruza, de lado a lado, a Siria.

Los falsimedia, tendenciosamente, esquivan la información que nos haría entender que el problema central en el conflicto sirio no radica en la insurrección armada, ni en la violencia, ni en la revuelta política. Con toda la intencionalidad, se nos ofrece una visión de la situación que induce a considerarla y a tomar medidas, aspecto este que conduce al mayor error, para resolver únicamente lo “visible” del problema, lo inmediato, obviando analizar las verdaderas causas que se esconden tras ella. Si a la opinión pública se le muestra un escenario de tanques, misiles y levantamiento de rebeldes y represión del gobierno oficial, la reacción, casi pauloviana, será acabar con la “guerra”, con la “lucha”, derrocar al gobierno (apoyando a los “rebeldes”) o asesinar a los rebeldes (apoyando con armamento al gobierno). Mirado desde este punto de vista, y forzando al pensamiento a desarrollarse en un plano simplista, en cualquier conflicto social actual caben muy pocas “alternativas”, si éstas llegan del exterior, repitiéndose la historia de Egipto, Libia y un etc. muy extenso: o se apoya, desde “afuera” a los rebeldes o al gobierno oficial, acabando, con armas y sangre, con el problema (no considerando la raíz) y, tras un periodo, elegantemente llamado “de transición”, construir una nueva realidad, en el país de la contienda, fabricado con trocitos de aportaciones de los “amigos” extranjeros que desinteresadamente, léase con ironía, han ayudado a su resolución. Analizada así, la situación de Siria y la resolución del conflicto pasaría porque un “bando” acabase con el otro, el considerado “malo” por occidente y borrón y cuenta nueva, con la ayuda de los “aliados”.

Simple. Muy simple. Excesiva y sospechosamente simple. Deberíamos plantearnos que, lo más importante detrás del conflicto sirio no es el Ejército de Liberación Sirio ni el Consejo Nacional Sirio, ni los grupos terroristas organizados que están actuados cubiertos por su velo, sino los intereses económicos, financieros y empresariales que se esconden tras ellos y que llevan ya bastante tiempo financiando y esponsorizando sus actividades. Siria no es un territorio cualquiera, un espacio neutral y no lo es desde que Wall Street clavase sus pupilas en ella, como pieza clave de las aspiraciones geopolíticas americanas que tienen como objetivo final lograr una hegemonía global, que políticos con pocos escrúpulos, y muchas participaciones y acciones en multinacionales que no pueden permitirse no ganar billones jugando al monopoly en el tablero de Oriente medio y África, como la reina fascista americana, H. Clinton se empeñan en maquillar. Existe una elite, tomado el término no en su acepción de calidad ni de grupo excelso, sino como una mafia autoerigida los amos del destino del mundo, que hace mucho tiempo ya planificó, paso a paso, el conflicto sirio y fue, paso a paso, propiciando el desarrollo de los hechos para que, además de producirse, originará en la opinión pública la visión que interesaba: hay unos buenos y unos malos y los “salvadores externos”, llevados por una solidaridad inexplicable, han de “ayudar” a los buenos, como en los cuentos infantiles. Solo que ahora no se trata de un cuento, sino de una guerra en la que, como siempre, quienes pierden son los inocentes que no se embolsan millones de dólares ni pertenecen a ningún consejo de dirección de grandes empresas.

“Los aliados externos”, el gobierno americano, fundamentalmente, es consciente de que Siria es la pieza clave para tratar de resquebrajar el poder de otro fantasma para América, Irán, y, además, forma parte de la lista de países que han de “cambiar de régimen”, de acuerdo a la voluntad del tío Sam. Lo prueba el calendario de ataques que ha sufrido Siria durante años.

Occidente, América y sus aliados, sueña con destruir, y establecerse, colonizar, no solo Siria, sino Irán, en un planteamiento que desea conseguir la hegemonía global que se ha iniciado promoviendo y financiando guerras en África del Norte, siguiendo en Oriente Medio, Irán y, previsiblemente, también en Europa y Asia. El objetivo es crear un sistema mundial para expandir la hegemonía global, controlado por los amos de las finanzas angloamericanas y los poderosos tentáculos de su red de instituciones globales, llevados por su obsesión megalómana, y ayudados por sus políticas malthusianas, dirigidas a conseguir el control de la población, el control industrial y el monetario. Estos datos no se esconden, al contrario, es tal su prepotencia que estas directrices aparecen claramente expuestas ya en la AGENDA 21 y defendidas con pasión por técnicos que, peligrosamente, asesoran al actual gobierno de la Casa Blanca, como J. Holdren, quien se permitió expresar, en su libro de 1977 ECOSCIENCE, que el estado ha de marcar la cifra que delimita la “población óptima” y defender propuestas centradas en el aborto forzado, métodos diversos de esterilización inducida, conveniente para evitar la superpoblación y sus peligros en relación al imperialismo de los reyes del mundo, los americanos, propiciando el control del gobierno del ciclo vital de “sus ciudadanos-siervos”. No importa que hace unos meses este individuo, actual asesor de Obama, se escude diciendo que se trata de un libro que fue escrito hace décadas y que “no se ajusta a su ideología actual, ya más madura y consciente”. No importa, es una pista clara para “entender” los antiprincipios que rigen las guerras que están sucediendo, aparentemente por motivos que solo incumben a los países en los que se desarrollan.

Occidente se ha convertido en un experyo creador de paradigmas falsos, debates inducidos y conflictos escudo, que solo pretende, desatendiendo el número de víctimas, ocultar la verdadera naturaleza de sus intenciones. Sirva como ejemplo la creación, bajo la etiqueta de organización sin ánimo de lucro, de la National Endowment, financiada por la CIA para impulsar la Democracia e identificada por numerosos geoanalistas como elemento clave que facilitó la formación de los activistas que participaron en las "revoluciones árabes de primavera" en el Medio Oriente y África del Norte.

Si deseamos comenzar a entender qué hay detrás de conflictos inducidos, como la guerra actual en Siria, deberíamos empezar por leer un texto de 1991 del ex subsecretario de defensa P. Wolfowitz, también antiguo presidente del Banco Mundial, que comienza con una declaración, sobre la necesidad de "limpiar" los viejos regímenes clientes de la Unión Soviética (Siria, Irán e Irak). En él se esbozan los planes para el cambio de régimen sirio, que se remonta a 2002, así como el programa de capacitación del Departamento de Estado, iniciado en 2008 para capacitar a 5.000 activistas de Túnez, Egipto, Siria y el Líbano.

Y, para seguir, en esta fase inicial de intentar “comprender” el porqué de la guerra de Siria, deberíamos echar una ojeada a la imagen que aparece al final de este artículo, en la que aparecen las multinacionales con intereses económicos en que en Siria se produzca una masacre lo suficientemente sangriente como para que la entrada triunfal de los americanos sea aplaudida y vitoreada por el resto del mundo, engañados una vez más por las campañas mediáticas orquestadas por el imperialista eimplacable Tío Sam y aliados.

Enlace del artículo:http://lamoscaroja.wordpress.com/

Los posibles efectos de la crisis mundial

Alanthano - 2012-07-29 21:41:26
La Jornada
Guillermo Almeyra


El principal mercado capitalista mundial –la Eurozona– está hecho trizas. La economía estadunidense no se recupera, los países asiáticos (China, India, Japón) también tienen grandes dificultades, así como los llamados "emergentes" (como Brasil y Argentina), de los cuales no se sabe muy bien porqué. La reducción del precio de los combustibles, ante la menor demanda industrial debido a la crisis, aunque alivia a los países importadores netos (como Cuba o la mayoría de los africanos), afecta también a los grandes exportadores como Rusia o Venezuela, cuyos planes de desarrollo interno dependen del precio de los hidrocarburos. En estas condiciones, Washington se ve tentado para aprovechar su superioridad militar y conquistar nuevos recursos y posiciones frente a sus competidores.

Esto es lo que está en juego en Siria, con independencia de la rebelión contra la barbarie pluridecenal de la dictadura hereditaria de los Assad (Hafez y su hijo Bachir). En Siria, en efecto, se entrecruzan varios problemas explosivos. El primero es la cuestión curda. Los vencedores de la Primera Guerra Mundial despedazaron al imperio otomano y colonizaron Siria, Irak y Jordania. En la Conferencia de Colombes ofrecieron a los curdos un país independiente, el Kurdistán, pero después dieron marcha atrás. De este modo hay curdos en Turquía (15 millones), en Siria, en Irak (todo el norte petrolero) y en Irán, que se ayudan entre sí. Todos esos países combatieron siempre el separatismo de "sus" curdos dentro y fuera de sus fronteras y Turquía ha bombardeado repetidamente el norte de Irak para que los curdos iraquíes no apoyen la rebelión de los curdos turcos. Ahora amenaza hacer lo mismo en el norte de Siria, ya que el ejército de Damasco, que antes controlaba la frontera con Turquía, está actualmente empeñado en los combates contra la rebelión armada en Damasco y Alepo.

Ahora bien, una guerra turco-siria daría un potente impulso a la desestabilización del régimen de Bachir Assad que están llevando a cabo Estados Unidos, Arabia Saudita, los emiratos del Golfo Pérsico, que arman y financian a los rebeldes y pagan los mercenarios fundamentalistas libios que por miles combaten contra el gobierno sirio. Pero la Siria de Assad es una garantía de statu quo regional para Israel, que ve con temor la posibilidad de un gobierno islámico radical en Damasco. El gobierno de Assad, en efecto, frena a los Hezbolá de Líbano y en cierta medida a Irán. La caída de Assad abriría, pues, la puerta a la guerra con Irán por el control del petróleo y del gas iraníes, y a una nueva guerra tanto en el Líbano como en Palestina, justo en el momento en que hay manifestaciones en Israel por la crisis y dos ancianos se prendieron fuego porque no podían pagar sus deudas.

Además, Irán es vecino y aliado de China y de Rusia. La derrota de Estados Unidos y la OTAN en la guerra ya perdida de Afganistán refuerza actualmente el papel de Teherán y de Beijing en la zona, en un proceso en continua degradación de la influencia de Washington que se ve facilitado por los continuos asesinatos cometidos por Estados Unidos en Pakistán, que exacerban el nacionalismo paquistaní.

Por lo tanto, Estados Unidos y sus agentes árabes y europeos están jugando con una guerra que abarcaría mucho más que Siria, incendiando media Asia, y que involucraría de uno u otro modo a Rusia y China, unidas una vez más por el enemigo común. La presencia de la armada rusa en aguas del Mediterráneo, frente a Siria, tiene el carácter claro de una advertencia. A buen entendedor, unos cruceros bastan…

La guerra, como siempre, ¿será la salida del capitalismo a una crisis profunda y prolongada, que por su magnitud no tiene precedente? La cortedad de vistas de los generales y políticos estadunidenses y su brutalidad son proverbiales, pero, ¿pensarán realmente esos genios de la geopolítica que será fácil una guerra pues las protestas masivas contra la crisis que agitan a los países europeos no pasan hasta ahora del no a los planes del capital financiero internacional, pero no han llegado todavía a formular propuestas alternativas, antisistémicas, anticapitalistas y, por consiguiente, por ahora no existe (según ellos) el peligro de la conjunción entre crisis y revolución?

Pero el nacionalismo de los pueblos oprimidos y su gran hambre de democracia, como demostraron los pueblos árabes y la resistencia armada antinazi y antifascista en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, así como la revolución china y los movimientos de liberación en las colonias, podría ser una fuerza gigantesca que, en su marcha tumultuosa, se llenaría de contenidos sociales anticapitalistas. La existencia de un movimiento socialista fuerte no ha sido nunca la condición previa y sine qua non para una revolución, como lo demuestra la misma Revolución Mexicana. Las revoluciones, por el contrario, son la condición previa para el desarrollo de las ideas socialistas y éstas son la precondición para desarrollar a fondo una revolución democrática y de liberación nacional y transformarla en una revolución anticapitalista. De ahí la necesidad, desde ahora mismo, de romper las ilusiones sobre la posibilidad de reformar un sistema que engendra crisis y guerras y podría lanzarse a una aventura que, dados los medios actuales y la actual relación de fuerzas entre los grandes países, podría ser mucho más mortíferas que las dos matanzas anteriores, la de 1914-18 y la de 1938-46. ¡Los movimientos sociales no pueden permanecer mudos ante este peligro!

Siria derriba un caza de la OTAN

MaraudeR - 2012-06-22 22:51:17
Siria ha derribado un caza de la OTAN que violó su espacio aéreo parapetado tras la bandera de Turquía.

http://www.eleconomista.es/internacional/noticias/4065929/06/12/1/Turquia-confirma-que-Siria-derribo-uno-de-sus-cazas-con-dos-tripulantes.html

Espero que los rusos empiecen a mover no sólo baterías anteaéreas, sino también pepinos nucleares de cabezas múltiples a Siria, Irán y cualquier país amenazado por el Imperio de la mafia internacional.

El único lenguaje que entiende la Organización Terrorista del Atlántico Norte es el de la violencia, porque es el único que hablan.

bitsrojiverdes.org
By Juanlu González

La irresponsabilidad de occidente y sus aliados en los intentos de derrocar al régimen sirio está cruzando todas las líneas rojas. Hasta la fecha lo han intentado todo, desde la consabida revolución de colorines, los sabotajes y operaciones encubiertas, al terrorismo mercenario, el envío de yihadistas de todo el mundo al más puro estilo al Qaeda, la compra de quintacolumnistas internos con dinero y promesas de poder futuro, las manipulaciones mediáticas para la creación de los consensos previos a las intervenciones, el entrenamiento y pertrechamiento de los combatientes sirios e internacionales, etc, etc, etc.

image

Sin embargo, por el momento todo ha sido fallido, excepto el sacrificio de miles de personas y la destrucción de un país, los daños colaterales de la remodelación de Oriente Medio iniciada por Bush y en ejecución por Obama. ¿Para qué tanto dolor? —se preguntará mucha gente. ¿Para llevar la democracia a un país? Eso nadie se lo puede creer, Siria es infinitamente más democrática que bastantes de los países que la están agrediendo o financiando la agresión. Basta con mirar el ejemplo de Qatar o Arabia Saudí (donde las mujeres en estos días luchan por poder conducir) y donde no hay ni siquiera elecciones parlamentarias para darnos cuenta de que los motivos son de otra índole. Siria ha emprendido un proceso de reformas constitucionales y de legalización de partidos políticos al que nadie ha querido prestar ni la más mínima atención. La oposición y los países atacantes podrían haberse dedicado a criticar o denunciar las carencias de las reformas si es que ese fuese el objetivo real de las operaciones militares, así podrían haber mejorado el resultado. Pero no, el único interés es el derrocamiento del presidente Assad y su sustitución por un gobierno liderado por los hermanos musulmanes, como ha propuesto Qatar a cambio de cesar los ataques contra el país.

No obstante, a pesar de los evidentes fracasos militares sufridos por los mercenarios y terroristas “rebeldes”, occidente continua con la escalada. Ahora Francia está pidiendo una zona de exclusión aérea, cuando no hay ninguna constancia de que se estén usando aviones en la guerra. El armamento con el que equipa a los combatientes cada vez es más potente y sofisticado. Los medios occidentales siguen contando a los mercenarios muertos como “civiles” e inculpando al gobierno de los actos de terror y de las masacres genocidas llevadas a cabo por al Qaeda. El alto el fuego auspiciado por la ONU se está vulnerando por parte de occidente y los gobiernos del Golfo para que no haya lugar a una salida política. Saben que sin una solución militar no tienen ningún futuro en el país y por eso son los más interesados en ataques a militares y a civiles, en cometer actos terroristas, matanzas genocidas y asesinatos sectarios.

Rusia continua los esfuerzos en la búsqueda de una salida pacífica al conflicto, pero cuenta con la oposición de todos los países agresores que únicamente acceden a parlamentar para quemar etapas ante las opiniones públicas y los organismos internacionales sin ningún tipo de compromiso real. Ante la escalada sin fin, el fin de semana no dudó en lanzar dos misiles intercontinentales que atravesaron Oriente Medio en una clara señal de advertencia de que no iba a seguir permitiendo impasible la agresión internacional al país soberano y buen aliado. Días atrás se especulaba —aunque no deja de ser improbable— con el envío de una fuerza de más de 20.000 soldados para proteger al país, pero lo que sí parece que ha hecho ha sido el envío al puerto de Tortus de una flotilla procedente del Mar Negro. La inteligencia israelí sostienen que con ella viajan tropas especiales y que no sólo van a proteger al puerto que mantienen alquilado a Siria, sino que tienen un papel de intervención directa que va mucho más allá. Pero también EEUU tiene finalizados sus planes de intervención y mantiene tres buques de guerra y un submarino en el área y no descarta un escenario de invasión al estilo libio, con tropas suyas o pertenecientes a la OTAN y a las dictaduras aliadas del Golfo.

¿Que se juegan EEUU, Israel, parte de Europa y el CCG en Siria? No existe un sólo motivo para tomar el control de Siria. Obviamente, ni las razones humanitarias ni las democráticos tienen nada que ver. El altruismo no mueve las relaciones internacionales ni nunca lo ha hecho. Quien piense así o es un iluso o un indocumentado. Cada actor tienen un interés diferente:

Occidente busca controlar un zona vital para la geoestrategia del gas, el combustible fósil que irá suplantando al petróleo una vez alcanzado el peak oil de la producción.
Israel pretende acabar con uno más de sus enemigos, no en vano mantiene ocupado e intenta anexionarse una parte de Siria, los Altos del Golán.
Ambos quieren eliminar al aliado más poderoso que tiene Irán. Una vez neutralizada Siria, el ataque a Irán sería mucho más fácil, sobre todo porque Israel no tendría el problema cerca de sus fronteras.
Siria es aliada de las resistencias palestina y libanesa. Sin la cobertura de Damasco, ambos lo tendrían bastante más difícil para subsistir. Para Israel es un movimiento fundamental tener gobiernos controlados en todas sus fronteras.
Los países del Golfo quieren eliminar la influencia iraní. Siria es un paso intermedio en su lucha global por extender su control confesional en toda la región. Por eso tienen invadido Bahrein y mantienen la opresión y discriminación contra sus minorías chiíes internas.

Muchas gentes de buena voluntad se sienten conmovidas e impotentes por las imágenes de niños asesinados o por las escenas de destrucción que nos muestran los medios. Otros no ven más salida que una intervención internacional para parar la guerra, pero eso es lo mismo que echar gasolina a un fuego para tratar de apagarlo. Para detener la matanza, los primero que se debería hacer es dejar de enviar armas y dinero para los grupos mercenarios y terroristas. Sin un compromiso claro de EEUU, Francia, UK, Turquía y los países del Golfo, esto no es posible. Sin ellos no habría lo que ahora gustan de llamar guerra civil, otra trampa del lenguaje con aviesas intenciones y con música a injerencia. Una vez sin tráfico de armas y blindadas las fronteras para evitar el contrabando y la entrada de milicianos desde Líbano, Turquía o Jordania, una fuerza de la ONU formada por países neutrales en el conflicto patrullaría fronteras y, sobre todo, las ciudades para impedir la presencia de elementos armados ni de tropas militares. Una vez estabilizado el país, unas elecciones generales y un proceso constituyente con presencia de observadores internacionales debatiría la composición del gobierno y el modelo de estado. ¿Adivinan quién no quiere ni oír hablar de nada parecido?
 

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