Teoría socio-política de acumulación de capitales a partir de El Capital.
Manuko - 2009-10-04 02:34:50
La propia teoría que manejan los señores del capital a día de hoy cuando hablan de "reajuste" viene a decir que el capitalismo se refuerza. Básicamente, eso significa aumentar la brecha entre pobres y ricos, o, dicho de otro modo, entre trabajo y capital. Aún y con el halo de hacerlo todo más justo, siempre ha sido así.
Esa teoría manejada por aquellos que controlan el devenir del capitalismo es denominada en muchos ámbitos como teoría marxista, como si fuera parte de la ideología del marxismo. En realidad, es la teoría del Capital expuesta por Marx, que define el funcionamiento un sistema con dos vertientes: una de intercambio capital-trabajo - que Marx llama valor-trabajo al coger el término de David Ricardo, y al usar David Ricardo el término valor tal y como lo expone Adam Smith en sus obras -, y otra de acumulación de capitales. Es esta última vertiente la analizada en este caso en cuanto al origen de la teoría que la define, la acumulación de capitales en su origen histórico, cómo funciona el sistema de acumulación, y sus consecuencias.
El idealismo del marxismo.
La idea mostrada por Marx es, en realidad, una idea de Hegel, pero El Capital de Marx la trae al análisis económico y político del capitalismo. Marx, en El Capital, más o menos nos dice que durante las crisis se ejecutan dos "herramientas" de reajuste, por así decirlo: destrucción de capitales y aumento del intercambio capital-trabajo (el trabajo se convierte en capital y el capital se convierte en trabajo). Más o menos, Marx dice que esta es la única forma "limpia" de salir de una crisis. Dice "limpia" en el sentido de que el sistema se reajusta y vuelve al cauce de crecimiento previo. Obviamente, eso siempre y cuando se pueda destruir algo de capital y aumentar la transformación de trabajo en capital.
También, basado en la idea de Hegel, y con el límite del recurso del trabajo - hay un momento dado en el sistema no puede sacar más plusvalía del intercambio capital-trabajo, simplemente porque el trabajo es limitado -, pronostica una crisis final en la que el trabajo no puede generar más de lo que genera y por lo tanto no hay aumento de la transformación de trabajo en capital. La única herramienta viable entonces es la destrucción de capital. Y si el capital se destruye... adios capitalismo.
El riesgo es altísimo en ese punto: las posibilidades son infinitas. Al haber sido el capital el que ha tenido puentes globales, podría incluso caerse en un nuevo feudalismo en todas partes del mundo. O en un fascismo global - básicamente un "feudalismo global", donde el único feudo es el mundo entero, claro -. Todo eso viene favorecido por el capitalismo y la clase reaccionaria, que básicamente busca la reacción ante la crisis a modo contrario de posibles revoluciones que impongan un nuevo orden contrario a la esclavitud de muchos bajo el yugo de unos pocos.
El conocimiento de la teoría, básicamente, lleva a aquellos que buscan justicia sobre todas las cosas a una cierta paranoia marxista - a la mí me pasa, vaya - en la que las pruebas evidentes llevan a ver que reaccionario y capitalista es lo mismo. En la cuestión política, como dice el Manifiesto Comunista, esta vía histórica nos lleva directamente a salir de ella mediante el progreso social, ya que el devenir político ha tenido la misma base que el devenir económico de un mismo sistema capitalista: la cosa empieza con unos pocos controlando y muchos denigrados, después se expande la cosa cuando se producen crisis socio-económicas - protestas de los muchos, con liderazgo de los más pudientes que les catapulta a la clase capitalista reaccionaria -. Siempre llega un punto en que las minorías se ven en la obligación de ceder derechos a las mayorías... hasta que las mayorías abarcan al "restante" de la sociedad, es decir, hasta que entre esas mayorías no hay nadie que sea más pudiente que otro - esclavos, parias, etcétera - que pueda liderar y ser catapultado hacia la clase capitalista reaccionaria. Básicamente eso ocurre cuando la revolución es evidente, cuando se acaba la posibilidad de aumentar el monte de plusvalías sacadas del intercambio capital-trabajo. Todo es lo mismo.
Así el que hace el análisis marxista se da cuenta de la necesidad de una vanguardia plural socialista antes de que llegue el momento en que sea imposible dar marcha atrás. Esa vanguardia plural socialista deberá trabajar para eliminar el capitalismo y sus estructuras sin caer en las posibles salidas esclavistas, feudalistas o simplemente fascistas.
Recurriendo a la historia.
En el análisis de los experimentos posteriores a la teoría de Marx, el problema hasta ahora ha sido que, cada vez que se ha intentado eso, la cosa se ha corrompido porque el capitalismo es, por así decirlo, demasiado fuerte. Aunque digan que el capitalismo tiene 200 años, en realidad se viene fortaleciendo desde hace mucho más de 2000 años: básicamente desde que se genero el intercambio de capital-trabajo, que es llamado en ocasiones "conflicto capital-trabajo" en la interpretación social del conflicto de clases. Desde ese momento, siempre se ha generado una plusvalía. Como se ha citado previamente, la segunda característica del sistema surgida seguramente en el mismo momento viene a ser la acumulación de capitales por distintos sujetos sociales. Fueron las estructuras sociales arcaicas las que favorecieron la acumulación de las plusvalías generadas en el intercambio.
Como desde siempre se ha generado una plusvalía capital del trabajo, el capital aumenta, y como siempre ha habido acumulación personal de esas plusvalías, y ese capital se puede transformar en trabajo, el que acumula plusvalías es el que más fuerza de trabajo puede adquirir.
¿Qué es cada cosa?
Pero, ¡Ah! Aquí viene lo bueno: ¿qué es trabajo? ¿qué es capital?
Hablando desde un punto de vista científico, el trabajo es una magnitud que cuantifica los cambios de algo al transformarse en otra cosa. Básicamente, cuando alguien trabaja, lo que hace es transformar una entrada en una salida: Una información desordenada en una información ordenada. Una materia prima en un producto, por ejemplo. Un atún entero en lomos de atún cortados en rodajas, sin ir más lejos.
El capital, por su parte, es un sistema de relación social de la producción. No es una cuantificación real de la transformación de una entrada en una salida, sino una cuantificación social. Y la cuantificación social, además de basarse en lo objetivo, se basa también en lo subjetivo del individuo. No hay nada real derivado del objeto de intercambio, sino solamente intenciones de los sujetos que intervienen. Es la contraprestación subjetiva del intercambio. El dinero que se paga por la rodaja de lomo de atún.
Vale, pero es evidente que la gente no es tan idiota como para pagar más de lo que cuestan las cosas... ¿de dónde sale la plusvalía?
Pues la plusvalía es, sin ir más lejos, la cuantificación de la impronta propia de cada trabajo que lo distingue de otros. Sale de la diferencia entre distintos trabajos que, en todo caso, son realizados del mismo modo. Unos trabajos responden mejor que otros al favorecimiento del intercambio de capital-trabajo, pero, en realidad, la cantidad de trabajos posibles es tan alta que eso produce una disminución del valor capital del trabajo. Como vemos, se genera en el intercambio de capital-trabajo, y tiene sus propias herramientas para ser aumentada. Con la subjetividad capitalista por delante, el sistema de acumulación es el que hace que el capital adquiera esa plusvalía y crezca en lugar de retornar al trabajo.
Poniendo ejemplos, esa plusvalía surge de la marca comercial de las rodajas de atún. Cualquiera ha podido oir que la gran parte de lo que se paga del precio de un producto es la marca. El establecimiento de marcas comerciales es, ni más ni menos, que una herramienta para aumentar la plusvalía, basada en la subjetividad tanto del que acumula capitales - que busca acumular más -, como del que adquiere productos - que busca, por ejemplo, confianza -. Es una plusvalía generada con el trabajo de cortar rodajas de atún que no retorna a la fuerza de trabajo, sino que se acumula en un sistema empresarial.
La aplicación de la oferta y la demanda.
Los intercambios del sistema se basan en la oferta y la demanda. Como hemos dicho, sin embargo, en unos casos hablamos de oferta y demanda de recursos limitados, y en otros hablamos de recursos ilimitados. El intercambio en el sistema de acumulación de capitales, sin embargo, es un intercambio de recursos limitados por recursos ilimitados.
Como decimos, en todo el sistema se aplica la ley de la oferta y la demanda, que influye en los capitales, las plusvalías y el trabajo. Por ejemplo, gracias al sistema de acumulación de capitales, al haber más demanda de intercambio de capital-trabajo que oferta de capital, el precio del trabajo disminuye, y la plusvalía, por lo tanto, aumenta, ya que la demanda de capital es más alta que la oferta de trabajo.
La prescripción.
El pronostico de Marx viene a decir que en el problema está en que la demanda de capital, puesto que es subjetiva, es infinita, mientras la oferta de trabajo, puesto que es objetiva, es finita, por lo que llega un punto en que la plusvalía generada en el intercambio es igual a 0. En ese momento únicamente se puede transformar capital en trabajo, y no al contrario. Llegado ese punto, la acumulación de capitales es imposible, y todo el sistema se va a la porra.
Poniendo nombres en primera persona.
En mi caso, parte mi trabajo consiste plenamente en la transformación de información desordenada en información ordenada. Por ejemplo, convierto la información desordenada derivada de un intercambio de producto por capital en una factura, que es información ordenada. Básicamente, los únicos recursos limitados que hay en todo ello son el tiempo y la cantidad de información a ordenar.
La plusvalía de mi trabajo se produce, por ejemplo, en que mi sueldo está homologado. Hay una demanda de intercambio de capital-trabajo bestial, pero en mi caso respondo mejor a la oferta que otros trabajadores. No obstante, que haya tantos trabajadores que pudieran hacer mi trabajo provoca que el sueldo se homologue a esa demanda de intercambio de capital-trabajo. El sistema de acumulación de capitales basado en la subjetividad de los sujetos sugiere que otro u otros podrían hacer mi trabajo por menos de lo que cobro, por lo que debo darme por satisfecho con lo que cobro.
Ahora bien, puesto que hago el trabajo mejor de lo que lo harían otros, empleando menos tiempo y recolectando más información a ordenar de lo que harían otros, beneficio el intercambio de capital-trabajo. Ese beneficio, que es la plusvalía que se genera con mi trabajo, no la recibo puesto que el sueldo está homologado. Así, esa plusvalía se convierte en parte del capital que se acumula.
Recordemos que los recursos, información a ordenar y tiempo, son recursos limitados, mientras que el capital, teóricamente, se puede acumular hasta el infinito: el capital hoy día es una magnitud matemática, por lo que su acumulación carece de límites físicos. Todo el mundo sabe que los números naturales, utilizados para contar los elementos de un conjunto, van desde el 1 hasta el infinito.
En definitiva: Mi trabajo, algo finito, se transforma en capital, algo infinito. Utilizando cualquier caso particular se puede encontrar los mismos elementos y el mismo resultado en la amplia mayoría de los casos.
Usando otras analogías: energías.
Hemos visto ya como la ley de la oferta y la demanda del sistema de acumulación tiene clara influencia de la subjetividad de los sujetos que intervienen en los intercambios. Recurriendo directamente a las fuentes de energía primarias, que son los recursos limitados naturales básicos en cualquier sistema de producción e intercambio, vemos claramente como estas también son contabilizadas mediante el capital, y como también se produce un intercambio capital-trabajo aquí.
Básicamente, una energía es equivalente al trabajo necesario para realizar una transformación de un recurso en un producto intercambiable. Dejemos claro, en primer lugar, que esas fuentes de energía primarias no son tales: solo son vectores energéticos. Es decir, en estas fuentes, hay un trabajo previo para generar una forma de intercambio de trabajo por capital de más fácil utilización. Como antes, ese es un trabajo consistente en ordenar información desordenada procedente de la naturaleza. Esa información en si es energía en el más puro sentido de la palabra.
Lo más evidente es utilizar en el análisis la fuente de energía más utilizada en estos tiempos, aparte del propio trabajo humano: el petroleo.
Como ya se ha dicho, el petroleo no es una fuente de energía primaria, sino un vector energético. Es necesario un trabajo previo para que la energía desordenada de un sistema natural se convierta en petroleo. En este caso, el recurso limitado que define ese trabajo es el tiempo, la tectónica de placas y la propia vida, siendo esta última, en si, un vector de transformación de información desordenada en información ordenada. El petroleo se produce, básicamente, cuando sistemas de acumulación de carbono - principalmente vida - son sepulados bajo tierra por medio de la tectónica de placas. La presión producida por el movimiento de tectónica de placas favorece la acumulación de estas formas de carbono y la aparición de cámaras en las que se acumulan esas formas de carbono. Millones de años dan pie a que el desorden inicial de la energía latente en el sistema se convierta en algo ordenado: un caldo viscoso oscuro que, por su gran cantidad de carbono, es inflamable. Para el que no lo sepa, una combustión no es otra cosa que la transformación subita de moleculas particulares ricas en oxigeno y carbono en moleculas que combinan oxígeno y carbono. Es una reacción química exotérmica de intercambio de electrones. Las moleculas con dos átomos de oxígeno en el aire (O2), llegada una temperatura, reaccionan con moléculas ricas en carbono - el resultado es, mayoritariamente, monóxido de carbono, CO, o dióxido de carbono, CO2, entre otras, ya que son las de más fácil formación en el proceso -. La reacción, a su vez, produce mucho calor. Desde que existe la máquina de vapor, ese calor es utilizable como energia transformadora por el ser humano.
Una vez definido el petroleo como vector energético, se puede regresar al análisis económico. El petroleo en el mundo es finito, sin embargo se intercambia por recursos infinitos, como ya hemos visto que es el capital. Una vez más, es la ley de la oferta y la demanda quien le pone precio en base a las intenciones de los sujetos que intercambian petroleo por capitales.
A su vez, dada la eficiencia energética del petroleo, este hace que otras fuentes de energía utilizables por el ser humano se encarezcan. Finalmente, por ejemplo, se sustituyen trabajadores del campo por segadoras motorizadas a base de gasoil, derivado este último del petroleo. Mientras la oferta de petroleo se aumente, su precio será mucho mejor que el de la fuerza humana y producirá mayores plusvalías. Eso si: en el momento en que la oferta de petroleo empiece a disminuir, por la simple finitud de dicho recurso, el precio del mismo empezará a aumentar. La plusvalía empezará a disminuir.
Además, hoy día el sistema ha cambiado la fuerza productiva humana por la fuerza productiva del petroleo como base para la ley de la oferta y la demanda del intercambio de capital-trabajo. Es decir, la contraprestación - los sueldos - del trabajo - tú - dependen del petroleo. Mi sueldo depende de la cantidad de fuerza de trabajo en el mercado, vaya, y puesto que la fuerza de trabajo hoy no se cuantifica en recursos humanos sino en petroleo, mi sueldo depende de la cantidad de petroleo en el mercado, igual que el propio precio del petroleo.
SIstemas para aumentar las plusvalías.
Puesto que el que vivimos es un sistema de acumulación de capitales, y esa acumulación aumenta en base a las plusvalías generadas, debe valorarse cuales son los sistemas para generar esas plusvalias. Se ha puesto algún ejemplo en su momento, pero, por aclararlo, mejor ver algunas de las formas más evidentes para generarlas, cada cual más ingeniosa y menos objetiva:
-Homologación de las contraprestaciones del intercambio capital-trabajo: en base al desempleo, se imponen unas contraprestaciones de capital lo más mínimas posibles para el trabajo.
-Intermediación en el intercambio: se imponen unos sistemas de intermediación entre receptor final del resultado del trabajo y el generador original. Estos aumentan los precios, convertidos en plusvalía del trabajo que, en realidad, inflan el precio real del producto.
-Identificación del producto: en el proceso de intermediación entre el generador del trabajo y el receptor del resultado del mismo, se produce una identificación ordenada del producto para generar confianza en el mercado de intercambio.
-Aumento de los recursos necesarios para el trabajo: con el aumento de los recursos, en ocasiones con destrucción de capital necesaria, se genera más plusvalía. Es lo que ocurre en el proceso de recuperación de una crisis del sistema.
-No remuneración de trabajo: por poner un ejemplo, si un trabajador se tiene que desplazar durante media hora todos los días hasta su trabajo y luego volver desde su trabajo hasta su casa, ese es un tiempo, es decir, un recurso de trabajo, cuyo empleo no es remunerado. Es un trabajo que se convierte en capital y se acumula sin haber contraprestación.
-Aumento del desempleo: la contraprestación por el trabajo, al basarse en la ley de la oferta y la demanda, disminuye cuando el desempleo aumenta, ya que aumenta la demanda de intercambio capital-trabajo pero la oferta se mantiene o decae.
-Mantenimiento o disminución de la oferta de capital: básicamente es lo mismo que lo anterior, solo que aquí lo que cambia es la oferta de capital y no la demanda de intercambio de capital-trabajo, que se mantiene o aumenta.
Controles modernos
Cierto es que la teoría de Marx sobre el Capital también deriva, en su vertiente política, en que el conflicto capital-trabajo lleva a avances en el sentido en que, entre las clases sometidas, cuando se producen crisis sociales, las partes más pudientes salen beneficiadas respecto del momento anterior a la crisis. Es una especie de parche, una concesión de parte del capital, que aumenta la contraprestación a parte del trabajo. A su vez, como ya se ha dicho, eso fortalece el sistema de acumulación debido a que es más la cantidad de sujetos que pueden acumular capital.
Durante siglos se ha podido observar que esto ocurre a cada crisis socio-económica dentro de muchas civilizaciones. El Manifiesto Comunista, por ejemplo, hace referencia a varios de estos hechos. Pone como ejemplo que durante la República romana, a lo largo de una crisis socio-económica, se produjeron los avances que dieron derechos al gobierno a Plebeyos, mientras antes solo tenían derecho al gobierno los Patricios, la clase superior. En el siglo III, durante una crisis socio-económica, se amplió la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio, mientras que antes solo tenían ciudadanía romana aquellos que habían nacido en Roma. Otra crisis socio-económica dio pie a que mayorías cristianas fueran oidas y a que el cristianismo se convirtiera en religión oficial del Imperio romano.
A lo largo de los últimos diez siglos de la civilización grego-latina y judeo-cristiana en que vive occidente, se ha visto como los nobles se situaban sobre los clérigos, los reyes se erigían sobre los nobles, los nobles adquirían los derechos de los reyes, los burgueses adquirían los derechos de los nobles y reyes, y, finalmente, los obreros luchan por adquirir derechos de la burguesía. No obstante, en este aspecto llama la atención cómo no solamente los obreros solamente luchan por entrar en la nueva clase unificada capitalista sin más, sino cómo en estos paises se ha comenzado a diferenciar por capacidad adquisitiva: ya no hay obreros y capitalistas burgueses, clerigos y nobles, sino clase baja, media-baja, media-alta y alta.
Ejemplos del progreso social en estas naciones son el establecimiento de una jornada laboral máxima, de un sueldo mínimo, de aranceles que protegen la producción nacional,
Los sometidos de hoy.
No se puede obviar aquí que los más beneficiados siempre son aquellos sometidos pertenecientes a naciones más pudientes. Es decir, esa nueva clasificación de clase baja, media-baja, media-alta y alta no es más que otra forma, eufemistica en este caso, de hablar de pobres y ricos, o de obreros y capitalistas, pero, además, los eufemismos responden a que la situación de la clase obrera no es tan deplorable como era en el pasado, y se producen avances circustanciales que dan lugar a que las protestas disminuyan y el bienestar mejore. Pero eso es ahí...
En los llamados paises del tercer mundo es cínico utilizar esa distinción, ya que los porcentajes de población de clase media-baja, media-alta y alta son ridiculos en comparación a los de la clase baja, meramente obrera. Es mucho más lógico hablar de clase obrera y clase capitalista. El sistema de acumulación de capitales, por su parte, hace que el colonialismo del pasado haya dado lugar a un nuevo colonialismo, neocolonialismo o neoliberalismo, con el que la oferta de capitales procede del primer mundo y la demanda de intercambio de capital-trabajo procede del tercer mundo.
Puesto que de ese modo la acumulación del capital procedente de plusvalías se realiza en el primer mundo en detrimento del tercer mundo: por muchos avances sociales que haya en el primer mundo, en realidad sigue aumentando la brecha entre ricos y pobres. El capital que no se extrae de la plusvalía nacional se extrae de plusvalías internacionales, con nuevos intermediarios, más desempleo puesto que es más población, más recursos necesarios para el trabajo y nuevas identificaciones de productos, etcétera.
Fortalecimientos del sistema.
El fortalecimiento del sistema de acumulación de capitales tiene distintas fases y herramientas. Ya hemos dicho que el sistema se fortalece a lo largo de las crisis mediante el aumento de la clase capitalista y de las diferencias entre ricos y pobres, que llevan a la imposición de una clasificación extra entre las clases capitalistas.
Por supuesto, el sistema se fortalece mediante la legislación de cada nación. En prácticamente todas las legislaciones nacionales del orbe se protege el libre cambio y la acumulación de capitales.
Pero no solo eso: el sistema se fortalece, o más bien busca protegerse, mediante acuerdos internacionales. Las naciones firman acuerdos que imponen el sistema y lo protegen de posibles revoluciones o cambios en la raíz de la acumulación de capitales. Esos acuerdos forjan lo que el algunos ámbitos ha venido a llamarse "El Imperio". Algunos dicen, usando referencias poéticas, "Babilonia". Todo ello se impone mediante la creación de mercados comunes entre paises de diferente capacidad adquisitiva que, obviamente, terminan por generar más diferencias entre ricos y pobres, amentando la demanda de intercambios de capital-trabajo pero manteniendo la oferta de capitales, ya que la mayor parte del aumento de capitales va a dar a parar a intermediarios que los acumulan.
Finalmente: solo se puede decir que con un sistema de acumulación de capitales lo único que existe es desigualdad e injusticia. La justicia es imposible con el capitalismo como transfondo y herencia. De este modo, jamás habrá justicia en el mundo. Nunca existirá un capitalismo justo.
Esa teoría manejada por aquellos que controlan el devenir del capitalismo es denominada en muchos ámbitos como teoría marxista, como si fuera parte de la ideología del marxismo. En realidad, es la teoría del Capital expuesta por Marx, que define el funcionamiento un sistema con dos vertientes: una de intercambio capital-trabajo - que Marx llama valor-trabajo al coger el término de David Ricardo, y al usar David Ricardo el término valor tal y como lo expone Adam Smith en sus obras -, y otra de acumulación de capitales. Es esta última vertiente la analizada en este caso en cuanto al origen de la teoría que la define, la acumulación de capitales en su origen histórico, cómo funciona el sistema de acumulación, y sus consecuencias.
El idealismo del marxismo.
La idea mostrada por Marx es, en realidad, una idea de Hegel, pero El Capital de Marx la trae al análisis económico y político del capitalismo. Marx, en El Capital, más o menos nos dice que durante las crisis se ejecutan dos "herramientas" de reajuste, por así decirlo: destrucción de capitales y aumento del intercambio capital-trabajo (el trabajo se convierte en capital y el capital se convierte en trabajo). Más o menos, Marx dice que esta es la única forma "limpia" de salir de una crisis. Dice "limpia" en el sentido de que el sistema se reajusta y vuelve al cauce de crecimiento previo. Obviamente, eso siempre y cuando se pueda destruir algo de capital y aumentar la transformación de trabajo en capital.
También, basado en la idea de Hegel, y con el límite del recurso del trabajo - hay un momento dado en el sistema no puede sacar más plusvalía del intercambio capital-trabajo, simplemente porque el trabajo es limitado -, pronostica una crisis final en la que el trabajo no puede generar más de lo que genera y por lo tanto no hay aumento de la transformación de trabajo en capital. La única herramienta viable entonces es la destrucción de capital. Y si el capital se destruye... adios capitalismo.
El riesgo es altísimo en ese punto: las posibilidades son infinitas. Al haber sido el capital el que ha tenido puentes globales, podría incluso caerse en un nuevo feudalismo en todas partes del mundo. O en un fascismo global - básicamente un "feudalismo global", donde el único feudo es el mundo entero, claro -. Todo eso viene favorecido por el capitalismo y la clase reaccionaria, que básicamente busca la reacción ante la crisis a modo contrario de posibles revoluciones que impongan un nuevo orden contrario a la esclavitud de muchos bajo el yugo de unos pocos.
El conocimiento de la teoría, básicamente, lleva a aquellos que buscan justicia sobre todas las cosas a una cierta paranoia marxista - a la mí me pasa, vaya - en la que las pruebas evidentes llevan a ver que reaccionario y capitalista es lo mismo. En la cuestión política, como dice el Manifiesto Comunista, esta vía histórica nos lleva directamente a salir de ella mediante el progreso social, ya que el devenir político ha tenido la misma base que el devenir económico de un mismo sistema capitalista: la cosa empieza con unos pocos controlando y muchos denigrados, después se expande la cosa cuando se producen crisis socio-económicas - protestas de los muchos, con liderazgo de los más pudientes que les catapulta a la clase capitalista reaccionaria -. Siempre llega un punto en que las minorías se ven en la obligación de ceder derechos a las mayorías... hasta que las mayorías abarcan al "restante" de la sociedad, es decir, hasta que entre esas mayorías no hay nadie que sea más pudiente que otro - esclavos, parias, etcétera - que pueda liderar y ser catapultado hacia la clase capitalista reaccionaria. Básicamente eso ocurre cuando la revolución es evidente, cuando se acaba la posibilidad de aumentar el monte de plusvalías sacadas del intercambio capital-trabajo. Todo es lo mismo.
Así el que hace el análisis marxista se da cuenta de la necesidad de una vanguardia plural socialista antes de que llegue el momento en que sea imposible dar marcha atrás. Esa vanguardia plural socialista deberá trabajar para eliminar el capitalismo y sus estructuras sin caer en las posibles salidas esclavistas, feudalistas o simplemente fascistas.
Recurriendo a la historia.
En el análisis de los experimentos posteriores a la teoría de Marx, el problema hasta ahora ha sido que, cada vez que se ha intentado eso, la cosa se ha corrompido porque el capitalismo es, por así decirlo, demasiado fuerte. Aunque digan que el capitalismo tiene 200 años, en realidad se viene fortaleciendo desde hace mucho más de 2000 años: básicamente desde que se genero el intercambio de capital-trabajo, que es llamado en ocasiones "conflicto capital-trabajo" en la interpretación social del conflicto de clases. Desde ese momento, siempre se ha generado una plusvalía. Como se ha citado previamente, la segunda característica del sistema surgida seguramente en el mismo momento viene a ser la acumulación de capitales por distintos sujetos sociales. Fueron las estructuras sociales arcaicas las que favorecieron la acumulación de las plusvalías generadas en el intercambio.
Como desde siempre se ha generado una plusvalía capital del trabajo, el capital aumenta, y como siempre ha habido acumulación personal de esas plusvalías, y ese capital se puede transformar en trabajo, el que acumula plusvalías es el que más fuerza de trabajo puede adquirir.
¿Qué es cada cosa?
Pero, ¡Ah! Aquí viene lo bueno: ¿qué es trabajo? ¿qué es capital?
Hablando desde un punto de vista científico, el trabajo es una magnitud que cuantifica los cambios de algo al transformarse en otra cosa. Básicamente, cuando alguien trabaja, lo que hace es transformar una entrada en una salida: Una información desordenada en una información ordenada. Una materia prima en un producto, por ejemplo. Un atún entero en lomos de atún cortados en rodajas, sin ir más lejos.
El capital, por su parte, es un sistema de relación social de la producción. No es una cuantificación real de la transformación de una entrada en una salida, sino una cuantificación social. Y la cuantificación social, además de basarse en lo objetivo, se basa también en lo subjetivo del individuo. No hay nada real derivado del objeto de intercambio, sino solamente intenciones de los sujetos que intervienen. Es la contraprestación subjetiva del intercambio. El dinero que se paga por la rodaja de lomo de atún.
Vale, pero es evidente que la gente no es tan idiota como para pagar más de lo que cuestan las cosas... ¿de dónde sale la plusvalía?
Pues la plusvalía es, sin ir más lejos, la cuantificación de la impronta propia de cada trabajo que lo distingue de otros. Sale de la diferencia entre distintos trabajos que, en todo caso, son realizados del mismo modo. Unos trabajos responden mejor que otros al favorecimiento del intercambio de capital-trabajo, pero, en realidad, la cantidad de trabajos posibles es tan alta que eso produce una disminución del valor capital del trabajo. Como vemos, se genera en el intercambio de capital-trabajo, y tiene sus propias herramientas para ser aumentada. Con la subjetividad capitalista por delante, el sistema de acumulación es el que hace que el capital adquiera esa plusvalía y crezca en lugar de retornar al trabajo.
Poniendo ejemplos, esa plusvalía surge de la marca comercial de las rodajas de atún. Cualquiera ha podido oir que la gran parte de lo que se paga del precio de un producto es la marca. El establecimiento de marcas comerciales es, ni más ni menos, que una herramienta para aumentar la plusvalía, basada en la subjetividad tanto del que acumula capitales - que busca acumular más -, como del que adquiere productos - que busca, por ejemplo, confianza -. Es una plusvalía generada con el trabajo de cortar rodajas de atún que no retorna a la fuerza de trabajo, sino que se acumula en un sistema empresarial.
La aplicación de la oferta y la demanda.
Los intercambios del sistema se basan en la oferta y la demanda. Como hemos dicho, sin embargo, en unos casos hablamos de oferta y demanda de recursos limitados, y en otros hablamos de recursos ilimitados. El intercambio en el sistema de acumulación de capitales, sin embargo, es un intercambio de recursos limitados por recursos ilimitados.
Como decimos, en todo el sistema se aplica la ley de la oferta y la demanda, que influye en los capitales, las plusvalías y el trabajo. Por ejemplo, gracias al sistema de acumulación de capitales, al haber más demanda de intercambio de capital-trabajo que oferta de capital, el precio del trabajo disminuye, y la plusvalía, por lo tanto, aumenta, ya que la demanda de capital es más alta que la oferta de trabajo.
La prescripción.
El pronostico de Marx viene a decir que en el problema está en que la demanda de capital, puesto que es subjetiva, es infinita, mientras la oferta de trabajo, puesto que es objetiva, es finita, por lo que llega un punto en que la plusvalía generada en el intercambio es igual a 0. En ese momento únicamente se puede transformar capital en trabajo, y no al contrario. Llegado ese punto, la acumulación de capitales es imposible, y todo el sistema se va a la porra.
Poniendo nombres en primera persona.
En mi caso, parte mi trabajo consiste plenamente en la transformación de información desordenada en información ordenada. Por ejemplo, convierto la información desordenada derivada de un intercambio de producto por capital en una factura, que es información ordenada. Básicamente, los únicos recursos limitados que hay en todo ello son el tiempo y la cantidad de información a ordenar.
La plusvalía de mi trabajo se produce, por ejemplo, en que mi sueldo está homologado. Hay una demanda de intercambio de capital-trabajo bestial, pero en mi caso respondo mejor a la oferta que otros trabajadores. No obstante, que haya tantos trabajadores que pudieran hacer mi trabajo provoca que el sueldo se homologue a esa demanda de intercambio de capital-trabajo. El sistema de acumulación de capitales basado en la subjetividad de los sujetos sugiere que otro u otros podrían hacer mi trabajo por menos de lo que cobro, por lo que debo darme por satisfecho con lo que cobro.
Ahora bien, puesto que hago el trabajo mejor de lo que lo harían otros, empleando menos tiempo y recolectando más información a ordenar de lo que harían otros, beneficio el intercambio de capital-trabajo. Ese beneficio, que es la plusvalía que se genera con mi trabajo, no la recibo puesto que el sueldo está homologado. Así, esa plusvalía se convierte en parte del capital que se acumula.
Recordemos que los recursos, información a ordenar y tiempo, son recursos limitados, mientras que el capital, teóricamente, se puede acumular hasta el infinito: el capital hoy día es una magnitud matemática, por lo que su acumulación carece de límites físicos. Todo el mundo sabe que los números naturales, utilizados para contar los elementos de un conjunto, van desde el 1 hasta el infinito.
En definitiva: Mi trabajo, algo finito, se transforma en capital, algo infinito. Utilizando cualquier caso particular se puede encontrar los mismos elementos y el mismo resultado en la amplia mayoría de los casos.
Usando otras analogías: energías.
Hemos visto ya como la ley de la oferta y la demanda del sistema de acumulación tiene clara influencia de la subjetividad de los sujetos que intervienen en los intercambios. Recurriendo directamente a las fuentes de energía primarias, que son los recursos limitados naturales básicos en cualquier sistema de producción e intercambio, vemos claramente como estas también son contabilizadas mediante el capital, y como también se produce un intercambio capital-trabajo aquí.
Básicamente, una energía es equivalente al trabajo necesario para realizar una transformación de un recurso en un producto intercambiable. Dejemos claro, en primer lugar, que esas fuentes de energía primarias no son tales: solo son vectores energéticos. Es decir, en estas fuentes, hay un trabajo previo para generar una forma de intercambio de trabajo por capital de más fácil utilización. Como antes, ese es un trabajo consistente en ordenar información desordenada procedente de la naturaleza. Esa información en si es energía en el más puro sentido de la palabra.
Lo más evidente es utilizar en el análisis la fuente de energía más utilizada en estos tiempos, aparte del propio trabajo humano: el petroleo.
Como ya se ha dicho, el petroleo no es una fuente de energía primaria, sino un vector energético. Es necesario un trabajo previo para que la energía desordenada de un sistema natural se convierta en petroleo. En este caso, el recurso limitado que define ese trabajo es el tiempo, la tectónica de placas y la propia vida, siendo esta última, en si, un vector de transformación de información desordenada en información ordenada. El petroleo se produce, básicamente, cuando sistemas de acumulación de carbono - principalmente vida - son sepulados bajo tierra por medio de la tectónica de placas. La presión producida por el movimiento de tectónica de placas favorece la acumulación de estas formas de carbono y la aparición de cámaras en las que se acumulan esas formas de carbono. Millones de años dan pie a que el desorden inicial de la energía latente en el sistema se convierta en algo ordenado: un caldo viscoso oscuro que, por su gran cantidad de carbono, es inflamable. Para el que no lo sepa, una combustión no es otra cosa que la transformación subita de moleculas particulares ricas en oxigeno y carbono en moleculas que combinan oxígeno y carbono. Es una reacción química exotérmica de intercambio de electrones. Las moleculas con dos átomos de oxígeno en el aire (O2), llegada una temperatura, reaccionan con moléculas ricas en carbono - el resultado es, mayoritariamente, monóxido de carbono, CO, o dióxido de carbono, CO2, entre otras, ya que son las de más fácil formación en el proceso -. La reacción, a su vez, produce mucho calor. Desde que existe la máquina de vapor, ese calor es utilizable como energia transformadora por el ser humano.
Una vez definido el petroleo como vector energético, se puede regresar al análisis económico. El petroleo en el mundo es finito, sin embargo se intercambia por recursos infinitos, como ya hemos visto que es el capital. Una vez más, es la ley de la oferta y la demanda quien le pone precio en base a las intenciones de los sujetos que intercambian petroleo por capitales.
A su vez, dada la eficiencia energética del petroleo, este hace que otras fuentes de energía utilizables por el ser humano se encarezcan. Finalmente, por ejemplo, se sustituyen trabajadores del campo por segadoras motorizadas a base de gasoil, derivado este último del petroleo. Mientras la oferta de petroleo se aumente, su precio será mucho mejor que el de la fuerza humana y producirá mayores plusvalías. Eso si: en el momento en que la oferta de petroleo empiece a disminuir, por la simple finitud de dicho recurso, el precio del mismo empezará a aumentar. La plusvalía empezará a disminuir.
Además, hoy día el sistema ha cambiado la fuerza productiva humana por la fuerza productiva del petroleo como base para la ley de la oferta y la demanda del intercambio de capital-trabajo. Es decir, la contraprestación - los sueldos - del trabajo - tú - dependen del petroleo. Mi sueldo depende de la cantidad de fuerza de trabajo en el mercado, vaya, y puesto que la fuerza de trabajo hoy no se cuantifica en recursos humanos sino en petroleo, mi sueldo depende de la cantidad de petroleo en el mercado, igual que el propio precio del petroleo.
SIstemas para aumentar las plusvalías.
Puesto que el que vivimos es un sistema de acumulación de capitales, y esa acumulación aumenta en base a las plusvalías generadas, debe valorarse cuales son los sistemas para generar esas plusvalias. Se ha puesto algún ejemplo en su momento, pero, por aclararlo, mejor ver algunas de las formas más evidentes para generarlas, cada cual más ingeniosa y menos objetiva:
-Homologación de las contraprestaciones del intercambio capital-trabajo: en base al desempleo, se imponen unas contraprestaciones de capital lo más mínimas posibles para el trabajo.
-Intermediación en el intercambio: se imponen unos sistemas de intermediación entre receptor final del resultado del trabajo y el generador original. Estos aumentan los precios, convertidos en plusvalía del trabajo que, en realidad, inflan el precio real del producto.
-Identificación del producto: en el proceso de intermediación entre el generador del trabajo y el receptor del resultado del mismo, se produce una identificación ordenada del producto para generar confianza en el mercado de intercambio.
-Aumento de los recursos necesarios para el trabajo: con el aumento de los recursos, en ocasiones con destrucción de capital necesaria, se genera más plusvalía. Es lo que ocurre en el proceso de recuperación de una crisis del sistema.
-No remuneración de trabajo: por poner un ejemplo, si un trabajador se tiene que desplazar durante media hora todos los días hasta su trabajo y luego volver desde su trabajo hasta su casa, ese es un tiempo, es decir, un recurso de trabajo, cuyo empleo no es remunerado. Es un trabajo que se convierte en capital y se acumula sin haber contraprestación.
-Aumento del desempleo: la contraprestación por el trabajo, al basarse en la ley de la oferta y la demanda, disminuye cuando el desempleo aumenta, ya que aumenta la demanda de intercambio capital-trabajo pero la oferta se mantiene o decae.
-Mantenimiento o disminución de la oferta de capital: básicamente es lo mismo que lo anterior, solo que aquí lo que cambia es la oferta de capital y no la demanda de intercambio de capital-trabajo, que se mantiene o aumenta.
Controles modernos
Cierto es que la teoría de Marx sobre el Capital también deriva, en su vertiente política, en que el conflicto capital-trabajo lleva a avances en el sentido en que, entre las clases sometidas, cuando se producen crisis sociales, las partes más pudientes salen beneficiadas respecto del momento anterior a la crisis. Es una especie de parche, una concesión de parte del capital, que aumenta la contraprestación a parte del trabajo. A su vez, como ya se ha dicho, eso fortalece el sistema de acumulación debido a que es más la cantidad de sujetos que pueden acumular capital.
Durante siglos se ha podido observar que esto ocurre a cada crisis socio-económica dentro de muchas civilizaciones. El Manifiesto Comunista, por ejemplo, hace referencia a varios de estos hechos. Pone como ejemplo que durante la República romana, a lo largo de una crisis socio-económica, se produjeron los avances que dieron derechos al gobierno a Plebeyos, mientras antes solo tenían derecho al gobierno los Patricios, la clase superior. En el siglo III, durante una crisis socio-económica, se amplió la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio, mientras que antes solo tenían ciudadanía romana aquellos que habían nacido en Roma. Otra crisis socio-económica dio pie a que mayorías cristianas fueran oidas y a que el cristianismo se convirtiera en religión oficial del Imperio romano.
A lo largo de los últimos diez siglos de la civilización grego-latina y judeo-cristiana en que vive occidente, se ha visto como los nobles se situaban sobre los clérigos, los reyes se erigían sobre los nobles, los nobles adquirían los derechos de los reyes, los burgueses adquirían los derechos de los nobles y reyes, y, finalmente, los obreros luchan por adquirir derechos de la burguesía. No obstante, en este aspecto llama la atención cómo no solamente los obreros solamente luchan por entrar en la nueva clase unificada capitalista sin más, sino cómo en estos paises se ha comenzado a diferenciar por capacidad adquisitiva: ya no hay obreros y capitalistas burgueses, clerigos y nobles, sino clase baja, media-baja, media-alta y alta.
Ejemplos del progreso social en estas naciones son el establecimiento de una jornada laboral máxima, de un sueldo mínimo, de aranceles que protegen la producción nacional,
Los sometidos de hoy.
No se puede obviar aquí que los más beneficiados siempre son aquellos sometidos pertenecientes a naciones más pudientes. Es decir, esa nueva clasificación de clase baja, media-baja, media-alta y alta no es más que otra forma, eufemistica en este caso, de hablar de pobres y ricos, o de obreros y capitalistas, pero, además, los eufemismos responden a que la situación de la clase obrera no es tan deplorable como era en el pasado, y se producen avances circustanciales que dan lugar a que las protestas disminuyan y el bienestar mejore. Pero eso es ahí...
En los llamados paises del tercer mundo es cínico utilizar esa distinción, ya que los porcentajes de población de clase media-baja, media-alta y alta son ridiculos en comparación a los de la clase baja, meramente obrera. Es mucho más lógico hablar de clase obrera y clase capitalista. El sistema de acumulación de capitales, por su parte, hace que el colonialismo del pasado haya dado lugar a un nuevo colonialismo, neocolonialismo o neoliberalismo, con el que la oferta de capitales procede del primer mundo y la demanda de intercambio de capital-trabajo procede del tercer mundo.
Puesto que de ese modo la acumulación del capital procedente de plusvalías se realiza en el primer mundo en detrimento del tercer mundo: por muchos avances sociales que haya en el primer mundo, en realidad sigue aumentando la brecha entre ricos y pobres. El capital que no se extrae de la plusvalía nacional se extrae de plusvalías internacionales, con nuevos intermediarios, más desempleo puesto que es más población, más recursos necesarios para el trabajo y nuevas identificaciones de productos, etcétera.
Fortalecimientos del sistema.
El fortalecimiento del sistema de acumulación de capitales tiene distintas fases y herramientas. Ya hemos dicho que el sistema se fortalece a lo largo de las crisis mediante el aumento de la clase capitalista y de las diferencias entre ricos y pobres, que llevan a la imposición de una clasificación extra entre las clases capitalistas.
Por supuesto, el sistema se fortalece mediante la legislación de cada nación. En prácticamente todas las legislaciones nacionales del orbe se protege el libre cambio y la acumulación de capitales.
Pero no solo eso: el sistema se fortalece, o más bien busca protegerse, mediante acuerdos internacionales. Las naciones firman acuerdos que imponen el sistema y lo protegen de posibles revoluciones o cambios en la raíz de la acumulación de capitales. Esos acuerdos forjan lo que el algunos ámbitos ha venido a llamarse "El Imperio". Algunos dicen, usando referencias poéticas, "Babilonia". Todo ello se impone mediante la creación de mercados comunes entre paises de diferente capacidad adquisitiva que, obviamente, terminan por generar más diferencias entre ricos y pobres, amentando la demanda de intercambios de capital-trabajo pero manteniendo la oferta de capitales, ya que la mayor parte del aumento de capitales va a dar a parar a intermediarios que los acumulan.
Finalmente: solo se puede decir que con un sistema de acumulación de capitales lo único que existe es desigualdad e injusticia. La justicia es imposible con el capitalismo como transfondo y herencia. De este modo, jamás habrá justicia en el mundo. Nunca existirá un capitalismo justo.
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Comments
Roosevelt:
Tontería sobre Roosevelt...
Es un mal endémico. Quiero decir, los demócratas son muy dados a soltar ese tipo de chorradas, pero luego no hacen ningún tipo de política real contra aquello que denuncian. Es el caso: Roosevelt denunció que el sistema de acumulación es malo, pero, siendo presidente de Estados Unidos, no hizo nada contra el sistema de acumulación que tan malo era...
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Manuko, responsable de la bitácora de Instigado.Net.
Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír. - George Orwell.
X-D
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Técnica y medios de producción
Vale lo que explicas pero, ¿no tendrías que hablar de medios de producción-capital-tecnología y sus dueños para tener una visión completa -y poder así buscar alternativas y no ser tan pesimista?
Salud